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miércoles, 27 de abril de 2011
Sistemas emergentes
Los sistemas emergentes son sistemas complejos que se han desarrollado a partir de la interacción de individuos simples. Las hormigas son el ejemplo más utilizado: miles de hormigas, dotadas de un alfabeto de siete palabras (en realidad, feromonas) y sin sistema nervioso central ni, por supuesto, la más mínima capacidad de raciocinio, conforman un hormiguero que funciona como un reloj. Las tareas y funciones (obtener comida, eliminar los cadáveres de las hormigas muertas, defender a la reina, buscar nuevos territorios, guerrear contra otros hormigueros...) están perfectamente repartidas, con efectivos suficientes y equilibrados para cada una de las tareas. Y, sin embargo, no hay un poder o inteligencia central que gobierne el hormiguero.
Un ejemplo: cómo calculan si es necesario aumentar o disminuir los efectivos destinados a recolectar comida. Simplemente, cada vez que una hormiga se cruza con otra (una va a por comida, la otra vuelve con ella) se tocan y "calculan", según el número de toques totales en cada recorrido, cuántas están dedicadas a la tarea (esto se ve muy bien y em vivo en el Museo de Historia Natural de Londres). Si son pocos toques, al llegar al hormiguero usan una de sus siete palabras-feromona, la que sirve para solicitar refuerzos; si son demasiados toques, usan otra de sus "palabras", la que sirve para indicar que sobran efectivos y las demás hormigas dejan de salir, hasta que otra hormiga utiliza la palabra "refuerzos" y vuelven a salir.
Lo más curioso es que esto es posible, precisamente porque carecen de inteligencia y de emociones. La reina no manda, se limita a poner huevos. Nadie manda, pero todo funciona: eso es un sistema emergente. El problema con los humanos es, precisamente, que tenemos inteligencia y emociones, de ahí que sean precisos sistemas de arbitraje y gobierno centralizados.
La palabra clave para analizar los sistemas emergentes es retroalimentación. La unidades del sistema intercambian información y van modelando sus conductas a partir de ella; si no, estarían (literalmente) perdidas las hormigas y desaparecería el hormiguero: sólo quedarían un montón de hormigas tontas deambulando, una excelente fiuente de alimentación para la cadena trófica, hasta la extinción de la última superviviente.
Lo cierto es que la web 2.0, la blogosfera, las redes sociales, permiten una cantidad de retroalimentación insospechable hace sólo diez o quince años, cuando el sistema era unidireccional, de arriba abajo. Ello es lo que ha permitido, por ejemplo, las insólitas revueltas del norte de África a las que estamos asistiendo con cara de incredulidad. Pero ni Túnez ni Egipto son sistemas emergentes. Una vez expulsados del poder los déspotas, los rebeldes deben admitir que no existe una organización que dirija el futuro del país en el sentido que desean. Simplemente se han unido para expulsar a sus dictadores y esperar que alguien instaure un sistema verdaderamente democrático. ¿Alguien? No ellos. Si este "alguien" traiciona sus expectativas, probablemente volverán a unirse para echarlo y de nuevo se aupará al poder otro "alguien"...
Vienen esta reflexiones a cuenta de los debates que en los dos o tres últimos días se están desarrollando en algunos blogs como La Comisión Gestora, que fue quien introdujo el debate, Homo Sanitarius o Cuidando.es. Resultan hasta cierto punto insólitos, bellos y dramáticos. Es posible que muchas enfermeras de las que están debatiendo sólo sepan muy bien lo que no quieren, esta situación de postergamiento profesional, invisibilidad social y usurpación de la identidad corporativa. Pero lo importante es saber lo que se quiere, debatir, ir dándole forma y formalidad y lanzar un manifiesto con esa visión de futuro al que puedan adherirse no sólo los miles de conectados a la red, sino las decenas de miles que no lo hacen y están absolutamente al margen de lo que se cuece en la red.
El problema está, básicamente, en la organización. Teniendo en cuenta que la mayor parte de las organizaciones corporativas están comodamente instaladas en un statu quo del que no les interesa salir y que, por tanto, no tienen la más mínima utilidad, el riesgo es que un movimiento reafirmativo y reivindicativo de abajo arriba (que estoy seguro de que se irá consolidando, porque se dan razones objetivas) acabe desembocando en que un nuevo "alguien" lo utilice en su favor por falta de capacidad de representación, interlocución y negociación. La vida real está fuera de la red, pero también dentro.¡Ánimo!
lunes, 18 de abril de 2011
Sistemas emergentes (I)
Releyendo un libro muy interesante, del que ya os comentaré algo -bueno, puede que más que algo- más adelante, encuentro esta cita sugerente. En realidad se refiere a cómo se han desarrolado las ciudades, pero puede referirse igual a las profesiones, porqué no a la enfermería:
individuos profesionales para hacer de su profesión algo de lo que se sientan realmente orgullosos y saber / poder crecer frente al poder establecido, sin necesidad de contar con poderosas organizaciones (partidos, sindicatos...) alternativas.
La autora de la frase es Jane Jacobs, en su libro The Death and Life of Great American Cities y está citada en el libro de Steven Johnson, Sistemas emergentes, o qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Seguiremos con ello.
Comprender cómo funciona unaEsta línea de pensamiento es muy importante para este blog. Aspectos como "sistemas emergentes" o "complejidad organizada" son una línea conductora de un cierto tipo de reflexiones que, creo, son importantes. Y todo tiene que ver con la capacidad de losciudadprofesión requiere una aproximación al problema desde el nivel decallesu base hacia arriba. En partes de lasciudadesprofesiones que funcionan bien en algunos aspectos y mal en otros (como suele ser el caso), no pueden analizarse las virtudes y los errores, diagnosticarse los problemas o considerar cambios beneficiosos sin abordarlos como problemas de complejidad organizada [...] Podemos desear análisis más simplistas y globales y soluciones más simples, amplias y mágicas; pero el deseo no transformará estos problemas en asuntos más simples que la complejidad organizada aunque tratemos de evadir las realidades y tratarlas como algo distinto de lo que son [...] Lasciudadesprofesiones vitales tienen asombrosas habilidades innatas para comprender, comunicar, planificar e inventar lo que se requiere para contrarrestar las dificultades"
La autora de la frase es Jane Jacobs, en su libro The Death and Life of Great American Cities y está citada en el libro de Steven Johnson, Sistemas emergentes, o qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Seguiremos con ello.
Etiquetas:
filosofía,
sistemas emergentes
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