---------------- archivoefe: medios de comunicación
Mostrando entradas con la etiqueta medios de comunicación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medios de comunicación. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de julio de 2012

Sitios de interés: Más allá de los titulares

Behind the headlines es una sección de NHS Choices, la web para la ciudadanía del servicio nacional de salud inglés, que analiza muy a fondo y siempre con mirada crítica, aquellos titulares de prensa relacionados con la salud que pudieran resultar equívocos, cuando no claramente manipuladores. Naturalmente, está escrita en inglés, pero incorpora un traductor que (más mal que bien, todo hay que decirlo) permite la lectura a quienes que no se manejan en ese idioma. Es posible suscribirse vía RSS para recibir sus nuevos contenidos.

jueves, 21 de junio de 2012

Llegó el verano. ¿Cómo lo sé? Mira dentro.

Muy sencillo: todos los años, cuando llega el verano, la industria vuelve a su murga sobre la necesidad de ingerir tres litros de líquido al día, algo que, como ya tuve la ocasión de comentar hace más o menos un año, es una (rentable) patraña, nunca corroborada por evidencias científicas (excepto, naturalmente, en sectores de la población más vulnerables, como niños y ancianos). Y para ello la gente con (legítimos) intereses comerciales se enmascara detrás de fundaciones y otras organizaciones científicas que intentan proporcionar una pátina de credibilidad médica a lo que no son más que estrategias de márketing. Cuentan para ello con profesionales sanitarios y científicos con filiaciones profesionales a medida del encargo que venden su reputación al mejor postor para sacar unas perras sólo por poner su nombre, sin dar un palo al agua (y nunca mejor dicho).

No me parecen mal campañas institucionales que recuerden a la gente la necesidad de mantenerse bien hidratada, especialmente en verano, pero sí que se traten de hacer pasar por científicas unas informaciones tendenciosas que sólo persiguen mejorar las ventas y las cuentas de resultados de la industria.

El año pasado quien estaba detrás era Danone (fabricante de nueve marcas de agua envasada, entre ellas dos españolas) a través de la iniciativa Hydratation for Health.

Y este verano tocaba lo de siempre. Por eso sé que es verano. Con la diferencia de que este año la Organización Médica Colegial (el Consejo General de los 52 colegios oficiales de médicos) se ha prestado a dar un respaldo de respetabilidad científica en la presentación de la campaña-murga veraniega, presentando un estudio del Observatorio de Hidratación y Salud y publicando un resumen excepcionalmente amplio en su web dirigida a la sociedad, medicosypacientes.com, bajo este impactante titular:

El 70% de la población está en situación de riesgo de deshidratación durante los meses de verano

¡El 70% de la población, en riesgo de deshidratación! Ante titulares tan pasados de vueltas uno siempre se pregunta qué intereses se ocultarán detrás de esa loable "institución de carácter científico-técnico que surge de la necesidad de mejorar el conocimiento en torno a la hidratación y profundizar en sus aspectos sanitarios", según la milonga que nos cuenta el 'Observatorio' en su web.


Parafraseando a Alejandro Dumas y su cherchez la femme, es fácil: busca a la industria. Y, claro, quien está detrás esta vez es la Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes Analcohólicas (ANFABRA), que es quien financia el Observatorio de Hidratación y Salud y a quien la Organización Médica Colegial ha dado su generoso respaldo científico-técnico. Es evidente que se trata de un titular absolutamente tendencioso, como tendencioso es que este benéfico Observatorio ponga un especial énfasis (y así lo dice explícitamente la catedrática de nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense que co-presentó el estudio) en la importancia de "beber variedad de bebidas: agua, infusiones, refrescos, zumos, lácteos, etc. El sabor de las bebidas ayuda a beber lo necesario". Y así como  no existe evidencia científica sobre la necesidad de hidratarse con un volumen determinado de líquido al día, lo que sí es bien conocido y está bien respaldado por evidencias epidemiológicas es que el consumo de refrescos y zumos con azúcares añadidos es un importante factor de riesgo de obesidad y desarrollo de enfermedades renales o diabetes, a pesar de los esfuerzos de la industria por adulterar ensayos clínicos y negar la evidencia. Al menos, debería haber existido una mención de la OMC, especialmente dirigida a adolescentes y jóvenes, al riesgodel abuso de la ingesta de líquidos envasados con azúcares añadidos.

Pero lo más lamentable es que un organismo como la OMC, que tiene entre otras la función de ayudar a la población a saber separar el trigo (la evidencia científica médica) de la paja (las maniobras orquestales en la oscuridad de la industria), coopere en un acto puramente publicitario de Pepsicola, Schweppes o Redbull, presentando un estudio de parte, es decir, financiado por la propia industria. Espero, al menos, que a la OMC le haya salido suficientemente rentable vender su alma al diablo, ya que el ejemplo que han dado es deplorable.

Puestos a ello, me quedo con SEMERGEN (una de las tres sociedades de médicos de atención primaria), que prefiere facturar al Instituto de Investigación Agua y Salud, financiado por la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (Aneabe) y que se conforma con promover la ingesta de dos litros de agua al día. Y ni mención  -¡claro!-  a los refrescos.

jueves, 14 de junio de 2012

Más (y mejor documentado) sobre la imagen social de la enfermería

Hoy, de puritita casualidad (la autora ha hecho un comentario en una entrada antigua de este blog) he tenido noticia de una tesis doctoral que viene a llenar un hueco importante en la sociología de la enfermería española. La autora es la enfermera Cristina Heierle Valero, su título es La imagen social de la enfermería a través de los medios y la fecha de su presentación, el 26 de mayo de 2011 (pdf, aquí). Naturalmente, ni he podido, ni probablemente podré, leer sus más de 700 páginas, pero sí he podido conocer sus contenidos y leer sus atinadas 22 páginas de conclusiones, algo que yo os recomendaría.

[Me ha costado bastante encontrar el texto completo, ya que aunque la tesis está catalogada en el repertorio central de tesis (Teseo, gestionado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte), no existe ahí enlace al documento en formato digital, lo cual es lamentable. Pero bueno, aunque algo escondido, lo hemos encontrado en el repositorio institucional de la Universidad de Granada].

Aunque, como suele suceder en las tesis, las muestras utilizadas son muy pequeñas, por eso son más 'sondeos' que 'encuestas', resulta muy interesante la utilización de las percepciones de diferentes colectivos (niños hospitalizados, enfermeras asistenciales y docentes, alumnos de enfermería de 1º y de 3º curso y alumnos de otras facultades (traducción e inérpretes), así como el análisis de materiales gráficos interesantes como fotografías de enfermeras aparecidas en el periódico El País y en Internet y películas de cine de los últimos 50 años estrenadas en España donde salen enfermeras (nada menos que 57 revisadas).


Este es el resumen 'oficial':
La imagen social de una profesión está muy condicionada por la forma en que está representada por los medios de comunicación. La imagen de la enfermera responde a diferentes estereotipos sociales que son contradictorios y que no muestran la imagen real que la profesión tiene en la actualidad. Los objetivos de esta tesis son: 1) Identificar e interpretar la imagen de la profesión enfermera en la sociedad. 2) Conocer la imagen social que, de sí mismas, tienen las enfermeras 3) Analizar los valores de profesionalidad, género, prestigio, consideración social y poder, que trasmiten los medios sobre la profesión enfermera. 4) Explicar las relaciones existentes entre las percepciones de los diferentes grupos sociales. Se han utilizado estrategias cualitativas y cuantitativas. A través de metodologías visuales, se han analizado cuatro tipos diferentes de datos visuales: a) dibujos representando a enfermeras realizados por niños hospitalizados, b) fotografías aparecidas en la prensa nacional, c) imágenes de Internet, d) y películas de amplio éxito comercial, en las que aparecen enfermeras como personajes principales. Se ha confeccionado y analizado un cuestionario cumplimentado por cuatro grupos de personas: enfermeras profesionales, estudiantes de enfermería, estudiantes de traducción e interpretación y adultos del área urbana de Granada. En él se ha recabado la percepción que estos grupos tienen sobre la profesión enfermera a través de técnicas mixtas como la foto provocación, el análisis del discurso y el diferencial semántico. Con este último el cual se ha podido cuantificar el significado connotativo del concepto enfermera, en varios grupos de población. Los niños dibujan una imagen tradicional y estereotipada de la enfermera: mujeres que realizan actividades de tipo instrumental y que llevan uniforme de diversos colores y cofia. Las enfermeras perciben su profesión como estresante y consideran negativa la dependencia de los médicos. Están aburridas y desilusionadas. Los estudiantes de enfermería valoran negativamente la gran carga de trabajo y la sumisión a los médicos. Los estudiantes de otras facultades perciben la enfermería como una profesión con muy poca autonomía y escaso prestigio. Los adultos piensan que las enfermeras tienen poca formación teórica y mucha responsabilidad. No apreciándose importantes diferencias significativas entre la imagen profesional identificada por las enfermeras y la del público en general. La prensa no refleja la realidad de la profesión. Se trasmite la imagen de alguien no identificado con claridad, diluida en el grupo profesionales de la sanidad y ejerciendo un papel secundario. Los medios, cuando se ocupan de la profesión enfermera, la representan como una mujer sin criterio, ni cultura, ni prestigio, con poca consideración e impacto social y ningún poder. Un personaje enamoradizo, simple y superficial, que realiza tareas bajo las órdenes de un médico. Se han demostrado relaciones directas entre la imagen que tiene la sociedad de lo que es una enfermera, la imagen que muestra el cine y la manera en que estos profesionales se auto-perciben.
Lo único discutible, para mí, es esa afirmación de que "la prensa no refleja la realidad de la profesión": la 'realidad' es multidimensional y la prensa refleja una realidad, cierto que muy condicionada y sesgada por los estereotipos sociales, ya que un períodico no es una revista científica, sino que reproduce e interpreta (a la luz de los pre-juicios sociales) lo que aparece en su entorno  -noticias, imágenes, anécdotas, comunicados de prensa, arquetipos y personajes representativos, sucesos, etc. Y es que yo sí creo que, efectivamente, la enfermería es "alguien no identificado con claridad, diluida en el grupo de profesionales de la sanidad y ejerciendo un papel secundario". Lo que yo creo que quería decir la autora es que "la prensa no refleja lo que debería ser la realidad de la profesión", es decir, 'alguien identificado con claridad, con presencia propia dentro del grupo de profesionales de la sanidad y ejerciendo un papel relevante'.

Y si para los medios el 'icono enfermera' se construye como "una mujer sin criterio, ni cultura, ni prestigio, con poca consideración e impacto social y ningún poder" o, aún peor, como "un  personaje enamoradizo, simple y superficial, que realiza tareas bajo las órdenes de un médico", cabe preguntarse, más allá de los estereotipos mediáticos (que existen también para los médicos, las tonadilleras, los bomberos, los abogados o los maestros), por qué sucede esto. Para mí: dada la invisibilidad mediática y social de las enfermeras, el periodista no puede echar mano sino de los estereotipos, ya que no puede contrastarlos con una realidad... que simplemente le es invisible. Y, claro, no tiene superpoderes para poder ver lo invisible.


PS.- Hablando de tesis, también he encontrado estos días otra muy interesante sobre temas sanitarios, esta vez de una colega (socióloga): Raquel Pérez García. Su título es Valoración de la carrera profesional en sus diferentes dimensiones y aplicación al personal sanitario del Sistema Nacional de Salud español. También muy recomendable, dado que documenta magníficamente muchas opiniones que los demás mortales casi sólo sustentamos en teorías y en nuestra intuición, experiencia y vivencias.  Muy recomendable también.

miércoles, 28 de marzo de 2012

No sólo más amplio, también más profundo

Me ha gustado mucho esta expresión que he encontrado en un artículo del prestigioso periódico progresista The Huffington Post: It's not just that nursing is becoming a broader field; it's becoming deeper, too. Me parece que esta forma de definir el campo de conocimiento y actuación de la enfermería, como algo no sólo más amplio, sino también más profundo, es magnífica y la pienso adoptar (mejor dicho, la acabo de adoptar) como síntesis de mi visión sobre la profesión enfermera y sobre las coordenadas en torno a las cuales debería sustentarse un mejor futuro para las enfermeras y sus pacientes.

No es frecuente encontrar en la prensa generalista (sí de vez en cuando en alguno de sus blogs, normalmente por parte de alguna enfermera invitada) artículos de fondo donde, sin venir al hilo de ninguna historia, suceso o hito, se reflexione sobre los cambios en los roles de la enfermería. Y eso sólo puede deberse a que, más allá de la retórica, están teniendo un impacto cierto en la configuración de algo tan vital y esencial como los sistemas sanitarios y, por tanto, en la sociedad:

Es más que saber cómo realizar tareas y procedimientos; se trata de convertirse en un miembro más eficaz del equipo sanitario y de saber manejarse dentro de los sistemas clínicos (...) La enfermería se ha vuelto más compleja de lo que nadie pudiera haber imaginado hace una generación. Ahora es fundamental no conformarse con ser un gran cuidador, sino también un gran innovador. Las demandas de asistencia sanitaria piden a gritos una nueva generación de pensadores que quieran convertirse en agentes de la innovación en los cuidados. Es una profesión para gente intelectualmente curiosa que hace de toda su vida un aprendizaje.
Sin embargo, a pesar de que la enfermería sigue evolucionando a través de nuevas estructuras hospitalarias, 'gadgets' increíbles y retos políticos, el corazón de la profesión continúa siendo el mismo. Sean cuales sean las herramiemtas y tecnologías, el trabajo de la enfermera continuará siendo el de cuidadora y defensora de las personas más enfermas y vulnerables de nuestras comunidades.
Estoy totalmente de acuerdo: esta capacidad, que debe ser estimulada porque hoy existen debilidades importantes, para conciliar sin problemas ni complejos el alma y el cerebro enfermero, la ciencia y la humanidad, la tradición y la innovación, debe ser el reto fundamental de la próxima generación de enfermeras y las de hoy deberéis asumir que aunque los cambios trascendentales que están por llegar quizás no los vayáis a vivir en activo, si no dedicáis parte de vuestro esfuerzo a poner los cimientos esos cambios no llegarán nunca jamás.

Nota.- El autor del artículo, Charles Tiffin, es profesor, periodista y escritor especializado en políticas públicas y profesionales (no específicamente sanitarias) y, a pesar de ser de un país tan diferente al nuestro como es Estados Unidos, también conoce con una cierta profundidad las políticas europeas. Desconozco  -anticipándome a los maliciosos de turno, que siempre acaban incidiendo en lo mismo-  si tiene relaciones estrechas con alguna enfermera (o enfermero) y quiere ganar puntos. Y, en realidad, el artículo está escrito con el objetivo de defender e incentivar un mejor recorrido formativo básico de las nuevas generaciones de enfermeras, concretado en la obtención generalizada de un BNS (Bachelor in Nursing Sciences), algo así como nuestro paso de diplomatura a grado (pero más en serio).

martes, 14 de febrero de 2012

¿Sexismo o elitismo?: Sexismo y elitismo

Todos recordaremos el caso de la Clínica San Rafael de Cádiz, que en 2008 obligó a las enfermeras del centro a vestir uniforme con falda por encima de la rodilla, delantal y cofia, decisión que fue respaldada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y, finalmente, hace apenas unos meses, declarada ilegal por el Tribunal Supremo.

La noticia dio la vuelta al mundo, incluido un reportaje en Fox News (titulado "Actitud sexista? Un hospital español dice a sus enfermeras que sin falda, no hay incentivos") que, bajo la excusa del comportamiento sexista de la clínica, generó dos minutos y medio de deplorables comentarios machistas, incluidas fotos de enfermeras sexy con vestidos picantes y alusiones al papel de sanadoras sexuales de las enfermeras.

Por si le faltaba algo a nuestra fama planetaria, ya tenemos nada menos que un editorial en la prestigiosa revista Journal of Clinical Nursing. Aunque, aparentemente, el editorial se refiere más a los comentarios del reportaje de Fox News, que al dislate de la Clínica San Rafael, yo creo que no es así. Pero el comentario tiene su enjundia.

Afirma, con evidente razón, que los uniformes son todo, menos eróticos: "la minifalda parece más un vestido trapezoidal, apenas por encima de la rodilla, sobrio, pasado de moda y fuertemente anti-atractivo. Para añadir vergüenza al daño, está equipado con un delantal blanco y coronado con un 'gnomo de jardín' a modo de cofia de enfermera."

En su opinión  -y en la mía-, antes que resaltar la femineidad de las enfermeras lo que intentaba el disfraz de época, rescatado del franquismo mediante un insólito bucle espacio-temporal, era resaltar el papel social de la enfermera en la organización profesional de centro, una manera simbólica, pero muy eficaz dado la alta importancia que se concede a los uniformes, de evitar cualquier atisbo de confusión entre médicos y enfermeras y de evidenciar la subordinación de éstas  -modosas, vestidas más de camareras o doncellas, que de profesionales de la salud-  a aquéllos.

Ya semos un poco más famosos...

jueves, 9 de febrero de 2012

Médicos, Farmacéuticos, Veterinarios, Odontólogos y... Enfermería

No es la primera vez, ni será la última, que veo un titular como éste, en el que para el resto de las profesiones mencionadas se utilice el masculino genérico (Médicos, Farmacéuticos, Veterinarios y Odontólogos) y cuando el redactor llega a la profesión de enfermería... le suena mal enfermeros, pero no se atreve a poner enfermeras. Así que, resueltamente, pone enfermería, con lo cual, mientras que los demás queda claro que son personas físicas, las enfermeras parece que son personas jurídicas. ¿Por qué? ¿Tan difícil es poner enfermeras (o enfermeros)?

martes, 10 de enero de 2012

Doctores tiene la iglesia...

En alguna ocasión anterior me he referido a la manera en que los medios de comunicación tienden a medicalizar la sanidad tomando la parte  -los médicos-  por el todo  -los profesionales de la salud-. Ello afecta especialmente a la enfermería que ve muchas veces cómo, aunque en el texto de la información se hable de personal sanitario o, más habitualmente, de médicos y enfermeras, el titular sólo hace referencia a "los médicos".

Pero no es exclusivo del personal sanitario, le sucede (nos sucede, en cuántas ocasiones se han dirigido a mí como Dr. Hernández) a todo lo que se mueve por el sector sanitario, presuponiendo que, si escribes sobre sanidad, entonces tienes que ser médico.

Ahora cuento una anécdota, tan divertida como elocuente, que a quien más va a divertir, espero, es a su involuntario protagonista. Mirad este texto encontrado en el último número de la edición española de la revista Medical Economics:

En España, aún son escasos los profesionales de la medicina que utilizan las posibilidades que ofrece Internet como aliados en la formación de sus pacientes y pocas las webs de referencia con credibilidad avalada. Pero hay excepciones como los médicos de familia Salvador Casado y Miguel Ángel Máñez que desde sus respectivos blogs (doctorcasado.blogspot.com y saludconcosas.blogspot.com) intentan salvar las distancias y acercarse a sus pacientes por otros canales.
 Pues bien, como todos sus seguidores sabemos, Miguel Ángel Máñez, autor no sólo de Salud con cosas sino también del blog La otra orilla, es economista y subdirector económico del Departamento de Salud Alicante-Sant Joan.

Así que, de tener pacientes, me temo que éstos sólo pueden ser las burocracias sanitarias.

jueves, 5 de enero de 2012

Que la realidad no te haga perder un gran titular

El amigo Carlos Núñez nos proporcionó ayer el enlace a una noticia que parecía  -y parece-  muy preocupante, publicada en la edición digital del tabloide británico Daily Mail. El titular es éste:


Más del 50% de las enfermeras [del Reino Unido] creen que los cuidados que prestan a los pacientes  son mediocres,o aun peores, y algunas admiten que se sienten 'avergonzadas' de su profesión.

Y me picó la curiosidad, así que después de leer la noticia me fui a la fuente primaria, el análisis de la encuesta que realizaba quien la encargó, la revista Nursing Standard, editada por el Royal College of Nursing. El titular que escogió, a su vez, fue éste:

Dennos las plantillas adecuadas para poder mejorar los estándares asistenciales.

Utilizando una técnica muy habitual en estudios de satisfacción, a los entrevistados se les pedía que valoraran la calidad de la atención que cada uno prestaba a sus pacientes (referente personal) y también la de la enfermería británica en general (referente general). Los resultados son elocuentes:


Es decir, que el 57% que considera muy mal o mal los cuidados de enfermería 'en general', se convierte en un magro 18% a la hora de evaluar la calidad de los cuidados de enfermería que personalmente proporcionan. Y el escaso 17% que los valora bien o muy bien en términos generales asciende hasta dos tercios (63%) de los encuestados. El tabloide, como es lógico, escogió el titular más noticioso, sin siquiera hacer mención del otro resultado.

Este efecto es usual: cuando somos entrevistados, siempre valoramos mejor nuestro trabajo que el del conjunto de nuestra profesión, centro o unidad. Personalmente, recuerdo perfectamente que durante la elaboración de un plan estratégico para un hospital comarcal extremeño, entonces del Insalud, realizamos una encuesta similar a médicos, enfermeras y personal no sanitario y el resultado fue exactamente el mismo: todos los servicios o unidades valoraban mucho mejor su actuación que la del conjunto de los servicios y unidades del centro; en todo estaban mejor... menos en presupuesto y plantillas.

Pero hay más en ese titular, cuando dice "y algunas admiten que se sienten 'avergonzadas' de su profesión". El 'algunas' se convierte en sólo 'una' cuando se consulta la misma fuente primaria que consultó el Mail. Es la afirmación de una sola enfermera, y además matizado. La cita exacta es la siguiente: A community nurse agreed: 'Respect has to be earned and is easily lost. I am ashamed to be a nurse at times. I endeavour to be the best nurse I possibly can.' [Una enfermera comunitaria admitió: 'El respeto hay que ganárselo y se pierde fácilmente. Hay veces en  que me avergüenzo de ser enfermera. Me esfuerzo para ser la mejor enfermera posible']. Y dice avergonzarse a causa de aquellas enfermeras que en cuanto son exigidas en su cumplimiento piden una baja o acuden a su sindicato.

Eso sí: cuando uno lee, tras el artículo, los sesentaytantos comentarios que provocó se da cuenta de un factor común a todas los profesiones: toda la culpa siempre es de los otros, nunca propia, se trate de los pésimos resultados de sus alumnos en el Informe Pisa, de los miles errores clínicos que se producen en sus servicios hospitalarios o de los déficitis de calidad asistencial a sus pacientes.

Y resulta curioso que, mientras que las enfermeras, en sus propios foros, tienden a ser muy críticas y autoexigentes, cuando se trata de opinar en abierto se produce una reacción corporativista donde no hay medias tintas: toda la culpa es de políticos, directivos, cargos intermedios, pacientes, médicos y el público en general. Mal asunto porque te conviertes en carne de cañón en cuanto se produce un solo caso atribuible directamente a tu mala praxis, tu desidia o tus  -inevitables, pero limitables-  errores humanos.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Una anécdota (elevable a categoría)

El día que presenté ante los mass media el documento que da origen a este blog, La enfermería frente al espejo: Mitos y realidades, acudió sorprendentemente el jefe de la sección de sanidad del importante diario español El País, quien participó interesadamente con preguntas bien situadas en los mapas competenciales profesionales de la sanidad española (bueno, el escaso tiempo que dejaba a los periodistas el topo gañán  -Rafael Lletget-  que envió el presidente del Consejo General de Enfermería para intentar reventar la rueda de prensa, quien ocupó casi todo el tiempo disponible en ponerse en evidencia a sí mismo: curiosa misión en la vida...).

Concidí con el periodista, a quien no conocía personalmente, al abandonar el local y me comentó, con un tono distendido, no sé si divertido o cavilante, algo así como: "Me ha parecido muy interesante el documento, y las ideas que han expuesto en el coloquio, pero tengo un problema: Esto no le interesa a nadie, ni siquiera en la sección de sanidad del diario, no tengo ni idea de en qué me puedo centrar que justifique aunque sea un suelto...".

Y uno, que es una mezcla un poco rara de idealismo y pragmatismo, le respondió algo así como: "Mira, tío, te entiendo perfectamente. Céntrate en los temas de demografía sanitaria: Entre 2012 y 2013, gracias a Bolonia, se diplomarán/graduarán la mitad de las enfermeras que lo harían si no se hubiera desarrollado el Grado en Enfermería y es posible que existan problemas para cubrir los puestos de trabajo necesarios para cubrir las necesidades asistenciales. Ahí tienes un titular".

Así lo hizo, seguro que me agradeció el consejo y tuvo su titular (y yo encantado ya que, aunque fuera por una parte 'menor' del libro, también tuve mi reseña, ¡nada menos que en El País!).


Bien, de la anécdota a la categoría: Después de este feedback tan insólito que ha estado recibiendo este humilde sociólogo desde tantos y tan buenos profesionales enfermeros (todo un estudio cualitativo en sí mismo, que algún día utilizaré en alguna publicación), esta anécdota me hace reflexionar acerca de que hay algo que hacer y sin demora: si ni los periodistas sanitarios saben qué decir sobre las enfermeras, el futuro está francamente complicado.

Creo que ha llegado el tiempo de empezar a pensar en cómo llegar a la opinión pública y eso requiere saber cómo atravesar la tupida malla de desconocimiento de los periodistas, de los medios de comunicación. No se trata, una vez más, simplemente de fustigaros y deprimiros. Hay que revertir esta situación y tenéis que hacerlo, creo yo, tratando de dar respuestas a unas preguntas muy sencillas que se haría cualquier periodista si tratáramos de convencerle de que: a) la enfermería es una profesión con más futuro que presente, un elemento clave para la sostenibilidad de los servicios de salud; b) la enfermería es una profesión independiente y cualificada a la que habría que consultar o entrevistar ante determinadas noticias, no sólo y siempre a los médicos; y c) existen temas que son de interés de la opinión pública, directamente relacionados con lo que hacen las enfermeras en sus puestos de trabajo y, sobre todo, con lo que podrían hacer y que ellos deberían ser quienes se lo trasladaran.

Dado que quien debería hacerlo no lo hace, etc, etc, etc... por su culto al ego, etc, etc, etc... El Consejo, etc, etc, etc...Ya aburre esta cantinela... Pues habrá que tomárselo en serio. En otras entradas del blog trataré de formular algunas de estas preguntas como un ciudadano más o poniéndome en la mentalidad de un periodista y veréis como no son tan sencillas de contestar. Creo.

viernes, 16 de septiembre de 2011

¿No venden tanto las enfermeras como los médicos en los titulares de prensa?

Hoy, en nuestro grupo de Facebook Enfermería frente al espejo y otras reflexiones, uno de sus miembros (Edurne Zabaleta, a quien envío un cariñoso saludo) manifestaba su decepción y enfado por el hecho de que en un diario online, que resumía un estudio español sobre los resultados de la intervención de médicos y enfermeras sobre los pacientes para que dejaran de fumar, el titular de la noticia sólo hacía referencia a los médicos ("Las probabilidades de dejar de fumar aumentan un 50% cuando interviene un médico de familia"): "A pesar de que en el cuerpo de la noticias nos mencionan, me refiero a las enfermeras y enfermeros, como veis en el titular somos completamente invisibles", se quejaba Edurne.

Para comprobar si se trata de un hecho aislado, hemos tecleado en el buscador de noticias de prensa de Google "doctors and nurses" y "médicos y enfermeras" y hemos revisado algunos de los titulares, más exactamente 250 en cada idioma.

Los resultados, primero en inglés: No es en absoluto infrecuente que los titulares hablen sólo de médicos cuando en los contenidos se habla de médicos y enfermeras. Por ejemplo, en medios y naciones tan dispares como The New York Times o Deseret News (USA), The Nations Newspaper (Nigeria), Minivan News (Maldivas), Calcutta Telegraph (India) o RTE News (Irlanda).

En castellano, aunque también hay algún ejemplo, como el de los diarios argentinos Clarín o Mercado o el colombiano El Universal (además, naturalmente, del que origina esta entrada), es mucho más difícil encontrar esta simplificación de titulares.
 
Pero también en alguna rara ocasión sucede lo contrario, que el titular sólo mencione a las enfermeras cuando el texto habla de médicos y enfermeras; aunque sólo hemos encontrado dos ejemplos, los del Daily Mail o la agencia The Press Association (ambos del Reino Unido), es curioso que en ambos casos los titulares sean claramente negativos.


Este es un sondeo sin valor cuantitativo, aunque sí cualitativo. Y las conclusiones no son tan demoledoras como parecía que iban a ser. Creo que se trata de casos aislados, especialmente en castellano.

miércoles, 20 de julio de 2011

Los "putos amos del mundo"

Hace apenas diez años, pero parece que hubieran pasado 100, la gigantesca empresa multinacional del sector energético Enron quebró y se llevó por delante, no sólo a la propia empresa, sino también a su firma auditora, Arthur Andersen, entonces la más importante del sector a nivel mundial.

Enron pasó en 15 años, de ser una pequeña empresa petrolera tejana a convertirse en la séptima empresa de los EEUU, con 21.000 empleados en 40 países y 100.000 millones de facturación en el año 2000. En 2001, apenas tres meses antes de su quiebra, fue galardonada por la revista Fortune como la empresa más innovadora del país.

En realidad, el negocio de Enron no era vender suministros, sino especular en bolsa con ellos, captando a cientos de miles de accionistas que confiaban en su base material productiva (con cientos de instalaciones de producción de bienes tan esenciales como el gas, el agua, la electricidad, incluso telefonía y banda ancha) como garantía de solvencia y liquidez. Es decir, que Enron no era una empresa industrial, como daba a entender, sino financiera, que se dedicaba básicamente a especular. Su producto más importante fue Enron Online, un sistema que les permitía realizar transacciones en línea en todo el mundo, anticipándose a sus competidores. Y sus directivos, a lo que se dedicaban en realidad era a expoliar las ingentes ganancias de la empresa,  maquillando las cuentas a través de empresas subsidiarias.

Los villanos principales de esta historia fueron el presidente ejecutivo, Kenneth Lay, su segundo, Jeffrey Skylling y el vicepresidente financiero, Andrew Fastow. Fueron durante muchos años los putos amos del mundo. Eran inmensamente ricos, llevaban una vida llena de lujo y sin embargo, por algún motivo desconocido (probablemente porque la codicia puede llegar a ser tan adicitiva como la cocaína) se pasaron de frenada y acabaron con largas condenas de cárcel (excepto Lay, que falleció esperando la sentencia). Dejaron en la calle a 20.000 empleados, probablemente, para ellos, simples daños colaterales.

El caso Enron supuso en su momento un verdadero shock, que, además, tuvo lugar apenas unos meses después del 11-S. Nunca se pensó que una empresa como Enron pudiera quebrar a la vista de los reguladores y los poderes públicos. Pero, en realidad, faltaban menos de siete años para que pudiéramos asistir en vivo y en directo a la quiebra de Lehman Brothers y, en España, de un buen puñado de constructoras con valor en bolsa de decenas de miles de millones de euros.


En su momento, dediqué muchas horas a documentarme para tratar de entender este tipo de conductas suicidas y llegé a la conclusión de que se deben a un síndrome, el síndrome del puto amo del mundo [PAM]. La gente que lo padece se siente tan poderosa e inalcanzable, tan por encima de la gente común, tan protegida por los políticos y periodistas a los que compra (y,  a través de ellos, por los estamentos policiales, fiscales y judiciales más corruptibles), que se creen literalmente intocables y seguros, al margen de la ley; rodeados exclusivamente por corruptos y pelotas, han perdido la sensibilidad para percibir los riesgos inherentes a sus actividades delictivas. Y, por supuesto, no se dan cuenta de que han ido generando en el camino miles de enemigos con ganas de entrar a saco en sus yugulares; pero no importa, siguen sintiéndose seguros, por algo son los PAM. Hasta que su codicia y sus enemigos les ayudan a cavar sus propias tumbas.

Vienen estas reflexiones a cuento de los reciente acontecimientos relacionados con otros famosos PAM: Teddy Bautista, Rupert Murdoch, Dominique Strauss-Kahn, hoy mismo Francisco Camps, pasado mañana Silvio Berlusconi... Los putos amos del mundo son gigantes con los pies de barro porque no calibran ni entienden sus límites y excesos.

miércoles, 29 de junio de 2011

El difícil equilibrio entre racionalidad social y libertad individual

El New York Times abría ayer un debate acerca de los límites de la financiación pública de medicamentos cuando el valor que aportan a los pacientes es desproporcionadamente pequeño en relación con los costes que comporta a los servicios públicos de salud (en este caso el Medicare norteamericano, que cubre algunos de los gastos sanitarios de los pensionistas, entre ellos la farmacia hospitalaria).

Siempre según el NYT, la esperanza de vida media de los pacientes con cáncer de próstata que no ha respondido a la terapia de deprivación hormonal se sitúa en torno a los 18 meses con el tratamiento farmacológico estándar. Pero en los últimos 15 meses, la Food and Drug Administration, la agencia encargada de aprobar la distribución y venta de medicamentos, ha autorizado tres nuevos fármacos con esta misma indicación. En ningún caso estos medicamentos curan el cáncer, pero sí aumentan algo la supervivencia, entre dos y cinco meses. Sin embargo, el coste de un tratamiento típico es muy alto, entre 20.000 y 90.000 dólares (14.000 - 63.000 euros). Y, además, los oncólogos recomiendan utilizar al menos dos de esos tratamientos para poder llegar a dos años de supervivencia. Según un analista, el coste medio por paciente puede ascender hasta 500.000 dólares (350.000 euros). Las patentes de los fármacos pertenecen a Sanofis, Johnson & Johnson y Bayer.

Dos de los tratamientos poseen el valor añadido de que no son quimioterápicos, con lo cual se evitan los efectos secundarios de la quimio, es decir, que pueden mejorar, si no mucho la cantidad, sí al menos la calidad de vida (aunque tampoco están exentos de efectos secundarios).

Medicare ya financia dos de ellos, pero el martes que viene anunciará si financia el más caro de los tres, pero el mero hecho de que haya encargado un nuevo estudio para conocer más a fondo los resultados reales de los ensayos clínicos ha bastado para que asociaciones de pacientes y políticos hayan empezado a hablar de "racionamiento" sanitario.


Es evidente que una seña de identidad de los servicios sanitarios públicos es financiar todos aquellos tratamientos que contribuyan a curar, si es posible, prolongar la vida, si no lo es, y en todo caso mejorar la calidad de vida de los pacientes. Pero, ¿existe algún límite cuando, evaluado de manera objetiva y sin duda despiadada  -sin piedad-, se aprecia  una tan clara desproporción entre costes y beneficios? ¿Tiene sentido que Big Pharma centre tanto sus esfuerzos en generar carísimas moléculas que amplían levemente los límites de supervivencia en enfermedades sin cura posible, en lugar de dedicar esos recursos financieros e intelectuales a obtener fármacos que curen o cronifiquen enfermedades? Y ¿tiene sentido que  los poderes públicos amparen estas patentes y las arcas públicas financien estos medicamentos? ¿Cómo colaboran los medios de comunicación, al  parecer encantados de servir de correas de transmisión de los laboratorios anunciando día sí, día también, un nuevo medicamento que aumenta la supervivencia de los pacientes? ¿Qué paciente o familia normal renunciaría a que su padre disponga de unos meses más de vida? ¿Y a exigir, por tanto, a los gobiernos que respeten su libertad individual y financien esos tratamientos, ya que ellos son quienes en realidad los financian vía impuestos?

Es una cadena, convenientemente engrasada por la industria farmacéutica, en la que resulta casi imposible introducir elementos de racionalidad social, en un entorno tan emocional y personal como es la enfermedad y la muerte.


El director ejecutivo de una de las farmacéuticas dice sin complejos al NYT:


Mr. Kay said he had initially thought that his company, which is based in Norway, would charge about $25,000 for a typical course of treatment with the drug, Alpharadin. But with the rival drug Jevtana costing about $50,000, Algeta and its partner, Bayer, are considering a higher price. ["El Sr. Kay afirmó que inicialmente creyó que su empresa, originaria de Noruega, establecería un precio de 25.000 dólares para un ciclo de tratamiento estándar. Pero a la vista de que el medicamento rival costaba unos 50.000, Algeta y su socio, Bayer, están considerando un precio más elevado"].

Sin comentarios.

[PS.- Si la terminología científica de esta entrada hace aguas, téngase en cuenta por favor que los de letras también podemos y queremos opinar sobre estos temas].

sábado, 4 de junio de 2011

Los pepinos españoles y el British

 El afamado British Medical Journal recogió el martes 31 de mayo la afirmación de la senadora de sanidad de Hamburgo sobre el origen español de los pepinos infectados por E Coli haciéndola propia gracias a un rotundo titular: "El brote de E Coli en Alemania, relacionado con pepinos españoles".

Cuando una médica española envió una respuesta rápida, publicada el 2 de junio, diciendo que "es inaceptable que una publicación respetable como esa esté difundiendo informaciones que se han demostrado totalmente incorrectas", los editores del BMJ se limitan a decir que la noticia era correcta en el momento en que se editó y que, ya que la situación ha evolucionado, la noticia se ha actualizado y, así, corrigen dos días después lo que dieron por palabra de dios con un titular impropio de una revista científica seria. Pero no, la noticia no "era correcta" ni el 31 de mayo, ni el 2 de junio. Sí lo hubiera sido con este titular: "El gobierno de Hamburgo relaciona el brote de E Coli con pepinos españoles".

Ambas informaciones fueron publicadas por la corresponsal del BMJ en Alemania, Anette Tuffs, quien, al igual que la senadora Cornelia Prüfer-Storcks, rectifica sin pedir disculpas, hasta lo hace con un tonito ofendido... Algo falla sistémicamente cuando hasta los corresponsales del BMJ se comportan como los de Interconomía y sus editores les justifican.

Y es que, como dice hoy en El País el bacteriólogo Holger Rohde (investigador de la Clínica Universitaria de Hamburgo) "Cuando sé algo grave, mi deber como científico es anunciarlo. Pero cuando no estoy seguro al 100%, no lo comunico".