viernes, 25 de marzo de 2011
¿Es realmente ahora el momento para la enfermería de práctica avanzada en España?
Hace apenas un par de años, Roberto Galao Malo titulaba un artículo -tan excelente como breve, así que dos veces bueno- Enfermería de Práctica Avanzada en España: Ahora es el momento. Con un cierto 'optimismo realista' afirmaba que “con pasos cortos también se pueden conseguir grandes resultados a medio plazo". Esta es la parte realista.
Su planteamiento puede resumirse en el siguiente texto: "El desarrollo de la EPA en España debería estar precedido de un adecuado análisis de la situación, y una planificación para la enfermería de cara a las próximas décadas, así como de un adecuado marco legislativo. Un amplio consenso entre las diferentes partes es imprescindible. Por último, el aprovechar la experiencia de otros países y solicitar ayuda a expertos internacionales podría contribuir positivamente al desarrollo de una política basada en la evidencia”. Esta es la parte, creo yo, optimista.
Con los recientes desarrollos y aunque sea a regañadientes, las instituciones públicas han movido ficha expresando su confianza en la profesión enfermera; este voto de confianza abre sin ninguna duda nuevas posibilidades de carrera profesional para miles de enfermeras y supone una oportunidad histórica para que las élites enfermeras decidan de una vez si se van a limitar a tratar de aprovechar de manera oportunista los nuevos desarrollos, simplemente porque creen –o les gusta creer; o necesitan creer– que se lo deben, o están dispuesta a dejar de pensar de una vez en qué más puede hacer el SNS por la enfermería y empezar a pensar en que más puede hacer la enfermería por el SNS (JFK).
La pregunta, desde el punto de vista de la sociedad civil, sería ¿más formación y competencias para las enfermeras? Sin duda sí, pero ello tiene que implicar más y mejores capacidades enfermeras al servicio de la sociedad en colaboración con las otras profesiones sanitarias. ¿Están respondiendo a ello los planes docentes del grado que básicamente se limitan a aumentar la duración del practicum? ¿Y los programas y unidades docentes de todas las especialidades? ¿Son los cursillos del CGE lo que la sociedad necesita para confiar plenamente en las enfermeras cuando prescriben? ¿Son los desarrollos de carrera profesional que el sindicato de enfermería ha pactado con las CCAA lo que yo, ciudadano, paciente, necesito para encontrarme con enfermeras motivadas y competentes a lo largo y ancho del sistema de salud?
Yo no tengo respuesta a estas preguntas, pero sí creo -y lo tengo escrito anteriormente- que la distinción entre Enfermería, élites enfermeras y enfermeras es algo fundamental a la hora de determinar a quién están destinadas a favorecer primordialmente las propuestas que se realicen. Satisfechas muchas de las expectativas de la Enfermería y sobre todo de las élites enfermeras, probablemente es el momento de realizar propuestas que piensen sobre todo en las enfermeras, que son quienes nos van a cuidar de verdad cuando lo necesitemos (para que nos cuiden mejor).
Es muy posible que el SNS esté cada vez más preparado para una enfermería de práctica avanzada. Lo que no sé yo muy bien es si lo está la propia enfermería como colectivo y, menos aún, sus pretendidas e improbables élites.
Buen fin de semana.
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