"Es evidente que hay un tipo de pensamiento a base de hábitos, reglas y principios que por lo general aplicamos con éxito. Pero el origen de nuestros hábitos está prácticamente fuera de nuestro control. Las reglas que aplicamos son reglas empíricas, pero jamás verificamos su validez. Los principios de los que partimos los hemos tomado en parte de padres y maestros de un modo acrítico, y en parte han sido decantados al azar a partir de situaciones específicas de la vida personal o de la vida de los demás, sin la menor investigación de nuestra parte acerca de su solidez. Pero, por otro lado, estas experiencias y reglas nos bastan para regirnos la vida.
Este tipo de conocimiento y la forma en que está organizado podría muy bien ser bautizado como "conocimiento de libro de cocina". El libro de cocina tiene recetas, listas de ingredientes, fórmulas para mezclar éstos e instrucciones para ponerlas en práctica. Esto es todo lo que necesitamos para hacer una tarta de manzana y todo lo que necesitamos para resolver las cuestiones rudimentarias de la vida diaria.
Como, por lo común, para satisfacer las necesidades del momento, que es en lo que consiste nuestra tarea, no necesitamos reflexionar, sino actuar, no nos interesa "la pregunta de la certeza". Nos contentamos con tener una oportunidad para llevar a cabo nuestros fines y esta oportunidad, nos gusta pensar, sólo la tenemos si ponemos en movimiento el mismo mecanismo de hábitos, reglas y principios que ya fueron eficaces y que volverán a serlo." (A. Schutz)

Seguimos hablando de cocina, me ha gustado la alegoría:
ResponderEliminarSe me plantean varias posibilidades:
Estan los que hacen a pie juntillas la receta
Estan los que se convierten en cocineros de elite por esperimentar.
Pues..los necesitamos a los dos, el problema aparecería cuando todos fueran creativos (que cocina mas loca, ¿gustaria a los clientes ese exceso de innovación?, ¿es eso lo que necesita el restaurante? o todos fueran automatas, porque no se avanzaría, va todo bien ¿todo va bien?
Bueno tambien hay jefes de cocina que echan a los pinches por experimentar...tambien hay clientes que no quieren innovaciones.
Da juego la entrada... para madurar.
Hola, Rosa, gracias por tu comentario. Lo complicado del mundo es que todo está en permanente equilibrio inestable, en infinitos colores y no en blanco o negro y muchas veces dominado, más por la casualidad, que por la causalidad.
ResponderEliminarDéjame que le de un par de vueltas más a tu excitante reflexión, a ver en qué soy capaz de aportar. Un saludo.
Me gusta que el mundo colorido aunque sea mas complejo, yo intento reaccionar para saber que si la moneda tiene dos caras , el dado 6 y nunca olvidar que mi visión es solo MI visión, pero que tengo que seguir investigando. En la relaciones humanas y laborales nada es como aparenta y hay que saber estar atento a las caras del dado.
ResponderEliminarDicho esto, le he estado dando vueltas hoy a los autómatas, a las reglas y hábitos y a los reflexivos a los que se plantean que puede que otra forma sea posible...¿son bien recibidos en las organizaciones?...o se van y abren un "Bulli".