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martes, 6 de septiembre de 2011

Una vez más: Enfermería, Medicina: ¿Competición o colaboración?

Leído en el blog de sanidad del diario inglés The Guardian el pasado viernes. Seguro que habrá otro momento para hablar de los elementos principales de esta reforma inglesa que, aunque algo descafeinados, siguen dando bastante miedo, pero hoy nos fijamos en algo muy relacionado con la racionalidad de unas políticas que vayan situando a la enfermería en un lugar tan central como la medicina dentro de los desarrollos competenciales de los servicios de salud.

No, no me refiero simplemente a intercambiar funciones o roles o competencias: Me refiero, como acabo de decir, a situar a la enfermería como eje central de los desarrollos competenciales profesionales en ciertos  -y crecientes- ámbitos de los servicios de salud. Y no lo digo por ideología, simplemente por necesidad. Este es el texto que quiero remarcar (su autora no es una enfermera, sino una periodista y el texto no es muy bueno, aunque sí significativo de un estado de cosas):


Título: "Lo que los parlamentarios deberían saber antes de que su voto hunda el Servicio Nacional de Salud" (traducción libre).

Dejemos una cosa muy clara. El Servicio Nacional de Salud [National Health Service, NHS] no necesita estar en un permanentemente estado de reforma... aunque siempre lo está y siempre lo estará. A los políticos con delirios de grandeza, sean del partido que sean, les encantan los grandes cataclismos estructurales, pero lo que en realidad verdaderamente funciona es lo detallado, lo experto... lo absolutamente aburrido.


El profesor Alan Maynard, espectador de muchas de estas inútiles agitaciones, ha venido proporcionando hace decenios pruebas concluyentes sobre la medicina basada en evidencias: Se ahorra dinero y se mejora la salud obligando a todo el mundo a seguir las mejores guías de tratamiento. La Isla de Wight evitó muchas admisiones en urgencias, simplemente enviando enfermeras a enseñar a los asmáticos a usar adecuadamente sus inhaladores, así que ¿por qué no aplicarlo en otros casos?


Las enfermeras pueden hacer el 70% de lo que hoy hacen los médicos generales más barato y, según afirma Maynard, generalmente mejor, simplemente porque siguen las directrices. Y, entonces, ¿por qué se han librado los médicos generales de que se analicen sus rendimientos rechazando compartir sus resultados?

Una investigación del profesor Ara Darzi demuestra que las readmisiones tras un cáncer de colon varían salvajemente; y que los tratamientos cardíacos mejoraron simplemente eliminando los peores tratamientos estadísticamente demoestrados. Y que los pacientes de las enfermeras suelen menifestar altísimas tasas de aprobación.

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A ver, habría muchos matices que objetar, las cosas no son tan simples ni tan generalizables, aunque es cierto que las pruebas demuestran que la sustitución de muchas tareas, desempeñadas hasta ahora por médicos, por enfermeras tiene una racionalidad contundente. La pregunta relevante para las enfermeras es: ¿Quieren hacerlo o temen, si lo hacen, perder su alma, aunque mejoren su estatus? ¿Y qué hay de los pacientes y de la famosa "sostenibilidad" de los sistemas de salud?

Siento decirlo, pero mi experiencia  -intensa, pero limitada espacial y temporalmente, es decir, más cualitativa que cuantitativa-  me indica que a muchas de las enfermeras opinantes, aquellas precisamente que podrían contribuir a generar liderazgos alternativos a la inutilidad actual, este tema crírico les da miedo y prefieren refugiarse en la retórica del espíritu Nightingale (dios mío, hace ya 100 años...) antes que en un análisis desideologizado y pragmático. ¿Es más importante La Enfermería (así, con mayúsculas) que las enfermeras (así, con minúsculas)? ¿O es que las enfermeras tampoco quieren avanzar en este sentido?

7 comentarios:

  1. Muy buen post. Se lo enviaría a todos los enfermeros diplomados despues de 1990.

    A tu ultima pregunta: Yo estoy dispuesto. Y lo estoy sin perder nada de mi entidad como enfermera.

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  2. Desde el propio Reino Unido te comento, ha sido algo triste ever como la enfermeria estaba siendo excluida de las nuevas estructuras de gestion y toma de decisiones de esta "nueva" reforma, y solo ha sido incluida de refilon y tras muchos tiras y aflojas.

    De momento, el gobierno del sr cameron ha ignorado totalmente a la profesion, y ademas nos ha alienado por su incansable capacidad de seguir introduciendo modelos de atencion basados en obsesiones neoconseevadoras ficticias (choice, efficiency, nudge, etc...)

    El paciente necesita respuestas modernas y eficientes, de calidad y con empatia. Las enfermeras podemos ser la clave, pero...

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  3. Muy buen post. Yo también estoy de acuerdo que, estamos en un momento histórico en nuestro país, donde la ideología enfermera hegemónica debe favorecer la existencia de otros discursos más pragmáticos o utilitaristas, a los que se reconociera también la etiqueta de propiamente enfermeros y no de meras desviaciones medicalizadoras. Creo que para los enfermeros, y la profesión puede resultar peligroso seguir articulando su práctica profesional - y su identidad- fundamentalmente en base a discursos de resistencia frente a las históricas relaciones de poder dominantes ejercidas por los médicos u otros profesionales en el sistema de salud. Los enfermeros, fundamentalmente en España, debemos explicar a la ciudadanía principalmente lo que sabemos, lo que hacemos, como lo hacemos y el impacto de nuestra práctica diaria en los resultados de la salud. Marga Miró

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  4. Muchas gracias por vuestros comentarios. No sabéis cuánto me alegro de ver que coincidimos; sobre todo porque a veces no resulta fácil hablar con enfermeras sin que crean entender, al contrario que vosotros, que planteo el cambio de un modelo holístico a otro biomédico. Esa gran simplificación que ha supuesto poner un techo de cristal al progreso de la enfermería.

    Enrique, tuve el placer de escucharte en Alicante, en junio, y me resultó muy interesante tu experiencia de EPA en VIH/Sida en vuestro centro de Londres. Me encantaría divulgarla porque muestra cómo se puede dejar la impronta enfermera en tareas que muchos considerarían propiamente médicas (y que de hecho lo venían siendo). ¿Tienes alguna publicación donde la expliques, la transcripción de la jornada de Alicante o algún otro material? Me gustaría dedicarle una entrada en el blog.

    A los tres, un abrazo y, de nuevo, gracias.

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  5. Se puede ser una enfermera "moderna" (lo que me fastidia que nos llamen así) sin perder la esencia de la enfermería. Eso está más claro que el agua.
    El tema está en querer o no querer, como planteas en tu última pregunta. Yo sólo puedo hablar por mí, y mi respuesta es Sí.
    Enhorabuena por la entrada.

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  6. Gracias, Pilar. Estoy totalmente de acuerdo (sobre todo como potencial paciente y como contribuyente: La enfermería es un capital asocial absurdamente malgastado...

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  7. Gracias Juan! Te mando algunos documentos, me encantaría tu mención!

    Si te soy sincero, y de vuelta a tu entrada, donde definitivamente hemos perdido la ventaja ha sido a la hora de presentar alternativas modernas a la hora de prestar cuidados. Creo que enfermería ha tenido la ocasión de dejar a un lado las batallas tradicionales y ofrecer un servicio revolucionario que los pacientes/usuarios/clientes prefieran.

    El que una enfermera lleve a cabo tareas que en otro tiempo realizaba otro profesional no debería ser interesante, sino el hecho de responder con calidad a las necesidades del paciente de la manera mas eficiente. El rol, el "nombre", las herramientas no son la clave, sino poner al paciente en el centro de todo ese sistema, siguiendo sus directrices.

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