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martes, 2 de octubre de 2012

Camino de Arabia

El Consejo General de Enfermería [CGE] convocó la semana pasada una rueda de prensa multi-temática. Entre otros temas, presentó unos datos sobre desempleo enfermero, más o menos correctos, correspondientes al último mes 'ordinario' (mayo), cifrando en 16.375 (16.575 en realidad, ya que no tomaron en cuenta a las enfermeras especialistas) las enfermeras inscritas como demandantes de empleo, es decir, un 6.8% si se estima, como hace el CGE, que la población activa de enfermeras aciende a 240.000. En realidad un porcentaje muy pequeño comparado con el de la población activa general (24%), pero sin duda un serio problema para la profesión.

Para completar el panorama y poder calibrar más realistamente las perspectivas de evolución (muy especialmente por parte de los profesionales que están actualmente en situación de desempleo o de extrema precariedad), es preciso disponer de algunas cifras concretas (que requieren un poco más de esfuerzo que limitarse a descargar y mirar los informes mensuales del Servicio Público de Empleo Estatal, todo hay que decirlo):
  • El año pasado (2011) se diplomaron 10.046 enfermeras.
  • Este año (2012) se graduarán unas 840 enfermeras de tres universidades (Zaragoza, Católica de Murcia y Europea de Madrid) que comenzaron a impartir el Grado en el curso 2008-2009.
  • También se diplomarán unas 4.250 enfermeras de las 21 universidades que siguieron impartiendo la diplomatura hasta el curso 2009-2010 y no implantaron el grado hasta el curso siguiente.
  • En total y redondeando, se incorporará al mercado laboral un stock de 5.100 profesionales, prácticamente la mitad que el curso anterior.
Lógicamente, esta brusca reducción, junto con unas tasas de jubilación que no deberían sufrir alteración porque no son coyunturales, y un volumen de homologaciones de títulos extranjeros que se está reduciendo a marchas forzadas (1.243 en 2008; 923 en 2009; 683 en 2010, último año disponible), harán que un porcentaje no desdeñable del desempleo enfermero pueda ser reabsorbido, incluso en esta época de poda salvaje del empleo público.

De  hecho, es la primera vez en los últimos cuatro años que la tasa interanual de variación (lo que varía el dato de un mes en comparación con los datos del mismo mes del año anterior) es más baja en agosto (88%), que en julio (95%); y la primera vez que se reduce en los ocho meses que van de año (hasta agosto, último mes disponible).
  • Enero: 51%
  • Febrero: 52%
  • Marzo: 57%
  • Abril: 79%
  • Mayo: 85%
  • Junio: 88%
  • Julio: 95%
  • Agosto: 88%

Es relativamente fácil predecir que en agosto se ha comenzado una dinámica positiva en términos de reducción del desempleo enfermero que se confirmará previsiblemente con los datos de septiembre (que se publicarán en torno al día 15 de octubre) si no hay nuevas catástrofes políticas. No puedo afinar más los datos porque me faltan los de enfermeras que se jubilan, que no se encuentran disponibles en ningún organismo, ni público ni colegial (no creo siquiera que existan).

Pero si además tenemos en cuenta que en 2013 se graduarán (ya no habrá diplomados) únicamente unas 6.000 enfermeras, me temo que la idea de llenar los vagones de venta de ganado enfermero a Europa, a la que el CGE pretende exportar 13.000 cabezas, se va a quedar en una quimera (es lo que tiene no hacer estudios de mercado rigurosos antes de embarcarte en un negocio y dejarte guiar por las ocurrencias).

Si yo fuera una enfermera en paro pensaría que las cosas están  mejor hoy que ayer y que mañana lo estarán  mejor que hoy. Cosa de agradecer en estos momentos en los que para el conjunto de la población no parecen existir todavía brotes verdes.

Pero no, es más solemne, viste mejor, tratar de acojonar al personal en  momentos ya de por sí difíciles (y, naturalmente, tratar así de hacer caja con nuevos productos como el flamante EURONURSING getting employed).

En cualquier caso, para quienes les interese, esta es la evolución del desempleo enfermero en los últimos cuatro años (clickar para agrandar):




Pero, finalmente, la rueda de prensa también tuvo su momento Club de la Comedia cuando el presidente del CGE anunció la oferta de importación de ¡¡ 100.000 !! enfermeras españolas realizada por Arabia Saudí, noticia que tuvo una amplia repercusión en los medios de comunicación serios. Por eso, por serios, ninguno, que yo sepa, se ha descojonado con la chistosa ocurrencia del CGE. Dice la prensa que "el Consejo General de Enfermería, que ha recibido ahora la masiva oferta del país asiático, rechazó el ofrecimiento por «la condición de la mujer» por esos lares. Lo reveló ayer el presidente del Consejo, Máximo González Jurado. Y la negativa se produjo pese a la promesa de las autoridades saudíes de «relajar un poco la situación»".

Vamos, que si hubiera sido el Reino Unido, Australia, Canadá u otro país más civilizado en cuanto a la situación de las mujeres  -y en los que existe un severo problema de falta de enfermeras-, en vez de la teocracia alauita quien hubiera realizado la solicitud, ya estábais 100.000 haciendo las maletas. Sí o sí. Aquí hay alguien que ha perdido la cabeza  -y el sentido del ridículo-  y me  temo que está más cerca de la Mezquita de Córdoba que de La Meca.

martes, 24 de abril de 2012

Algunas notas sobre enfermería y (des)empleo

Un curioso e interesante artículo publicado hace apenas unos días en el New England Journal of Medicine, titulado Registered Nurse Labor Supply and the Recession — Are We in a Bubble? [oferta laboral de enfermeras y recesión: ¿estamos ante una burbuja?] revela una paradoja que se produce sistemáticamente durante las crisis económicas graves: mientras que se destruye empleo en todos los sectores productivos, en el sector sanitario crece significativamente. Se trata de un análisis sobre lo que sucede en Estados Unidos, pero probablemente debe suceder en todos los países desarrollados en los que la población activa ocupada de enfermeras no es suficiente para cubrir todos los puestos de trabajo que demanda el sector sanitario, el famoso nursing shortage al que nos referimos en la entrada del pasado viernes, aunque entonces hablábamos del Reino Unido.

Durante los 18 meses de recesión que van de diciembre de 2007 a mayo de 2009, se perdieron en Estados Unidos 7,5 millones de empleos. Sin embargo, en el sector sanitario se crearon 428.000, de los cuales casi el 60% (243.000) correspondieron a enfermeras.

La principal razón que dan los autores del trabajo es que, además de ser la enfermería una profesión con una aplastante mayoría de mujeres, siete de cada diez de ellas están casadas y muchas de las que pueden permitírselo gracias al trabajo de sus parejas, deciden abandonar la profesión cuando empiezan a tener hijos. En general, mientras pueden permitírselo, no se reincorporan mientras sus hijos son dependientes o lo hacen en empleos a tiempo parcial sin la esclavitud de turnos, guardias, trabajo en festivo, rotaciones, etc. que hace muy difícil conciliar ambos mundos, el laboral y el familiar.

Pero cuando la crisis económica golpea, muchas de las parejas de estas enfermeras inactivas pierden sus empleos y las mujeres deben compensar la pérdida de ingresos familiares reincorporándose a un mercado laboral que no se ve afectado por la crisis de empleo: allí no hay 'recortes' porque los centros sanitarios no pertenecen a administraciones públicas, sino a empresas privadas que deben ser competitivas; por tanto, para sus directivos una planta de hospitalización no es  -como para nuestros queridos manostijera carpetovetónicos-  un gasto, sino un recurso competitivo para atraer y atender a sus clientes, es decir, para hacer negocio, ya que la demanda de servicios de atención a la salud apenas se ve afectada por las crisis.

Nos encontramos, pues, ante un comportamiento anticíclico con todas las de la ley, ya que cuando la economía y el empleo se recuperan muchas de estas enfermeras van volviendo paulatinamente a su anterior situación de inactivos y se vuelve al nursing shortage. Hasta la próxima crisis.


En países como España las cosas, sin embargo, no son así ya que los mecanismos de ajuste del mercado público de trabajo ante la crisis económica (presupuestaria) son muy diferentes, absolutamente inflexibles, por lo que deben acudir al mecanismo más elemental: un downsizing basado especialmente en el empleo.

Me alarmó mucho la información del Sindicato de Enfermería - Satse de que el desempleo en enfermería ha crecido nada menos que un 51,6% con respecto al pasado año, hasta alcanzar los 15.841 demandantes de empleo (en términos técnicos, paro registrado). Y como me alarmó, me interesó y quise echar una ojeada a los datos originales que proporciona el Servicio de Empleo Público Estatal (el trozo del antiguo INEM que le correspondió a la administración central en el reparto).

Los datos actualizados a marzo de 2012 hablan de 16.844 enfermeras demandantes de empleo, de las cuales 14.131 son enfermeras de cuidados generales [ECG] y  2.713, enfermeras especialistas [EE]. Los datos pueden consultarse aquí, pulsando en la 'E' para 'enfermera especialista' y 'enfermera' y en la 'M' para 'matronos' [sic].

Mirad estos datos que he preparado (clicar para agrandar):

 

Mientras que el 28% de las enfermeras de cuidados generales desempleadas son mayores de 45 años, sólo el 6% de los contratos realizados en marzo correspondieron a este colectivo. Por el contrario, los demandantes menores de 30 años suponen el 59% de las enfermeras desempleadas, pero el porcentaje de contratos de trabajo firmados por miembros de este colectivo etario suponen el 65%. Los datos para especialistas los tenéis en la tabla (como el SEPE sólo facilita porcentajes, no puedo agregar y unificar los datos de los tres colectivos); en el caso de EE (sin matronas), los datos son prácticamente iguales que los de las ECG, lo que significa que sólo en el caso de las matronas se está absorbiendo la demanda de los mayores de 45 años (9% de los desempleados y 16% de los contratos firmados), muy probablemente porque hay un porcentaje de demandantes de mayor edad mucho más pequeño y, por  tanto, es más absorbible.

Ello significa claramente que el fuerte aumento interanual del desempleo (44% para la ECG, 88% para las matronas y 122% para el resto de especialistas) no se produce tanto porque no pueda absorberse la demanda del sector más joven de la profesión, sino porque se está produciendo un efecto 'embalsamiento' en la población de mayor edad que está acudiendo, sin duda espoleada por la crisis, a solicitar empleo sin mucho éxito. Hay que recordar que para inscribirse en la bolsas de empleo público es imprescindible estar inscrito como demandante, sea de nuevo o de mejor empleo.

La razón última no es, naturalmente, que en España 'sobren' enfermeras y se esté aprovechando la crisis para aligerar las plantillas. Las más que preocupantes tasas de crecimiento del desempleo enfermero, sin duda superiores al 50% interanual, son consecuencia de la acumulación de dos factores: a) los recortes presupuestarios que están realizando todos los servicios de salud, que tienen una especial repercusión negativa sobre el empleo no fijo; y b) la comentada acudida masiva de enfermeras de mayor edad, hasta ahora 'amas de casa', al mercado laboral para tratar de volver a ser activos ocupados.

Dos últimos comentarios:
  • Las buenas noticias: si calculamos en 180.000 las enfermeras tituladas asistenciales en activo, la tasa de desempleo enfermero sería del 8%, muy muy lejos del 23% del conjunto del país.
  • Y las malas: el desempleo entre las auxiliares de enfermería también está creciendo, pero muy por debajo del de las enfermeras tituladas: un 26% en atención primaria y un 12% en hospitales. Eso sí, suman 57.087 demandas de empleo, un 340% más que las enfermeras. Y si calculamos en 130.000 el número de auxiliares de enfermería en activo, la tasa de desempleo sería... de un 44%.

lunes, 23 de enero de 2012

El año del dragón

Es hasta cierto punto sorprendente comprobar cómo uno de los temas que más preocupación debería generar entre profesionales y responsables de servicios de salud, en relación con la enfermería, simplemente no existe como tema de debate.

Como consecuencia de la implantación del famoso Plan Bolonia, el número de alumnos egresados de las facultades y escuelas de enfermería se va a reducir en casi un 60% en 2012 (y en un 40% en 2013). En concreto y según datos ofrecidos en sus webs por las universidades, para este año 2012, no se va a diplomar o graduar ni un solo estudiante en tres comunidades autónomas (las dos escuelas de Asturias, las cinco de Castilla-La Mancha y las 16 de Cataluña implantaron el grado en el curso 2009-2010, es decir que esta promoción se graduará en 2013), es decir, no va a producirse entrada alguna de enfermeras en el mercado laboral. Y eso sucederá también en ocho provincias de comunidades como Andalucía (cuatro), Aragón (dos), Canarias (una), Extremadura (una) y Galicia (una, más otras dos donde no existe escuela de enfermería).

Los únicos alumnos que se incorporarán al mercado laboral como enfermeras son los de aquellas universidades donde la implantación del grado se demoró al curso 2010-2011 y, como consecuencia, la promoción de 2009-2010 estudia este año el último curso de la diplomatura. Aunque no existen datos absolutos fiables porque el Ministerio de Educación no facilita los datos de plazas ofertadas por las universidades privadas, serán unos 4.200 egresados, frente a los casi 10.000 del pasado curso (estimación; el último curso para el que existen datos es 2009-2010, con 9.624), apenas suficientes para cubrir vegetativamente las bajas por jubilación, aunque tampoco aquí hay datos fiables, gracias a la gran labor de unas burocracias colegiales que, irónicamente, no cesan de reclamar para sí las competencias sobre los registros de profesionales: ¡dios nos libre!.

Como no hay mal que por bien no venga, en el actual contexto de crisis y de recortes resultará menos traumático este 'recorte de suministros', ya que no será frecuente que se abran nuevos servicios ni que se amplien significativamente el personal en los existentes; y, por otro lado, es posible que ayude a reducir de manera significativa las bolsas de desempleo enfermero existentes. Pero en aquellas comunidades (y en menor grado, provincias) donde no van a graduarse nuevas enfermeras, especialmente en Cataluña donde el idioma  -más bien la política lingüística, pero este es otro tema-  es una barrera añadida, va a resultar complicado sustituir las bajas que se vayan produciendo.

En cualquier caso, este numerus clausus de facto debería ser un factor a tener en cuenta por los servicios de salud y no se escucha nada al respecto en un sector tan parlanchín como el sanitario. Y lo que está claro es que no ayudará mucho a nivelar las ratios de enfermeras españolas con las de otros países de nuestro entorno.

Yo, de cualquier forma, estaré atento a ver qué sucede en el recién estrenado año del dragón...

jueves, 19 de enero de 2012

Todo lo malo se pega...

Hace unas semanas criticaba aquí el 'bodrio impresentable' publicado por el agónico (la ministra cesó dos días después) Ministerio de Sanidad de Leire Pajín del pretendido Informe sobre profesionales de cuidados de enfermería. Oferta-necesidades 2010-2025.

Pues bien, la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía no ha querido ser menos y ha presentado un lamentable resumen del, probablemente, lamentable informe titulado Estudio 2011-2039 de las necesidades de profesionales sanitarios en Andalucía. No se trata sólo, ni principalmente, del 'diseño', aunque sí sorprende que una persona ilustrada como la Consejera Mª Jesús Montero se haya ofrecido a presentar algo tan cutre en lo visual, sino que, al igual que sucedía con el estudio del Ministerio de Sanidad, el contenido es técnicamente infumable, las fuentes informativas mal escogidas y tratadas y las conclusiones, simplemente inexistentes.

No es posible realizar un inventario de efectivos a partir de los datos de profesionales colegiados no jubilados y adoptarlos acríticamente como un reflejo de la realidad. De ninguna manera los registros colegiales contienen información real, y menos en Andalucía, donde desde hace unos años la colegiación de los empleados públicos sanitarios es voluntaria. Que un informe oficial, encargado por quien podría obtener información real o estimada de manera científica, recurra a esa nefasta fuente de información es imperdonable, como imperdonable es hablar en el título de 'necesidades de profesionales' y no dar en el informe un solo dato cuantitativo sobre tales necesidades. En fin, podéis ver el documento y comprobar que es de todo, menos un acierto, publicarlo, presentarlo y difundirlo. Probablemente tenga que ver con el tocinete ibérico acumulado y bien que lo siento porque trabajé y crecí profesionalmente con el equipo que fundó el Servicio Andaluz de Salud hace ahora 25 años y, además, para colmo, como director de planificación de recursos humanos. Mucha escuela no creé...

Que es necesario acometer estudios sobre las necesidades de profesionales a medio plazo es evidente, hasta obvio señalarlo: un médico tarda unos 11 años en formarse, luego habrá que planificar sobre una base mínima de esos 11 años, lo que nos sitúa en 2023. Pero si en realidad los procesos de producción de profesionales (tanto en la universidad, como en las unidades docentes de los servicios de salud) se planifican en base a estudios como estos, estamos apañados.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Efectivamente, es un bodrio impresentable

Leo en alguna red social que si el documento Informe sobre profesionales de cuidados de enfermería. Oferta - Necesidades 2010-2025 del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad ha sido criticado con inusitada dureza por el Consejo General de Enfermería [CGE], universalmente reconocido por su absoluta connivencia con el poder, 'habrá que releerlo con más detalle, algo bueno tendrá'.

Es evidente que el CGE se está haciendo perdonar con este 'durísimo' posicionamiento (no hay un comunicado, como tal, en la web del Consejo) su connivencia con el ministerio socialista de sanidad, con cuya titular, hoy calificada de desleal por el CGE, firmó hace apenas tres meses un  Acuerdo de Colaboración tan pretencioso en su enunciado como hueco en sus contenidos e imposible en su aplicación. Ahora, cuando ya llegan los nuevos patrones, carga contra el enfermo desahuciado, con la esperanza de que el nuevo inquilino  -o inquilina, al final de esta entrada ya lo sabremos-  le permita seguir haciéndose fotos tan bonitas, exclusivas y excluyentes como las que se hizo con la señora Pajín o el señor Bernat; vamos, volver a cuando con quien se las hacía era con la señora Pastor.

Pero, bueno, la verdad es que sí, por una vez estamos de acuerdo: el citado documento es un bodrio impresentable, indigno e impropio de gente a quien se supone mínimamente ilustrada, documentada y formada. Un puzzle de sub-pseudo-estudios sin pies ni cabeza, sin música ni letra, compilados para que parezca un Informe de verdad.

Empezando por el propio título, algo arcano, de improbable comprensión: Informe 'sobre profesionales' y 'oferta-necesidades' son dos joyas sintácticas inefables. Siguiendo porque, a pesar del título, ni siquiera proporciona  -aventura-  un número global de enfermeras ('oferta'), aunque sea a nivel estatal ni, mucho menos, habla en ningún momento de 'necesidades', ni en 2010 ni en 2025. En cuanto a cultura sanitaria general, confunde con regularidad Sistema Nacional de Salud y Servicios Sanitarios Públicos; ignora la sanidad privada y a otros miles de cuidadores encuadrados en colectivos numéricamente no muy importantes, pero sí cualitativamente importantes, en servicios como salud escolar, instituciones penitenciarias o dispositivos de salud pública; prescinde de algunos  -muy pocos-  informes o estudios que incluyen análisis de carácter demográfico sobre enfermería.

En definitiva, un bodrio impresentable que ni siquiera incluye un apartado de metodología. En realidad, se trata de una explotación estadística de información que desde hace ya unos años vienen proporcionando las comunidades autónomas, incluidas en el Portal Estadístico del SNS.

Y, si como hacen los autores, tienes que acabar diciendo que "no disponemos de datos de profesionales en el sistema sanitario privado, por lo que únicamente podemos ofrecer una estimación de profesionales totales (sistema público + privado) en el caso de Enfermeras de Cuidados Generales y Matronas", entonces, amigos, casi como que mejor no se publica nada para no hacer el bobo.

PS.- El CGE se empecina en seguir apareciendo como un grupo de completos  ignorantes cuando, aprovechando que el pisuerga pasa por valladolid, vuelve a la cantinela de que, mientras en España la tasa de enfermeras por 100.000 habitantes es de 483, en Europa es de 819, así que hacen falta... ¡Tachán! ¡150.000 enfermeras más!


O no saben que la tasa que proporciona la Oficina Regional Europea de la Organización Mundial de la Salud incluye tanto a enfermeras tituladas, como al personal de enfermería auxiliar, eliminando el CGE así a las 90.000 auxiliares de enfermería española de sus cálculos de base para nuestro país, o son unos tramposos (también en esto). Y una cosa no excluye la otra.


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And the winner is... ANA MATO Nueva ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. ¡Suerte!

lunes, 24 de octubre de 2011

Movilidad de los profesionales sanitarios en Europa

El European Observatory on Health Systems and Policies, organismo dependiente de la Oficina Europea de la Organización Mundial de la Salud, acaba de publicar (exclusivamente en inglés) el libro Health professional mobility and health systems. Evidence from 17 European countries, donde un gran plantel de autores describen y analizan, a lo largo de 632 páginas, un amplio conjunto de aspectos relacionados con la movilidad de los profesionales sanitarios en los países europeos de la OCDE, como sus efectos sobre la calidad y seguridad de la asistencia sanitaria, los procesos de creación de profesionales o la dirección y gestión de los servicios de salud y su financiación.

En conjunto y comparativamente, España es un país con baja dependencia de los profesionales sanitarios extranjeros, especialmente por lo que se refiere a las enfermeras (pinchar para agrandar):

Podéis leer un breve resumen aquí y descargar el libro entero aquí. Pero como se trata de un 'tocho' imposible de leer salvo para los especialistas (casi 450 páginas son informes específicos de 14 países), os he extraído el capítulo sobre España, a cargo de tres investigadoras de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Como veréis, en el trabajo se detalla más el caso de los médicos, que el de las enfermeras y otros profesionales, y ello se explica probablemente por el sesgo que introduce el hecho de que dos de las autoras lo sean también del famoso informe Oferta y necesidad de especialistas médicos en España (2008-2025), encargado por el Ministerio de Sanidad y Consumo.

jueves, 23 de junio de 2011

El impacto real de la colegiación voluntaria

Aunque no está nada claro si llegará a ver la luz en esta legislatura, el Gobierno ha anunciado la aprobación "inminente" (el primer anuncio era para febrero y el segundo para este junio a punto de finalizar) del anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales en el que, al parecer y en principio, se eliminaría la obligatoriedad de la colegiación para los profesionales al servicio exclusivo de las administraciones públicas. Ya hemos hablado anteriormente de las intensas  presiones que los consejos generales de colegios enfermeros y médicos están realizando y nos hemos preguntado si tienen razones objetivas para ello.

La implacable opacidad generalizada de las organizaciones colegiales hace imposible evaluar el impacto por métodos directos, así que no queda más remedio que acudir a otras fuentes oficiales. En este caso, hemos utilizado datos del Instituto Nacional de Estadística, INE.

En la tabla que podéis ver algo más adelante, he calculado dos series (2005-2010): a) El número de nuevas enfermeras que se diploman cada año, obtenido de la Estadística de Enseñanza Universitaria; b) El número de colegiados existentes a 31 de diciembre de cada año, extraído de la estadística de Profesionales Sanitarios Colegiados.

Por otro lado, como sabemos, hay algunas comunidades autónomas [CCAA] en las que los profesionales al servicio de las administraciones públicas sin ejercicio privado están exentos de la obligatoriedad de estar colegiados. Se trata de Andalucía (Ley de Colegios Profesionales de 2003, art. 4), Asturias (Ley de Medidas Presupuestarias, Administrativas y Fiscales de 2003, art. 11), Cantabria (Ley de Colegios Profesionales de 2001, art. 17.3) y Extremadura (Ley de Colegios Profesionales de 2002, art. 17.1).

Bien, pues hemos partido de la hipótesis de que, de no existir impacto relevante de la exención de la colegiación (es decir, que la gente se sigue colegiando de todas formas porque encuentran útiles sus colegios), existiría una correlación significativa entrte las tasas anuales de variación en el número de nuevos diplomados en enfermería y en el número de colegiados. Es cierto que hay que tener un amplio margen de holgura, ya que mientras que nuevos diplomados son nuevos diplomados, el número de colegiados depende también de otros factores, básicamente quienes se descolegian al jubilarse y también los colegiados que fallecen o los que abandonan o aún no han entrado en el mercado laboral. Y, naturalmente, existen factores particulares propios de las provincias que habrá que tener en cuenta.

En fin, para no aburrir, hemos agrupado, por un lado, las CCAA en las que los empleados públicos pueden optar entre colegiarse o no hacerlo (las cuatro citadas, que suponen un 21% de los nuevos diplomados anuales y un 24% del total de colegiados ) y el resto, es decir, aquellas en las que el personal estatutario y laboral al servicio de las administraciones públicas está obligado a colegiarse de todas formas.

Esta es la tabla (pinchar para ampliarla):


En ella vemos que no existen apenas diferencias en la tasa de incremento anual en el número de nuevas enfermeras (diplomadas egresadas de las EUE), 2.1 para las comunidades con colegiación obligatoria y 2.0 para las cuatro "anómalas". La variación interanual en el número de quienes se incorporan al mercado laboral y para ello tienen  -o no-  que colegiarse es prácticamente idéntica.

Sin embargo, la tasa de variación interanual en el número de colegiados (que se nutren básicamente de los efectivos anteriores, las nuevas enfermeras) es radical y significativamente muy diferente: 3.0 para las CCAA en las que no hay más remedio que colegiarse y 1.3 para aquellas otras en las que los recién diplomados pueden elegir. Es decir, un 57% menor en éstas que en aquéllas.

¡Ojo con  el dato! No podemos inferir ningún tipo de regla ("se colegia un 57% menos"), pero sí podemos concluir sin  riesgo (estadístico) de equivocarnos que la variable "libertad de colegiación" tiene un efecto demoledor. De hecho, si calculamos el porcentaje de nuevas enfermeras sobre nuevos colegiados (colegiados de un año, menos colegiados del año anterior), el valor es de un 83% en las CCAA con colegiación oblligatoria y desciende abruptamente hasta el 30% en las CCAA con colegiación voluntaria. Y se supone que los efectos de variables externas (jubilaciones, retrasos en el momento de la colegiación para hacerlo coincidir con el de entrada efectiva en el mercado laboral, salidas del mercado laboral...) no deberían afectar más a unas comunidades que a otras:



Por eso, creo que sí podríamos decir que el impacto potencial de una Ley de Servicios Profesionales que estableciera con carácter estatal la voluntariedad de la colegiación significaría, en el mejor de los casos, una pérdida por encima del 50% de la colegiación, al menos de la colegiación nueva.

Y si el Consejo General de Enfermería se empeñara, no sólo en hacer lobby junto a los médicos para torcer el brazo del poder ejecutivo, sino, como está intentando hacer la Organización Médica Colegial, reformarse, rejuvenecerse y tratar de hacerse valer ante los colegiados de hoy, obligados casi todos, para que se mantengan colegiados mañana, ese día en que, como es normal en un país democrático, se trate de algo voluntario o cambien las reglas del juego.

martes, 29 de marzo de 2011

Actualización de la demografía sanitaria


En la monografía que da título a este blog (publicada en octubre de 2010) incluí un apartado demográfico, como no podía ser menos. Los datos entonces disponibles finalizaban en 2008. Con la publicación de la estadística del sistema educativo 2011 tenemos datos ya hasta 2009. Como se explica en el propio documento, los cálculos no son fáciles, especialmente por los datos de colegiació, ya que a) hay cuatro CCAA, si no recuerdo mal, que no exigen la colegiación obligatoria a los empleados públicos; b) los datos de muchos de los colegios no son en absoluto fiables y hay que extrapolarlos en algunos casos. Aun así, es lo que hay mientras no tengamos el famoso registro de profesionales que tan diligentemente están gestionando nuestras autoridades sanitarias y colegiales...

Los cálculos vegetativos, por tanto, deben ser abordados con mucha cautela, si bien uno prefiere pensar en los márgenes de error colegiales bajo el principio de ceteris paribus, que diría un matemático, es decir que no deben ser demasiado variables. El método del cálculo está explicado en las páginas 44 a 47 del documento. Estos son los resultados actualizados, en los que puede apreciarse un saldo vegetativo (altas menos bajas) en descenso, que se verá agudizado a partir del año que viene por la 'generación  perdida' de la instauración del grado (clickar para ampliar):


Por si a alguien le interesa y por el mismo precio, aquí están los datos correspondientes a los galenos:

miércoles, 9 de febrero de 2011

Lo cuantitativo y lo cualitativo


Esta semana estoy de clases en el Máster de Salud Pública de la Escuela Nacional de Sanidad; los alumnos son, en su mayoría, MIR1 de la especialidad Medicina Preventiva y Salud Pública que el primer año realizan el máster antes de empezar sus rotaciones. Debe ser que estoy muy maleado, porque me ha sorprendido, a diferencia de los médicos más veteranos con los que suelo tratar, la naturalidad con que escuchan, debaten y admiten propuestas que, siendo de sentido común, son tabú para la gran parte de las organizaciones médicas. Hoy hemos hablado, por ejemplo, de la necesidad de acometer una profunda revisión de los mapas competenciales tradicionales que permita redistribuir las competencias, funciones y tareas de manera que cada profesión estuviera dedicada a aquello que sabe hacer, aquello para lo que realmente se haya preparado en su recorrido formativo, en lugar de que cada cual siga haciendo lo de siempre “porque aquí esto siempre se ha hecho así".

Quienes piensan que los desequilibrios profesionales son únicamente cuantitativos (hay un déficit de casi 2.000 médicos especialistas, que se elevará a 12.000 en 20 años) y que por tanto requieren soluciones cuantitativas (démosle a la “máquina de hacer especialistas” haciendo que se gradúen 3.000 médicos más cada año, ver pág. 130) no han entendido nada de todo lo mal que se ha hecho en España en planificación y ordenación profesional sanitaria.

¿Es que eso evitaría el deplorable fenómeno cultural de que entre los 950 primeros médicos residentes que escogen especialidad sólo 13 hayan elegido medicina de familia o el rechazo masivo de los pediatras a  las plazas en AP, indicadores evidentes de la falta de atractividad de la castigada AP española?

Además, formar un médico especialista cuesta entre 10 y 11 años, con lo cual nos pondríamos en 2.021-2.022, año para el cual faltarían ya entre 6.000 y 10.000 médicos especialistas... Sin contar que, como no sean las universidades privadas, desde luego las públicas no van a estar en condiciones de financiar un número mínimamente significativo de plazas en las facultades de medicina, tal como está la tesorería.

En fin, esperemos que las nuevas generaciones no acaben siendo abducidas por quienes no entienden que es hora de cambios cualitativos, no sólo cuantitativos. 

Buscamos la uniformidad que presentan los hechos y a estas uniformidades les damos el nombre de leyes. Pero los hechos no están sometidos a las leyes, sino las leyes a los hechos. Vilfredo Pareto, Trattato di sociologia generale, 1916.


Pues eso...

martes, 8 de febrero de 2011

El sector sociosanitario y el futuro de la enfermería en España



Uno de los problemas estructurales más importantes para el desarrollo de una Enfermería de Práctica Avanzada en España es el pobre desarrollo y la escasa entidad del sector sociosanitario, el ámbito asistencial donde por lo general la enfermería ejerce un liderazgo incuestionable y desarrolla una práctica mucho más autónoma y avanzada. La valoración que realizamos está basada en un reciente informe de la OCDE, The Long-Term Care Workforce: Overview and Strategies to Adapt Supply to a Growing Demand.

Según la comparación internacional que incorpora el documento, España es un país con un gasto en asistencia sanitaria de larga duración (long-term nursing care en la terminología del informe) de aproximadamente la mitad que el conjunto de los países de la OCDE, con uno de los menores porcentajes de gasto público sobre el total y un claro predominio de la asistencia domiciliaria sobre la residencial. Como consecuencia, la ratio cuidadores informales / cuidadores profesionales es en España de 250, mientras que en Inglaterra es de 55, en Italia, 32 y en los EUA, 10. Según datos de la Encuesta de Establecimientos Sanitarios en Régimen de Internado, la ratio enfermera titulada / auxiliar de enfermería, que en los hospitales de agudos y generales es de 1,22, en los centros sociosanitarios apenas llega a 0,36.

La llamada Ley de Dependencia supuso una decidida apuesta política por el apoyo a los cuidadores informales en el ámbito doméstico, en lugar de optar prioritariamente por aplicar los fondos a la puesta en marcha de dispositivos asistenciales y residenciales. Ello representa sin duda un indudable avance en términos sociales, pero va a tener, necesariamente, un efecto negativo para la enfermería, ya que un desarrollo intensivo de la profesión, de la mano del de la asistencia sociosanitaria pública que podemos observar en numerosos países, no parece que vaya a tener cabida en España.

viernes, 28 de enero de 2011

Una de estadísticas (chungas)


Una de las características más exóticas del sistema sanitario español, desde el punto de vista demográfico, es que tenemos un sistema con bastantes médicos, muy pocas enfermeras tituladas y muchísimas auxiliares de enfermería, un agente este último al que no suele prestársele mucha atención, pero que al menos cuantitativamente lo es: hay tantas auxiliares de enfermería (142.000) como médicos (143.000).

Las prácticamente 200.000 enfermeras asistenciales que tenemos son comparativamente muy pocas; si es posible prestar los cuidados de enfermería necesarios es por la existencia de un cuerpo tan amplio de  personal auxiliar. Todo el mundo está de acuerdo en que las dotaciones de enfermeras son muy escasas y en que esta situación tiene unas consecuencias ciertas en la cobertura de las necesidades de los pacientes y, sobre todo, en la satisfacción, motivación y estrés (y por tanto, continuidad en el mercado laboral) de las propias enfermeras.

Pues bien, el proceso de Bolonia va a incidir de manera muy importante y muy negativa en este panorama, ya de por sí complicado. A consecuencia del año adicional que tiene el grado sobre la diplomatura, entre 2012 y 2013, en vez de titularse (u homologar su título extranjero) las aproximadamente 20.000 enfermeras previstas, lo van a hacer 10.000, la mitad. En ese mismo período se van a jubilar unas 9.000 enfermeras.; ello significa que el saldo vegetativo normal, de unas 5.500 enfermeras/año netas (10.000 menos 4.500) se va a reducir durante estos dos años a apenas 500 (5.000 menos 4.500). En términos reales, se van a perder 10.000 profesionales que, de no haberse aplicado el proceso de Bolonia, se hubieran incorporado potencialmente al mercado laboral.

Además, las plazas de formación enfermera especializada tenderán a incrementarse sustancialmente durante esos dos años, como consecuencia de la aprobación de las nuevas especialidades, de manera que las incorporaciones netas a los centros sanitarios en los próximos dos años tenderán prácticamente a cero y muy probablemente serán negativas (este año se han convocado 848 plazas de FSE para diplomados en enfermería, 200 y pico más que en 2010).

Por su parte, las posibilidades de captación de profesionales extracomunitarios son muy limitadas en el caso de las enfermeras (a diferencia de los médicos) porque su mayor escasez generalizada hace que exista un mercado europeo muy competitivo y, en él, no se puede decir que España esté muy bien posicionada, dadas sus condiciones laborales bastante poco competitivas. En 2008, se homologaron 1243 títulos de DUE, disminuyendo por primera vez en los últimos siete años, desde los 1342 de 2007. Y lo lógico es que siga disminuyendo.

¿Cómo podrán cubrirse las nuevas necesidades de personal de enfermería, teniendo en cuenta el colapso  por exceso de demanda que, como consecuencia de la crisis económica, está sufriendo la formación profesional?

En definitiva, el comienzo en la aplicación del Proceso de Bolonia va a significar a corto y medio plazo un estrés sobreañadido para las enfermeras asistenciales, aunque no parece que ello esté estresando mucho a sus representantes, tan ocupados como andan con la prescripción enfermera...