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viernes, 1 de julio de 2011

La enfermería no es una "tribu": Es un agente social y sanitario

Me refería ayer a una entrada en el blog Carepuntocero, con motivo del debate #cargosdeenfermer@s, que me había interesado/intrigado, y sobre la que prometí realizar una revisión más en profundidad antes de dar mi opinión.

La tesis principal, y espero resumirla bien, es que muchas enfermeras, se supone que empezando por quienes han abierto el debate, se creen parte de una tribu "cuyas expresiones y sentimientos tribales generan tendencias excluyentes que tienden a clasificar el mundo en buenos y malos y actitudes que cuando se llevan al extremo rozan la intolerancia y dificultan la convivencia". Naturalmente, el autor no se identifica "con quienes se identifican con una tribu".

La táctica discursiva es vieja como el mundo: Tienes una idea o un discurso preestablecido (pre-juicio) que difundir;  te fabricas un oponente a tu medida y luego le das cera, al margen de que esa caricatura de oponente no exista sino como creación tuya. Y es que, aunque quien lea la entrada sin conocer el contexto lo dará por supuesto, nadie ha planteado un debate sobre la necesidad de que se establezcan unas "cuotas" de cargos reservados para enfermeras, así que en estos deseos "románticos" de que accedan a los cargos directivos "quienes mejores competencias puedan acreditar" coincide todo el mundo (excepto aquellos cuyo objetivo en la vida es ser enchufados por el partido o el sindicato; pero éstos, ni están en el debate ni se les espera), incluidos quienes generaron el debate.

Pero cuando acaba diciendo que esa exigencia de tener las mejores competencias es "independientemente de la disciplina", creo que no ha sido capaz de distinguir entre dos niveles muy diferentes: la gestión, que constituye su "pequeño mundo" (él es gestor), y las políticas estratégicas.

Evidentemente, para cubrir un puesto de gestión (gerente de hospital, director de UGC, coordinador de centro de salud o director asistencial de distrito sanitario) las competencias que se precisan son transversales a todas las disciplinas porque son competencias de gestión: presupuestación, contabilidad analítica, recursos humanos, gestión clínica, sistemas de evaluación, incentivos y motivación... Evidentemente, el mejor es el mejor, al margen de su titulación académica de base.

Pero cuando se trata del diseño de políticas estratégicas la cosa cambia mucho y en este nivel es donde se generan las quejas. Nadie duda, al menos dentro de vuestra profesión, que el futuro de los servicios de salud pasa en buena medida por el desarrollo de estrategias de cuidados, en el más pleno sentido del término "estrategia", algo que involucra a toda la organización en todos sus niveles y estamentos. ¿Quién puede liderar la formulación de esas estrategias? Quien sabe de cuidados que, salvo alguna excepción rarita, son las enfermeras. Y ¿qué sucede cuando no cuentas con enfermeras con un cierto nivel orgánico en tu estructura? Que no existen, ni te importan, las estrategias de cuidados. Si no sitúas estas políticas al mismo nivel que las otras políticas estratégicas, le enfermería seguirá siendo un recurso no estratégico, lo demás es retórica.

En ese sentido, la enfermería existe,  poero no tiene porquñ´ñe ser una tribu, sino un agente social y sanitario al mismo nivel que el resto.

Que no haya altos cargos directivos enfermeros no es el problema, es sólo un síntoma. El problema real es que si no hay enfermeras en niveles de responsabilidad similares a los de otras políticas sanitarias no hay programas estratégicos de enfermería, ése es el problema que ha preocupado a quienes han abierto el debate, al menos así lo he entendido yo.

Un ejemplo: En el Reino Unido existen  -entre otras-  dos figuras importantes: El Chief Medical Officer y el Chief Nursing Officer. Son altos cargos técnico-administrativos que desarrollan las estrategias correspondientes a ambos ámbitos profesionales. ¿Qué diríamos si no fueran nombrados, respectivamente, un médico y una enfermera? Naturalmente, los mejores que enciontremos para desempeñar el cargo. ¡Claro! ¿Quién dice que no? Nadie.

Ya me he alargado bastante. Dejo para otra entrada el segundo problema que subyace: ¿Qué pasa cuando el más competente para un puesto de gestión es una enfermera y, en caso de ser propuesta, se produce una rebelión de los médicos (y de sus colegios, sindicatos y asociaciones) porque una "subordinada" pase a ser su "jefe"? O, peor aún, la autocensura, es decir, que ni se les ocurra proponer a una enfermera, aunque sea la mejor, manteniendo así el famoso techo de cristal que está cohibiendo el desarrollo de las nuevas competencias enfermeras desde hace ya bastante tiempo. Podemos ver ejemplos incluso en debates de algunos blogs médicos "progresistas", la displicencia y el provincianismo con que se aborda "el problema".

5 comentarios:

  1. Querido amigo, eternamente agradecido por haberme dedicado esta entrada, pero me temo debo matizar algunas cosas.
    1. En primer lugar, el concepto de "tribu" al que hacía referencia en mi post no está focalizado en enfermería, como bien explico.

    2. En ningún momento he calificado de "tribu" a la enfermería, que es mi profesión, y creo que he usado este término para definir una actitud, y no a un colectivo, lo cual sería una generalización totalmente desafortunada. Si así lo has interpretado, me alegra sacarte del error.

    3. El debate de las cuotas sí que está sobre la mesa en muchos entornos, y en concreto en el ámbito de la gestión ("mi pequeño mundo"), de ahí que lo haya mencionado en el post.

    4. No soy gestor. Soy enfermera desempeñando responsabilidades de gestión.

    5. Totalmente de acuerdo en que los cuidados han de estar presentes en el plano estratégico, cómo no, pero me parece más importante reclamar el hecho de que estén, que reclamar puestos. La presencia de enfermeras en el plano estratégico no garantiza nada, la presencia de contenidos de cuidados de enfermería en la estrategia sí. Lo otro viene rodado.

    6. Igualmente de acuerdo en la oposición frontal a que todavía en muchos entornos las enfermeras tengan que demostrar el doble para acceder a determinadas responsabilidades, por el mero hecho de ser enfermeras.

    Finalmente, gracias de nuevo por acoger este comentario en tu blog, y felicidades por tu estilo literario, aunque en este caso me haya tocado matizarlo por la alusión directa, me parece genial. Un abrazo

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  2. Gracias popr tus observaciones, José Luis, asñi se fabrica discurso. Aunque el título de la entrada es muy esquemático (siempre se les da un toque que interese), nunca pensé que llamaras tribu a la enfermería, pero sí me pareció que lo hacías con respecto al grupo que generó el debate.

    Seguimos en debate... Un abrazo.

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  3. Vale, acepto el titular "gancho", ya que siempre está la oportunidad de la réplica.
    Insisto: En ningún momento pretendo calificar como "tribu" personas ni colectivos, porque estaría cayendo en el mismo error del etiquetaje excluyente. Mi calificativo va sobre actitudes. Gracias de nuevo y un fuerte abrazo.

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  4. La oportunidad de réplica... es fundamental en 2.0 sin ella esto sería otro monólogo caduco.

    Yo comparto más la opinión de @gutiseque en lo referente a la "personificación" de la profesión en los puestos de la administración. Otra cosa es lo que comentas de los británicos; esos cargos no son de nombramiento "digital", son cargos de estructura a los que se accede por méritos y están pensados justamente para ofrecer informes y estrategias desde cada profesión... en eso si podríamos entrar.

    Muy contento de leer este debate.

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  5. Exactamente a ese tipo de puestos me refería yo. Esos son los que a mí, si fuera enfermera, realmente me importarían: los que tratan de aportar pensamiento estratégico global. Y ahí sería indispensable contar con enfermeras cualificadas, más allá de cuotas, porque son, en realidad, quienes saben de enfermería. Pero también habrá que contar con otro tipo de profesionales que puedan aportar valor a los procesos de reflexión.

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