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viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Diferentes pero iguales, decía usted?

La entrada de ayer ha tenido una cierta repercusión, concretada en comentarios públicos y privados. Por eso, aunque tenía pensado dosificar más este tipo de comentarios que no son de fácil digestión, me gustaría proponer, como material didáctico y al hilo de lo dicho ayer, un ejercicio sencillo de enunciar, pero probablemente no tan fácil de solventar.

Hemos convocado un mitin con periodistas, con un único objetivo: Tratar de transmitirles claramente el concepto básico de que las enfermeras de hoy ya no son simples auxiliares de los médicos, sino que ambos colectivos conforman dos profesiones diferentes (en conocimientos y competencias), pero iguales (en derechos y responsabilidades). Cierto es que la atención integral a las necesidades de los pacientes exige contemplar  también algunas que son estrictamente médicas y para poder hacerlo la enfermera ha de seguir, por lo general, las indicaciones terapéuticas del médico, pero también es cierto que cada vez son menos porque las enfermeras van alcanzando un mayor grado de autonomía en el manejo de ciertas patologías.

Un periodista, perro viejo, levanta la mano desde su butaca y con una mueca entre escéptica y paternalista nos dice: Vale. Si son dos profesiones diferentes pero iguales, como has dicho, ¿porqué un médico podría sustituir a una enfermera que ha faltado esa noche y no al revés? O, dicho de otra forma, ¿qué cosas hace la enfermera que un médico no podría hacer porque no sabe, no porque no quiera?

Después de 30 ó 40 años de escuchar esta misma pregunta, retórica pero legítima, ¿estamos preparados ya hoy por fin para darle una respuesta contundente que simplemente le haga decir "ehmmmm...vale" e interiorizar claramente nuestro mensaje?

Porque, en mi experiencia, es el tipo de preguntas que te hacen, no sólo los periodistas, sino también muchos de tus amigos ajenos a la sanidad, que en general no son unos simples, en las charlas de sobremesa cuando defiendes esa "igualdad en la diferencia"; en castizo, es lo que se pregunta 'el público'. Y se trata, en definitiva, de algo que está almacenado en el imaginario social con respecto a la profesión enfermera. Y si a estas alturas no se ha sido capaz de crear un argumentario simple, concreto y claro (del estilo quizás de The truth about nursing (*) que os comentaba hace pocos días), me temo que muchas retóricas internas (esas sólo transmitidas de bloguera-enfermera a seguidor-enfermero, de conferenciante-enfermero a asistente-enfermera y de artículo-de-enfermera a lector-enfermero, pero que nunca salen al exterior) son sólo eso: retóricas para autosatisfacerse autoengañándose que no cambian ni cambiarán ni un ápice la realidad.

Lo que quiero transmtir con esta especie de homilía (¡perdón!) es que muchos de los problemas que hacen infelices y frustran a "las enfermeras realmente existentes", como gusta decir mi amigo Javier Rey, no tienen su origen tanto en la perversidad de médicos, supervisoras, directivos o consejerías, como en el absoluto desperdicio del potencial de la profesión como lobby y su consiguiente vacuidad como agente social y profesional que, a su vez, hunde sus raíces en los tópicos y estereotipos a los que me refería ayer, que nadie nunca lucha por atajar en la arena social y mediática.

Y por eso, para mí, esta tarea pedagógica es la más importante, la más inaplazable, la más inteligente de todas. Buen fin de semana.

(*) Ojo, que de los contenidos que he leído, que no son ni mucho menos todos, hay cosas en las que no estoy de acuerdo en absoluto e incluso algunas me parecen inaceptables. Me refiero a la idea y al estilo, no siempre a los contenidos.

3 comentarios:

  1. http://www.terra.es/personal/duenas/pae.htm

    Este es el enlace a lo que yo considero que diferencia el trabajo médico del enfermero y que viene siendo la piedra de molino con la que llevamos años rodando, y la única vía de justificación que puede marcar esa diferencia en cuanto a las formas de trabajar. A la vez que dar sentido de ciencia aplicada a través de un método a nuestra existencia profesional dentro de este conjunto de las sanitarias.
    Este mismo proceso es torpemente obviado en la famosa LOPS, de manera que entre referencias al trabajo colaborativo, a la "dependencia jerárquica" relacionada con la responsabilidad sobre el paciente y por la diferencia de años de estudio y la autoría focal de dónde debe partir la información que debe dársele al paciente sobre su estado de salud y su consentimiento a ser tratado, etc, suman esa gran losa que coyunturalmente nos impide y nos impedirá, mientras no se cambien muchas de estas definiciones elevadas a los altares a través de la misma ley, a seguir donde estamos.
    No creo que un médico pueda hacer el trabajo de una enfermera y no al revés. Yo he hecho muchas veces el trabajo de un médico con el consentimiento de éste y por falta de recursos del mismo, de conocimientos o de lucidez puntual como para resover alguna situación puntual...no por ello considero que nuestro trabajo sea igual ni que yo pudiera, sin profundizar en algunas parcelas/materias o adoptar a través del conocimiento otro modelo y otros objetivos de ciencia, suplantar el trabajo médico de una forma tan sencilla como tu ejemplo plantea, aparte anécdotas puntuales y como refería. De la misma forma que abandonando ese rol técnico que cualquiera puede adquirir o poseer con destreza, y adentrándose en una metodología más próxima a ese proceso de aplicación del método científico a los cuidados, no resultaría tan fácil ponerse la cofia....
    Si el método hubiese tenido el calado que necesitaba y necesita, el abandono de "medias tintas" hubiese sido el camino más recto para esa diferenciación por la que hacernos iguales en la diferencia y habiéndolo sabido vender...No es tarde, por otro lado, y en ello estamos, entiendo.
    Esa exclusividad y la identificación de esas diferencias y el saberlas exponer, contar y emponderar, creo que son el camino como bien tú reconoces. Y deben ser el discurso sin miedo, complejos ni por supuesto rencores,, que es lo que, realmente, solemos vender.

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  2. A ver, Antonio, de acuerdo con la Ciencia Enfermera de tu enlace. Pero el tema que yo planteaba es mucho más simple (y quizás más complicado): ¿Cómo c... le cuentas todo esto a un periodista para que se entere de algo y te tome en serio como profesión? Y de paso le cuente algo bueno o interesante de vosotros a sus lectores. No es un problema de esencias, es un problema de COMUNICACIÓN.

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  3. Estoy de acuerdo con Juan en que lo importante es saberlo transmitir y salir del círculo cerrado de nosotros mismos, porque aunque los blogs enfermeros vayan creando opinión y aumentando el nº de visitas, éstas seguimos siendo mayoritariamente enfermeros

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