Ya había estado a punto de entrar unas cuantas veces, pero es que esta vez lo ha puesto realmente 'a huevo', por lo que entra por la puerta grande: Máximo González Jurado, presidente en funciones del Consejo General de Enfermería español, dice en su órgano de agitación y propaganda, Diario Enfermero, que la 'prescripción enfermera' ha sido fruto de su larga lucha, como puede 'comprobarse en las hemerotecas' y que "ha conseguido cambiar la Ley del medicamento en un tiempo récord y que se elabore un decreto que viene a regular esta nueva competencia". Obsérvese el patético tono épico que emplean sus empleados para describir la larga lucha de tan esforzado prócer:
No, señor González. A usted, hasta que no vio la oportunidad de hacer negocio -en eso sí que no es posible negar su gran habilidad-, la 'prescripción enfermera' le dio igual y las hemerotecas están ahí, efectivamente, para mostrar la gran chapuza que, con su complicidad, se puso en escena en 2006. El único argumento que puso usted sobre la mesa es que era preciso dar cobertura legal a lo que ya venían haciendo las enfermeras, 'recomendar' medicamentos sin receta.
El proceso legislativo de reconocimiento de la prescripción enfermera fue azaroso, ya que necesitó de tres intentos y tuvo incluso su interludio kafkiano. El primer intento se produjo durante la tramitación y aprobación, en 2006, de la Ley de garantías y Uso racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios y el segundo, mediante una proposición no de ley presentada por CiU en julio de 2006 y que fue desestimada por la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso, también con el rechazo del grupo socialista, como contundentemente lo expresó su portavoz en la comisión el 22 de noviembre de 2006: “Pues bien, señorías, les decía que estoy firmemente convencida de que acertamos todos cuando, al aprobar la Ley del Medicamento en los aspectos que hacen referencia a la prescripción de los medicamentos, acordamos que la prescripción de los medicamentos estuviera única y exclusivamente en manos de médicos, odontólogos y veterinarios”.
El segundo (y medio) intento tuvo lugar casi dos años después de la aprobación de la Ley del Medicamento, en febrero de 2008, cuando el Ministerio de Sanidad y Consumo trataba de desarrollar una supuesta disposición adicional decimosegunda de la Ley del Medicamento tal como fue publicada en el BOE. Pero en un momento dado, el Consejo de Estado -alertado por el entonces presidente de la OMC, Isacio Siguero- advierte y comunica al Gobierno que el texto de la disposición adicional duodécima de la Ley del Medicamento publicado en el BOE hacía casi dos años no se correspondía con el definitivamente aprobado por el Congreso de los Diputados, sino con el de una de las enmiendas aprobadas por el Senado que fue rechazada en el Congreso y que al parecer fue incluida por error en el texto enviado al BOE. Una vez comprobado en el Diario de Sesiones que se trata efectivamente de un error, el BOE del 25 de abril de 2008
publica casi dos años después de su aprobación una corrección de errores que finalmente deslegitima al Gobierno para regular la prescripción por parte de enfermeras y podólogos. El Ministerio de Sanidad y Consumo estuvo, por tanto, trabajando casi dos años para desarrollar una disposición legal que no sólo no se había aprobado, sino que el propio Grupo Parlamentario Socialista había rechazado en el Congreso por dos veces. Incluso las enfermeras participantes en los grupos técnicos de trabajo, incluidas las designadas por el CGE, se vieron sorprendidas por este desenlace después de más de un año de trabajo.
Lo cierto es que ello resultó providencial para la enfermería, ya que, congruentemente con la posición hostil frente a la prescripción enfermera mantenida hasta entonces por el gobierno socialista, con la anuencia del Consejo General de Enfermería que usted presidía y preside y copiando casi literalmente la normativa francesa, el borrador de orden sólo reconocía la capacidad de las enfermeras para indicar productos sanitarios, en ningún caso medicamentos: ni una aspirina.
El tercer y definitivo intento comienza con otra proposición, esta vez de ley, del grupo parlamentario de Convergència i Unió, presentada el 20 de febrero de 2009, cuya impulsora fue una diputada enfermera, Contxita Tarruelles, a quien se debe, para bien o para mal, el tratamiento legal actual de la 'prescripción enfermera'. Sólo unos días después, el 2 de marzo, el Grupo Socialista del Congreso presenta su propia proposición de ley, que en su parte dispositiva reproduce casi por completo, aunque con algún matiz más restrictivo pero no muy relevante, la redacción de la iniciativa catalana. El giro en la posición del PSOE fue tan radical que sólo puede explicarse por dos motivos. Por un lado, las negociaciones parlamentarias para el apoyo a un Gobierno en minoría que ha optado por no establecer pactos de legislatura y trabajar con “geometría variable”, lo cual incluía de forma muy privilegiada los 10 escaños de CiU con vistas a las medidas anticrisis y la Ley de presupuestos generales para 2010. Y por otro lado, la aprobación apenas unos meses antes, por parte de la Junta de Andalucía (socialista también), de su propio decreto de prescripción enfermera. En definitiva, la Ley fue aprobada el 22 de diciembre de 2010 y publicada en el BOE el 31 del mismo mes, entrando en vigor el 1 de enero de 2010.
Lo cierto es que la 'prescripción enfermera' nunca le importó lo más mínimo a ninguna de las élites enfermeras, ni tampoco a usted. Las élites docentes e investigadoras no tenían ningún interés, porque 'eso' era 'medicina' y ellas, almas enfermeras puras. Las élites corporativas -o sea, usted- tampoco, porque no tenía valor de mercado. Si acaso confirman algo las hemerotecas es que el único liderazgo que realmente movilizó a las enfermeras a favor de la prescripción desde el principio fue su odiado enemigo, el Sindicato de Enfermería-Satse. Usted, en todo caso, en lo que sí debió influir fue en el acceso de los podólogos, que es la única profesión asistencial que ha desempeñado porque nunca ha trabajado como enfermero, a la élite prescriptora autónoma, junto a médicos y odontólogos (y conste que a mí me parece bien que todo el que tenga pacientes pueda recetarles medicamentos dentro de su ámbito).
Como hemos visto, las dos iniciativas legislativas corrieron a cargo de Convergència i Unió, a quienes no cabe suponer que estuvieran a tiro de su titánica actividad lobbista o en nómina. Así que no se nos tire ahora el folio, diga a sus hagiógrafos a sueldo, pagados como usted y sus conmilitones por todas las enfermeras, que se ocupen de temas más importantes y usted, personalmente, deje de hacer el fantasma y de tergiversar la historia. ¡Al rincón del demagogo! (y no será la última vez, seguro).


Gracias, muchas gracias por ahorrarme escribir yo esta entrada sobre tamaña desfachatez de pone a "los lobos a cuidar de las ovejas" siendo juez y parte de la acreditación de los profesionales para este "ensayo" de prescripción que no he hecho más que dificultar el trabajo diario a los sanitarios
ResponderEliminar¿Que pasó con ese programa informático que enseñaba a prescribir, que tenía absolutamente todos los medicamentos, que se puso en la web de organización de enfermería y que ahora no encuentro?
ResponderEliminar¿Ya no es válida ? ¿Quién la pagó y en base a qué se hizo..?
Hay organizaciones, en las que los "representantes" están para servirse, y no para servir.
Y por qué seguís manteniendo semejante organización ? Descolegiación mientras siga este Corleone.
ResponderEliminarInútil, mamporrero, caradura,...un auténtico político. Por cierto¿Cuanto hace que no trabaja?
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