La Agencia Nacional de Seguridad del Paciente británica recibió, sólo para el año fiscal 2008-2009, 693.700 comunicaciones voluntarias (a partir de abril 2010 son obligatorias, antes sólo voluntarias) de incidentes serios relacionados con la seguridad de la asistencia sanitaria y los pacientes en los hospitales del NHS; ascenderían a 1.061.934 si incluimos los demás ámbitos asistenciales, según recogió en su momento el British Medical Journal.
En cuanto a los EUA, la Asociación Americana de Hospitales calculó que se producían entre 40.000 y 90.000 muertes anuales por errores asistenciales en un estudio encargado por el Institute of Medicine. El 42% de los ciudadanos de los EUA encuestados en 2002 afirmaron haber padecido ellos o sus familiares directos un error asistencial; el 24% reportó consecuencias mayores como muerte, incapacidad o dolor grave como consecuencia.
En Europa, el 26% de los 26.000 ciudadanos entrevistados a finales de 2009 (un 20% entre los españoles) afirma haber experimentado él/ella o alguien de su familia un evento adverso, aunque sólo un 28% de éstos lo denunció, según una encuesta de la Comisión Europea.
En España, el Informe ENEAS 2005, encargado por el Ministerio de Sanidad y Consumo determinó mediante un sondeo aleatorio de 5.624 historias clínicas que un 8% de los pacientes hospitalarios fue víctima de un efecto adverso asistencial directo, que casi un 20% de estos acumuló más de uno y que en un 16% de los casos podía ser clasificado como ‘grave’ (otro 39%, ‘moderado’). Según la Encuesta de Establecimientos Sanitarios en Régimen de Internado, en 2005 hubo un total de 5.097.150 altas hospitalarias; extrapolando los datos del sondeo, 430.000 pacientes habrían sufrido efectos adversos, unos 70.000 de ellos con consecuencias graves (incidentes que ocasionan muerte o incapacidad residual al alta hospitalaria o que requirieron intervención quirúrgica). Un 4% de los efectos adversos tuvieron como consecuencia directa el fallecimiento del paciente: es decir que cada año se producirían unos 17.000 fallecimientos por errores asistenciales en los hospitales españoles.
Otro estudio publicado en el BMJ en 2009 constata que por cada cien días-paciente se producen 74,5 errores en la administración de medicamentos por vía parenteral en las unidades de cuidados intensivos y que un 0,9% de los pacientes observados (1.328 de 27 países distintos) sufrieron a causa de esos errores la muerte o un daño permanente.
Finalmente, un informe encargado por el Institute of Medicine en 2004 ha reconocido el "papel crítico de la enfermería en la seguridad de los pacientes", su notable capacidad para detectar errores médicos, especialmente referidos a la prescripción de medicamentos o a una mala interpretación de resultados diagnósticos. Del total de errores evitados, un 86% fueron detectados por enfermeras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario