Un editorial en el último número de la revista Journal of Clinical Nursing describe las incertidumbres que muchos líderes enfermeros del Reino Unido experimentan en estos momentos sobre el futuro de la enfermería, debido a dos principales factores: cómo (no, si) afectarán a la profesión los recortes financieros y las reformas organizativas previstos para el National Health Service [NHS] y algunas de las ambiguas y/o contradictorias posiciones del Partido Conservador con respecto a la imagen que poseen de la profesión.
En este caso, el editorial se centra en la obligatoriedad de estar en posesión de un grado universitario en enfermería para acceder a la profesión a partir de 2013, objetivo que estableció el Nursing and Midwifery Council en 2008 en términos muy tajantes: There is no option to register if a degree cannot be achieved. En realidad, igual que en nuestro país, este nuevo desarrollo académico fue establecido bajo el paraguas de Bolonia (desarrollo del Espacio Europeo de Educación Superior), sin que respondiera en realidad a planteamientos estrictamente de desarrollo profesional.
Lo cierto es que aquella decisión (adoptada bajo un gobierno laborista) fue criticada con dureza por los sectores conservadores, especialmente la derecha periodística y médica, con argumentos tan elitistas y paternalistas como éstos: "Por supuesto, la medicina es una carrera universitaria con un gran componente de aprendizaje. Pero la medicina es tanto una profesión académica, como un arte profundamente práctico, algo que la enfermería, ni es ahora ni es probable que lo sea nunca" o "La búsqueda de poder y estatus es más importante que la búsqueda de estándares enfermeros más elevados. Esta es la razón por la cual los líderes enfermeros son tan entusiastas con la idea de una enfermería universitaria: el prestigio es su meta".
Es cierto que también existieron posiciones a favor con argumentos "mejor informados y menos incendiarios", según el editorial, y que una vez revisados sí puede decirse que miran hacia el futuro de la enfermería, sus necesarias aportaciones avanzadas a los servicios de salud, y no al pasado. Es muy interesante una publicada en The Independent con un título al que, personalmente, me adhiero: "Las enfermeras no son heroínas. Son profesionales".
¿Qué pasará con el actual gobierno conservador-liberal? El editorial contiene algunas declaraciones inquietantes, como que "el grado debería ser una aspiración de todas las enfermeras, más que una exigencia para ejercer", declaración realizada por el actual Ministro de Salud, Andrew Lansley, cuando aún sólo era aspirante al cargo. Por su parte, el actual Primer Ministro, David Cameron, había afirmado ante el Royal College of Nursing,en 2009, que "existe el peligro de que una formación exclusiva como graduadas podría echar fuera a algunas personas. La adolescente que ha acumulado un buen número de certificados de educación secundaria razonables y que todo lo que desea es cuidar de la gente. El ama de casa ocupada que cuando escucha la palabra grado piensa 'eso no es para mí'. Necesitamos garantizar que las puertas de la enfermería está abiertas para todos".
En realidad, algo que molestó profundamente a los editorialistas fue la justificación dada por un portavoz del partido conservador a las declaraciones del hoy Ministro de Salud, en el sentido de que la definición que éste daba de 'profesión enfermera' "incluía también a las auxiliares [healthcare assistants]". Esta afirmación es calificada como "inquietante" o "amenazadora". Siempre he defendido que la auxiliares de enfermería y otro personal -no los técnicos de laboratorio y otras ramas- son enfermería, aunque no formen parte de la profesión enfermera. Pero lo que denota muy claramente el lenguaje de los conservadores, sean políticos o médicos o periodistas, es su convicción de que, en realidad, "ser enfermera no es para tanto". Tendrá que haber algunas más especializadas, pero en general para ser enfermera no hace falta estudiar = saber tanto, sino aprender al pie de la cama del paciente de otras enfermeras y seguir literalmente las órdenes del médico.
Hilemos cabos: (1) crisis presupuestaria en el NHS que obligará a recortar hasta un 15% de sus gastos; (2) la formación pública de las enfermeras no es financiada por el Ministerio de Educación, sino por el NHS; (3) declaraciones que evidencian que existe un programa oculto para ir sustituyendo, de manera masiva, efermeras por personal menos cualificado. Conclusión de los autores: "Advertimos [en un informe solicitado por el propio Partido Conservador] sobre la absoluta necesidad de que las enfermeras se formen hasta el nivel de grado (...) y sobre el empobrecimiento intelectual de los recursos enfermeros por un empleo masivo de personal auxiliar".
En todo caso, los editorialistas concluyen: "Las enfermeras siempre son las primeras en recibir una patada cuando algo va mal en el NHS. Somos, al tiempo, glorificadas como 'ángeles' y demonizadas como 'demasiado pijas para lavar'". Y sospechan que existen movimientos para revertir la decisión de exigir el grado para poder ser enfermeras registradas. Aunque el Ministerio de Salud no ha abierto la boca, el debate sigue abierto.

Cuando las barbas de tu vecino veas cortar...
ResponderEliminarMe temo que si a consecuencia de los recortes se supriman carreras profesionales y demas incentivos, la enfermeria deje de formarse e investigar.
Hola, Azucena. Por esa misma razón, las enfermeras debéis organizaros al margen -o además- de los estamentos oficiales que no siempre están a la altura de las circunstancias en la defensa de la profesión. Tenéis que demostrar lo que valéis, empezando por creer en ello vosotras mismas, y transmitirlo con una voz fuerte y decidida que demuestre a la sociedad todo aquello aportáis y, sobre todo, que podríais aportar para un sistema de salud sostenible, de calidad y centrado en el paciente. Un saludo.
ResponderEliminarHechos como el descrito no están tan lejos en España. ¿O no nos acordamos ya de aquella propuesta para otorgar el título de "cuidadoras domiciliarias" a personas con experiencia superior a dos años en el cuidado de un familiar?. Tal y como bien relatas en el artículo, la visión de estos "gestores" (aunque gestionan sólo una parte del sistema) es que lo de ser enfermera "se está saliendo de madre", que en realidad no dejan de ser chachas que lavan enfermos. La única solución pasa por creer en nuestra valia profesional y en la importancia de nuestro aporte. Ésa es la única vía.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo, susofis; toda revolución -y esta lo sería- empieza por una toma de conciencia individual y colectiva de las limitaciones y de las capacidades para apartarlas. Un saludo.
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