En la entrada del viernes reproducía una cita de un artículo mío de 1995, ironizando sobre la "rabiosa actualidad" de debates como el que se ha generado en torno a las unidades de gestión clínica. Algunos amigos me han pedido el artículo entero para poder consultarlo. Lamentablemente, el libro sólo lo guardo en papel, así que he pedido que me lo escaneen para poder ofrecerlo. La calidad no es muy buena, para qué engañarnos, pero es lo que he podido conseguir (si algún día tengo algo más de tiempo libre prometo ofrecerlo con mejor calidad). Lo podéis descargar aquí.
Utilizando esa cita en la entrada del blog, trataba de ironizar sobre nuestra formidable capacidad para marear la perdiz y pasar años y años volviendo sobre lo mismo. La gestión clínica, de la que todo el mundo habla bien (muchos sin tener ni repajolera idea de qué es), es radicalmente incompatible con formas "monárquicas" de organización, necesita de un entorno flexible en el que pueda generarse la innovación, y nuevos modelos de incentivos colectivos y orientados a estimular la cooperación. Pero, claro, como esa flexibilidad y descentralización permite al partido socialista enchufar a sus concejales afectados por el ERE del 22M (si hubiera necesitado de esta reforma para poder hacerlo, la habría aprobado hace 20 años) y es un serio riesgo para las burocracias sindicales... pues casi va a ser mejor seguir otros 20 años suspirando por la "gestión clínica" y acusando de desmantelar la sanidad pública a quien tome la más mínima iniciativa al respecto. Y así, seguir mareando la perdiz otros veinte años.


Yo soy una de las que no tiene ni idea de qué es realmente la gestión clínica....
ResponderEliminarSilvia