¿Qué quise decir en la primera parte de esta entrada con "no a la colegiación obligatoria en estos colegios"?
Aunque en principio yo creo que hay fórmulas mucho mejores para ejercer el control de las prácticas profesionales y para regular las profesiones que los colegios (y que las administraciones públicas, por cierto), lo cierto es que son fórmulas que tienen éxito en países muy diferentes al nuestro; se trata de sociedades más abiertas donde la ley no trata necesariamente de uniformarlo y encorsetarlo todo, como aquí, más abiertas y menos burocráticas, más transparentes y menos corporativistas. Por eso, por un motivo tan pragmático como pensar que los modelos que considero mejores no podrían desarrollarse en España, es por lo que creo -deseo, más bien- que el actual modelo colegial podría evolucionar hacia otro más moderno que aporte valor de verdad a la sociedad. Y, en ese caso, se podría distinguir entre la colegiación, que sería voluntaria, y el registro en el colegio, que sí sería obligatorio para poder ejercer.
Hablando exclusivamente de la colegiación (hay muchas otras propuestas de reforma), los colegios se verían obligados captar a los potenciales colegiados y, con las cuotas que estos libremente les aportaran, desarrollar acciones y programas que contribuyeran a la mejora de las competencias y prácticas profesionales y que sirvieran de apoyo de todo tipo a los colegiadoes, pero siempre dentro del nivel financiero que realmente se trabajen y consigan: hoy no se lo trabajan porque no tienen que hacerlo. Y eso es malo, no sólo para quienes se ven obligados a estar colegiados, sino especialmente para los propios colegios, que han venido experimentando un lento proceso de degradación que los ha convertido en absolutamente irrelevantes no sólo para la sociedad, sino también para los propios profesionales.
Dicho de forma contundente: “No se puede ir contra la colegiación libre ni mantener que un médico se sienta obligado a estar colegiado. Lo que debemos lograr desde los colegios es que la cuota a los médicos no sólo les salga gratis, sino que perciban, además de la labor deontológica y la defensa de la competencia
profesional que realiza la institución, otros servicios más tangibles, como la tecnología, la informática, ventajas en créditos bancarios... que hagan que vean en la colegiación una ventaja".
Lo dijo en 2007 el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Girona (siento no poder documentarlo, pero la revista en que realizó dichas declaraciones (AZ Prensa) cerró hace tres años y sus archivos no son accesibles).
Pero, en fin, este estado de cosas se puede cambiar. Creo que la Organización Médica Colegial lo está haciendo -con sus aciertos y errores, aunque creo que son más los primeros-, probablemente porque le ha visto las orejas al lobo y también porque la acción de unos pocos, desde dentro, ha conseguido forzar un relevo generacional. Pero desde luego el actual Consejo General de Enfermería está perdido para la causa, no es reconducible. Para este Consejo, no rotundo a la quiebra de la libertad constitucional de asociación. Lo dice un ciudadano y un -perdón- experto, no una enfermera.
[Nota.- Por si a alguien le interesa profundizar en el tema, he preparado un resumen extraído de mi publicación Un modelo de organización corporativa de la profesión médica, un tocho de 90 páginas que he dejado en apenas 14 y he concentrado específicamente en las propuestas de reforma de las organizaciones corporativas. Aunque habla de los médicos, dado que ese fue el encargo que me hicieron, basta con cambiar médicos por enfermeras y profesión médica por profesión de enfermería (aunque a Carlos le guste más "profesión enfermero", para gustos los colores...). Este resumen lo podéis descargar pinchando aquí.

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