Preparando los materiales para el debate de esta tarde en Bsalut, he generado unos gráficos que son un tanto llamativos. Están extraídos de la explotación del CMBD hospitalario en la web del Ministerio de Sanidad y se refieren a la forma en que están creciendo los procedimientos médicos, en general, pero más particularmente sobre la población de mayor edad. Este es el primero:
En el gráfico vemos cómo entre 2000 y 2010 el número de procedimientos ha crecido un 66% para el conjunto de la población, pero que entre los mayores de 65 años creció algo más, un 91%. Y que entre la población anciana, de 75 años y más, creció nada menos que un 143%.
Podría argumentarse que ello es debido a dos factores: que cada vez hay más población anciana y que el número de ingresos hospitalarios también lo hace. Pero no es así más que en una fracción pequeña:
Frente a ese 143% de incremento, la población de 75 años y más, a nivel nacional, 'sólo' creció un 38% y los ingresos (altas) hospitalarios, algo más, pero aún muy lejos de aquella tasa, un 60%. Por cada anciano ingresado en un hospital el número de procedimientos médicos aplicados era de 1.9 en 2000, pasó a 2.4 en 2005 y llegó hasta 2.8 en 2010. Es decir, que en 11 años (2000-2010) el número medio de procedimientos por alta creció un 47%, una evolución muy similar a la de la población general:
Lo que nos indican los gráficos es que la actuación de muchas especialidad hospitalarias está siendo cada vez más intensa: efectivamente, cada vez se aplican más procedimientos a cada paciente ingresado. Habrá que analizar los datos más en detalle para disponer de una panorámica más detallada, a ver si alguien (con más tiempo que yo) se anima.




El título es muy llamativo para después pasar la pelota sobre el análisis :-)
ResponderEliminarDe todas maneras, los datos que presentas son muy interesantes.
Un saludo,
José Manuel
Hola, dotdos, gracias por tu comentario, sobre el que tengo algo que argumentar:
ResponderEliminarEsto es un blog. Un día hay entradas muuuuuuy largas, casi tesis doctorales, en la que reflejas estudios con entidad; otros días, lo más normal, se trata algunos apuntes de actualidad con enlaces y tal; y otros -como es el caso- estás preparando una charla o clase, encuentras unos datos interesantes, sobre los que en el momento no puedes profundizar pero que te intrigan, y más que impartir doctrina, porque no la tienes o porque lo que no tienes es tiempo, crees que los amables lectores del blog deberían conocerlos. Y si hay alguno interesado y profundiza en el tema, ojalá publique sus reflexiones (donde sea).
Lo cual no significa que descarte, como digo en la entrada, dejar el tema activo para seguir profundizando cuando haya tiempo.
Un saludo y, de nuevo, gracias.
Buenos días, Juan.
ResponderEliminarYo tuve la suerte de estar en tu presentación en Barcelona donde compartistes con nosotros estos datos, junto con otras reflexiones.
Cualquiera que esté en la trinchera asistencial (yo en este momento recibo bastantes altas hospitalarias en la primaria) puede, sin mucho esfuerzo, observar cómo se busca lo inexistente o lo intratable en personas muy ancianas y con muchas complicacones por edad o patología. Yo no sé (intuyo, pero no puedo afirmarlo con seguridad) si es porque ciertos profesionales formados para no darse por vencidos por nada del mundo y que viven como fracaso el deterioro propio de la edad y la evolución y, por último, la muerte, no pueden soportar "el fracaso" que supone.
Cuando "el fracaso" debería de ser en ese "norte" asistencial, el no proporcionar confort y tranquilidad en esos últimos años, meses o días, sin dolor ni molestias importantes.
Reflexionemos sobre lo que estamos haciendo con esas personas sin capacidad de decisión, con una familia dolida que vive con angustia la búsqueda de esperanza y que encuentran dolor sin consuelo ni aceptación. No será que esos profesionales no saben, no pueden y no quieren aceptar que el ser humano es finito? Eso sería de una prepotencia abismal...
Hola, Anna, gracias por tu comentario. Yo creo que un increíble avance tecnológico sostenido ya durante decenios ha convencido a la sociedad de que la medicina puede vencer a la muerte y estas esxpectativas hacen que los propios ciudadanos/pacientes seamos hiperexigentes. Pero también ha generado una cultura médica que incorpora acríticamente cada pequeño avance tecnológico sin reflexiones sociológicas, filosóficas y económicas que lo sustenten. Así pues: (a) pedagogía social acerca de los límites de la medicina y de la vida humana y sobre el balance supervivencia/calidad de vida; (b) humildad de las ciencias médicas y sus voceros, las sociedades científicas y la oligarquía médica hospitalaria, a quienes les chifla salir en los medios a la menor que hacen algo nuevo (que casi nunca es novedoso, menos aún innovador: con que parezca nuevo, vale); y (c)introducir la sociología/filosofía de la medicina y reforzar una bioética renovada en los planes de estudio en los que se socializa a los futuros médicos. Pero esto es algo que se lleva diciendo por lo menos 30 años y de poco ha valido... Un saludo, Anna.
ResponderEliminarMuy interesante el post, trabajo en la planta de hospitalización medica de un hospital comarcan y la sensación generalizada ( al menos entre la enfermeria ) es que la atención a personas muy mayores es absolutamente desproporcionada, parece una dinámica similar al abuso de pruebas diagnosticas en parte por seguridad jurídica y en parte por exigencia social. Son situaciones que no se solucionan a pesar no solo del coste que suponen sino del sufrimiento que provocan.
ResponderEliminarHola, Anónimo, gracias por tu comentario, con el que no puedo sino estar absolutamente de acuerdo. Es una evidencia de la deriva deshumanizada de un sector de la profesión médica cegada por la tecnología y los señuelos de la industria que no se para a reflexionar sobre sus propias prácticas para tratar de encontrar puntos de equlibrio entre esfuerzo diagnóstico-terapéutico y resultados en calidad (y no sólo en cantidad) de vida. Un saludo.
Eliminar