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martes, 7 de junio de 2011

Enfermería de Práctica Avanzada aquí y ahora (II)

Cuando uno se acerca a estudiar los desarrollos de lo que se conoce como Enfermería de Práctica Avanzada [EPA] a nivel internacional y escucha a los expertos que participaron en la Jornada "Enfermería de Práctica Avanzada a Debate" llega a una clara conclusión: se trata de un cajón de sastre donde todo tiene cabida: basta con ponerle a cualquier desarrollo enfermero la etiqueta 'EPA' para quedar automáticamente admitida como EPA.

Es evidente, por tanto, que el contexto local es determinante y ello explica porqué resultan tan poco operativos los intentos de una aproximación conceptual al tema.

Pero hay una segunda cosa que llama la atención, precisamente porque esta vez sí se trata de una característica común a todos los países donde se han desarrollado experiencias de EPA: que el grupo de enfermeras que las desarrolla es cuantitativamente muy pequeño. En los EUA, donde la figura del Nurse Practitioner [NP] se remonta a los años sesenta (es decir, casi 50 años de camino), se cifra en apenas un 6% el porcentaje de enfermeras que posee licencia como NP y otras figuras de EPA (Phisician's Assistant, Nurse Clinician...). En los demás países la situación es aún cuantitativamente más pobre: Canadá, 0,4%; Australia, 0,2%; Nueva Zelanda, 0,1%; en el Reino Unido, donde la EPA apenas se ha desarrollado, después de 20 años sólo el 10% de las 500.000 enfermeras registradas están acreditadas como prescriptoras y sólo 1.620 (0,3%) para hacerlo sin restricciones.

Es decir, son muy, muy pocas. La pregunta es obvia: Si son tan pocas las enfermeras de práctica avanzada, ¿por qué parece ser tan importante la Enfermería de Práctica Avanzada?

Desde mi punto de vista, la respuesta a esta pregunta tiene más que ver con la enfermería, como profesión, que con las enfermeras, como profesionales. EPA sería, desde un punto de vista ecléctico, cualquier nuevo desarrollo aplicado por enfermeras que permita ensanchar los dominios profesionales de la enfermería y ayude a mejorar su visibilidad, prestigio, influencia política, niveles de renta o autonomía laboral. "Nuevo", sin embargo, sólo significa nuevo en el ámbito competencial y funcional de la enfermería.

Y es que, como algunas veces he dicho, el desarrollo de la enfermería en los países avanzados  -y también en los no tan avanzados, por cierto-  ha sido tan intensivo y extensivo que resulta difícil imaginar cómo podría seguir "ensanchando sus dominios profesionales" mediante la incorporación de competencias y funciones propiamente enfermeras; todo lo que podía ser colonizado en territorio propio ya se ha colonizado. De ahí que, donde no es posible crecer "horizontalmente", sólo puede hacerse "verticalmente", es decir, retando a la profesión médica para asumir aquellas de sus competencias y funciones tradicionales para las que miles de enfermeras estarían perfectamente preparadas por su formación básica o posbásica. Que estos procesos de transferencia competencial y funcional se van a producir, es de libro; lo que queda por saber es si la enfermería va a ser capaz de enfrentar con garantías procesos complejos de negociación o simplemente se va a limitar a asumir mansamente aquellas funciones y actividades que a la medicina ya no le interesen.

He escuchado y leído con frecuencia advertencias acerca de no confundir la EPA con, por ejemplo, las especialidades enfermeras. Y estoy totalmente de acuerdo en que el hecho de que haya decenas o cientos de enfermeras especialistas, digamos en enfermería pediátrica, no convierte a éstas en enfermeras "de práctica avanzada" en el sentido que queremos darle a esa expresión; simplemente son enfermeras especialistas.

Pero pongamos un ejemplo perfectamente posible (y yo diría que inevitable de aquí a 10 ó 15 años, como mucho): Imaginemos que los reguladores sanitarios, agobiados por la falta de pediatras en atención primaria y las quejas de los médicos de familia por tener que asumir esos cupos pediátricos, deciden que el seguimiento del niño sano pase a ser realizado exclusivamente por enfermeras especialistas en pediatría. Ello sí cumpliría los requisitos de la definición que hemos dado de EPA: ensancha los dominios profesionales, mejora la visibilidad de la profesión y su autonomía, crea puestos de trabajo (especialista) mejor remunerados, etc.

Mañana seguiremos reflexionando sobre el tema, analizando los puntos de convergencia y divergencia de cara al futuro de la EPA entre las élites enfermeras y las "bases profesionales, es decir, las enfermeras asistenciales.

1 comentario:

  1. Muy buen aporte. La labor del auxiliar de enfermería es indispensable en todos los centros de atención médica y por tal motivo esta profesión dispone de mucha salida laboral en la actualidad.

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