Ayer, sin embargo, se publicó un artículo suyo en el suplemento 'Negocios' del diario El País, titulado Servicios sin lágrimas (en realidad, se trata de una colaboración 'sindicada', es decir, ofertada a diversos medios y publicada por algunos, entre ellos El País, pero también CNN World o The National).
En el artículo se recogen algunos argumentos sobre la forma en que las TIC [tecnologías de la información y la comunicación] podrían ayudar a reducir unos costes sanitarios que tienden siempre a crecer por encima de lo que lo hace la economía y las rentas. Se refiere en primer lugar al mundo que mejor conoce, la educación, pero dedica la última mitad del escrito a reflexionar sobre los costes sanitarios, diciendo, por ejemplo, lo siguiente:
Muchas personas sufren de dolencias crónicas, como enfermedades cardiacas, diabetes, obesidad, depresión y otros trastornos mentales. Hacer frente a esas enfermedades puede ser costoso, en caso de que se las maneje y se las trate de manera deficiente. Demasiadas personas terminan en la sala de urgencias y en el hospital porque carecieron del asesoramiento y la ayuda para mantener sus problemas de salud bajo control sin que sea necesario recurrir a ingresos hospitalarios, e incluso para evitar por completo dichos trastornos.
Ahora, la tecnología de la información viene al rescate. Las empresas innovadoras, como CareMore en California, hacen uso de las TIC para mantener a su clientela saludable y fuera del hospital. Por ejemplo, cuando los pacientes de CareMore se suben a la balanza cada día en sus hogares, su peso se transmite automáticamente a la unidad de salud. Si hay un cambio de peso repentino y peligroso, que podría ser causado por insuficiencia cardiaca congestiva, se pide que el paciente se persone en la clínica para someterse a un examen rápido y se pueda evitar una crisis potencialmente devastadora.CareMore es un proveedor privado de cuidados de salud que trabaja con la aseguradora pública Medicare, que es quien asegura sanitariamente a los jubilados. La filosofía de CareMore queda perfectamente descrita en el título de un editorial publicado en la revista de la Sociedad Americana de Geriatría: Physicians in Supporting Roles in Chronic Disease Care: The CareMore Model.
En realidad, CareMore es una empresa que, por trabajar mayoritariamente con población anciana, descansa sobre el trabajo de sus enfermeras, quienes reciben al paciente/asegurado, realizan la anamnesis, el plan de cuidados y el seguimiento en la comunidad y, cuando lo estiman preciso o el asegurado lo demanda, le remiten a su médico de cabecera. Dice el citado editorial (en la revista de una sociedad médica): Si esto les parece la manera errónea de prestar asistencia sanitaria, consideren el destacable funcionamiento de CareMore en cuanto a calidad, costes y satisfacción de los pacientes. Y aporta datos: una tasa de amputaciones en ancianos con diabetes mellitus un 78% menor que la media nacional; una tasa de hospitalización para pacientes con fracaso renal inferior en un 42%; o una tasa de rehospitalización de un 13,6%, comparada con el 20% de promedio nacional.
En definitiva, concluyen, el modelo CareMore supone una destacable desviación sobre la práctica de la medicina que se desarrolló en el siglo XX. Está basado en el trabajo en equipo, en las evidencias, en las tecnologías de la información y en un contacto intenso. Todo lo contrario del concepto de equipo construido en torno al médico; el médico no es sino uno de los muchos componentes del modelo de asistencia sanitaria de CareMore (...) La experiencia inicial de CareMore sugiere que puede prestarse una asistencia comparable o mejor con menos médicos (...) De manera similar a otras innovaciones disruptivas, el modelo CareMore generará una cierta marejada de oposición a la idea de que el médico no necesita estar al timón en la gestión de las enfermedades crónicas. Sin embargo, una vez forzados a competir en calidad, satisfacción y costes, el modelo CareMore puede emerger como el modelo dominante en la prestación de servicios sanitarios a las personas mayores con enfermedades crónicas.
Esta es la misma convicción de la que parte mi compromiso con la enfermería a través de este blog y de las aportaciones que de vez en cuando se me permite realizar en otros foros: que la sostenibilidad de las servicios de salud en el futuro pasa necesariamente por permitir a las enfermeras que desarrollen hasta el final todas las capacidades y competencias adquiridas durante su formación y a través de su experiencia, da igual si esas nuevas funciones venían siendo desarrolladas por otros profesionales que sin duda serían de mayor utilidad (y más rentables) ocupándose de las tareas para las que sí es indispensable haber recibido una formación básica y especializada de 11 ó 12 años. El desarrollo intenso de una enfermería de práctica avanzada es una innovación disruptiva inexcusable para garantizar un servicio sanitario público organizado de manera muy diferente al que hoy conocemos, pero capaz gracias a ella de seguir encarnando los mismos valores que siempre ha representado: solidaridad, equidad, profesionalidad... y suficiencia financiera.

Hola Juan soy enfermero de atencion primaria ICS y hace tiempo que te leo, no se si sera necesario enfermeros de practica avanzada, pero lo que si se seguro que con un buen desarrollo de la especialidad de enfermeria familiar y comunitaria, los futuros enfermeros especialistas deberiamos llevar el peso del seguimiento de las patologias cronicas, ya que en estas patologias priman los cuidaos y los enfermeros somos los profesionales del cuidar, y los medicos de familia y otros medicos especialistas tener una funcion mas de consultores para cuando los enfermeros consideremos que es necesaria su actuacion. Pero para que esto llegue debe desarrollarse la especialidad de enfermeria de familia y comunitaria y legalizar finalmente la prescripcion enfermera. La enfermeria de practica avanzada podria ser otra opción
ResponderEliminarHola, Toni, gracias por seguirme. En alguna entrada, no recuerdo cuál, realizaba una definición ecléctica de lo que considero EPA, no soy tan purista. Y en ello encaja la enfermera de familia y comunitaria en el seguimiento de pacientes crónicos y pluripatológicos, pero también la enfermera especialista en pediatría realizando el seguimiento del niño sano y otros desarrollos que, en puridadd, no sería catalogados como EPA. Todo lo que sea 'disruptivo' y mejore la base de desarrollo de la enfermería.
ResponderEliminarUn saludo y gracias de nuevo.