Seguramente todos habremos rechazado algún producto, sin haberlo probado, únicamente por la empresa que lo fabrica y habremos indagado cuidadosamente en los producto de marca blanca para saber cuál es en realidad su fabricante.
Como consta en el facts sheet que se adjunta, un 70% de los consumidores entrevistados evita comprar un producto si no les gusta la empresa que está detrás del mismo; un 67% revisa las etiquetas de los productos para ver qué empresa es la que está detrás de ellos; y concluyen que un 60% del valor de mercado de cualquier empresa puede atribuirse a su reputación. Desde el otro lado, el de las empresas, nada menos que el 87% de sus ejecutivos creen que la reputación de la empresa es tan importante como la marca del producto.
La investigación aporta algunas conclusiones, de las que destaco tres:
- La marca corporativa es tan importante como la marca del producto.
- La reputación corporativa se identifica como la garantía pública de la calidad del producto.
- Cualquier desconexión entre la reputación corporativa y la del producto desencadena una brusca reacción del consumidor.
Son muchas las reflexiones que me sugiere esta investigación y no renuncio, ni a comentarlas más adelante, ni mucho menos a que lo hagáis a través de vuestros (deseados) comentarios. Pero hoy me voy a centrar en una de ellas: el 'producto enfermería'.
La mayoría de las enfermeras y algunos de quienes analizamos el sistema sanitario desde fuera estamos convencidos de que la compra de un 'producto enfermería' mucho mejor definido y dimensionado que hoy, por parte de los servicios de salud, podría aportar un plus de racionalidad asistencial y financiera al Sistema Nacional de Salud [SNS], colaborando de manera importante a su tan mentada y manida 'sostenibilidad'.
Pero el problema real es la 'venta' de la 'marca enfermería'. Y, si la investigación difundida en HBR tuviera razón, el problema sería aún más grave, dado que tendríamos que deducir que si una parte muy importante del valor de mercado de la 'marca enfermería' descansa en la reputación de la empresa que la 'vende', entonces tenemos todos un verdadero problema: el 'producto' enfermería y el SNS. Sólo un ejemplo, referido a la 'empresa' que supuestamente distribuye el producto o la marca 'enfermería'.
Hace un par de días, la valiosa iniciativa de Cuidando.es, 24h24p 2012, en la que modestamente contribuí también en esta edición, recogía 24 aportaciones, este año mucho más abiertas que el año pasado, cuando, si no recuerdo mal, participamos sólo blogueros. Uno de los autores de la iniciativa, Serafín Fernández, aparecía lujosamente hace sólo unos días en la revista del Consejo General de Enfermería [CGE], Enfermería Facultativa (p. 16), por lo que no se les puede adjudicar a priori animadversión hacia el CGE.
Y, sin embargo, al lado de profesionales independientes, en 24h24p aparecen representantes institucionales como el Director General del Consejo Internacional de Enfermería, la Directora Ejecutiva de la Asociación de Enfermeras de Ontario, la Consejera de Salud de la Junta de Andalucía, incluso el Presidente de la Organización Médica Colegial, pero no está el CGE, ningún representante oficial español de la profesión. ¿Podemos convertir la anécdota en categoría? Creo que sí, he hablado muchas (¿demasiadas?) veces del serio problema que tiene la profesión enfermera con su representación institucional corporativa, pero lo hago desde un mero enfoque consultor: si a mí -que efectivamente trabajo como consultor, entre otras cosas, en estudios de mercado- me pidieran que hiciera un estudio estratégico de la 'marca enfermería', sin duda concluiría que uno de los principales problemas que tiene (en realidad, a mi juicio, el más importante) tiene que ver con su deplorable liderazgo corporativo y los 'valores' que transmite sobre la 'marca'; y no me refiero, aunque sí en primer término, sólo a la representación colegial.
Si realmente en el SNS se apreciara que "solamente buenos padres pueden educar buenos hijos", Houston, tenemos un problema (de narices).

Como siempre interesante entrada. El lunes me llamo mucho la atención que uno de los participantes fuera el presidente de la OMC y que, sin embargo, no hubiera nadie del CGE.
ResponderEliminarY hoy mismo se lo he dicho al presidente del Colegio de Cádiz durante una conversación telefónica en la que hablábamos de nuestra participación en l iniciativa.
Y si, hay que hacerlo categoría. Enfermería tiene un enorme problema de liderazgo...
Otra ausencia -notable a mi parecer- y que tendría o debería tener algo que decir en cuanto a los temas propuestos desde un punto de vista laboral (trabajo en equipo) y de formación (brecha digital), es el sindicato de enfermería (SATSE).
ResponderEliminarY, sí, la Enfermería está un poco huérfana.
Totalmente de acuerdo con ambos, Andoni y Florencio. Y me voy a mojar: Satse tiene mucha culpa en lo que está pasando, no sólo es el CGE, que todos sabemos cuál es su principal interés: el negocio. Pero Satse debería haberse implicado, igual lo está haciendo ahora pero ya es MUY tarde. Gracias por vuestros comentarios, un saludo.
ResponderEliminarLo que tenemos es un serio problema de liderazgo... Si! y básicamente porque nos representa un megalomano, que no es capaz de bajar de su pedestal (también es cierto que como profesionalmente no sabe ni de que habla... porque como dice Carlos Tardío: a ese nunca le vomitó un enfermo encima...) , que tiene nulo dialogo con los enfermeros : la revista colegial esta copada por artículos de periodistas o de sus letrados (y ya no hablamos de la publicidad intempestiva de sus empresas!). Su perfil de facebook, de twitter, etc... igual que el del CGE que lo maneja su dircom: Iñigo Lapetra... Y no opines en el muro del CGE, o les cuestiones que ya directamente te borran el comentario o se pone como loco a publicar noticias chorras para bajar los posts que no les interesan! Lo peor... que solo cambiara cuando consigamos quitar al elemento este de ahí: no le interesa en absoluto ni el desarrollo académico, ni profesional, ni la imagen que damos, ni los problemas cotidianos que tenemos... Solo le interesa la PELA y ver como puede jodernos un poco más el bolsillo...
ResponderEliminarDesde luego nuestro colegio nos vende mal. La reciente aparición del mayor representante de la Enfermería en la televisión diciendo que una parte de nuestros compañeros “se escondían” y trabajaban poco es un triste ejemplo. Eso es un comentario imperdonable. En todas las profesiones hay personas que trabajan más que otros, pero no salen sus líderes en televisión dando esa imagen de las personas a las que representan. Pero no sólo el Colegio vende mal la “marca enfermera”. Desgraciadamente he vivido cómo enfermeros que ocupaban cargos políticos de cierta relevancia y Direcciones de enfermería no fueran capaces de defender la valía de lo que hacían profesionales que dependían de ellos. Todos se venden para “ponerse medallas” y “seguir estando”. Triste, triste.
ResponderEliminarMª Ángeles
Ya sabes que estoy totalmente de acuerdo contigo, Lili, pero también con Mª Ángeles: no sólo el megalómano codicioso debería reflexionar sobre el daño que hace a la profesión a la que se supone que representa. Ya he dicho un poco más arriba que la responsabilidad sindical también es muy grande, pero también hay otros estamentos implicados en la mala (no, mala no: pésima) venta del 'producto enfermería', incluidos directivos (y más, algunos también en los liderazgos académicos y hasta en el 2.0). Saludos.
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