En mi Centro de Salud hay cuatro consultas (tres médicas y una de enfermería).
En la primera (justo entrando a la izquierda), hay pegado con celo un folio en el que viene el nombre de cada paciente (apelativo referido a paciencia en esta entrada) citado, junto con un número de cita que le corresponde. Cuando uno llega a la sala de espera, pregunta a los que allí esperan "¿quién es el 14?" (a él le ha correspondido el 15) y luego "¿por qué número va?". Así sabe después de quién le toca entrar y cómo cuánto le queda de espera (medido en consultas, no en tiempo). El médico, como se ve, no levanta el culo de la silla para recibir a sus pacientes.
En la segunda (entrando a la derecha), el médico sale cada equis tiempo con la hoja de citas en la mano y nombra a los que tiene citados. Una vez que responde el primero, a éste le dice "entra usted ahora", a la señora que sigue le dice "pase después del caballero", al tercero, "después de esta señora" y así sucesivamente hasta unos cuatro o cinco pacientes.
En la tercera (al fondo a la derecha; esta es la mía), la médica sale junto al paciente que abandona su consulta y siempre (¡siempre!) señala un asiento de los 10 ó 12 que hay en la sala (exactamente el más cercano a la puerta de la consulta) y dice "¡pase!". La primera vez no pasa nada, uno piensa que todo funciona normalmente y que el caballero que ha entrado es el que legítimamente debería hacerlo en función del orden de las citas. Pero no: lógicamente, la silla que ocupaba la persona que acaba de entrar es ocupada por otra que acaba de llegar al centro de salud y que lógicamente va detrás de algunos otros que han (hemos) llegado antes. Pero no importa: cuando se abre la puerta de la consulta y sale el paciente anterior, detrás de él sale la médica, señala a la misma silla que antes y dice "¡pase!". Entonces, una señora mayor se levanta y dice "perdone es que yo he llegado antes que este señor...". La médica responde "ah, pues pase usted entonces". Pero resulta que esta señora no es el paciente que primero ha llegado, así que se levanta un joven que dice "pero es que yo estaba antes que la señora...". Y la médica dice "ah, pues pase usted entonces". El joven pasa a la consulta y el resto de los pacientes empiezan a preguntarse entre ellos "¿usted a qué hora estaba citado?", "yo, a las diezycincuentaydos, "pues yo a las diezycuarentayseis", "ah, entonces usted va antes que yo", "y yo voy después de ella, que estaba citado a las diezycincuentaynueve". Y así.
Finalmente, en la cuarta consulta, cuando un paciente sale del despacho la enfermera grita desde dentro "que pase el siguienteeeee". Otra que tampoco levanta el culo de la silla. Así que los pacientes citados en esta consulta hacen como cuando el INP (o en la frutería del mercado), preguntar "¿el último?.
Cuando uno llega por primera vez a mi centro de salud (o cambia de médico, si no es muy observador), ¿cómo demonios puede saber si tiene que mirar un papel colgado con un celo en la puerta e informarse por su cuenta de quién tiene el número anterior al suyo; esperar a que le nombren y le indiquen detrás de quién tiene que entrar; sentarse en la silla más cercana a la puerta y tratar de colarse; o simplemente preguntar como en la frutería del mercado quién es el ùltimo y esperar a escuchar desde el fondo de la caverna "que pase el siguienteeee".
Todos estos profesionales tienen encima de la mesa, cuando llegan a la consulta, una lista con sus citas. Pero únicamente la profesional de la segunda consulta muestra una cierta educación a la hora de recibir a sus pacientes. Estamos ante un sistema que permite (y no sé si incluso incentiva, dada la falta de políticas y protocolos corporativos de atención al usuario) la falta de respeto a las personas - pacientes - usuarios - clientes. Y el culpable es, simple y llanamente, el sistema y en su (in)digna representación el director o coordinador del centro de salud. Para un profesional sanitario, Autonomía Profesional no debería significar hacer lo que le de la gana incluso en aquello que no forma parte de su ámbito clínico de juicio facultativo; y los aspectos organizativos y de atención al usuario no forman parte de ello.
Probablemente, el desarrollo de protocolos para una correcta atención al usuario del Sistema Sanitario Público sea tan importante como disponer de buenos protocolos clínicos. Pero desde luego, a diferencia de estos últimos, no corresponde ni a los médicos ni las enfermeras desarrollarlos. Por eso, cuando quien debería hacerlo no lo hace, mi centro de salud se vuelve anárquico. Tomando el sentido del último artículo de Atul Gawande en The New Yorker, si esta forma de interactuar con sus clientes se le ocurre a un consultor, un arquitecto o un abogado de firmas importantes o incluso a un dependiente de Burger King o Decathlon, se va derechito a la calle.
[El cartel reproducido en la cabecera parece verídico; lo he encontrado en esta entrada del blog El parte de confirmación]
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jueves, 30 de agosto de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
El ectoplasma del especulador criminal
Cuando nos hablan de los mercados al hablar de las crisis económicas siempre nos remiten a una nebulosa sin nombres ni caras: "Los Mercados".
Y entonces los especuladores criminales son como almas en pena, fantasmas sin identidad pululando por el inframundo, de quienes no sabemos nada hasta que: a) alienados por el SPAM (síndrome puto amo del mundo) acaban en la cárcel; o b) hacen el suficiente dinero como para poder permitirse el lujo de emerger al mundo de los vivos en forma de filántropos y mecenas.
Pero, al igual que las almas en pena cuando se ven atormentadas por una presencia humana que las atrae hacia la vida y generan un ectoplasma que permite entreverlos, algunos especuladores criminales crean su propio ectoplasma y se dejan entrever con su identidad verdadera. A veces -como al ectoplasma de las almas en pena- cuesta reconocerlos, pero otras aparecen en todo su esplendor, desvelando su alma de especulador criminal.
Eso le pasó a Jonathan Carmel, un ejecutivo del banco de inversiones Carmel Asset Management destinado en Londres, que ha vuelto su codiciosa vista hacia España y ha difundido para otros posibles especuladores que quieren participar de la orgía financiera una amplia presentación con sus peores augurios para el Reino de España y su estrategia para sacar riqueza privada de la riqueza pública. Podéis verlo en este atroz documento, en el cual se presenta la siguiente imagen para ilustrar nuestra situación (clicar para agrandar):
Lo que propone es utilizar un retorcido producto financiero denominado credit default swap (CDS, un 'derivado crediticio' manipulado, esos con los que se tuvo prohibido unos meses operar en la Unión Europea), con la siguiente estrategia (simplifico): se trata de 'alquilar' deuda soberana española a entidades financieras y asegurarlas con una aseguradora especializada en inversiones contra un posible impago del emisor (el Reino de España en este caso), a cambio del pago de una renta anual (en este caso, del 3,5% sobre el total de deuda 'alquilada'). En el caso de que el país, como le ha pasado a Grecia, quiebre y se produzca una quita parcial o un impago total, la aseguradora está obligada a abonar al asegurado (el 'alquilador') el importe nominal de parte o toda la deuda 'alquilada'. El 'alquilador', entonces, devuelve la deuda al 'arrendador' (que en realidad se ha quedado sin nada, al menos a corto plazo) y se queda con todo el dinero.
Para eso, naturalmente, hace falta que el estado emisor quiebre y se produzca el impago. Carmel apuesta por la quiebra de España durante 2012 y promete unas rentabilidades para los inversores de su proyecto ¡del 300% sobre la prima anual!
Al parecer, según informa The Wall Street Journal, el informe-propuesta ha causado una fuerte impresión en Wall Street, que es lo que se pretende, ya que de lo que se trata es de realizar una profecía autocumplida: las agencias de calificación rebajarán la calificación de nuestra deuda, las primas de riesgo seguirán creciendo hasta unos tipos que impidan hacer frente al pago de los intereses de la deuda y el Reino de España estará abocado al impago o a la quita parcial de deuda soberana y Carmel Asset Management cobrará de las aseguradoras los intereses no abonados, que habrán ido creciendo conforme lo hacía el interés que hubo que ofrecer a los inversores para que compraran deuda soberana española.
Sí, a veces a los especuladores criminales se les escapa el ectoplasma, como le ha pasado a Jonathan Carmel. Sin embargo (a pesar del apellido Carmel, coincidente con el de la agencia de inversiones), Jonathan no es sino un Portfolio Manager, un pardillo ambicioso -y no menos criminal- a quien han puesto a hacer el trabajo sucio mientras que los especuladores criminales senior seguirán siendo parte de esa nebulosa sin nombres ni caras hasta que acaben en el trullo o emerjan al mundo de los vivos revestidos de filántropos financiando la lucha contra la malaria o el analfabetismo.
PS.- Este no es sino un modesto blog sobre enfermería, sanidad y sociología, en el que la política general juega un papel muy ocasional porque creo que este enfoque ayuda mejor al humilde -pero a la vez ambicioso- objetivo de ayudar a que la enfermería empiece a dejar de ser un activo social desperdiciado (sobre todo en estos momentos de voladura controlada del Sistema Nacional de Salud). Pero la repugnancia y la indignación a veces sobrepasan el nivel de la válvula de escape y hay que abrir la olla y compartir la mala leche desvelando el pequeño ectoplasma que, fugaz, ha pasado por la pantalla del ordenador.
Y entonces los especuladores criminales son como almas en pena, fantasmas sin identidad pululando por el inframundo, de quienes no sabemos nada hasta que: a) alienados por el SPAM (síndrome puto amo del mundo) acaban en la cárcel; o b) hacen el suficiente dinero como para poder permitirse el lujo de emerger al mundo de los vivos en forma de filántropos y mecenas.
Pero, al igual que las almas en pena cuando se ven atormentadas por una presencia humana que las atrae hacia la vida y generan un ectoplasma que permite entreverlos, algunos especuladores criminales crean su propio ectoplasma y se dejan entrever con su identidad verdadera. A veces -como al ectoplasma de las almas en pena- cuesta reconocerlos, pero otras aparecen en todo su esplendor, desvelando su alma de especulador criminal.
Eso le pasó a Jonathan Carmel, un ejecutivo del banco de inversiones Carmel Asset Management destinado en Londres, que ha vuelto su codiciosa vista hacia España y ha difundido para otros posibles especuladores que quieren participar de la orgía financiera una amplia presentación con sus peores augurios para el Reino de España y su estrategia para sacar riqueza privada de la riqueza pública. Podéis verlo en este atroz documento, en el cual se presenta la siguiente imagen para ilustrar nuestra situación (clicar para agrandar):
Lo que propone es utilizar un retorcido producto financiero denominado credit default swap (CDS, un 'derivado crediticio' manipulado, esos con los que se tuvo prohibido unos meses operar en la Unión Europea), con la siguiente estrategia (simplifico): se trata de 'alquilar' deuda soberana española a entidades financieras y asegurarlas con una aseguradora especializada en inversiones contra un posible impago del emisor (el Reino de España en este caso), a cambio del pago de una renta anual (en este caso, del 3,5% sobre el total de deuda 'alquilada'). En el caso de que el país, como le ha pasado a Grecia, quiebre y se produzca una quita parcial o un impago total, la aseguradora está obligada a abonar al asegurado (el 'alquilador') el importe nominal de parte o toda la deuda 'alquilada'. El 'alquilador', entonces, devuelve la deuda al 'arrendador' (que en realidad se ha quedado sin nada, al menos a corto plazo) y se queda con todo el dinero.
Para eso, naturalmente, hace falta que el estado emisor quiebre y se produzca el impago. Carmel apuesta por la quiebra de España durante 2012 y promete unas rentabilidades para los inversores de su proyecto ¡del 300% sobre la prima anual!
Al parecer, según informa The Wall Street Journal, el informe-propuesta ha causado una fuerte impresión en Wall Street, que es lo que se pretende, ya que de lo que se trata es de realizar una profecía autocumplida: las agencias de calificación rebajarán la calificación de nuestra deuda, las primas de riesgo seguirán creciendo hasta unos tipos que impidan hacer frente al pago de los intereses de la deuda y el Reino de España estará abocado al impago o a la quita parcial de deuda soberana y Carmel Asset Management cobrará de las aseguradoras los intereses no abonados, que habrán ido creciendo conforme lo hacía el interés que hubo que ofrecer a los inversores para que compraran deuda soberana española.
Sí, a veces a los especuladores criminales se les escapa el ectoplasma, como le ha pasado a Jonathan Carmel. Sin embargo (a pesar del apellido Carmel, coincidente con el de la agencia de inversiones), Jonathan no es sino un Portfolio Manager, un pardillo ambicioso -y no menos criminal- a quien han puesto a hacer el trabajo sucio mientras que los especuladores criminales senior seguirán siendo parte de esa nebulosa sin nombres ni caras hasta que acaben en el trullo o emerjan al mundo de los vivos revestidos de filántropos financiando la lucha contra la malaria o el analfabetismo.
PS.- Este no es sino un modesto blog sobre enfermería, sanidad y sociología, en el que la política general juega un papel muy ocasional porque creo que este enfoque ayuda mejor al humilde -pero a la vez ambicioso- objetivo de ayudar a que la enfermería empiece a dejar de ser un activo social desperdiciado (sobre todo en estos momentos de voladura controlada del Sistema Nacional de Salud). Pero la repugnancia y la indignación a veces sobrepasan el nivel de la válvula de escape y hay que abrir la olla y compartir la mala leche desvelando el pequeño ectoplasma que, fugaz, ha pasado por la pantalla del ordenador.
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lunes, 28 de noviembre de 2011
Nueve hombre justos
Se han reunido nueve magistrados en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Octava, presididos por el ilustrísimo Sr. Martínez Tristán, y han decidido que el decreto 52/2010, de 29 de julio, por el que se establecen las estructuras básicas sanitarias y directivas de atención primaria del área única de salud de la Comunidad de Madrid no es conforme a derecho y lo anulan (aunque posteriormente han tenido que aclarar que sólo se trata de un artículo). Sin imposición de costas.
No, no se trata -como pretendía UGT- de que se incumpla por goleada lo previsto en el artículo 56.5 de la Ley General de Sanidad, que establece entre 200.000 y 250.000 el número de ciudadanos que, "como regla general", atenderá cada área sanitaria. La población del área única madrileña excede 25 veces esa estimación, distribuidos además en 179 municipios, lo cual, para los señores magistrados, debe entrar dentro de la etiqueta "como regla general", ya que lo liquidan en 18 líneas de la sentencia sin aportar ni un solo argumento.
No, lo único que la sentencia entra a considerar es la petición de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (que se jacta de que la sentencia reproduce literalmente párrafos enteros de su demanda), de la Asociación Madrileña de Pediatría de Atención Primaria y del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid de que nadie que no sea licenciado en medicina y cirugía pueda ser director de un centro de salud. Parece ser que el tema dio de sí y hubo que formar la "Sala de la Discordia" [sic] hasta concluir que no, que no puede dirigir un centro de salud nadie que no "ostente la condición de médico facultativo", ya que a juicio de los sesudos ponentes ello iría en contra de la Ley de Ordenación de las Profesiones Snitarias [LOPS], más en concreto de sus artículos 6.1, 9 y 10, más la disposición adicional décima.
Lo más curioso es que el término "facultativo" no aparece en ningún momento en la LOPS, así que habrá que saber qué significa el palabro. Según el DRAE, en su acepción tercera, significa "perteneciente o relativo al médico" y, en su acepción séptima, "persona titulada en medicina y que ejerce como tal", si bien en otras acepciones significaría "que trabaja al servicio del Estado en un puesto para el que se requieren determinados estudios", "especializado, técnico" o, simplemente, "dicho de una persona: Experta, entendida".
Personalmente, lo que más me ha fascinado de la sentencia es el párrafo cuarto de su fundamento de derecho tercero, en el que asegura sin rubor que el artículo 9.1 del recurrido decreto madrileño vulnera lo dispuesto en la disposición adicional décima de la LOPS, "al no establecer los mecanismos concretos que han de tenerse en cuenta a la hora de evaluar el desempeño de las funciones de dirección y de los resultados obtenidos". ¿Cuándo una ley ha regulado estos extremos? Jamás: siempre son los reglamentos (decretos, órdenes), los que lo hacen. En definitiva, es ideología, no legalidad, lo que motiva esta sentencia.
Lo lógico: la enfermería se ha irritado, salvo -¡qué raro!- los líderes corporativos del Consejo General de Enfermería. Y es que llueve sobre mojado: en Murcia, un acuerdo de la Mesa Sectorial de Sanidad de hace unas pocas semanas ha decidido que únicamente los médicos puedan desempeñar las jefaturas en atención primaria.
Es normal, por tanto, que los amigos de Tablón en Blanco y de La Comisión Gestora hayan abierto el debate en la red. Que el Colegio Oficial de Diplomados en Enfermería de Madrid, por su parte, haya presentado un escrito de nulidad a la sentencia y comenzó una recogida de firmas para protestar por ella. Y que también se haya convocado una "manifestación virtual".
Esta estupidez institucional (política o judicial), algo tan obvio como diferenciar titulaciones básicas de profesiones, de puestos, de cargos, de competencias, de funciones... todo esto da fatiga en pleno siglo XXI. Lo que los recurrentes a este artículo 9, todos ellos asociaciones médicas, hacen es defender privilegios, no derechos. Y hacen muy bien, para eso existen y tienen razón de ser, aunque generalmente se amparen en otros pretendidos valores sociales y sanitarios que para nada tienen que ver con esta causa en la que se han embarcado, que sólo puede hacer daño a los servicios sanitarios públicos, porque sirven de barrera al acceso de muchos profesionales competentes a (modestos, pero esenciales) puestos directivos para los que primarán a partir de ahora los estudios de grado realizados, frente a la preparación, competencia, formación y capacidad de liderazgo que serían deseables.
Según el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, sólo hay 13 enfermeras directores de centros de salud, de un total de 230, y la única razón, según se deduce de la noticia, es que en aquellos centros no se han querido presentar médicos. Habrá que cesarlos ya mismo para acatar la sentencia, ¿no? Aunque si yo fuera una de ellas lo tendría más que claro, dada la argumentación del consejero: soy directora de centro de salud porque ningún médico quiso presentarse...
Y si nadie quiere presentarse una vez cesadas estas enfermeras, en cumplimiento de la sentencia, ¿qué hará el señor Fernández-Lasquetty? ¿Y el ilustrísimo señor Martínez Tristán y sus adláteres? Claro que estos últimos tienen su mutualidad (Mugeju), donde quizás no se planteen estos problemas... ya que no tienen centros de salud.
No, no se trata -como pretendía UGT- de que se incumpla por goleada lo previsto en el artículo 56.5 de la Ley General de Sanidad, que establece entre 200.000 y 250.000 el número de ciudadanos que, "como regla general", atenderá cada área sanitaria. La población del área única madrileña excede 25 veces esa estimación, distribuidos además en 179 municipios, lo cual, para los señores magistrados, debe entrar dentro de la etiqueta "como regla general", ya que lo liquidan en 18 líneas de la sentencia sin aportar ni un solo argumento.
No, lo único que la sentencia entra a considerar es la petición de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (que se jacta de que la sentencia reproduce literalmente párrafos enteros de su demanda), de la Asociación Madrileña de Pediatría de Atención Primaria y del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid de que nadie que no sea licenciado en medicina y cirugía pueda ser director de un centro de salud. Parece ser que el tema dio de sí y hubo que formar la "Sala de la Discordia" [sic] hasta concluir que no, que no puede dirigir un centro de salud nadie que no "ostente la condición de médico facultativo", ya que a juicio de los sesudos ponentes ello iría en contra de la Ley de Ordenación de las Profesiones Snitarias [LOPS], más en concreto de sus artículos 6.1, 9 y 10, más la disposición adicional décima.
Lo más curioso es que el término "facultativo" no aparece en ningún momento en la LOPS, así que habrá que saber qué significa el palabro. Según el DRAE, en su acepción tercera, significa "perteneciente o relativo al médico" y, en su acepción séptima, "persona titulada en medicina y que ejerce como tal", si bien en otras acepciones significaría "que trabaja al servicio del Estado en un puesto para el que se requieren determinados estudios", "especializado, técnico" o, simplemente, "dicho de una persona: Experta, entendida".
Personalmente, lo que más me ha fascinado de la sentencia es el párrafo cuarto de su fundamento de derecho tercero, en el que asegura sin rubor que el artículo 9.1 del recurrido decreto madrileño vulnera lo dispuesto en la disposición adicional décima de la LOPS, "al no establecer los mecanismos concretos que han de tenerse en cuenta a la hora de evaluar el desempeño de las funciones de dirección y de los resultados obtenidos". ¿Cuándo una ley ha regulado estos extremos? Jamás: siempre son los reglamentos (decretos, órdenes), los que lo hacen. En definitiva, es ideología, no legalidad, lo que motiva esta sentencia.
Lo lógico: la enfermería se ha irritado, salvo -¡qué raro!- los líderes corporativos del Consejo General de Enfermería. Y es que llueve sobre mojado: en Murcia, un acuerdo de la Mesa Sectorial de Sanidad de hace unas pocas semanas ha decidido que únicamente los médicos puedan desempeñar las jefaturas en atención primaria.
Es normal, por tanto, que los amigos de Tablón en Blanco y de La Comisión Gestora hayan abierto el debate en la red. Que el Colegio Oficial de Diplomados en Enfermería de Madrid, por su parte, haya presentado un escrito de nulidad a la sentencia y comenzó una recogida de firmas para protestar por ella. Y que también se haya convocado una "manifestación virtual".
Esta estupidez institucional (política o judicial), algo tan obvio como diferenciar titulaciones básicas de profesiones, de puestos, de cargos, de competencias, de funciones... todo esto da fatiga en pleno siglo XXI. Lo que los recurrentes a este artículo 9, todos ellos asociaciones médicas, hacen es defender privilegios, no derechos. Y hacen muy bien, para eso existen y tienen razón de ser, aunque generalmente se amparen en otros pretendidos valores sociales y sanitarios que para nada tienen que ver con esta causa en la que se han embarcado, que sólo puede hacer daño a los servicios sanitarios públicos, porque sirven de barrera al acceso de muchos profesionales competentes a (modestos, pero esenciales) puestos directivos para los que primarán a partir de ahora los estudios de grado realizados, frente a la preparación, competencia, formación y capacidad de liderazgo que serían deseables.
Según el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, sólo hay 13 enfermeras directores de centros de salud, de un total de 230, y la única razón, según se deduce de la noticia, es que en aquellos centros no se han querido presentar médicos. Habrá que cesarlos ya mismo para acatar la sentencia, ¿no? Aunque si yo fuera una de ellas lo tendría más que claro, dada la argumentación del consejero: soy directora de centro de salud porque ningún médico quiso presentarse...
Y si nadie quiere presentarse una vez cesadas estas enfermeras, en cumplimiento de la sentencia, ¿qué hará el señor Fernández-Lasquetty? ¿Y el ilustrísimo señor Martínez Tristán y sus adláteres? Claro que estos últimos tienen su mutualidad (Mugeju), donde quizás no se planteen estos problemas... ya que no tienen centros de salud.
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jueves, 8 de septiembre de 2011
Cuando el elitismo macarra se retrata (él solito)
La primera entrada que publiqué en este blog, allá por enero, hacía referencia a dos artículos publicados en una revista médica, The New England Journal of Medicina, sobre el valor creciente de la enfermería y su capacidad para ir progresando. Uno de ellos, titulado Broadening the scope of Nursing Practice, recomendaba una utilización mucho más intensa de la enfermería de práctica avanzada para pdoer hacer frente a los principales retos de los servicios sanitarios modernos.
Unos días después, enlacé a los lectores del blog hacia los numerosos comentarios a dicho artículo, muchos de ellos escritos por médicos, donde se evidenciaba el elitismo macarra a que hace referencia el título de esta entrada: "Si las enfermeras quieren practicar la medicina, que estudien medicina" en su formulación más fina; "si vamos hacia una medicina light, por qué no incluir a homeópatas, naturópatas, aromaterapistas, chamanes y sanadores?" en la más cruda.
Bueno, pues ya tenemos aquí a los elitistas macarras. El periódico español Diario Médico ha publlicado hoy dos artículos, Médico-enfermero, una relación muy vertical, a cargo de Álvaro Sánchez León, y Evolucionar y Crecer en equipo, de Andoni Carrión y Carlos Núñez, los amigos de La Comisión Gestora™. En el primero de ellos se ofrecen las opiniones sobre las relaciones entre médicos y enfermeras de muchas enfermeras, en general amigas y amigos del 2.0, todas ellas absolutamente respetuosas, aunque en muchos casos críticas.
Haciendo referencia al título, un galán vestido de bata blanca y con su 'personalidad' (que diría nuestro ilustre amigo, José Medina Mingallón, presidente del colegio de enfermería de Ciudad Real) oculta por el seudónimo pepe, cuela esta perla (copio y pego):
"Mas que relación vertical es una guerra horizontal. La pasión desmedida de enFermería, farmacia, podólogos, odontólogos, fisoterapeutas, psicólogos, etc.,etc. es la de equipararse con el médico de igual a igual. Que el médico sea el primero en Medicina les j. profundamente. Y esta actitud esquizofrénica les lleva a no tragar al médico/a desde el momento en que lo ven aparercer, ni aunque se tomen la tostadita con ellos. Y esa esquizofrenia tiene cura, porque para ser igual que un médico solo TIENES QUE ESTUDIAR MEDICINA. Así de fácil.- La situación actual está: 9 de Selectividad, 6 años de Carrera y cuatro de Especialidad. Adelante machotes/as. El mundo es vuestro. Ya podeis empezar. Y enytretanto podemos buscar la horizontalidad en otro sitio. En resumen: menos odio al médico por ser médico, que eso es lo que simplemente existe. Y ahora vengan demagogos, tiernos y liantes a decir pamplinas".
Otro iluminado, Jaime, dice: "Ya está bien de tanto complejo entre los enfermeros. El que no se quiera sentir acomplejado, que disfrute con su profesión, peo el que aspire a ser médico, o a parecerse o a actuar como tal, pues que estudie Medicina y listo. ¿Y si no puede? Pues es lo que hay. Lo que es ridículo es que luego acudan a este diario, que por cierto es médico, a airear sus complejos. Que se vayan a la web de "Rol de Enfermería" (en realidad fue el periódico el que llamó a los profesionales sondeados).
Como la mayor parte de vosotros sabe, yo no soy ni médico ni enfermera, sino sociólogo, modestamente especializado en sociología de las profesiones. Conozco muy bien a ambas profesiones sanitarias, las admiro a ambas y he escrito sobre ellas en numerosos sitios. Este tipo de reacciones se dan en todos lados, como ya hemos visto, así que no hay que tomárselas muy a pecho ni entrar al trapo: eso les gusta. Lo único que demuestran es que hay una cosa que doce años de estudio no corrijen: la necedad y la mala educación. Y de esto, desgraciadamente, hay en todos lados.
Unos días después, enlacé a los lectores del blog hacia los numerosos comentarios a dicho artículo, muchos de ellos escritos por médicos, donde se evidenciaba el elitismo macarra a que hace referencia el título de esta entrada: "Si las enfermeras quieren practicar la medicina, que estudien medicina" en su formulación más fina; "si vamos hacia una medicina light, por qué no incluir a homeópatas, naturópatas, aromaterapistas, chamanes y sanadores?" en la más cruda.
Bueno, pues ya tenemos aquí a los elitistas macarras. El periódico español Diario Médico ha publlicado hoy dos artículos, Médico-enfermero, una relación muy vertical, a cargo de Álvaro Sánchez León, y Evolucionar y Crecer en equipo, de Andoni Carrión y Carlos Núñez, los amigos de La Comisión Gestora™. En el primero de ellos se ofrecen las opiniones sobre las relaciones entre médicos y enfermeras de muchas enfermeras, en general amigas y amigos del 2.0, todas ellas absolutamente respetuosas, aunque en muchos casos críticas.
Haciendo referencia al título, un galán vestido de bata blanca y con su 'personalidad' (que diría nuestro ilustre amigo, José Medina Mingallón, presidente del colegio de enfermería de Ciudad Real) oculta por el seudónimo pepe, cuela esta perla (copio y pego):
"Mas que relación vertical es una guerra horizontal. La pasión desmedida de enFermería, farmacia, podólogos, odontólogos, fisoterapeutas, psicólogos, etc.,etc. es la de equipararse con el médico de igual a igual. Que el médico sea el primero en Medicina les j. profundamente. Y esta actitud esquizofrénica les lleva a no tragar al médico/a desde el momento en que lo ven aparercer, ni aunque se tomen la tostadita con ellos. Y esa esquizofrenia tiene cura, porque para ser igual que un médico solo TIENES QUE ESTUDIAR MEDICINA. Así de fácil.- La situación actual está: 9 de Selectividad, 6 años de Carrera y cuatro de Especialidad. Adelante machotes/as. El mundo es vuestro. Ya podeis empezar. Y enytretanto podemos buscar la horizontalidad en otro sitio. En resumen: menos odio al médico por ser médico, que eso es lo que simplemente existe. Y ahora vengan demagogos, tiernos y liantes a decir pamplinas".
Otro iluminado, Jaime, dice: "Ya está bien de tanto complejo entre los enfermeros. El que no se quiera sentir acomplejado, que disfrute con su profesión, peo el que aspire a ser médico, o a parecerse o a actuar como tal, pues que estudie Medicina y listo. ¿Y si no puede? Pues es lo que hay. Lo que es ridículo es que luego acudan a este diario, que por cierto es médico, a airear sus complejos. Que se vayan a la web de "Rol de Enfermería" (en realidad fue el periódico el que llamó a los profesionales sondeados).
Como la mayor parte de vosotros sabe, yo no soy ni médico ni enfermera, sino sociólogo, modestamente especializado en sociología de las profesiones. Conozco muy bien a ambas profesiones sanitarias, las admiro a ambas y he escrito sobre ellas en numerosos sitios. Este tipo de reacciones se dan en todos lados, como ya hemos visto, así que no hay que tomárselas muy a pecho ni entrar al trapo: eso les gusta. Lo único que demuestran es que hay una cosa que doce años de estudio no corrijen: la necedad y la mala educación. Y de esto, desgraciadamente, hay en todos lados.
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lunes, 4 de julio de 2011
Haced las leyes y dejadme los reglamentos
Eso dicen que decía el conde de Romanones y eso es propio de tramposos. Los tramposos poseen rasgos y actitudes comunes, así como tácticas y conductas muy bien diseñadas para hacer sus trampas. El tramposo, a diferencia del delincuente, no quiere que sus mañas caigan en la ilegalidad, así que maneja la legalidad de forma muy meritoria. Básicamente, el tramposo se dedica a eso, a perseguir y conseguir lo mismo que el delincuente, pero sin delinquir.
Aquí tenemos algunas de sus trampas:
- Llegar al poder gracias a unas reglas del juego que son cambiadas por el tramposo nada más llegar al poder. Es el caso de todos aquellos que llegaron al poder, entre otras cosas, porque sus antecesores no pudieron volver a presentarse por existir limitación del número de mandatos y lo primero que hicieron fue eliminar esta limitación de mandatos (es el caso de Hugo Chávez y otros tramposos latinoamericanos, claro, pero también hizo lo mismo la actual presidenta del Colegio de Médicos de Madrid).
- Aprovechar sus mayorías absolutas, caducas por definición, para convertirlas en perennes utilizando su poder legislativo/normativo para redactar y aprobar constituciones/estatutos personalistas que hagan sumamente difícil para sus opositores conseguir unos requisitos que sólo están al alcance de quienes ya tienen el poder.
- Imponer partidarios suyos a sueldo en todos los órganos de control mediante amenazas, chantajes o sobornos, de manera que estos órganos de control pasan a a ser una sumisa correa de transmisión.
- Finalmente, elaborar unas leyes electorales muy laxas que permitan aprobar, según las necesidades y oportunidades del momento, unos reglamentos electorales favorecedores de redes clientelares o caciquiles.
Véase el cotarro (pinchar para ampliar):
Cuando revisaba este fascinante desarrollo reglamentario, me vino a la memoria de forma bastante clara que cuando me documentaba para la monografía que da nombre a este blog tuve que emplear bastantes horas, tomando notas como un bobo, para poder entender los estatutos de la organización colegial de Enfermería en lo referente a los órganos de gobierno y los procesos electorales en los cuales se elige a sus miembros. Aun hoy los acabo de revisar y no estoy muy seguro de si tanta parafernalia de vocalías y un lenguaje tan abstruso no tendrán su truco...
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martes, 29 de marzo de 2011
Actualización de la demografía sanitaria
En la monografía que da título a este blog (publicada en octubre de 2010) incluí un apartado demográfico, como no podía ser menos. Los datos entonces disponibles finalizaban en 2008. Con la publicación de la estadística del sistema educativo 2011 tenemos datos ya hasta 2009. Como se explica en el propio documento, los cálculos no son fáciles, especialmente por los datos de colegiació, ya que a) hay cuatro CCAA, si no recuerdo mal, que no exigen la colegiación obligatoria a los empleados públicos; b) los datos de muchos de los colegios no son en absoluto fiables y hay que extrapolarlos en algunos casos. Aun así, es lo que hay mientras no tengamos el famoso registro de profesionales que tan diligentemente están gestionando nuestras autoridades sanitarias y colegiales...
Los cálculos vegetativos, por tanto, deben ser abordados con mucha cautela, si bien uno prefiere pensar en los márgenes de error colegiales bajo el principio de ceteris paribus, que diría un matemático, es decir que no deben ser demasiado variables. El método del cálculo está explicado en las páginas 44 a 47 del documento. Estos son los resultados actualizados, en los que puede apreciarse un saldo vegetativo (altas menos bajas) en descenso, que se verá agudizado a partir del año que viene por la 'generación perdida' de la instauración del grado (clickar para ampliar):
Por si a alguien le interesa y por el mismo precio, aquí están los datos correspondientes a los galenos:
Etiquetas:
demografía profesional,
España,
estadísticas sanitarias
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