Una primera advertencia, antes de argumentar sobre los méritos de la escogida de hoy para el rincón del demagogo: yo no estoy (estaría) en contra de la decisión de excluir ciertos medicamentos de uso común y bajo precio de los financiados por el Sistema Nacional de Salud; de hecho, de entre las alternativas de recortes que se planteaban hace unos meses era una de las primeras que yo hubiera adoptado. Máxime al ver alguno de los desatinos que se han incluido en el Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones. No estoy de acuerdo con las formas (trágala a las autonomías), ni con el instrumento (real decreto ley que elude el debate democrático) y no sé si con los medicamentos incluidos y/o excluidos, porque no soy sanitario.
A ver si me explico, que diría el castizo: en los procesos de reforma desde el lado de la oferta tendentes a controlar los costes sanitarios, siempre ha existido un intenso debate (más ideológico que científico, por lo general) sobre si es prioritario o preferente actuar sobre la cobertura objetiva o sobre la cobertura subjetiva. La cobertura objetiva hace referencia a qué servicios y prestaciones se reconocen como derecho de la población protegida por el sistema de salud, mientras que la cobertura subjetiva hace referencia, precisamente, a cuál será la población a la que se le reconocerá el derecho a estar protegida por el sistema de salud. Siempre he pensado que una mirada progresista sobre la sostenibilidad de los servicios de salud debería pensar que es preferible tocar a menos cada uno a que sean menos a quienes les toca. Ya sé que estos temas son demasiado complejos como para abordarlos en una entrada en un blog, pero qué le vamos a hacer, habrá que opinar sobre ellos, no sólo en artículos o libros (donde también lo he hecho, claro), sino también en lugares de encuentro para que todo el mundo pueda opinar.
El gobierno de Mariano Rajoy y el ministerio de Ana Mato han optado, como era previsible y hasta lógico, jugar a todos los palos. Pero, por decirlo de una manera suave y espero que ilustrativa, sacar prestaciones (no esenciales) del sistema me parece un molesto mosquito si lo comparo con el dañino buitre que representa sacar personas del sistema, como inicuamente se ha hecho.
¿Porqué, entonces, traigo a la ministra a este rincón del demogogo? No por lo que ha hecho, que es perfectamente discutible, sino por su forma de defender lo que ha hecho. Como siempre digo en este rincón, puedo estar en desacuerdo con muchas cosas, pero no soporto que las decisiones se justifiquen, en vez de explicando honestamente el razonamiento que ha seguido el propio impulsor de la medida, pensando deshonestamente que el pueblo llano es idiota y que si uno se ciñe al argumentario de Génova (o de Ferraz) y lo repite machaconamente hará calar el mensaje que se desee.
Dice Mato, y está entrecomillado, que se trata de “medicamentos para afecciones leves que pueden ser sustituidos por otro producto, muchas veces natural”, dando a entender que la medida trata de poner coto a la automedicación y de que las personas humanas, ignorantes como semos, siempre creemos que es mejor una cajita con pastillas que un sobre con hierbas.
Pero no, de lo que habla el real decreto ley es de recetas razonadas, rellenadas y firmadas por un médico, odontólogo o podólogo (o enfermera, allí donde está reglamentado), es decir que a quien se dirige la ministra no es a los ciudadanos de pie, sino a los profesionales de la salud, recomendándoles que vuelvan su atención a los productos naturales. Y es que la medida aprobada en el RDL no persigue una mejor prescripción médica , sino excluir de la financiación pública una serie de medicamentos que sí pueden seguir siendo recetados por los profesionales del sistema sanitario público, pero que deberán ser abonados por sus pacientes. Es un tema únicamente de quien tiene que rascarse el bolsillo, no de capacidades prescriptoras.
Por no tener el coraje y/o la voluntad y/o la honestidad de explicar porqué se ha adoptado realmente esta polémica medida y enmascararla en topicazos, trampas y arabescos, Ana Mato, ¡al rincón del demagogo, junto con sus ilustres predecesores!
Mostrando entradas con la etiqueta prescripción enfermera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prescripción enfermera. Mostrar todas las entradas
jueves, 28 de junio de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
Sobre la 'prescripción enfermera'
La verdad es que este, de la llamada 'prescripción enfermera', es un tema que me cuesta analizar. Por un lado, el desarrollo legislativo español que se ha hecho es un bodrio sin pies ni cabeza y el borrador de Real Decreto que presentó el anterior gobierno, confuso y absurdo, un mero documento sin sustancia para salir del compromiso justo antes de las elecciones. El Foro de la Profesión Enfermera acaba de preparar una carta abierta a la Ministra de Sanidad, Políticas Sociales e Igualdad con sus alegaciones al borrador de Real Decreto de desarrollo de la prescripción enfermera. Básicamente, lo que pretende el Foro (y, por lo que he visto, un sector importante de la profesión) es que se incluya a la enfermería junto con médicos, odontólogos y podólogos, como profesión plenamente capacitada para prescribir medicamentos sujetos a prescripción médica. Esta petición se basa, sobre todo, en dos argumentos:
En todo caso, el documento del Foro es serio, bien construido y difícilmente rechazable por parte del nuevo equipo ministerial, el cual debería aconsejar a la Ministra que emmiende la contumacia de sus antecesores al considerar que sólo debe recibir al Consejo General cuando quiera escuchar las posiciones y reivindicaciones de la profesión enfermera. Otros agentes profesionales, como el Foro de la Profesión Enfermera, también tienen mucho que decir.
- Uno de orden educativo: los planes formativos de la diplomatura y grado en enfermería incluyen tantos o más créditos en farmacología que los de la licenciatura y grado en medicina, en odontología o en podología..
- Otro de orden comparativo: a los podólogos, profesión desgajada de la enfermería en 1988, antes diplomatura y ahora grado como la enfermería, sí se les reconoce como prescriptores, al mismo nivel que médicos y odontólogos sin necesidad de ningún tipo de acreditación prescriptora.
- El apartado primero del capítulo 77 de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, en la redacción dada por la Ley 28/2009, de 30 de diciembre, autoriza -simplifico- la prescripción farmacéutica por parte de médicos, odontólogos o podólogos "en el ámbito de sus competencias respectivas". Asumo que en el caso del médico no hay restricciones, pero ¿cuáles son las "competencias respectivas" de odontólogos y podólogos? ¿Qué pueden y no pueden recetar estos profesionales? Me temo que con la legislación actual si un podólogo receta una estatina o un odontólogo un antihipertensivo, en la oficina de farmacia no llegarán a preguntarles si lo están recetando o no en base a sus 'competencias respectivas', simplemente lo despacharán. Y ello llevaría necesariamente a concluir que si se incluye a las enfermeras como prescriptores libres "en el ámbito de sus competencias respectivas", éstas quedarían tan indefinidas como las de odontólogos y podólogos. Y creo que eso no sería correcto, especialmente por el hecho de que odontólogos (aparato estomatognático) y podólogos (pie) al menos tienen bien definido su locus anatómico. Las enfermeras, no. Estoy de acuerdo en que las enfermeras deberían tener reconocida una similar capacidad prescriptora que los odontólogos y podólogos, pero creo que deberían desarrollarse reglamentariamente las competencias de estas tres profesiones, qué constituyen sus competencias respectivas en cada caso. Que se haya hecho fatal en el caso de odontólogos y podólogos no significa que se deba hacer fatal también en el caso de las enfermeras.
- Ningún país, de los que yo haya estudiado al menos, ha concedido a las enfermeras competencias prescriptoras sobre productos farmacéuticos sujetos a receta sin previa acreditación individual, ni siquiera en cuanto a la prescripción colaborativa. El caso más significativo, ya que es el que más se cita como respaldo, es el del Reino Unido, un sistema con tres niveles prescriptores, cada uno de los cuales, incluido el más básico, requiere una acreditación previa. En el caso de estados Unidos, es cierto que las nurse practitioner pueden prescribir todo tipo de medicamentos, pero para convertirse en nurse practitioner es preciso recibir formación adicional que incluye el ámbito farmacológico.Y tampoco en el interesante desarrollo de la Comunidad Autónoma Andaluza que en el campo de la prescripción autónoma (independiente en la terminolgía inglesa) lo va haciendo muy poco a poco y, si no recuerdo mal, sólo en cuatro programas concretos.
En todo caso, el documento del Foro es serio, bien construido y difícilmente rechazable por parte del nuevo equipo ministerial, el cual debería aconsejar a la Ministra que emmiende la contumacia de sus antecesores al considerar que sólo debe recibir al Consejo General cuando quiera escuchar las posiciones y reivindicaciones de la profesión enfermera. Otros agentes profesionales, como el Foro de la Profesión Enfermera, también tienen mucho que decir.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Foro de debate sobre la prescripción enfermera
Hace aproximadamente un mes, el Ministerio de Sanidad, Políticas Sociales e Igualdad envió a los agentes sociales e institucionales y gobiernos autonómicos, para proceder al trámite de audiencia pública, el borrador de Real Decreto que desarrolla lo establecido en el artículo único, apartado 2, de la Ley 28/2009, de 30 de diciembre, de modificación de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. Como es bien conocido, la citada Ley 28/2009 modifica, por lo que se refiere a la enfermería, el artículo 77.1 y la disposición adicional duodécima de la ley 29/2006, relativas tanto a la "indicación, uso y autorización", de forma autónoma por los enfermeros, "de todos aquellos medicamentos no sujetos a prescripción médica y los productos sanitarios", como a la regulación por el Gobierno de la Nación de "la indicación, uso y autorización de dispensación", por parte de los enfermeros, "de determinados medicamentos sujetos a prescripción médica".
Ya comenté en otra entrada anterior del blog la rocambolesca historia de esta Ley y, aunque el calendario político -a seis días de unas elecciones generales- hace imposible la aprobación del decreto tal como está redactado por un gobierno agonizante, no está de más que los profesionales vayan realizando sus aportaciones para acordar algunas posiciones conjuntas para cuando el próximo gobierno proponga su propio decreto de desarrollo de la Ley (o cambiar la ley...).
La posición del Consejo General de Enfermería es, a día de hoy, desconocida, sus actuaciones parecen limitarse a la venta de sus afamados "cursos de prescripción enfermera" y, siguiendo su definida línea de opaca de actuación, no abre foros públicos de debate para poder reservarse así su posición según soplen los vientos políticos.
Por eso es de elogiar la iniciativa del Foro de la Profesión Enfermera de abrir un debate público. En este enlace no sólo se puede acceder al debate, sino también descargar la documentación legal y técnica imprescindible, incluido el texto del borrador de Decreto Ley que ha aprobado el Gobierno. También han generado un documento de público acceso en el que las enfermeras y enfermeros, así como otros expertos o interesados, puedan ir dejando sus opiniones y aportaciones.
Desde este blog animo a quienes tan amablemente me siguen a participar en el debate, ayudando, así, a generar un sano espíritu democrático que tanto se echa de menos en las instancias oficiales enfermeras.
Ya comenté en otra entrada anterior del blog la rocambolesca historia de esta Ley y, aunque el calendario político -a seis días de unas elecciones generales- hace imposible la aprobación del decreto tal como está redactado por un gobierno agonizante, no está de más que los profesionales vayan realizando sus aportaciones para acordar algunas posiciones conjuntas para cuando el próximo gobierno proponga su propio decreto de desarrollo de la Ley (o cambiar la ley...).
La posición del Consejo General de Enfermería es, a día de hoy, desconocida, sus actuaciones parecen limitarse a la venta de sus afamados "cursos de prescripción enfermera" y, siguiendo su definida línea de opaca de actuación, no abre foros públicos de debate para poder reservarse así su posición según soplen los vientos políticos.
Por eso es de elogiar la iniciativa del Foro de la Profesión Enfermera de abrir un debate público. En este enlace no sólo se puede acceder al debate, sino también descargar la documentación legal y técnica imprescindible, incluido el texto del borrador de Decreto Ley que ha aprobado el Gobierno. También han generado un documento de público acceso en el que las enfermeras y enfermeros, así como otros expertos o interesados, puedan ir dejando sus opiniones y aportaciones.
Desde este blog animo a quienes tan amablemente me siguen a participar en el debate, ayudando, así, a generar un sano espíritu democrático que tanto se echa de menos en las instancias oficiales enfermeras.
Etiquetas:
CGE,
prescripción enfermera
viernes, 28 de octubre de 2011
La jornada de Jaén: (4) Los cambios sólo se consolidan cuando responden a problemas reales
El viernes 21 de octubre participé en las III Jornadas Giennenses de Enfermería de Cuidados Críticos, Urgencias y Emergencias con la conferencia inaugural, un verdadero honor. A la espera de los podcast que publicarán en paginasenferurg.com, el mejor homenaje a mis anfitriones -Jesús López Ortega, Antonio J. Valenzuela, Sixto Cámara...- es compartir con ellos y con vosotros las notas de la conferencia.
La cuarta entrega la titulo Los cambios sólo se consolidan cuando responden a problemas reales y está tomada literalmente así de mis notas:
La cuarta entrega la titulo Los cambios sólo se consolidan cuando responden a problemas reales y está tomada literalmente así de mis notas:
Si llevamos la afirmación de Gordon que cerraba la anterior entrega a las realidades de los servicios públicos, en concreto el sanitario, podemos afirmar que para que unas propuestas de reforma que obliguen a modificar aspectos sensibles de su organización y funcionamiento sean viables, es preciso antes que nada que respondan realmente, y subrayo realmente, a necesidades o problemas relevantes de los procesos asistenciales y de servicio. Sin ese prerrequisito, no se sostienen, de ahí que muchas de las reformas que promovieron a mediados de los ochenta las élites enfermeras de entonces, como las especialidades enfermeras aprobadas legalmente en 1987 pero que nunca se desarrollaron en la práctica, o la licenciatura en enfermería, esta última ni siquiera formalizada legalmente, fracasaran.Ciertamente, no trataban de dar respuesta a necesidades organizativas del sistema, a problemas asistenciales o a demandas de los pacientes y ciudadanos: simplemente trataban de dar respuesta a las necesidades de las propias élites enfermeras para poder ser aceptados como miembros de una profesión reconocida y respetada en las posiciones directivas, de gestión, asistenciales o académicas a las que aspiraban. Es cierto que con ello se ayudaba a la enfermería en su dura ascensión hacia el reconocimiento profesional -siempre se necesitan élites que condensen y representen el prestigio de la profesión-, pero no se trataba de reivindicaciones derivadas de necesidades o problemas que tuviera el sistema sanitario entonces. Ni a los servicios de salud les interesaba crear y dotar más puestos de enfermera especialista, más caros y menos versátiles a la hora de cubrir plantillas, ni al Ministerio de Educación y las universidades ampliar -y financiar- en dos años adicionales unos estudioos de diplomatura que, a su juicio, eran suficientes para ejercer como enfermera.Por eso, las reformas desarrolladas en los últimos pocos años (especialidades, grado y prescripción) contienen serios riesgos de frustración de muchas expectativas.Y es que el grado no se aplica como una respuesta específica a problemas o necesidades específicas de la enfermería, en relación con su desempeño profesional, sino como consecuencia de una adaptación esquemática al Espacio Europeo de Educación Superior, el famoso “Plan Bolonia”. De ahí que los créditos nuevos que supone esta ampliación en un año de los estudios, básicamente se destinan a ampliar el practicum y al trabajo de fin de carrera y no a una profundización o extensión de los contenidos científico-técnicos disciplinares.Por lo que respecta a la denominada prescripción enfermera, aunque ahora haya quien impúdicamente la reivindique como un logro político propio, la verdad es que no formaba parte de la cartera de reivindicaciones básicas de los líderes corporativos, sindicales o intelectuales enfermeros. Fue el debate abierto con motivo de las iniciativas parlamentarias de Convèrgencia i Unió en 2006, especialmente las furibundas diatribas corporativistas de los médicos, quienes obligaron a unas macilentas élites enfermeras a retratarse y exigir "que se legalice lo que ya vienen haciendo las enfermeras", que es lo que finalmente se ha hecho (bueno, se está haciendo...); sólo el Consejo de Colegios catalán, al menos hasta donde tengo documentado, defendió un proyecto que iba más allá del estúpido marco legislativo finalmente aprobado el día 22 de diciembre de 2009.En definitiva, ni el grado ni la prescripción son regulaciones que se hayan desarrollado como consecuencia de debates sociales, políticos o sanitarios específicos, sino que van “empotrados” dentro de reglamentaciones generales (Bolonia y la política de medicamentos, respectivamente) y no parece que se hayan adoptado para responder a verdaderos problemas o necesidades de los servicios de salud. Lo cual no quiere decir que carezcan de toda utilidad, simplemente se quedan a medio camino y no ayudan mucho a progresar, ni a los servicios de salud, ni a las propias enfermeras.
martes, 18 de octubre de 2011
Pequeños avances que consolidan el valor de mercado de la enfermería
Dejando atrás el mal rollo de ayer, leemos hoy sobre un cambio importante en las competencias prescriptoras, desde los médicos a las enfermeras, que ha traído -una vez más- buenas noticias. Son avances pequeños, pero significativos.
En el condado de Yorkshire, Reino Unido, enfermeras formadas específicamente para seguir este programa han asumido el control de las prescripciones de medicamentos para el tratamiento del alcoholismo. Y el tiempo medio de espera entre la solicitud y la cita para el tratamiento ha descendido de siete a tres semanas. Esto parece simplemente una mejora sin sustancia, pero es que este grupo de pacientes es muy vulnerable porque si entre la decisión personal (y familiar) de reconocer y tratar el problema y la inclusión efectiva en un grupo de tratamiento pasa demasiado tiempo, el porcentaje de fallidos es sustancial y mucho sufrimiento es malgastado.
Esto también es Enfermería de Práctica Avanzada, no sólo los 'grandes' avances legislativos. Y, por lo que a mí me interesa remarcar, esto es valor de mercado de la enfermería. Y lo podéis leer (en inglés) aquí.
En el condado de Yorkshire, Reino Unido, enfermeras formadas específicamente para seguir este programa han asumido el control de las prescripciones de medicamentos para el tratamiento del alcoholismo. Y el tiempo medio de espera entre la solicitud y la cita para el tratamiento ha descendido de siete a tres semanas. Esto parece simplemente una mejora sin sustancia, pero es que este grupo de pacientes es muy vulnerable porque si entre la decisión personal (y familiar) de reconocer y tratar el problema y la inclusión efectiva en un grupo de tratamiento pasa demasiado tiempo, el porcentaje de fallidos es sustancial y mucho sufrimiento es malgastado.
Esto también es Enfermería de Práctica Avanzada, no sólo los 'grandes' avances legislativos. Y, por lo que a mí me interesa remarcar, esto es valor de mercado de la enfermería. Y lo podéis leer (en inglés) aquí.
viernes, 7 de octubre de 2011
El rincón del demagogo: Máximo González Jurado
Ya había estado a punto de entrar unas cuantas veces, pero es que esta vez lo ha puesto realmente 'a huevo', por lo que entra por la puerta grande: Máximo González Jurado, presidente en funciones del Consejo General de Enfermería español, dice en su órgano de agitación y propaganda, Diario Enfermero, que la 'prescripción enfermera' ha sido fruto de su larga lucha, como puede 'comprobarse en las hemerotecas' y que "ha conseguido cambiar la Ley del medicamento en un tiempo récord y que se elabore un decreto que viene a regular esta nueva competencia". Obsérvese el patético tono épico que emplean sus empleados para describir la larga lucha de tan esforzado prócer:
No, señor González. A usted, hasta que no vio la oportunidad de hacer negocio -en eso sí que no es posible negar su gran habilidad-, la 'prescripción enfermera' le dio igual y las hemerotecas están ahí, efectivamente, para mostrar la gran chapuza que, con su complicidad, se puso en escena en 2006. El único argumento que puso usted sobre la mesa es que era preciso dar cobertura legal a lo que ya venían haciendo las enfermeras, 'recomendar' medicamentos sin receta.
El proceso legislativo de reconocimiento de la prescripción enfermera fue azaroso, ya que necesitó de tres intentos y tuvo incluso su interludio kafkiano. El primer intento se produjo durante la tramitación y aprobación, en 2006, de la Ley de garantías y Uso racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios y el segundo, mediante una proposición no de ley presentada por CiU en julio de 2006 y que fue desestimada por la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso, también con el rechazo del grupo socialista, como contundentemente lo expresó su portavoz en la comisión el 22 de noviembre de 2006: “Pues bien, señorías, les decía que estoy firmemente convencida de que acertamos todos cuando, al aprobar la Ley del Medicamento en los aspectos que hacen referencia a la prescripción de los medicamentos, acordamos que la prescripción de los medicamentos estuviera única y exclusivamente en manos de médicos, odontólogos y veterinarios”.
El segundo (y medio) intento tuvo lugar casi dos años después de la aprobación de la Ley del Medicamento, en febrero de 2008, cuando el Ministerio de Sanidad y Consumo trataba de desarrollar una supuesta disposición adicional decimosegunda de la Ley del Medicamento tal como fue publicada en el BOE. Pero en un momento dado, el Consejo de Estado -alertado por el entonces presidente de la OMC, Isacio Siguero- advierte y comunica al Gobierno que el texto de la disposición adicional duodécima de la Ley del Medicamento publicado en el BOE hacía casi dos años no se correspondía con el definitivamente aprobado por el Congreso de los Diputados, sino con el de una de las enmiendas aprobadas por el Senado que fue rechazada en el Congreso y que al parecer fue incluida por error en el texto enviado al BOE. Una vez comprobado en el Diario de Sesiones que se trata efectivamente de un error, el BOE del 25 de abril de 2008
publica casi dos años después de su aprobación una corrección de errores que finalmente deslegitima al Gobierno para regular la prescripción por parte de enfermeras y podólogos. El Ministerio de Sanidad y Consumo estuvo, por tanto, trabajando casi dos años para desarrollar una disposición legal que no sólo no se había aprobado, sino que el propio Grupo Parlamentario Socialista había rechazado en el Congreso por dos veces. Incluso las enfermeras participantes en los grupos técnicos de trabajo, incluidas las designadas por el CGE, se vieron sorprendidas por este desenlace después de más de un año de trabajo.
Lo cierto es que ello resultó providencial para la enfermería, ya que, congruentemente con la posición hostil frente a la prescripción enfermera mantenida hasta entonces por el gobierno socialista, con la anuencia del Consejo General de Enfermería que usted presidía y preside y copiando casi literalmente la normativa francesa, el borrador de orden sólo reconocía la capacidad de las enfermeras para indicar productos sanitarios, en ningún caso medicamentos: ni una aspirina.
El tercer y definitivo intento comienza con otra proposición, esta vez de ley, del grupo parlamentario de Convergència i Unió, presentada el 20 de febrero de 2009, cuya impulsora fue una diputada enfermera, Contxita Tarruelles, a quien se debe, para bien o para mal, el tratamiento legal actual de la 'prescripción enfermera'. Sólo unos días después, el 2 de marzo, el Grupo Socialista del Congreso presenta su propia proposición de ley, que en su parte dispositiva reproduce casi por completo, aunque con algún matiz más restrictivo pero no muy relevante, la redacción de la iniciativa catalana. El giro en la posición del PSOE fue tan radical que sólo puede explicarse por dos motivos. Por un lado, las negociaciones parlamentarias para el apoyo a un Gobierno en minoría que ha optado por no establecer pactos de legislatura y trabajar con “geometría variable”, lo cual incluía de forma muy privilegiada los 10 escaños de CiU con vistas a las medidas anticrisis y la Ley de presupuestos generales para 2010. Y por otro lado, la aprobación apenas unos meses antes, por parte de la Junta de Andalucía (socialista también), de su propio decreto de prescripción enfermera. En definitiva, la Ley fue aprobada el 22 de diciembre de 2010 y publicada en el BOE el 31 del mismo mes, entrando en vigor el 1 de enero de 2010.
Lo cierto es que la 'prescripción enfermera' nunca le importó lo más mínimo a ninguna de las élites enfermeras, ni tampoco a usted. Las élites docentes e investigadoras no tenían ningún interés, porque 'eso' era 'medicina' y ellas, almas enfermeras puras. Las élites corporativas -o sea, usted- tampoco, porque no tenía valor de mercado. Si acaso confirman algo las hemerotecas es que el único liderazgo que realmente movilizó a las enfermeras a favor de la prescripción desde el principio fue su odiado enemigo, el Sindicato de Enfermería-Satse. Usted, en todo caso, en lo que sí debió influir fue en el acceso de los podólogos, que es la única profesión asistencial que ha desempeñado porque nunca ha trabajado como enfermero, a la élite prescriptora autónoma, junto a médicos y odontólogos (y conste que a mí me parece bien que todo el que tenga pacientes pueda recetarles medicamentos dentro de su ámbito).
Como hemos visto, las dos iniciativas legislativas corrieron a cargo de Convergència i Unió, a quienes no cabe suponer que estuvieran a tiro de su titánica actividad lobbista o en nómina. Así que no se nos tire ahora el folio, diga a sus hagiógrafos a sueldo, pagados como usted y sus conmilitones por todas las enfermeras, que se ocupen de temas más importantes y usted, personalmente, deje de hacer el fantasma y de tergiversar la historia. ¡Al rincón del demagogo! (y no será la última vez, seguro).
No, señor González. A usted, hasta que no vio la oportunidad de hacer negocio -en eso sí que no es posible negar su gran habilidad-, la 'prescripción enfermera' le dio igual y las hemerotecas están ahí, efectivamente, para mostrar la gran chapuza que, con su complicidad, se puso en escena en 2006. El único argumento que puso usted sobre la mesa es que era preciso dar cobertura legal a lo que ya venían haciendo las enfermeras, 'recomendar' medicamentos sin receta.
El proceso legislativo de reconocimiento de la prescripción enfermera fue azaroso, ya que necesitó de tres intentos y tuvo incluso su interludio kafkiano. El primer intento se produjo durante la tramitación y aprobación, en 2006, de la Ley de garantías y Uso racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios y el segundo, mediante una proposición no de ley presentada por CiU en julio de 2006 y que fue desestimada por la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso, también con el rechazo del grupo socialista, como contundentemente lo expresó su portavoz en la comisión el 22 de noviembre de 2006: “Pues bien, señorías, les decía que estoy firmemente convencida de que acertamos todos cuando, al aprobar la Ley del Medicamento en los aspectos que hacen referencia a la prescripción de los medicamentos, acordamos que la prescripción de los medicamentos estuviera única y exclusivamente en manos de médicos, odontólogos y veterinarios”.
El segundo (y medio) intento tuvo lugar casi dos años después de la aprobación de la Ley del Medicamento, en febrero de 2008, cuando el Ministerio de Sanidad y Consumo trataba de desarrollar una supuesta disposición adicional decimosegunda de la Ley del Medicamento tal como fue publicada en el BOE. Pero en un momento dado, el Consejo de Estado -alertado por el entonces presidente de la OMC, Isacio Siguero- advierte y comunica al Gobierno que el texto de la disposición adicional duodécima de la Ley del Medicamento publicado en el BOE hacía casi dos años no se correspondía con el definitivamente aprobado por el Congreso de los Diputados, sino con el de una de las enmiendas aprobadas por el Senado que fue rechazada en el Congreso y que al parecer fue incluida por error en el texto enviado al BOE. Una vez comprobado en el Diario de Sesiones que se trata efectivamente de un error, el BOE del 25 de abril de 2008
publica casi dos años después de su aprobación una corrección de errores que finalmente deslegitima al Gobierno para regular la prescripción por parte de enfermeras y podólogos. El Ministerio de Sanidad y Consumo estuvo, por tanto, trabajando casi dos años para desarrollar una disposición legal que no sólo no se había aprobado, sino que el propio Grupo Parlamentario Socialista había rechazado en el Congreso por dos veces. Incluso las enfermeras participantes en los grupos técnicos de trabajo, incluidas las designadas por el CGE, se vieron sorprendidas por este desenlace después de más de un año de trabajo.
Lo cierto es que ello resultó providencial para la enfermería, ya que, congruentemente con la posición hostil frente a la prescripción enfermera mantenida hasta entonces por el gobierno socialista, con la anuencia del Consejo General de Enfermería que usted presidía y preside y copiando casi literalmente la normativa francesa, el borrador de orden sólo reconocía la capacidad de las enfermeras para indicar productos sanitarios, en ningún caso medicamentos: ni una aspirina.
El tercer y definitivo intento comienza con otra proposición, esta vez de ley, del grupo parlamentario de Convergència i Unió, presentada el 20 de febrero de 2009, cuya impulsora fue una diputada enfermera, Contxita Tarruelles, a quien se debe, para bien o para mal, el tratamiento legal actual de la 'prescripción enfermera'. Sólo unos días después, el 2 de marzo, el Grupo Socialista del Congreso presenta su propia proposición de ley, que en su parte dispositiva reproduce casi por completo, aunque con algún matiz más restrictivo pero no muy relevante, la redacción de la iniciativa catalana. El giro en la posición del PSOE fue tan radical que sólo puede explicarse por dos motivos. Por un lado, las negociaciones parlamentarias para el apoyo a un Gobierno en minoría que ha optado por no establecer pactos de legislatura y trabajar con “geometría variable”, lo cual incluía de forma muy privilegiada los 10 escaños de CiU con vistas a las medidas anticrisis y la Ley de presupuestos generales para 2010. Y por otro lado, la aprobación apenas unos meses antes, por parte de la Junta de Andalucía (socialista también), de su propio decreto de prescripción enfermera. En definitiva, la Ley fue aprobada el 22 de diciembre de 2010 y publicada en el BOE el 31 del mismo mes, entrando en vigor el 1 de enero de 2010.
Lo cierto es que la 'prescripción enfermera' nunca le importó lo más mínimo a ninguna de las élites enfermeras, ni tampoco a usted. Las élites docentes e investigadoras no tenían ningún interés, porque 'eso' era 'medicina' y ellas, almas enfermeras puras. Las élites corporativas -o sea, usted- tampoco, porque no tenía valor de mercado. Si acaso confirman algo las hemerotecas es que el único liderazgo que realmente movilizó a las enfermeras a favor de la prescripción desde el principio fue su odiado enemigo, el Sindicato de Enfermería-Satse. Usted, en todo caso, en lo que sí debió influir fue en el acceso de los podólogos, que es la única profesión asistencial que ha desempeñado porque nunca ha trabajado como enfermero, a la élite prescriptora autónoma, junto a médicos y odontólogos (y conste que a mí me parece bien que todo el que tenga pacientes pueda recetarles medicamentos dentro de su ámbito).
Como hemos visto, las dos iniciativas legislativas corrieron a cargo de Convergència i Unió, a quienes no cabe suponer que estuvieran a tiro de su titánica actividad lobbista o en nómina. Así que no se nos tire ahora el folio, diga a sus hagiógrafos a sueldo, pagados como usted y sus conmilitones por todas las enfermeras, que se ocupen de temas más importantes y usted, personalmente, deje de hacer el fantasma y de tergiversar la historia. ¡Al rincón del demagogo! (y no será la última vez, seguro).
Etiquetas:
CGE,
El rincón del demagogo,
prescripción enfermera
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Prescripción de medicamentos por enfermeras: Un panorama actualizado
La revista BMC Health Services Research publicó hace un par de meses un artículo titulado Nurse prescribing of medicines in Western European and Anglo-Saxon countries: a systematic review of the literature ["La prescripción de medicamentos por enfermeras en Europa Occidental y los países anglosajones: Una revisión sistemática de la literatura"]. En realidad, incluye a nueve países, cinco europeos (curiosamente, uno de ellos es España que suele estar al margen en este tipo de revisiones, generalmente por carencias informativas) y los cuatro más desarrollados de la Commonwealth, incluido Estados Unidos.
Presenta una introducción interesante, tanto histórico-sociológica como taxonómica y legal, y una estupenda biblio-hemerografía. Distingue los tres tipos de 'prescripción enfermera' existentes:
En el artículo se incluye esta pequeña tabla resumen:
Como podéis ver, en España, junto con Holanda, está prevista la prescripción enfermera bajo las modalidades de prescripción independiente y colaborativa. En un principio, parece claramente preferible la 'opción independentista' ya que ofrece mucha más autonomía que el resto. Pero...
¿Es preferible la prescripción "independiente" que va a sancionar previsiblemente la normativa estatal, en la que el vademécum autorizado va a limitarse a los medicamentos y productos sin receta médica (es decir, los que la señora María puede comprar libremente en la oficina de farmacia) o la prescripción "colaborativa" que se reguló y se está implantando en Andalucía, con un vademécum mucho más amplio, aunque con menor independencia? Haced vosotros las leyes y dejadme a mí los reglamentos...
Presenta una introducción interesante, tanto histórico-sociológica como taxonómica y legal, y una estupenda biblio-hemerografía. Distingue los tres tipos de 'prescripción enfermera' existentes:
- Independiente: La enfermera puede diagnosticar y prescribir dentro, generalmente, de un vademécum [formulary] limitado, más o menos amplio.
- Suplementaria: El diagnóstico y la prescripción preliminar corresponde a un prescriptor independiente (generalmente un médico) y el manejo subsiguiente corresponde a la enfermera, en colaboración con el médico, aunque no es precisa una supervisión directa por parte de éste.
- Directrices de agrupaciones de pacientes [patient group directions]: Se trata de protocolos multidisciplinares referidos al tratamiento farmacológico de determinados grupos de pacientes, en estricta sujeción a los cuales las enfermeras pueden prescribir según lo pautado.
En el artículo se incluye esta pequeña tabla resumen:
Como podéis ver, en España, junto con Holanda, está prevista la prescripción enfermera bajo las modalidades de prescripción independiente y colaborativa. En un principio, parece claramente preferible la 'opción independentista' ya que ofrece mucha más autonomía que el resto. Pero...
¿Es preferible la prescripción "independiente" que va a sancionar previsiblemente la normativa estatal, en la que el vademécum autorizado va a limitarse a los medicamentos y productos sin receta médica (es decir, los que la señora María puede comprar libremente en la oficina de farmacia) o la prescripción "colaborativa" que se reguló y se está implantando en Andalucía, con un vademécum mucho más amplio, aunque con menor independencia? Haced vosotros las leyes y dejadme a mí los reglamentos...
martes, 13 de septiembre de 2011
De compras por internet...
... te encuentras de todo.
Pero no entiendes nada.
Y lo malo es que ya no te sorprende, sólo te intrigan los detalles.
Pero no entiendes nada.
Y lo malo es que ya no te sorprende, sólo te intrigan los detalles.
Etiquetas:
CGE,
conflicto de intereses,
prescripción enfermera
miércoles, 8 de junio de 2011
Enfermería de Práctica Avanzada aquí y ahora (III)
Siguiendo con estas reflexiones al hilo de la jornada de Alicante, hoy me -y os- quiero plantear hasta qué punto son coincidentes las visiones que sobre la EPA pueden tener las élites enfermeras (intelectuales, docentes, investigadoras, directivas, corporativas...) y las bases profesionales, las enfermeras asistenciales.
Un ejemplo histórico para ilustrar estas reflexiones lo encontramos en la reivindicación de la "Licenciatura en Enfermería" como una bandera reivindicativa de todas las élites enfermeras en los años ochenta y la manera en que trataron de presentar lo que no era sino un interés exclusivo suyo -legítimo, por supuesto- como el "interés general" de la profesión. En realidad las élites, especialmente pero no sólo las docentes, necesitaban la licenciatura para poder acceder posteriormente al doctorado, única manera de poder llegar a ser/continuar siendo funcionarios de cuerpos docentes, profesores titulares y catedráticos. Al no aprobarse finalmente la Licenciatura en Enfermería, muchos tuvieron que optar por otras licenciaturas ajenas a la profesión (la más famosa en su momento fue la licenciatura en antropología social y cultural por la Universidad Católica de Murcia, en la que por cierto se licenciaron cinco de los ocho miembros de la comisión ejecutiva del Consejo General).
¿Podría volver a suceder lo mismo con la EPA? Es cierto que las élites no asistenciales, muy especialmente las docentes universitarias, está muy interesadas en que la enfermería española incorpore estos nuevos desarrollos, como otros tantos países avanzados. ¿Y la enfermería asistencial?
Por el feedback que recibo, no puedo decir que no les interese, pero sí que no les parece prioritario. Perciben como algo mucho más importante ir cerrando las reformas ya abiertas, antes que abrir otras nuevas vías de progreso de la profesión:
Si, como caracterizamos ayer, EPA sería cualquier nuevo desarrollo aplicado por enfermeras que permita ensanchar los dominios profesionales de la enfermería y ayude a mejorar su visibilidad, prestigio, influencia política, niveles de renta o autonomía laboral, es evidente que nadie dentro de la profesión debería rechazar que poco a poco vayan teniendo lugar desarrollos profesionales con estas consecuencias tan interesantes. Aunque, como sucede en Suecia, Canadá, el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda... sólo afecten a una muy pequeña minoría de enfermeras su impacto positivo crece exponencialmente.
Mañana, para ir cerrando el tema, hablaremos de tres aspectos muy importantes para viabilizar una EPA en España a medio plazo: que se establezca un marco regulador muy abierto, que los desarrollos de EPA se centren exclusivamente en proyectos innovadores de carácter asistencial y que sean estos proyectos los que guíen a las universidades para elaborar sus programas docentes de posgrado y no al revés.
Un ejemplo histórico para ilustrar estas reflexiones lo encontramos en la reivindicación de la "Licenciatura en Enfermería" como una bandera reivindicativa de todas las élites enfermeras en los años ochenta y la manera en que trataron de presentar lo que no era sino un interés exclusivo suyo -legítimo, por supuesto- como el "interés general" de la profesión. En realidad las élites, especialmente pero no sólo las docentes, necesitaban la licenciatura para poder acceder posteriormente al doctorado, única manera de poder llegar a ser/continuar siendo funcionarios de cuerpos docentes, profesores titulares y catedráticos. Al no aprobarse finalmente la Licenciatura en Enfermería, muchos tuvieron que optar por otras licenciaturas ajenas a la profesión (la más famosa en su momento fue la licenciatura en antropología social y cultural por la Universidad Católica de Murcia, en la que por cierto se licenciaron cinco de los ocho miembros de la comisión ejecutiva del Consejo General).
¿Podría volver a suceder lo mismo con la EPA? Es cierto que las élites no asistenciales, muy especialmente las docentes universitarias, está muy interesadas en que la enfermería española incorpore estos nuevos desarrollos, como otros tantos países avanzados. ¿Y la enfermería asistencial?
Por el feedback que recibo, no puedo decir que no les interese, pero sí que no les parece prioritario. Perciben como algo mucho más importante ir cerrando las reformas ya abiertas, antes que abrir otras nuevas vías de progreso de la profesión:
- La plenitud del grado: Si la enfermería pasa de ser una diplomatura de tres años a un grado de cuatro (prefiero no entrar aquí en la polémica de los créditos ECTS), es evidente que será para algo, es decir, para hacer algo cualitativamente superior a lo que ya se venía haciendo. ¿Dónde y quién está estudiando esos nuevos desarrollos competenciales en la práctica profesional enfermera?
- La concreción laboral de las especialidades: Si se han desarrollado una serie de especialidades nuevas será porque el sistema necesita enfermeras especialistas en esas áreas. Y, si es así, ¿cómo es posible que los servicios de salud, que sí ofertan plazas de formación sanitaria especializada para enfermeras, no creen los puestos de trabajo de enfermera especialista?
- Una revisión a fondo de la "prescripción enfermera": El Consejo General y algunos otros agentes de la profesión pensaron en su momento que era mejor algún desarrollo normativo, aunque fuera muy malo, que ningún desarrollo normativo, de ahí que aplaudieran con las orejas cuando se aprobó la modificación de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. Aunque está pendiente de desarrollo reglamentario, lo esperable es que la normativa estatal se quede en lo mínimo y lo que muchas enfermeras asistenciales desean es que este desarrollo al menos sea tan ambicioso como el que ha acometido la Junta de Andalucía.
Si, como caracterizamos ayer, EPA sería cualquier nuevo desarrollo aplicado por enfermeras que permita ensanchar los dominios profesionales de la enfermería y ayude a mejorar su visibilidad, prestigio, influencia política, niveles de renta o autonomía laboral, es evidente que nadie dentro de la profesión debería rechazar que poco a poco vayan teniendo lugar desarrollos profesionales con estas consecuencias tan interesantes. Aunque, como sucede en Suecia, Canadá, el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda... sólo afecten a una muy pequeña minoría de enfermeras su impacto positivo crece exponencialmente.
Mañana, para ir cerrando el tema, hablaremos de tres aspectos muy importantes para viabilizar una EPA en España a medio plazo: que se establezca un marco regulador muy abierto, que los desarrollos de EPA se centren exclusivamente en proyectos innovadores de carácter asistencial y que sean estos proyectos los que guíen a las universidades para elaborar sus programas docentes de posgrado y no al revés.
martes, 10 de mayo de 2011
Jornada del 19 de mayo: Presente y futuro de la enfermería
Las amigas y amigos del Observatorio Crítico para una Enfermería del Siglo XXI organizan una jornada, el próximo día 19 de mayo, en el Centro Cultural Sanchinarro de Madrid, con el lema "Grado, prescripción y especialidades. Presente y futuro de la Enfermería". Han tenido la amabilidad de invitarme y allí estaré junto a Antonio J. Valenzuela Rodríguez, Carlos Tardío Cordón, Jerónimo Romero Nieva-Lozano y Carlos Álvarez Nebreda.
Quien desee asistir puede inscribirse por correo electrónico jornadateb@gmail.com o a través del foro Tablón en Blanco. Como podéis ver, no se trata de una iniciativa institucional, sino de base, con el formidable equipo "de agitación y propaganda" de las amigas del tablonenblanco.com como protagonistas indiscutibles por su increíble capacidad de trabajo. Es esta la razón por la que han tenido que establecer una pequeña colaboración monetaria para pagar el alquiler del local: 6 euros, que para la mayoría de nosotros no van a ningún lado.
Me encantará intercambiar opiniones con quienes podáis y queráis asistir. Y quienes no podáis, igual podrías plantearos realizar la modesta aportación económica de todas formas (yo ya lo he hecho). Estos movimientos asociativos de base son muy importantes, ya que las organizaciones corporativas se han apropiado de toda la escena en beneficio propio y tratan de invisibilizar cualquier movimiento crítico que puede suponer una amenaza para su particular "estado del bienestar". Por eso es tan importante sostener estas iniciativas: asistiendo masivamente o, en todo caso, colaborando para que este tipo de actos donde nadie adoctrina a nadie, pero todos aprendemos de todos, puedan ser una realidad alternativa. Nos vemos allí.
lunes, 21 de febrero de 2011
Una reflexión sobre la prescripción
El diario El Médico Interactivo publica hoy una reflexión muy interesante sobre la prescripción enfermera o, más bien, sobre la prescripción en general [hay que registrarse para acceder al contenido; el registro es gratuito]. El autor, Javier Moreno Alemán, abogado especializado en derecho sanitario, realiza un trabajo muy bien centrado sobre el contexto en que se ha desarrollado la regulación en curso y su conclusión más certera, desde mi punto de vista, es que "la prescripción de medicamentos y productos sanitarios no debe ser un fin en sí mismo para enfermeros y podólogos, sino, en su caso, la consecuencia de una redefinición de las funciones de todos los profesionales sanitarios que integran el equipo asistencial, lo que exige tener una perspectiva global del proceso asistencial, de todos los profesionales que participan en él y de cuáles deben ser, razonablemente, las funciones encomendadas a cada uno de ellos".
Es una tesis que siempre he defendido: no dar las respuestas antes que las preguntas, que es lo que se ha viene haciendo en general por parte de nuestros queridos "planificadores" sanitarios y educativos. Por ejemplo, lo lógico es definir perfiles competenciales y, a partir de ellos, diseñar recorridos formativos (de grado, especialización y posgrado), no como se está haciendo con los planes de estudio del grado o con creación de las especialidades básicas, familiar y comunitaria y médico-quirúrgica, sin una definición previa de las funciones específicas que van a desempeñar las enfermeras especialistas dentro de los equipos asistenciales (si es que se crean las plazas correspondientes, claro).
Con la regulación estatal de la prescripción enfermera se ha hecho lo mismo, a diferencia del desarrollo andaluz, que podrá gustar o no, pero es una regulación que se incardina dentro de unas estrategias de innovación en cuidados de enfermería bien definidas.
No es que esté de acuerdo en todas las afirmaciones del autor, pero creo que se trata de una lectura muy recomendable.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












