Hoy, algo ligerito,casi de prensa del corazón:
Cuenta The New York Times que el gobernador de Texas, el ultraconservador Rick Perry, ha sido el primero en los Estados Unidos en emitir una orden ejecutiva ordenando la vacunación obligatoria de todas las niñas de sexto grado contra el Virus del Papiloma Humano [VPH] para prevenir determinados tipos de cáncer cervical, algo que en un principio fue denunciado como una cesión a los intereses económicos del fabricante de la vacuna, Merck. Esta acusación fue, incluso, sostenida por Michele Bachman, su compañera de partido, miembro fundador del Tea Party y de momento más directa rival en las elecciones primarias para la candidatura a presidente de la Nación por el Great Old Party (quien, por otro lado, además del creacionismo o la consideración de la homosexualidad como un pecado nefando, defiende también la asociación de las vacunaciones con el autismo siguiendo las fraudulentas conclusiones del científico Wakefield en The Lancet, en 1998, y que después se demostraron, no sólo fraudulentas, sino una verdadera estafa motivada por intereses económicos hasta hace poco ocultos).
De creer que el Times conoce toda la verdad, no sólo la más visible, resultaría que por una vez no serían los malsanos intereses económicos los que expliquen este controvertido mandato gubernamental, sino algo mucho más cercano y más humano: Afirma el diario, basándose en algunos correos y declaraciones de terceros que ha obtenido, que la conseguidora de dicha orden fue en realidad la esposa del gobernador, Anita T. Perry, quien además de primera dama del Estado es una experimentada enfermera que ha trabajado largamente en la protección de las víctimas de violaciones (además, según la inefable Bachman, de mantener una posición demasiado tibia, poco republicana, sobre el aborto). La señora Perry habría sido quien convenció a su republicanísimo marido de perpetrar algo tan poco republicano como permitir al estado y obligar a los sanitarios a inmiscuirse en las sagradas decisiones de las familias americanas sobre sus hijos. Debe ser que, efectivamente, como creo que dijo Pascal, "hay razones del corazón que la razón no entiende".
Pero lo que más me ha fascinado del reportaje son las declaración de una amiga y estrecha colaboradora suya en las labores filantrópicas, quien describe y justifica a Anita Perry de la siguiente manera: "En primer lugar es enfermera y sólo después la primera dama" [she is a nurse first, first lady second].Y, de ser verdad la historia, una enfermera con poderes...
