Enrique Castro es un enfermero español al que tuve la oportunidad de escuchar en junio, en la Universidad de Alicante (España), explicando su experiencia en un centro de atención a pacientes con VIH-Sida. Lo que más me gustó fue el tono ecléctico, aunque apasionado, pero en nada ideológico, de su presentación (ésta es sólo una percepción mía; a ver, quiero decir, lo que funciona, funciona). Y esto funciona. Enrique me ha enviado, a petición mía, algunos materiales para que divulgue la experiencia de Enfermería de Práctica Avanzada de su centro y de su equipo.
Enrique trabaja en el Mortimer Market Centre (en la foto) un dispositivo ambulatorio de asistencia a pacientes con enfermedades infecciosas de transmisión sexual, en el cual la atención a pacientes con VIH es más que mayoritaria. Un equipo enfermero transformó la incierta vida del centro, partiendo del análisis de experiencias previas, técnicamente contratadas, sobre "la eficacia, seguridad y coste-efectividad de enfermeras prestando cuidados asistenciales previamente prestados por médicos". Lo más interesante es que la estrategia planteada aborda aspectos "puramente enfermeros" (seguimiento telefónico, apoyo terapéutico, asesoramiento social y sexual...), por decirlo así y entrecomillado, como otros que venían siendo insuficientemente atendidos por especialista médicos, como los rellenos faciales (para evitar el estigma de la lipoatrofia facial) o la asunción de la prescripción farmacológica en ciertos ámbitos.
Del material que me ha enviado Enrique os pongo un enlace a la descripción general del proyecto (en inglés) y las diapositivas de su presentación en Alicante (en español).
