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martes, 13 de marzo de 2012

¿Puede una sonrisa convertirse en un problema?

¿Puede una sonrisa convertirse en un problema? Todos, empezando por mí, diríamos que nunca sobra una sonrisa. Pero no es cierto. Algunas sonrisas sobran. Por ejemplo las hipócritas, las impostadas, las impuestas, la del torturador sádico, las de los anuncios televisivos de los bancos, de los dentífricos y de Carmen Machi contando sus pasados problemas para ir al baño, la de los directivos de la CEOE al analizar la reforma laboral, la de los políticos en campaña o las de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría anunciando años de dolor y sufrimiento sin que se le apee esa sonrisa espléndida del careto (como dice con malicia una mujer de mi entorno, parece que lleva puestas siempre unas bolas chinas...).

A las del marketing me voy a referir ahora aprovechando la última entrada en el blog de Suzanne Gordon, The trouble with smiles, a quien he citado ya algunas veces en este blog. Desde que volví a estudiar la profesión enfermera después de unos años de tenerla un poco abandonada, con motivo de la preparación de La enfermería  frente al espejo: Mitos y realidades, encontré en los escritos de Gordon, quien como yo no es enfermera (se define como "escritora, conferenciante y defensora de los pacientes"), una especie de eco y refuerzo de algunos de mis propias reflexiones.

Tanto ella como yo estamos convencidos de que el principal problema estratégico de la profesión enfermera y, por tanto, de las enfermeras, es la hipertrofia de los valores, de la carga sentimental, del misticismo, de lo vocacional, del tender care, que la hacen aparecer a la vista de los pacientes, la opinión pública y los reguladores políticos como una ocupación dedicada a compadecer, agradar y animar a los enfermos, ensombreciendo la cualidad de la enfermería como profesión basada en el conocimiento y la práctica clínica facultativa. Como lo expresa Gordon tantas veces, con estas u otras palabras similares, necesitamos enfermeras porque nos salvan la vida, porque previenen complicaciones que pueden ser catastróficas, porque tienen conocimientos, no sólo porque son amables.

Me ha encantado la expresión de Gordons la enfermería ha sido infectada con 'sonrisitis'. Y es que siempre que aparece una foto o un cartel de una enfermera, sea donde sea, su cara está adornada por una enorme sonrisa (aunque yo recuerdo aquellas fotos de los centros del Insalud en las que se utilizaba la imagen de una estricta enfermera ordenando silencio con el dedo ante sus labios, como queriendo decir: si hasta la enfermera me manda callar, la cosa debe ser importante...). La imagen icónica de las enfermeras es su agradable sonrisa. La de los médicos, por el contrario, es la de gente seria, sin duda porque de lo que ellos saben trata de cosas serias.

Lo icónico tiene un discurso y una lectura. A las enfermeras se os presupone sensibilidad, empatía y vocación. Pero estas catacterísticas poseen un escaso valor de mercado, ya que en el imaginario social son cualidades innatas, a-profesionales, no adquiridas; adquiridos, por el contrario, son los conocimientos, las competencias, las habilidades técnicas, las metodologías y conceptualizaciones: la Ciencia, así con mayúscula. Y la Ciencia  -así, con mayúscula-  es cosa muy seria.

Cuando esté en vuestras consultas o estéis al pie de mi cama, por favor, dadme una sonrisa, la necesitaré. Pero también la de mi médico. Aunque en las fotos en los periódicos esté muy serio...

12 comentarios:

  1. Hace mucho que venimos defendiendo la cualificación como primer paso de la atención al paciente. El paciente necesita en primer lugar los conocimientos necesarios que conduzcan a la resolución de su problema. Dado el gran aumento de patologias crónicas, en segundo lugar precisa la evitación de complicaciones, y finalmente, la recuperación de las situaciones a las que ya llegamos tarde. Además, el trabajo en la prevención primaria y la educación para la salud, se vuelven imprescindibles en una moderna atención sanitaria. Y todo esto basado en los mejores conocimientos científicos: verificables y actualizados.
    A partir de aquí, ¿que trabajo cuesta poner una sonrisa en nuestras acciones? ¿Que trabajo un poco de empatía? ¿que trabajo unos minutos para escuchar? Digamos que sería el plus de calidad de nuestro trabajo. Un "aumento de la productividad". Estamos un poco cansados de ver pacientes rodeados de "sonrientes" profesionales sanitarios pero que llevan 5 años con los niveles de tensión arterial elevados por culpa de una interacción medicamentosa sin resolver desde la primera vez que le pusieron el tratamiento. Pequeñas acciones de 5 minutos pueden resolver grandes problemas... si se tienen los conocimientos adecuados. Por contra, la sobredosis de sonrisas a veces sólo sirven para ocultar el problema.

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    1. Para mí tanto problema es que mi enfermera no sepa sacar de algún lado fuerzas para sonreírme, como que el "icono enfermera" descanse principalmente sobre la sonrisa. Es la diferencia entre lo micro y lo macro, la diferencia entre el reconocimiento del paciente (mi práctica diaria como profesional) y de los ciudadanos y políticos (mi imagen pública como profesión). Un saludo y gracias por tu comentario.

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  2. ¿Qué espero del cirujano que me tiene que intervenir o de mi médico de Primaria? Que sepan lo que tienen que hacer, que sepan hacerlo bien y que, además, me traten bien. Ya no digo que me sonrían pero por lo menos un trato educado. ¿Qué espero de los enfermeros que me tengan que atender? Lo mismo y también por ese orden. Como dice GEMAF, de qué me sirve una sonrisa si la persona que me está atendiendo no tiene los conocimientos adecuados.
    Pero a los enfermeros nos cuesta mucho que la profesionalidad se vea como eso y no como "buenismo".
    MªÁngeles

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    1. Hola, Mª Ángeles. Solemos coincidir en nuestras opiniones y esta vez también. Hay que reforzar el factor de competencia y cualificación (la Ciencia) de la imagen social de la enfermería. En cuanto al factor humano (la Humanidad), está TAN asentado y se da TAN por presupuesto que seguir utilizándolo como factor esencial de imagen de la profesión no es sólo que no aporte nada, sino que, en mi opinión, no hace sino daño. Gracias Mª Ángeles, un saludo.

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  3. Calidad y calidez.

    Me tientas con estos post Juan, y vayas a creer que no te entiendo, en la práctica diaria quiero (y lo digo como ciudadana) quiero calidad (profesionalidad )y calidez(quiero humanidad, miradas y sonrisas). Vengan del profesional que vengan (frutero, ingeniero, cartero, enfermería, celadores, directores generales....)pero quiero las 2 juntas, las 2 (casi diría que las exijo)

    Llevo ya dos post y hoy iba a por el tercero, la clave es la sonrisa, te invito a verla y a conocerla si vienes por aquí.
    Prefiero que me dibujen con una sonrisa en la cara (que intento mantenerla todos los días) a ser como dicen en Granada "una mala follá" o en Cordoba "una mala sombra".

    Un saludo rosa de día de sol

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    1. Hola, Rosa, encantado de tenerte por aquí de nuevo, gracias. Yo insisto en que una cosa es el nivel micro, lo que hacen los profesionales, y otra el nivel macro, la profesión como agente sanitario, social y político. Creo que es en este nivel macro donde se la juegan las profesiones para poder ir creciendo en reconocmiento y capacidad de influencia sobre las decisiones políticas sanitarias que reparten las cartas para cada jugador, sabiendo que para que unos ganen, otros tienen que perder (juego de suma cero). Yo creo que la enfermería lleva mucho tiempo perdiendo y que debe apostar a ganar reconocmiento y capacidad de influencia.

      Y yo c reo que lo que pasa en el nivel macro es fundamental para permitir, o no, una adecuada prestación de cuidados enfermeros en el día a día, en lo micro.

      Al lado del paciente, la sonrisa es esencial, muchas veces un factor distintivo. Pero una imagen social basada en la sonrisa, en el encanto, en el tender care, como decía, no es competitiva en el mercado en el que, por narices, todos debemos competir aunque no nos guste. Gracias Rosa, un beso.

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  4. A propósito de la imagen pública que damos. No sé si conoces este documental que han puesto en la 2 el día 12.
    http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2---enfermeras/1346838/
    Me gusta cómo se introduce el tema y me gusta mucho alguna cosa, pero no termina de convencerme... Creo que estoy muy negativa y soy muy crítica con mi profesión. A ver lo que opinas al verlo.
    MªÁngeles
    PD: Estoy leyendo tu libro, llevo todavía la mitad pero me parece muy interesante y muy acertartado lo que expones. Viene a confirmar la sensación que yo tenía sobre nuestros dirigentes. No sé de ninguna profesión tan mal representada y con un desarrollo tan, no sé si decir esquizofrénico. Estoy un pelín (bastante) desmoralizada desde hace años.

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  5. Hola de nuevo, Mª Ángeles. Claro que he visto el documental, lo he visto y oído con mucha atención. Y estoy de acuerdo contigo en que hay "algo" que no funciona bien. Yo creo que, de las tres enfermeras participantes, sólo Teresa Moreno tiene una cierta entidad intelectual, las otras dos enfermeras, asistencial una, técnico de gestión la otra, no tienen un discurso enfermero moderno, sólo la cháchara emocional de siempre. Hay un momento en el que le piden a una de ellas que concrete actividades en las que la enfermería, como disciplina científica, esté aportando valor al sistema sanitario y a los pacientes: no sabe, más allá de las escaras o las caídas... Este es un gran problema de vuestra profesión: las enfermeras que tienen o podrían tener discurso intelectual están confortablemente refugiadas en las universidades, para nada dispuestas a batirse el cobre por su profesión de origen (ahora, en realidad, son profesoras, no enfermeras), y hay muy pocas enfermeras "de base" con discurso. Y las que lo tienen parece que se lo reservan para los blogs, las conferencias y las redes sociales, la mayoría van a su bola. No hay activismo y de ello se aprovechan los parásitos colegiales y sindicales que viven, básicamente, del cuento. Así que sí, es normal la depre. Pero si yo, que no soy de la profesión, tengo claro que el futuro de los sistemas públicos de salud pasa inevitablemente por un rol expandido de la enfermería y ocupo buena parte de mi tiempo libre y hago un esfuerzo para tratar de convenceros de ello, creo que vosotras también deberíais luchar. Hay algunas enfermeras que lo están haciendo, pero hacen falta cien veces más. Quejarse solo no vale de nada, ni siquiera para sentirse bien. Un saludo, Mª Ángeles.

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  6. Quiero defender a la enfermera de la planta porque ella habla de su día a día, aunque me entristece oirle hablar de "tareas" y efectivamente aparece en la pantalla una enfermera muy "atareada". Pero su Dirección y el programa infomático con el que trabaja le hablan con ese lenguaje y es lo que tiene interiorizado. Y me duele que nombre el dichoso café, bastante fama arrastramos con eso de que estamos todo el día tomando café, aunque no sea cierto. Y sí, de nuevo las úlceras, parece que estemos enrrocados siempre a vueltas con lo mismo, pero eso es lo que nos miden y nos exigen. Y siempre el énfasis en lo emocional, que es muy importante, pero es lo que se nos da por supuesto y como dices, eso no vende. Me gusta como habla la enfermera del Carlos III pero para la mayoría de los enfermeros ella queda muy lejos. Habla de la gestión de casos, pero esa mayoría de enfermeros de planta o de centros de salud no ven a los gestores de casos como compañeros suyos, los ven como élites que se alejan de su realidad. Tienes razón, las personas que están capacitadas para hablar sobre la profesión y que podrían ser influyentes a nivel político, que es donde se cuece el futuro, están atrincheradas en las Escuelas. Y los demás, claro que tenemos que pelear, pero no creas que es fácil hacerse oir desde la base. Quienes tienen que hacer valer la profesión son nuestros líderes sindicales, colegiales y de las Escuelas, pero no son capaces de formar un frente común y mostrar un mínimo de coherencia.
    Bueno, lo dejo ya que me vas a echar por pesada, además estamos diciendo lo mismo.
    Gracias por tu apoyo.
    MªÁngeles

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  7. Ni calvo ni con tres pelucas...una sonrrisa sincera siempre mejora la relacion con el paciente. Y de iconos y topicos esta el mundo lleno, no dejemos que nos intoxiquen. http://diferenciate.org/

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  8. Hola, yo soy una de las atrincheradas, agradeceros vuestras palabras y tu trabajo Juan, me sirvió para mi tesis y me sirve para intentar convencer a mis compañeras de la conveniencia de luchar por conseguir el rol expandido, coincidí contigo en el Congreso de la AEC en Barcelona y como siempre me encantó tu intervención, y me sentí muy bien por que iba en la linea de lo que yo había defendido, lamentablemente luego no pude hablar contigo, por que no te ví.
    Estoy muy de acuerdo en que la sonrisa puede acompañar, pero no sustituir a la formación, a la investigación y sobre todo a la competencia.
    Las atrincheradas muchas veces no hablamos, por que nos dicen aquello, de que ¿tu que vas a saber?, baja a la arena y entonces me cuentas. Pero es verdad que hay que luchar todas y todos juntos desde la profesión sin olvidarnos de lo que somos pero estando seguras de lo que debemos defender, a algunas personas cuando está en puestos de mando se les olvida su origen por que piensan que si actuar, piensan y defienden a su profesión las van a minusvalorizar.

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    1. Hola, Cristina. Me ha costado (está un poco escondida), pero ya he podido recuperar tu tesis, que por cierto me hubiera venido de miedo cuando escribía 'La enfermería frente al espejo: Mitos y realidades'. Evidentemente, no tengo tiempo (ni lo tendré, desgraciadamente, aunque me encantaría, sobre todo la parte del cine) para leerla entera, pero sí me he mirado el amplio resumen y me parece fantástico el trabajo, muy 360º. Pienso enlazarla hoy mismo en el blog, cubre una gran carencia en la sociología de la enfermería. Gracias por tu aportación, que no puede seguir escondida. Un cordial saludo.

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