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martes, 2 de octubre de 2012

Camino de Arabia

El Consejo General de Enfermería [CGE] convocó la semana pasada una rueda de prensa multi-temática. Entre otros temas, presentó unos datos sobre desempleo enfermero, más o menos correctos, correspondientes al último mes 'ordinario' (mayo), cifrando en 16.375 (16.575 en realidad, ya que no tomaron en cuenta a las enfermeras especialistas) las enfermeras inscritas como demandantes de empleo, es decir, un 6.8% si se estima, como hace el CGE, que la población activa de enfermeras aciende a 240.000. En realidad un porcentaje muy pequeño comparado con el de la población activa general (24%), pero sin duda un serio problema para la profesión.

Para completar el panorama y poder calibrar más realistamente las perspectivas de evolución (muy especialmente por parte de los profesionales que están actualmente en situación de desempleo o de extrema precariedad), es preciso disponer de algunas cifras concretas (que requieren un poco más de esfuerzo que limitarse a descargar y mirar los informes mensuales del Servicio Público de Empleo Estatal, todo hay que decirlo):
  • El año pasado (2011) se diplomaron 10.046 enfermeras.
  • Este año (2012) se graduarán unas 840 enfermeras de tres universidades (Zaragoza, Católica de Murcia y Europea de Madrid) que comenzaron a impartir el Grado en el curso 2008-2009.
  • También se diplomarán unas 4.250 enfermeras de las 21 universidades que siguieron impartiendo la diplomatura hasta el curso 2009-2010 y no implantaron el grado hasta el curso siguiente.
  • En total y redondeando, se incorporará al mercado laboral un stock de 5.100 profesionales, prácticamente la mitad que el curso anterior.
Lógicamente, esta brusca reducción, junto con unas tasas de jubilación que no deberían sufrir alteración porque no son coyunturales, y un volumen de homologaciones de títulos extranjeros que se está reduciendo a marchas forzadas (1.243 en 2008; 923 en 2009; 683 en 2010, último año disponible), harán que un porcentaje no desdeñable del desempleo enfermero pueda ser reabsorbido, incluso en esta época de poda salvaje del empleo público.

De  hecho, es la primera vez en los últimos cuatro años que la tasa interanual de variación (lo que varía el dato de un mes en comparación con los datos del mismo mes del año anterior) es más baja en agosto (88%), que en julio (95%); y la primera vez que se reduce en los ocho meses que van de año (hasta agosto, último mes disponible).
  • Enero: 51%
  • Febrero: 52%
  • Marzo: 57%
  • Abril: 79%
  • Mayo: 85%
  • Junio: 88%
  • Julio: 95%
  • Agosto: 88%

Es relativamente fácil predecir que en agosto se ha comenzado una dinámica positiva en términos de reducción del desempleo enfermero que se confirmará previsiblemente con los datos de septiembre (que se publicarán en torno al día 15 de octubre) si no hay nuevas catástrofes políticas. No puedo afinar más los datos porque me faltan los de enfermeras que se jubilan, que no se encuentran disponibles en ningún organismo, ni público ni colegial (no creo siquiera que existan).

Pero si además tenemos en cuenta que en 2013 se graduarán (ya no habrá diplomados) únicamente unas 6.000 enfermeras, me temo que la idea de llenar los vagones de venta de ganado enfermero a Europa, a la que el CGE pretende exportar 13.000 cabezas, se va a quedar en una quimera (es lo que tiene no hacer estudios de mercado rigurosos antes de embarcarte en un negocio y dejarte guiar por las ocurrencias).

Si yo fuera una enfermera en paro pensaría que las cosas están  mejor hoy que ayer y que mañana lo estarán  mejor que hoy. Cosa de agradecer en estos momentos en los que para el conjunto de la población no parecen existir todavía brotes verdes.

Pero no, es más solemne, viste mejor, tratar de acojonar al personal en  momentos ya de por sí difíciles (y, naturalmente, tratar así de hacer caja con nuevos productos como el flamante EURONURSING getting employed).

En cualquier caso, para quienes les interese, esta es la evolución del desempleo enfermero en los últimos cuatro años (clickar para agrandar):




Pero, finalmente, la rueda de prensa también tuvo su momento Club de la Comedia cuando el presidente del CGE anunció la oferta de importación de ¡¡ 100.000 !! enfermeras españolas realizada por Arabia Saudí, noticia que tuvo una amplia repercusión en los medios de comunicación serios. Por eso, por serios, ninguno, que yo sepa, se ha descojonado con la chistosa ocurrencia del CGE. Dice la prensa que "el Consejo General de Enfermería, que ha recibido ahora la masiva oferta del país asiático, rechazó el ofrecimiento por «la condición de la mujer» por esos lares. Lo reveló ayer el presidente del Consejo, Máximo González Jurado. Y la negativa se produjo pese a la promesa de las autoridades saudíes de «relajar un poco la situación»".

Vamos, que si hubiera sido el Reino Unido, Australia, Canadá u otro país más civilizado en cuanto a la situación de las mujeres  -y en los que existe un severo problema de falta de enfermeras-, en vez de la teocracia alauita quien hubiera realizado la solicitud, ya estábais 100.000 haciendo las maletas. Sí o sí. Aquí hay alguien que ha perdido la cabeza  -y el sentido del ridículo-  y me  temo que está más cerca de la Mezquita de Córdoba que de La Meca.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¡Qué atrevida es la ignorancia!

Hace unos días, en el marco de unas jornadas financiadas por COFARES en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, bajo el título Cartera de servicios en las oficinas de farmacia, el presidente en funciones del Consejo General de Enfermería, Máximo Antonio González Jurado, quiso presentar una imagen de estadista de la que, lamentablemente, carece (y ha carecido siempre, solo que antes parecía darse cuenta y no se salía del palique prescripción-especialidades-grado). Y, aunque la mesa en la que participaba se llamaba ¿Qué tenemos y qué queremos tener como prestación farmacéutica?, se marcó un discurso político de salón, cuyo argumento básico es el siguiente: "Si (sólo) el 58% del SNS son gastos de personal y farmacia, el sistema no funciona".

Quería decir con ello, como bien glosó el equipo de comunicación del Consejo, que "no es admisible que sólo un 58% del gasto sanitario público esté destinado al gasto en personal y en farmacia, mientras el 42% esté destinado a otros gastos no siempre imprescindibles". Más en concreto, como resaltó un periodista a sueldo del Consejo (portada: "excelente intervención"; entradilla del amplio resumen de cuatro páginas: "estuvo realmente brillante") en el Sanifax del 5 de septiembre:
Tengo aquí unos datos que acabo de ver hace un momento que me acaban de entrar [sic] y que me dejan sorprendido. De 70.000 millones de euros que es el gasto sanitario público del Sistema Nacional de Salud, el gasto en personal son 30.000, el 43%. Y en farmacia, 10.600, el 15%. Estamos hablando de que el 58% es gasto de personal y gasto de farmacia. Por lo tanto, es un fraude. Si estamos diciendo que hay un cuarenta y tantos por ciento que no es ni personal ni farmacia, evidentemente hay que hacérselo ver [sic]. Esto no funciona (...) El gasto corriente es inaceptable. Mientras, se ha echado a 15.000 enfermeras a la calle en un año, eso sí que deteriora es sistema sanitario, la prestación, sin ninguna duda."
El mensaje populista es que más allá de personal y farmacia, que sólo suponen el 58% del total, el 42% restante, "no siempre imprescindible", se destina a "gastos corrientes inaceptables" y hasta fraudulentos.

Veamos los últimos datos oficiales (provisionales) facilitados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, correspondientes a 2010. Según ellos, el gasto total del SNS fue de 69.169 millones de euros. De ellos, 31.038 millones (44.9%) fueron destinados a gastos de personal y 13.380 (19.3%), a farmacia (recetas). Ello suma 44.418 millones, un 64.2% del total, no un 58% como afirma González.

Pero es que el gasto en farmacia (el único que, junto con el destinado a retribuir al personal le parece razonable al ilustre ponente) no es sólo el que se origina con la prescripción en recetas; habrá que  tomar en consideración el consumo farmacéutico que producen los pacientes hospitalizados (o dejar de medicarles si se juzga un gasto "prescindible"), es decir, el gasto en farmacia hospitalaria, que ascendió en 2010 a 5.800 millones, un 8.4% del gasto total, con lo cual ya hemos explicado un 72.6% del gasto "razonable" a juicio del experto.

¿En qué dispendios fraudulentos se malgasta el resto? Por ejemplo, 7.400 millones, un 10.7% del gasto total, en conciertos hospitalarios; y 1.340, otro 1,9%, en traslados de pacientes, prótesis y aparataje terapéutico. Así que ya tenemos explicado nada menos que un 85,2% del gasto sanitario total en cosas que supongo que no le parecerán "inaceptables", y menos "fraudulentas" a nuestro insigne estadista.

Otra cosa, naturalmente, es el grado de eficiencia en el consumo de los recursos que explican el gasto, sean de personal, de farmacia o de conciertos. Pero lo cierto es que González se inventa la realidad según le conviene, para tratar de aplastar preventivamente a quien cuestione su irreal discurso. Se inventa una situación mucho más grave de lo que ya es para justifticar que "a grandes males, grandes remedios",  aunque naturalmente no pone una sola propuesta concreta encima de la mesa.

Además, por si faltara algo, comparando el porcentaje de gasto asistencial directo (personal, farmacia, conciertos, prótesis...) en 2002 , que suponía un 82.4% del total, con el 85.2% de 2010, vemos que ha aumentado casi tres puntos porcentuales. Lo cual evidenciaría, siempre según esta miope mirada, que el sistema estaría mejorando su eficiencia. Estos son los datos:


Finalmente, en cuanto a las 15.000 enfermeras despedidas en un año, que hace cuatro meses eran entre 9.500 y 10.000 (aunque también entonces era un dato inventado, como ya señalé en esta entrada del blog), se trata de otra estupidez. Veamos las estadísticas oficiales del Servicio Público de Empleo Estatal:

En mayo de 2011 había 8.918 enfermeras inscritas como demandantes de empleo en las oficinas de empleo autonómicas, mientras que en el mismo mes de 2012 había 16.575, 7.657 más. En junio de 2011 había 7.163 y en junio de 2012, 13.595, es decir, 6.947 más. Y en julio, último mes disponible, en 2011 había 4.144 inscritas y en 2012, 8.133, 3.989 más. Nunca, ni por asomo, nada que se acerque ni a 9.500, ni a 10.000, ni mucho menos ¡a 15.000!

Lo dicho: ¡qué atrevida es la ignorancia!

martes, 15 de mayo de 2012

¿10.000 enfermeras al paro por los recortes?

El presidente del Consejo General de Enfermería, Máximo Antonio González Jurado está de lo más activo. Compadrea "improvisadamente", dejando con el culo al aire al presidente de las Organización Médica Colegial, con la Ministra de Sanidad (no os perdáis las últimas declaraciones de ésta, hacen buenas hasta las de Pajín, que ya tiene mérito), para salvar a los pobres médicos y enfermeros titulares: especie jurásica procedente de la Beneficencia que se está tratando de integrar en el régimen estatutario al menos desde 1988, algo que nunca se ha conseguido hasta la fecha, nadie sabe porqué. ¿O sí?

Realiza y presenta en apenas unos días un estudio con 3.000 encuestas, con un cuestionario absolutamente predecible y sesgado, para dar la gran noticia: nada menos que un 10,4% de las enfermeras (auto)encuestadas cree que los recortes sanitarios son "acertados"; un 7,6% cree que son "justos"; un 9,4%, que son eficaces; y un 27,4%, necesarias.

Y, finalmente, convoca una rueda de prensa para afirmar contundentemente que los recortes producidos en los dos últimos años en los servicios sanitarios públicos han supuesto entre 9.500 y 10.000 puestos de trabajo enfermeros eliminados. Si revisamos las estadísticas del Servicio de Empleo Público Estatal, en marzo de 2010 había 26.709 demandas de empleo de enfermeras; en marzo de 2011, 11.055 (y se contrató a 6.810 enfermeras); y en marzo de 2012, 16.844 (y se contrató a 6.393).

Teniendo en cuenta: a) que para apuntarse a las bolsas de empleo de los servicios públicos de salud hay que estar registrado previamente como demandante de empleo; b) que los demandantes de empleo lo son para las organizaciones sanitarias públicas y privadas; y c) vale, es posible  -más bien probable-  que los datos de 2010 no sean tan fiables como los de 2011 y 2012. Entonces, la pregunta es: ¿de dónde saca el presidente del CGE la cifra de "entre 9.500 y 10.000" empleos enfermeros públicos, siendo en el sector público donde se aplican los recortes presupuestarios?

La respuesta es obvia: se los inventa, como probablemente todos los demás, encuesta incluida.

PS.- Es la primera vez  -y me dedico a esto-  que veo publicidad de la empresa contratada para realizar un estudio de opinión dentro de un informe entregado al cliente y que éste hace público (ver la  página 2 del citado informe). Curioso... ¿o no?

martes, 24 de abril de 2012

Algunas notas sobre enfermería y (des)empleo

Un curioso e interesante artículo publicado hace apenas unos días en el New England Journal of Medicine, titulado Registered Nurse Labor Supply and the Recession — Are We in a Bubble? [oferta laboral de enfermeras y recesión: ¿estamos ante una burbuja?] revela una paradoja que se produce sistemáticamente durante las crisis económicas graves: mientras que se destruye empleo en todos los sectores productivos, en el sector sanitario crece significativamente. Se trata de un análisis sobre lo que sucede en Estados Unidos, pero probablemente debe suceder en todos los países desarrollados en los que la población activa ocupada de enfermeras no es suficiente para cubrir todos los puestos de trabajo que demanda el sector sanitario, el famoso nursing shortage al que nos referimos en la entrada del pasado viernes, aunque entonces hablábamos del Reino Unido.

Durante los 18 meses de recesión que van de diciembre de 2007 a mayo de 2009, se perdieron en Estados Unidos 7,5 millones de empleos. Sin embargo, en el sector sanitario se crearon 428.000, de los cuales casi el 60% (243.000) correspondieron a enfermeras.

La principal razón que dan los autores del trabajo es que, además de ser la enfermería una profesión con una aplastante mayoría de mujeres, siete de cada diez de ellas están casadas y muchas de las que pueden permitírselo gracias al trabajo de sus parejas, deciden abandonar la profesión cuando empiezan a tener hijos. En general, mientras pueden permitírselo, no se reincorporan mientras sus hijos son dependientes o lo hacen en empleos a tiempo parcial sin la esclavitud de turnos, guardias, trabajo en festivo, rotaciones, etc. que hace muy difícil conciliar ambos mundos, el laboral y el familiar.

Pero cuando la crisis económica golpea, muchas de las parejas de estas enfermeras inactivas pierden sus empleos y las mujeres deben compensar la pérdida de ingresos familiares reincorporándose a un mercado laboral que no se ve afectado por la crisis de empleo: allí no hay 'recortes' porque los centros sanitarios no pertenecen a administraciones públicas, sino a empresas privadas que deben ser competitivas; por tanto, para sus directivos una planta de hospitalización no es  -como para nuestros queridos manostijera carpetovetónicos-  un gasto, sino un recurso competitivo para atraer y atender a sus clientes, es decir, para hacer negocio, ya que la demanda de servicios de atención a la salud apenas se ve afectada por las crisis.

Nos encontramos, pues, ante un comportamiento anticíclico con todas las de la ley, ya que cuando la economía y el empleo se recuperan muchas de estas enfermeras van volviendo paulatinamente a su anterior situación de inactivos y se vuelve al nursing shortage. Hasta la próxima crisis.


En países como España las cosas, sin embargo, no son así ya que los mecanismos de ajuste del mercado público de trabajo ante la crisis económica (presupuestaria) son muy diferentes, absolutamente inflexibles, por lo que deben acudir al mecanismo más elemental: un downsizing basado especialmente en el empleo.

Me alarmó mucho la información del Sindicato de Enfermería - Satse de que el desempleo en enfermería ha crecido nada menos que un 51,6% con respecto al pasado año, hasta alcanzar los 15.841 demandantes de empleo (en términos técnicos, paro registrado). Y como me alarmó, me interesó y quise echar una ojeada a los datos originales que proporciona el Servicio de Empleo Público Estatal (el trozo del antiguo INEM que le correspondió a la administración central en el reparto).

Los datos actualizados a marzo de 2012 hablan de 16.844 enfermeras demandantes de empleo, de las cuales 14.131 son enfermeras de cuidados generales [ECG] y  2.713, enfermeras especialistas [EE]. Los datos pueden consultarse aquí, pulsando en la 'E' para 'enfermera especialista' y 'enfermera' y en la 'M' para 'matronos' [sic].

Mirad estos datos que he preparado (clicar para agrandar):

 

Mientras que el 28% de las enfermeras de cuidados generales desempleadas son mayores de 45 años, sólo el 6% de los contratos realizados en marzo correspondieron a este colectivo. Por el contrario, los demandantes menores de 30 años suponen el 59% de las enfermeras desempleadas, pero el porcentaje de contratos de trabajo firmados por miembros de este colectivo etario suponen el 65%. Los datos para especialistas los tenéis en la tabla (como el SEPE sólo facilita porcentajes, no puedo agregar y unificar los datos de los tres colectivos); en el caso de EE (sin matronas), los datos son prácticamente iguales que los de las ECG, lo que significa que sólo en el caso de las matronas se está absorbiendo la demanda de los mayores de 45 años (9% de los desempleados y 16% de los contratos firmados), muy probablemente porque hay un porcentaje de demandantes de mayor edad mucho más pequeño y, por  tanto, es más absorbible.

Ello significa claramente que el fuerte aumento interanual del desempleo (44% para la ECG, 88% para las matronas y 122% para el resto de especialistas) no se produce tanto porque no pueda absorberse la demanda del sector más joven de la profesión, sino porque se está produciendo un efecto 'embalsamiento' en la población de mayor edad que está acudiendo, sin duda espoleada por la crisis, a solicitar empleo sin mucho éxito. Hay que recordar que para inscribirse en la bolsas de empleo público es imprescindible estar inscrito como demandante, sea de nuevo o de mejor empleo.

La razón última no es, naturalmente, que en España 'sobren' enfermeras y se esté aprovechando la crisis para aligerar las plantillas. Las más que preocupantes tasas de crecimiento del desempleo enfermero, sin duda superiores al 50% interanual, son consecuencia de la acumulación de dos factores: a) los recortes presupuestarios que están realizando todos los servicios de salud, que tienen una especial repercusión negativa sobre el empleo no fijo; y b) la comentada acudida masiva de enfermeras de mayor edad, hasta ahora 'amas de casa', al mercado laboral para tratar de volver a ser activos ocupados.

Dos últimos comentarios:
  • Las buenas noticias: si calculamos en 180.000 las enfermeras tituladas asistenciales en activo, la tasa de desempleo enfermero sería del 8%, muy muy lejos del 23% del conjunto del país.
  • Y las malas: el desempleo entre las auxiliares de enfermería también está creciendo, pero muy por debajo del de las enfermeras tituladas: un 26% en atención primaria y un 12% en hospitales. Eso sí, suman 57.087 demandas de empleo, un 340% más que las enfermeras. Y si calculamos en 130.000 el número de auxiliares de enfermería en activo, la tasa de desempleo sería... de un 44%.