El afamado British Medical Journal recogió el martes 31 de mayo la afirmación de la senadora de sanidad de Hamburgo sobre el origen español de los pepinos infectados por E Coli haciéndola propia gracias a un rotundo titular: "El brote de E Coli en Alemania, relacionado con pepinos españoles".
Cuando una médica española envió una respuesta rápida, publicada el 2 de junio, diciendo que "es inaceptable que una publicación respetable como esa esté difundiendo informaciones que se han demostrado totalmente incorrectas", los editores del BMJ se limitan a decir que la noticia era correcta en el momento en que se editó y que, ya que la situación ha evolucionado, la noticia se ha actualizado y, así, corrigen dos días después lo que dieron por palabra de dios con un titular impropio de una revista científica seria. Pero no, la noticia no "era correcta" ni el 31 de mayo, ni el 2 de junio. Sí lo hubiera sido con este titular: "El gobierno de Hamburgo relaciona el brote de E Coli con pepinos españoles".
Ambas informaciones fueron publicadas por la corresponsal del BMJ en Alemania, Anette Tuffs, quien, al igual que la senadora Cornelia Prüfer-Storcks, rectifica sin pedir disculpas, hasta lo hace con un tonito ofendido... Algo falla sistémicamente cuando hasta los corresponsales del BMJ se comportan como los de Interconomía y sus editores les justifican.
Y es que, como dice hoy en El País el bacteriólogo Holger Rohde (investigador de la Clínica Universitaria de Hamburgo) "Cuando sé algo grave, mi deber como científico es anunciarlo. Pero cuando no estoy seguro al 100%, no lo comunico".

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