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miércoles, 18 de mayo de 2011

El día de "qué hay de lo mío"

Uno de los interrogantes más esquivos sobre los problemas de nuestro vapuleado Sistema Nacional de Salud es el conjunto de razones por las que los ciudadanos españoles somos unos consumidores tan intensivos de los servicios de atención primaria, al menos en relación con los países de nuestro entorno:


A juzgar por los datos que nos suministran de manera persistente tanto las sociedades científicas como las asociaciones de pacientes, la respuesta es clara: somos una población verdaderamente enferma.

Durante un año y medio, aproximadamente, he ido creando una base de datos con las cifras que revistas y webs sanitarias reproducen de fuentes de ambos estamentos (profesionales y pacientes) como población afectada por patologías, dolencias o condiciones "médicas". Los resultados son estos (pinchar sobre la tabla para aumentar el tamaño):


Como algún día  hay que parar, decidí hacerlo cuando llegara a un problema de salud por español (47 millones de españoles, 47 millones de dolencias) y ese día ha sido ayer. Teniendo en cuenta que, según la última encuesta nacional de salud de 2006 (generar informe aquí),  el 70% de los españoles declaran tener un estado de salud muy bueno (21%) o bueno (49%), lo más probable es que la gran mayoría de estas afecciones las sufra el restante 30%, unos 14 millones, que tocaría cada uno de ellos a unas 3,3 condiciones por cabeza (y resto del cuerpo).

Claro, que sólo un 8% declara un estado de salud autopercibido muy malo (2%) o malo (6%), lo cual no parece corresponderse para nada con tan sombrío panorama. Y además en la tabla hay sólo una parte de los problemas de salud existentes, ya que aquellos que no suelen ser noticia (o no tienen aún "su" día) no aparecen en ella.

Hay algunas clave para explicar tanta exageración. Tanto las asociaciones de pacientes como las sociedades científicas necesitan captar recursos y una de las estratagemas más utiles es magnificar sistemáticamente las respectivas poblaciones afectadas por las condiciones o patologías sobre las que trabajan; especialmente cuando es "el día de qué hay de lo mío": ayer fue el de la hipertensión y hemos cogido la cifra más baja, la de Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, porque los cálculos sobre los porcentajes que daba la Sociedad Española del Corazón la elevaban a 19 millones.

En el caso de los pacientes, puede ser moralmente justificable, ya que tratan con necesidades vitales de carácter personal o familiar, pero no creo que sea así en el caso de las asociaciones científico-profesionales que, además, son la fuente en la gran mayoría de las noticias y de quienes se espera que sean plenamente confiables.

Se habla mucho de disease mongering, que yo traduzco como "venta de enfermedades", para referirse a nuevas condiciones o situaciones definidas como "enfermedades" o "condiciones médicas" (trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, menopausia, estrés postraumático, síndrome premenstrual...); esta sería su vertiente cualitativa, pero los datos recopilados en apenas unos meses que presento reflejan una vertiente puramente cuantitativa del famoso disease mongering: no se trata (sólo) de inventarse enfermedades, sino también enfermos.

Asi que no, no existen datos para justificar la masiva afluencia de los españoles a los servicios de salud como consecuencia de condiciones puramente sanitarias, habrá que buscar en otros lados.

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