---------------- archivoefe: El médico de AP: Llanero solitario vs tribu organizada (II)

lunes, 26 de marzo de 2012

El médico de AP: Llanero solitario vs tribu organizada (II)

En la primera entrega de esta entrada evoqué desde las propias vivencias la figura mítica del médico de cabecera como profesional solitario y me preguntaba, al hilo del artículo enlazado en la entrada, si está cambiando este arquetipo.

Lo cierto es que el escenario ha cambiado mucho. Aunque en algunos países  -básicamente los del 'modelo Bismarck', como Francia o Alemania-  sigue habiendo resistencias, es cierto que incluso en países como Estados Unidos o el Reino Unido, donde esta figura del 'médico de AP-Llanero Solitario' estaba fuertemente instalada, la figura del médico aislado en su consulta, si acaso con una enfermera como secretaria para todo, está desapareciendo.

Los médicos de AP se integran en dispositivos multiprofesionales, como nuestros centros de salud, donde comparten entorno asistencial con otros médicos y con enfermeras, administrativos, trabajadores sociales..., todos ellos sometidos a un mismo régimen organizativo y bajo la dependencia de un director o coordinador (generalmente otro médico). ¿Quiero ello decir que el médico de AP ha abandonado su estilo individualista, solitario, como clínico? No estoy muy seguro, la verdad, o al menos no completamente.

Hay muchos estudios  -incluido el que nos está sirviendo de guía para estas entradas-  que ponen de manifiesto que, a pesar de existir una creciente integración organizativa, siguen existiendo barreras de carácter cultural que sirven de freno a una verdadera integración profesional. La principal de estas barreras culturales son probablemente las desfasadas mitologías en que se sigue socializando a las nuevas promociones, en torno a una visión del médico como alguien que posee un control casi absoluto sobre su propio trabajo, sobre los pacientes y sobre el resto de profesionales. Y, sin embargo, ningún profesional sanitario integrado en una organización  establece ya su propia agenda al margen de las normas y controles administrativo-profesionales; además, los pacientes están dejando de ser objetos para pasar a ser sujetos y otros profesionales no médicos tienen acceso ya a algunos de los mandos de control dentro de la tribu organizada que son los centros sanitarios, que ya no funcionan en base a un orden impuesto, sino como un 'orden negociado'.

El choque entre unas expectativas un tanto mitológicas en las que los médicos han venido siendo socializados y unas realidades absolutamente diferentes ha postrado en la melancolía a muchos médicos que se consideran algo así como "héroes derrotados en un paraíso perdido" y que, en sus tribulaciones melancólicas, continúan tratando de aparentar que, al contrario de lo que afirmaba Bob Dylan hace más de medio siglo (sí, más de medio siglo), los tiempos no están cambiando. Es probable que se trate de un factor cultural residual fruto de un aprendizaje social por imitación y que las nuevas generaciones de médicos estén siendo socializadas en visiones menos obsoletas que contemplen la medicina como una dedicación que hoy en día sólo puede desarrollarse, salvo contadas excepciones, dentro de equipos multiprofesionales de alto  rendimiento, en las que las necesidades del paciente, y no la tradición, sean el eje en torno al cual se organiza el trabajo y se establecen las aportaciones de cada ocupación.


Ya que la entrada está resultando más larga de lo que esperaba, mañana o pasado publicaré una tercera y última entrega.

No hay comentarios:

Publicar un comentario