Cuando la gente estima una tabla de valores y no advierte ninguna amenaza contra ellos, experimenta bienestar.
Cuando estima unos valores y advierte que están amenazados, experimenta una crisis, ya como inquietud personal, ya como problema público. Y si ello afecta a todos sus valores, experimenta la amenaza total del pánico.
Pero supongamos que la gente no sienta estima por ningún valor, ni perciba ninguna amenaza. Ésta es la experiencia de la indiferencia, la cual, si parece afectar a todos los valores, se convierte en apatía.
Supongamos, en fin, que no sienta estima por ningún valor, pero que, no obstante, perciba agudamente una amenaza; ésta es la experiencia del malestar, de la ansiedad, la cual, si es suficientemente total, se convierte en una disposición mortal inespecífica.
El nuestro es un tiempo de malestar e indiferencia, pero aún no formulados de manera que permitan el trabajo de la razón y el juego de la sensibilidad.
Este es una cita del sociólogo norteamericano Charles Wright Mills en su libro La imaginación sociológica, editado hace más de 50 años (1959). ¿Por qué nos resulta tan difícil permitir que el trabajo de la razón y el juego de la sensibilidad nos permitan analizar mejor el signo de nuestros tiempos? Bienestar, Crisis, Pánico, Indiferencia, Apatía, Malestar, Ansiedad... o quizás algo que en 1959 Mills no podía ni imaginar... yo lo siento como 'el abrazo del oso'.

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