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viernes, 18 de noviembre de 2011

La caverna

"La relación entre médico y enfermera es muy particular. Existen muy pocas profesiones donde el grado de respeto y consideración entre compañeros de trabajo sea tan intensa como entre el médico y la enfermera. El estereotipo de esta relación ha sido adaptado de manera superficial en muchas novelas y series de televisión. Sin embargo, cuando es cuidadosamente observada en un marco interaccional, esta relación adopta una nueva dimensión, con una cualidad especial que encaja en un modelo de 'juego'. Las actitudes subyacentes que exigen que el juego sea representado son muy desafortunadas. Esas actitudes crean serios obstáculos en la senda de una comunicación con sentido entre médicos y otros grupos profesionales no médicos.


El médico, tradicionalmente y de manera apropiada, tiene una responsabilidad total sobre las decisiones relacionadas con la administración de los tratamientos de sus pacientes. Para guiar esas decisiones, toma en consideración datos recogidos de diferentes fuentes. Completa una historia clínica, realiza un profundo reconocimiento físico, interpreta los resultados de las analíticas y, en ocasiones, recibe recomendaciones de médicos consultores más expertos. Otro factor importante en su toma de decisiones son las recomendaciones que recibe de la enfermera. La interacción entre médico y enfermera a través de la cual son comunicadas y recibidas dichas recomendaciones es única y muy interesante."

Este popular texto del doctor Leonard I. Stein es, nada menos que de 1967. 45 años después, siguen existiendo muchos médicos, algunos de ellos pretendidamente progres, que aún no han llegado siquiera a este estadío evolutivo cultural, haciendo un considerable daño a la profesión médica, a la profesión enfermera, a las intensas e inevitables relaciones entre ambas profesiones y, sobre todo, a los pacientes y los servicios de salud. Son la caverna sanitaria. El tema es ¿cómo lograr que entre un rayo de racionalidad en esta caverna en la que tan confortablemente viven y en la que tanto se ríen de sus propias gracietas zafias y se jalean entre sí, sin saber, los pobres, que afuera ya no quedan neandertales, sólo ya cromañones?

2 comentarios:

  1. Desde mi experiencia de enfermera he podido constatar que es una relación tan denostada desde hace tantos años, que ello ha producido un desprestigio de la posible valoración de la relación en otros términos que no sean de servidumbre, incluso hemos sido y somos a veces un poco responsables de que las cosas no cambien respecto a esto. Aunque observo un cierto cambio de matiz o de apreciación al respecto, y sobre todo por mi experiencia me ha hecho ver que la enfermera es valorada por el médico desde el conocimiento/formación, es decir, cuando la relación se limita a recibir "ordenes facultativas", como está contemplado en los estatutos marcos, y acatarlas, y no se cuestiona la posibilidad de ser una pieza activa en esa relación (dejemos de ser piezas pasivas) por qué no decirlo, quizás no vamos a cuestionar un fármaco mejor que otro, o una prueba diagnóstica mejor que otra, pero si vamos a cuestionar que ahora es el momento de que un paciente que hemos valorado necesita un fármaco concreto o una prueba concreta, por ejemplo, y para solucionar el problema del paciente, debemos saber que solución aportar o requerir de la aprobación del médico para que se solicite ese tratamiento o esa prueba, quien debe entender que los cuidados a los enfermos de la enfermería no se limitan a aplicar sólo tratamientos, sino que somos mucho más que eso. Hay que saber que las decisiones médicas pueden y deben ser valoradas, cuestionadas y hasta discutidas con los argumentos "enfermeros" de que dispongamos, con nuestro conocimiento y el trabajo codo a codo con el enfermo, con sus necesidades y sus expectativas de resolución de problemas. Es decir, somos un elemento de transición y de valor muy grande entre el médico y el enfermo y encima nos pasamos más horas junto al enfermo.
    En definitiva, sigo pensando que es una relación difícil, y penosa si sobre todo los médicos siguen pensando que somos secretarias que acatamos órdenes. Realmente creo que no son distintas quizás a las de otros entornos laborales, que tampoco hay que insuflarla de ciertas ideas que rulan de frustraciones o de poder. Lo que está claro es que la relación no la concibo sin la prima de ser personas, primero, con lo que implica de respeto, educación, empatía y aprendizaje mutuo; y luego profesionales, con los conocimientos y experiencias muy concretas en el curar/cuidar. Un saludo.

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  2. Hola @VirgiForero, gracias por tu comentario. Hay gran parte de razón en lo que dices, el problema es que hay que convencer con argumentos sencillos, pero contundentes, a la sociedad, a los otros profesionales y, sobre todo, a quienes toman las decisiones políticas en materia sanitaria de que la enfermería puede realizar una oferta verídica e interesante para dar respuesta a una buena parte de los problemas críticos que ahora amenazan a los servicios de salud. Y eso sólo es posible mediante un proceso de reflexión intelectual muy exigente y participativo que alguien(es) en algún(os) lado(s) habrá de abrir. Sólo puede salir desde vosotros, las enfermeras, con movimientos asociativos que reten los ruines liderazgos hoy predominantes. Cada uno en su puesto de trabajo no puede dar soluciones. Un saludo y, de nuevo, gracias.

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