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lunes, 23 de enero de 2012

El año del dragón

Es hasta cierto punto sorprendente comprobar cómo uno de los temas que más preocupación debería generar entre profesionales y responsables de servicios de salud, en relación con la enfermería, simplemente no existe como tema de debate.

Como consecuencia de la implantación del famoso Plan Bolonia, el número de alumnos egresados de las facultades y escuelas de enfermería se va a reducir en casi un 60% en 2012 (y en un 40% en 2013). En concreto y según datos ofrecidos en sus webs por las universidades, para este año 2012, no se va a diplomar o graduar ni un solo estudiante en tres comunidades autónomas (las dos escuelas de Asturias, las cinco de Castilla-La Mancha y las 16 de Cataluña implantaron el grado en el curso 2009-2010, es decir que esta promoción se graduará en 2013), es decir, no va a producirse entrada alguna de enfermeras en el mercado laboral. Y eso sucederá también en ocho provincias de comunidades como Andalucía (cuatro), Aragón (dos), Canarias (una), Extremadura (una) y Galicia (una, más otras dos donde no existe escuela de enfermería).

Los únicos alumnos que se incorporarán al mercado laboral como enfermeras son los de aquellas universidades donde la implantación del grado se demoró al curso 2010-2011 y, como consecuencia, la promoción de 2009-2010 estudia este año el último curso de la diplomatura. Aunque no existen datos absolutos fiables porque el Ministerio de Educación no facilita los datos de plazas ofertadas por las universidades privadas, serán unos 4.200 egresados, frente a los casi 10.000 del pasado curso (estimación; el último curso para el que existen datos es 2009-2010, con 9.624), apenas suficientes para cubrir vegetativamente las bajas por jubilación, aunque tampoco aquí hay datos fiables, gracias a la gran labor de unas burocracias colegiales que, irónicamente, no cesan de reclamar para sí las competencias sobre los registros de profesionales: ¡dios nos libre!.

Como no hay mal que por bien no venga, en el actual contexto de crisis y de recortes resultará menos traumático este 'recorte de suministros', ya que no será frecuente que se abran nuevos servicios ni que se amplien significativamente el personal en los existentes; y, por otro lado, es posible que ayude a reducir de manera significativa las bolsas de desempleo enfermero existentes. Pero en aquellas comunidades (y en menor grado, provincias) donde no van a graduarse nuevas enfermeras, especialmente en Cataluña donde el idioma  -más bien la política lingüística, pero este es otro tema-  es una barrera añadida, va a resultar complicado sustituir las bajas que se vayan produciendo.

En cualquier caso, este numerus clausus de facto debería ser un factor a tener en cuenta por los servicios de salud y no se escucha nada al respecto en un sector tan parlanchín como el sanitario. Y lo que está claro es que no ayudará mucho a nivelar las ratios de enfermeras españolas con las de otros países de nuestro entorno.

Yo, de cualquier forma, estaré atento a ver qué sucede en el recién estrenado año del dragón...

3 comentarios:

  1. Actualmente en la provincia de Barcelona y hablo de atención primaria porque es mi campo, llevamos un año que no se sustituye practicamente nada y no es porque no hay profesionales sino porque no hay presupuesto

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  2. Hola, Toni, por eso decía yo que el actual contexto de crisis y recortes minimizaría el impacto. Pero esta política tiene algún límite y un año entero sin poder sustituir las jubilaciones, incapacidades y otras bajas tirará primero de las bolsas de empleo y luego... ¡Hablamos de un año sin altas, sólo con bajas! Un saludo.

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  3. Pues si ahora no nos sustituyen porque no hay dinero, de aquí a un año dirán que no nos sustituyen porque no hay profesionales, situación por la que la atención primaria de la provincia de Barcelona ya ha pasado hace unos 3 o 4 años atrás, antes del inicio de la crisis. La cuestión es que por una causa u otra siempre tenemos problemas de personal enfermero.

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