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lunes, 28 de febrero de 2011

Los 'mapas competenciales': De frontera a bisagra


Explicado de una manera simple, ¿de qué va toda esta historia de redefinición de los mapas competenciales? Básicamente, de que todo aquello que ahora funciona como frontera en los mapas profesionales y asistenciales pase a ser planteado como bisagra, avanzando en la consolidación de equipos cooperativos de profesionales médicos y de enfermería (más aquellas otras profesiones que en cada caso puedan aportar valor a los equipos) con una división de funciones basada en las competencias esenciales de cada profesión y en el análisis de los procesos asistenciales y clínicos a cubrir. Las políticas sanitarias y las estructuras financieras sanitarias se beneficiarían mucho de “una mejor comprensión de las enfermeras como agentes de conectividad (en lugar de meras realizadoras de tareas)”. Ello requeriría, por supuesto, que la formación de posgrado que reciban incluya contenidos específicos de gestión clínica, dirección de equipos, etc. y se oriente decididamente hacia el rol de mediadora y coordinadora característico de la Enfermería de Práctica Avanzada. La Gestión Clínica podría funcionar perfectamente como un ágora de vanguardia para el desarrollo y aplicación del conocimiento científico-técnico orientado al beneficio de los pacientes en el cual cada profesión y cada área de conocimiento aportara sus competencias y capacidades en pie de igualdad cooperativo.

Como decía Richard Evans, “los médicos han sido siempre mucho más reacios a abandonar una tarea que a adoptar otra nueva; parecen operar bajo el principio en caso de duda, hazlo”. Mucho más, añadiríamos por nuestra parte, si el abandono de esa tarea no tiene que ver con su obsolescencia o nuevas evidencias de contraindicación, sino porque se pretende que comience a ser realizada por otro grupo profesional y mucho más aún si ese grupo no es un igual (físicos, biólogos, farmacéuticos, psicólogos...) sino un subordinado. Ello explica la encendida retórica médica que rodea siempre a la toma de decisiones sobre competencias y funciones de las otras profesiones sanitarias. Pero la defensa numantina de cada procedimiento, cada tarea, cada rol, hasta cada presencia social, como exclusiva de una sola profesión, es ya hoy una pérdida de tiempo: va contra las lógicas sociales.

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