Evidentemente, existe un fuerte sustrato cultural, anclado en la noche de los tiempos, que impide a los galenos ir adaptando sus puntos de vista y sus actitudes a las nuevas realidades. Muchos, (yo creo que una mayoría en los hospitales, probablemente muchos menos en AP), sigue comportándose como si tuvieran al lado a sus Ayudantes Técnicos Sanitarios y no a profesionales muy bien formados y preparados, capaces de aportar a la sanidad, a los centros y a los equipos multidisciplinarios mucho más de lo que por lo general se les permite. Y de aliviarles algunas cargas de trabajo de esas de las que denostan; pero esta es otra historia.
Peor para ellos, y lo digo con pesar porque admiro mucho a los médicos a pesar de algunos que conserven algunos hábitos malsanos, como tender a creerse el centro del universo sanitario, una especie aparte en este ecosistema.
Y digo peor, porque más les costará adaptarse a unos servicios de salud radicalmente distintos que veremos dentro de no más de 15 ó 20 años, en los que, por ejemplo, no habrá pediatras en los centros de salud, ya que el seguimiento al niño sano lo harán las enfermeras especialistas en pediatría; en los que las enfermeras de práctica avanzada [EPA] sean la puerta de entrada al sistema, tanto en AP como en ingresos no programados (urgencias); en los que, en numerosos ámbitos asistenciales, en lugar de ser la enfermera un recurso del médico, lo sea el médico de la enfermera, con un rol de consultor, ya que será ella quien le derive a los pacientes para que se hagan cargo de sus necesidades médicas (una vez resueltas, en su caso, las de enfermería, incluida la prescripción farmacéutica básica); en los que sean las enfermeras comunitarias quienes realicen un seguimiento continuo en la comunidad y en sus consultas de los pacientes crónicos pluripatológicos para garantizar el seguimiento de sus tratamientos médicos y de enfermería, la adopción de hábitos de vida saludables, el comportamiento del entorno familiar y social, etc. y decidan (en colaboración con el médico, claro, pero no al revés) cuándo es preciso modificar las revisiones médicas pautadas.
En esa vía caminan los servicios sanitarios más avanzados, especialmente en los Estados Unidos, y ya sabemos que todo lo que se aplica allí acaba llegando aquí, desde los DRG hasta los sistemas de incentivos. Estos servicios sanitarios serán - a la fuerza ahorcan- más eficientes en términos económicos, pero también más eficaces y seguros en términos sanitarios. Y en ellos, con sólo un poco de buena voluntad, médicos y enfermeras trabajarán más a gusto en una relación, ni dependiente, ni independiente, sino interdependiente, en que las enfermeras ejercerán el papel fundamental de coordinación de recursos, sirviendo como verdadera bisagra de los servicios asistenciales.
La anécdota: Cuando se debatía la llamada Ley del Medicamento, la Organización Médica Colegial presentó sus alegaciones al Ministerio de Sanidad sobre la tímida regulación 'prescripción enfermera' y decía literalmente (el remarcado es mío):
"Que nadie otorgue ayudas al medico que ni ha pedido ni debe pedir. La discordancia surge cuando precisamente y alegando falta de tiempo del medico el Ministerio de Sanidad quiere otorgar a la enfermería actividades propias del médico, cuando las mismas son éticamente rechazables en tanto pueden ser perjudiciales para la salud y la seguridad del paciente, lo que en determinados casos y con la suficiente dimensión puede devenir en un problema de salud pública. Seria paradójico que el médico dedique su tiempo a limpiar el instrumental y que la enfermería u otros profesionales sanitarios prescriban por él".Con estos niveles intelectuales es imposible hacer nada, así que aquellos polvos han traído estos lodos, de tales líderes, tales actitudes en la base. Y conste que ya quisiera el CGE haber evolucionado siquiera la décima parte que la OMC (por cierto, el lumbreras responsable del texto, no sólo sigue en la OMC, sino que ha ascendido).
[Nota.- El título no trata de ser insultante o despreciativo; está inspirado en el libro de Gerald Durrel Mi familia y otros animales]

Es llamativo en el artículo de DM que los médicos que han opinado dejan caer los cambios que desean se den en enfermería... pero todos esos cambios son en base a sus propias necesidades e inquietudes, como médicos. Lo que está claro, y los comentarios de esos médicos de DM lo dejan entrever, enfermería ha evolucionado muchísimo, pero no a su gusto. Ellos desean «ponernos en nuestro sitio», pero nosotros, los enfermeros -la mayoría-, tenemos claro el sitio que creemos nos pertenece y no coincide con el que ellos tienen en mente. Yo afirmé, y sigo haciéndolo, que estos médicos que han dado su opinión en DM son una minoría... pero una minoría que se ve mucho y que tiene mucho calado en estas cuestiones del entenderse por obligación, lo que ya es bien triste.
ResponderEliminarBuen post... muy bien explicado y muy bien dicho.
Gracias por tu comentario, Lola. Lo más brevemente que pueda: también la enfermería quiere evolucionar en algunos aspectos según le interesa a ella, aunque no coincida con el "bien general". Es legítimo. Pero los cambios (o la resistencia a los cambios, conceptualmente es lo mismo) sólo los facilita el Poder. Y hoy, el Poder lo tienen los médicos y los poderes públicos los apoyan.
ResponderEliminarSi la enfermería fuera -no siempre lo es y desde luego sus líderes actuales no lo son nunca- inteligente y tuviera mentalidad estratégica buscaría un diálogo directo con la profesión médica para avanzar en la búsqueda de estrategias "win-win" (ganador-ganador) y no ganador-perdedor, sobre todo porque de plantearse así, tal como están las cosas, sólo es viable la de perdedor-perdedor. Es decir, todos instalados en el confortable "estado del malestar" (J.R.Repullo)
El problema FUNDAMENTAL es que el liderazgo corporativo enfermero no tiene ni voluntad ni capacidad para ello, es preciso buscar liderazgos alternativos. ¿Dónde están?