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jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Convicciones? No gracias: conveniencias

Hace algo más de un mes, el 10 de agosto, publiqué una entrada titulada "así no, así sí", en la que contrastaba los diferentes posicionamientos frente a la anunciada retirada de la cobertura sanitaria pública a la población inmigrante en situación administrativa irregular que había establecido el Real Decreto-ley 16/2012, de 20 de abril, y que debería entrar en vigor, como así lo hizo, el 1 de septiembre.

Mientras que la Organización Médica Colegial [OMC] se había manifestado expresamente a favor del reconocimiento de la objeción de conciencia a los médicos que se negaban a desatender a este sector de la población, el Consejo General de Enfermería [CGE] montaba un fuerte revuelo mediático al irrumpir con una nota de prensa en la que advertía a las enfermeras que quisieran actuar de igual forma que sus colegas galenos que no existía jurídicamente ningún reconocimiento de la objeción y que, de perseverar en seguir atendiendo a los sinpapeles, incurrirían en "desobediencia civil" y en "insumisión política al Derecho": "cabe señalar que la desobediencia civil, al contrario que la objeción de conciencia, no tiene respaldo legal alguno y, por tanto, en caso de conflicto judicial puede acarrear graves consecuencias laborales y jurídicas para el profesional sanitario".

Como ante el CGE  -y ante muchas otras organizaciones e instituciones-  he adoptado con bastante éxito la máxima de piensa mal y acertarás, establecí una clara relación causal entre este posicionamiento de claro apoyo al Gobierno de la Nación, tratando de disuadir a las enfermeras potencialmente objetoras,  y las actividades de influencia que desde hace años están realizando todas las organizaciones colegiales a favor de la consagración con carácter universal de la colegiación obligatoria de las principales profesiones tituladas.

Aunque era una deducción lógica, sin base probatoria, hoy puedo decir fundadamente que no me equivoqué. Con alguna ayuda, que agradezco, he podido reconstruir una cronología de los hechos que se han desarrollado a lo largo de estos dos meses de caluroso verano:

  • 13 de julio: el Consejo de Ministros aprueba el Programa Nacional de Reformas para el segundo semestre de 2012, que incluye el Anteproyecto de Ley de Liberalización de Servicios Profesionales. 
  • Segunda quincena de julio: Unión Profesional [la patronal de los consejos colegiales] empieza a alarmarse: el Ministerio de Economía y Competitividad ha formado un grupo de trabajo para redactar el borrador de la ley de servicios profesionales que anunció en su momento la famosa Ley Ómnibus de 2009. Va tomando fuerza la idea de que el ministerio trabaja en la vía de acabar con algunos privilegios y monopolios de los colegios profesionales, entre ellos la colegiación obligatoria de algunos colectivos, como sanitarios o abogados. De confirmarse, exclaman, sería un  -nuevo-  incumplimiento de las solemnes proclamas de Mariano Rajoy y el Partido Popular a favor de la colegiación obligatoria, especialmente cuando aún estaban en la oposición, como en la encerrona que la OMC y el CGE le organizaron a Rajoy, a la que irónicamente denominé en su momento La Cumbre del Mundo Mundial en abril de 2011 (si alguien quiere un magnífico recopilatorio de los reiterados posicionamientos del PP a favor de la colegiación obligatoria de los profesionales sanitarios, el CGE los ha reunido en un solo argumentario, que extractamos aquí).
  • Primera semana de agosto, probablemente el viernes 3: reunión de González Jurado con la Ministra de Sanidad, Ana Mato, en la cual se establece una estrategia, conjuntamente con la OMC, para reforzar la posición del Ministerio de Sanidad, favorable a la colegiación obligatoria,  frente al de Economía.
  • 5 de agosto: el Presidente de la OMC realiza una rueda de prensa, aprovechando un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en la cual reconoce que "hay margen para una revisión de la cartera de servicios" que el Gobierno va anunciando mediante globos-sonda, mientras afirma que "no está sobre la mesa".
  • 8 de agosto: el CGE lanza la nota de prensa ya descrita advirtiendo a las enfermeras que no hay posibilidad de objeción de conciencia, sino de desobediencia civil e insumisión en la asistencia a los sinpapeles (curiosamente, la nota de prensa no existe realmente, ya que por motivos vacacionales el departamento de Prensa y Comunicación no envió ningún comunicado ni nota de prensa entre el 31 de julio y el 3 de septiembre).
  • 5 de septiembre: el presidente del CGE acude a una mesa redonda, también en un curso de verano de la UIMP, y abrió la caja de los truenos (ver la entrada el pasado lunes en el blog) advirtiendo de manera chusca y poco documentada a quien quiera escuchar que los colegios profesionales pueden ser antisistemas-del-copón-cuidadito-con-nosotros. Si el 8 de agosto se puso la zanahoria (podemos echar una mano al gobierno), ahora se trata del palo (podemos causar dificultades al gobierno).
  • Primeros días de septiembre: el lobby Unión Profesional empieza a moverse para tratar de cortocircuitar las posiciones de Economía.
  • 10 de septiembre: el presidente del CGE envía una carta ("De Presidente a Presidente") a los presidentes de los colegios provinciales (ignoro si a todos o solamente a los fieles) explicando los porqués de este verano convulso y algunos posicionamientos, digamos que extraños para su rebaño acostumbrado a posiciones más populistas. En ella podemos leer literalmente:
"En definitivas cuentas la espada de Damocles de siempre, colegiacion sí en el sector
privado y no en el público
porque supuestamente esta función ya la realizan las administraciones públicas.

Y en estas estamos. Como comprenderás nos estamos dejando la piel moviendo todos los hilos posibles y con argumentarios contundentes, no obstante mi impresión es que se trata de decisiones politicas y no técnicas (...) Quedan muchos escollos por salvar, de ahí que hayamos tomado y estemos tomando en otros temas posiciones que puede que cuesten algo de trabajo entender, pero que es necesario hacerlo de esa forma. No podemos olvidar que el PP tiene mayoría absoluta y por tanto no precisa, como en anteriores legislaturas, el apoyo y la negociación de otros grupos parlamentarios que facilitaría nuestra negociación.
Ante la situación que estamos viviendo ruego encarecidamente que seamos muy prudentes en nuestros posicionamientos respecto de las reformas que se están realizando en el sistema sanitario, cualquier desliz en estos momentos puede tener graves consecuencias".
¿Graves consecuencias para quién? ¿Para la oligarquía corporativa y sus opacos intereses? ¿Para aquellos sumisos burócratas colegiales que sólo han aprendido a nadar con el flotador de papá-Estado y se niegan a asumir que el cariño de los colegiados hay que currárselo día a día? ¿O para los colegiados involuntarios, a quienes de manera absolutamente excepcional entre todos los españoles se les niega la aplicación del artículo 22 de la Constitución Española que reconoce el derecho a la libre asociación?

O, lo que es más grave, ¿para los más de 700.000 conciudadanos que se han quedado sin cobertura sanitaria, a los que, traicionando todos los códigos deontológicos y hasta la más elemental humanidad, se ha negado a amparar el Consejo General de Enfermería y su presidente en funciones para poder mantener sus dudosos privilegios?

Lo dicho: cuando no hay convicciones  -aunque se quieran aparentar-  sólo se actúa por conveniencias. Y las que evidencian estos hechos son verdaderamente nauseabundas.

lunes, 25 de junio de 2012

Las amistades peligrosas

Por una de esas raras casualidades, acabo de leer algo que me hubiera venido al pelo a la hora de redactar la última entrada en el blog sobre las trampas científicas del lobby de la industria de las bebidas (no alcohólicas) y la asistencia imprescindible (pero no desinteresada) que les prestan muchas asociaciones científicas sanitarias, en el caso que comentaba el jueves nada menos que la propia cúpula corporativa médica, la Organización Médica Colegial.



La revista independiente (y de acceso abierto bajo licencia Creative Commons) PLoS Medicine anuncia que ha decidido poner el foco en la industria alimentaria (Big Food, adaptando la denominación comúnmente dada al lobby de la industria farmacéutica, Big Pharma) y que, por ello, va a publicar durante las próximas tres semanas una serie de artículos en los que se examinarán algunos aspectos relativos a las actividades de la industria de la comida y la bebida [food & beverage] y su influencia en el campo sanitario global. Y lo justifica, en su editorial, de la siguiente manera:

El papel de la industria en la salud es un tema que fascina a PLoS Medicine desde hace ya bastante tiempo pero nuestra atención sobre Big Food es nueva. La alimentación, a diferencia del tabaco o los medicamentos, es necesaria para vivir y es un tema crítico en lo que se refiere a la salud y la enfermedad. Pero las grandes compañías multinacionales controlan lo que come la gente de todo el mundo, lo que se traduce en una malsana e hiriente ironía: mil millones de personas pasan hambre en el planeta, mientras que dos mil millones son obesas o tienen sobrepeso.
Ha llegado el momento de que PLoS Medicine arroje un poco de luz sobre Big Food. En primer lugar porque las grandes empresas de alimentación y bebida poseen hoy en día una innegable presencia e influencia en el escenario global de la salud. Ya se trate de sus propios altos ejecutivos asesorando como expertos en reuniones de alto nivel a Naciones Unidas (como en este ejemplo) o de grandes proveedores globales de fondos para la salud conferenciando sobre lo que las organizaciones no gubernamentales deberían aprender de CocaCola, los enfoques y experiencias de Big Food están configurando crecientemente el campo global de la salud. Según su expertise se va amplificando en los debates sobre salud global, las empresas de alimentación van rebautizando como "empresas de nutrición" y ofertando visión empresarial y conocimiento en ciencias de la alimentación y en la distribución de alimentos, haciendo valer su autoridad en la solución de problemas, no sólo sobre producción de alimentos, sino también sobre la malnutrición, la obesidad e incluso la pobreza [Aquí hay un ejemplo, en concreto el de Nestlé].
La legitimación de las empresas de alimentación como expertos globales en salud se ve reforzada también por un número creciente de colaboraciones con organizaciones sanitarias públicas aparentemente diseñadas para fomentar acciones colaborativas que mejoren la salud y el bienestar de la gente. Pero la primera obligación de la industria alimentaria es impulsar sus beneficios vendiendo comida. ¿Por qué la comunidad sanitaria global encuentra aceptable la situación y cómo se concretan estos conflictos de interés?
(Además de este editorial, este número de PLoS Medicine publica los dos primeros artículos de la serie: Big Food, Food Systems, and Global Health y Soda and Tobacco Industry Corporate Social Responsibility Campaigns: How Do They Compare?)

Lo que más alarma es la capacidad de compra de almas y cerebros de estos lobbies y la manera en que ello deteriora la presunción de independencia de muchas asociaciones y líderes profesionales, una independencia que ya entra claramente en conflicto cuando se recibe financiación de intereses privados, pero que ya es claramente incompatible con cobrar de fondos de reptiles clandestinos creados por la industria. Y si hasta hace bien poco, lo normal era encontrar sólo a Big Pharma y a empresas de tecnología o suministros médicos esponsorizando congresos, reuniones o sociedades científicas, cada vez es más frecuente encontrar también a Big Food. Por ejemplo, el último Congreso de la Socieded Española de Endocrinología y Nutrición fue financiado, no sólo por varios de los principales laboratorios farmacéuticos, como siempre, sino también por CocaCola, Nestlé y Leche Asturiana.

miércoles, 20 de junio de 2012

Hay quien hace sus deberes (y quien no)

En Canadá no existen los colegios profesionales, si exceptuamos la francófona Quebec, donde existen, entre otras organizaciones, el Collège des médecins du Québec y la Ordre des infirmières et infirmiers du Québec. Curiosidades.

Pero existe una poderosa organización enfermera, la Canadian Nurses Association [CNA], que siempre ha aspirado a desempeñar un papel importante entre los lobbies sanitarios. Hace poco más de un año la CNA creó una Comisión Nacional de Expertos [National Expert Commission] con el objetivo de crear una especie de Libro Blanco que hoy mismo ha sido publicado bajo el título A nursing call to action, algo así como "un llamamiento enfermero a la acción", cuyo pdf podéis descargar aquí. Y tiene un enfoque tan pragmático que quizás pudiera servir para un ejercicio de benchmarking por estos lares. Son sólo unas 40 páginas; quienes leáis bien en inglés deberíais echarle un vistazo.

En primer lugar, plantea una discusión pública  -sí, esa que tanto asusta a los que prefieren acogerse al confortable mundo de 'enfermeras que hablan a enfermeras sobre lo estupendas que son las enfermeras'-  para que la enfermería canadiense pueda llegar a destilar los cinco temas fundamentales (top five in 5) del futuro del sistema sanitario en los que la enfermería podría llegar a aportar el mayor 'retorno de la inversión' (ROI), como dice literalmente el informe.

Luego, con bastante fundamento, plantea encontrar soluciones locales a problemas globales, es decir, metas generales del servicio de salud canadiense, Medicare, centradas en el paciente y la familia que puedan ser alcanzadas mediante "soluciones locales hechas a la medida de la gente". Y siguen otros enunciados como...
  • Implement primary care for all. We can achieve and afford care for all ["Implantar una atención primaria universal. Podemos conseguir y sostener una atención sanitaria para todos"].
  • Invest strategically to improve the factors that determine health. Rebalance the way we invest in health ["Invertir estratégicamente para mejorar los factores determinantes de la salud. Reequilibrar la forma en que invertimos en salud"].
  • Pay attention to canadians at risk of falling behind. Focus resources where they are more needed ["Prestar atención a los ciudadanos en riesgo de exclusión. Concentrar los recursos allí donde sean más necesarios"].
  • Think health. We urge governments to integrate heatlh in all policies ["Pensar en salud. Exigir a los gobiernos salud en todas las políticas"].
  • Prepare the providers. A new system needs new service providers ["Formar a los proveedores. Un nuevo sistema exige nuevos proveedores"].
  • Use technology to its fullest. 21st century health care demands 21st century tools ["Usar la tecnología hasta el máximo de su capacidad. La atención a la salud del siglo XXI exige herramientas del siglo XXI"].
Entre otras cosas interesantes, dice: "Es importante que los lídres enfermeros preparen a las enfermeras para poder satisfacer las demandas de un sistema sanitario renovado, incluyendo los roles de navegadores por el  sistema (navigators), gestores de casos o coordinadores de cuidados para apoyar un sistema de salud centrado en los pacientes y las familias".

Lo que más me ha llamado la atención (y es algo que en algunas ocasiones ya he planteado) es que, para la CNA, los desarrollos enfermeros de futuro no pasan por pensar exclusivamente en aquello que le conviene a la enfermería, sino en aquello que le conviene a la sociedad y a los pacientes en lo que la enfermería pueda aportar un valor añadido diferencial en calidad, seguridad, eficacia, eficiencia, sostenibilidad financiera, bienestar, satisfacción, etc. Es decir, un planteamiento inteligente con mentalidad y visión estratégica.

Igual que aquí, con la organización legalmente monopolizadora de la representación de la enfermería española, el Consejo General de Enfermería, dedicándose a hacer caja engañando al personal en lugar de hacer su trabajo. Y la mayor parte de las enfermeras y enfermeros consintiéndolo. Genial...

jueves, 7 de junio de 2012

De la inevitabilidad de los cambios (y no lo digo yo)

Os traigo hoy la traducción de lo que considero los extractos más importantes de un extenso e interesante artículo publicado el sábado pasado en la revista The Economist, titulado The future of medicine: Squeezing out the doctor. The role of physicians at the centre of health care is under pressure [en traducción libre, "El futuro de la medicina: Empujando al doctor. El rol central de los médicos en los servicios de salud, cuestionado"]:
Los últimos 150 años han representado una edad de oro para los médicos. De alguna manera, su trabajo sigue siendo muy parecido a lo que ha sido durante milenos: examinan pacientes, diagnostican sus enfermedades e intentan que mejoren. Desde mediados del siglo XIX, sin embargo, su prestigio fue aumentando. El ascenso de las asociaciones médicas y de las facultades de medicina ayudó a distinguir a los médicos de los curanderos. Las leyes  sobre ejercicio profesional y competencias prescriptoras consagraron un estatus exclusivo. Y a medida que el conocimiento, la tecnología y la técnica evolucionaron, comenzaron a ser más eficaces, capaces de realizar diagnósticos consistentes, atender con mayor eficacia y recomendar intervenciones en salud pública, como higiene o vacunación, que realmente funcionaron (...)
En un siglo XXI en el que la demanda de asistencia sanitaria continuará en expansión con toda seguridad, la estrella de los médicos parecería ir aún en ascenso. Hacia 2030, el 22% de las personas en el club de países ricos de la OCDE tendrán 65 o más años, una tasa que duplica la de 1990 (...) Aproximadamente la mitad de los adultos de Estados Unidos padecen ya alguna condición crónica, como hipertensión o diabetes, y a medida que el mundo se vaya haciendo más rico, las enfermedades de los ricos se extenderán con profusión. En los suburbios de Calcuta, las enfermedades infecciosas se ceban en los jóvenes; pero para los adultos de mediana edad, las causas de muerte más comunes son la enfermedad coronaria y el cáncer. El pasado año, la ONU convocó una cumbre mundial (la segunda en toda su historia) para lanzar una alarma sobre la creciente mortandad debida a las enfermedades crónicas en todo el mundo.
Pero toda esta demanda de asistencia sanitaria difícilmente podrá ser asumida por los médicos como lo hacían el siglo pasado. Por un lado, abordar los problemas del siglo XXI con enfoques sobre la atención a la salud del siglo XX requeriría una cantidad inasumible de médicos. Y por otro lado, atender a los pacientes crónicos no es precisamente lo que mejor saben hacer los médicos. Por ambas razones, parece que van a ir ocupando una posición mucho menos principal en la atención a la salud, un proceso que en algunos lugares ya ha comenzado.
Cambiar un sistema sanitario es un proceso tortuoso. Los esfuerzos de los reformistas se ven frustrados por lobbies médicos, pacientes nerviosos y un montón de leyes sobre quién puede hacer qué y dónde. Pero algo se mueve, especialmente entre las categorías inferiores del mercado laboral. El ministro de salud indio ha propuesto un nuevo grado de tres años y medio que permitiría a los graduados dispensar servicios básicos de atención primaria en áreas rurales.
 Empleados con mucha menos formación que los médicos pueden ser aún altamente efectivos. En Estados Unidos, los physician assistants pueden realizar el 85% del trabajo de un médico general, según James Cawley, de la Universidad George Washington (...) Una revisión de estudios sobre los nurse practitioner en Gran Bretaña, Sudáfrica, Estados Unidos, Japón, Israel y Australia publicado en el British Medical Journal [se refiere a este artículo] concluyó que los pacientes tratados por enfermeras estaban más satisfechos y no con peor salud que aquellos atendidos por médicos (...)
El poder de los médicos descansa más en su prestigio profesional que es su perspicacia gestora, algo para lo cual ni son reclutados ni formados. Pero es un poder que desean retener. La Confederación de Asociaciones Médicas de Asia y Oceanía, un grupo regional de lobbies médicos, quiere que la sustitución de tareas se limite a la atención a las urgencias. El lobby médico japonés se opuso con dureza a la introducción de la figura del nurse practitioner. La propuesta india de sanitarios rurales ha soliviantado al establishment médico del país y la legislación para crear el grado de tres años y medio ha desaparecido.
En 2010, el reputado Institute of Medicine (IOM) de Estados Unidos reclamó que las enfermeras pasaran a desempeñar roles más amplios en atención primaria [en este documento] (...) Pero cualquier cambio requerirá  primero torcer la mano de los médicos. La American Medical Association, el principal grupo de presión médico, saludó el informe del IOM con una velada advertencia: 'Las enfermeras son cruciales en los equipos de atención a la salud, pero no hay sustitutos posibles para la educación y la formación", dijo la asociación en una declaración.
A medida que los médicos sean más escasos y los costes sanitarios continúen creciendo, serán más los sistemas que busquen innovaciones y los éxitos que consigan tendrán mayor difusión (...) Todo ello debería provocar agitación. Los recursos están siendo lentamente redistribuidos. Enfermeras y otro personal sanitario irán dando un mejor uso a su formación. Nuevos dispositivos irán reforzando la asistencia en formas antes impensables. Los médicos, por su parte, concentrarán sus competencias en la realización de tareas complejas dignas de sus capacidades altamente cualificadas. Puede que los médicos, por tanto, pierdan algo de su viejo estatus. Pero los pacientes claramente saldrán ganando.

Como he explicado numerosas veces, sin duda sin tanta sencillez y capacidad de síntesis, esta es la idea central de mi posicionamiento decidido a favor de los nuevos roles de la enfermería y de una transformación radical de las estructuras competenciales y funcionales de las profesiones sanitarias: que guste a quien guste y disguste a quien disguste, lo que el artículo relata  -y muchos venimos diciendo hace ya tiempo-  va a pasar de todos modos y que sería mejor avanzar conjuntamente, en lugar de enfrentadamente. No es el mío un posicionamiento en contra de los médicos (no soy tan estúpido), sino en contra de un status quo y unos mapas profesionales justificados por la tradición y no por la racionalidad, fundamentados en la jerarquía y no en la cooperación horizontal y defendidos más con el hígado que con la cabeza.

miércoles, 26 de octubre de 2011

La jornada de Jaén: (2) El problema es sobre todo de orden político

El viernes 21 de octubre participé en las III Jornadas Giennenses de Enfermería de Cuidados Críticos, Urgencias y Emergencias con la conferencia inaugural, un verdadero honor. A la espera de los podcast que publicarán en paginasenferurg.com, el mejor homenaje a mis anfitriones  -Jesús López Ortega, Antonio J. Valenzuela, Sixto Cámara...- es compartir con ellos y con vosotros las notas de la conferencia.

La segunda entrega es El problema es sobre todo de orden político y está tomada literalmente así de mis notas, aunque pueda parecer que está escrita al hilo de lo sucedido ayer: el Consejo General de Enfermería aprueba intervenir el Colegio de Badajoz; ya volveremos sobre ello con más información de primera mano. Casualmente, el presidente del colegio de Badajoz, Carlos Tardío, estuvo también en las Jornadas Giennenses.

Bueno, éste el texto original de mis notas para esta segunda entrega:

Aunque las enfermeras y enfermeros soléis explicar vuestra satisfacción o insatisfacción profesional como algo un tanto aleatorio, en qué ámbito trabajes o qué jefes te toquen, no es así realmente y todo lo difícil que es verlo desde dentro, es fácil desde fuera.

El problema básico no es interno, un mero asunto de organizaciones, estructuras, reglamentos y personas: el problema básico es de carácter político. Existe un poderoso  -y totalmente legítimo-  lobby médico muy eficaz en mantener un status quo que le favorece, pero desde luego no existe  un lobby enfermero capaz de retarlo.

Hace apenas unos meses, la Ministra de Sanidad ha firmado dos acuerdos  -vale: papel mojado, dado el 'tempo' político actual, con elecciones generales dentro de un mes-, uno con los médicos y otro con las enfermeras. Si miramos las fotos de la prensa...







...encontraremos una gran diferencia: en el acuerdo con la profesión médica, la Ministra estrecha cinco manos: las de los colegios, los sindicatos, los decanos de las facultades de medicina, las sociedades científicas y la asociación de alumnos de medicina.

Pero, si miramos la foto del acuerdo con la enfermería... sólo vemos al patético presidente en funciones del Consejo General de Enfermería: han desaparecido de la foto el sindicato, las sociedades científicas, los directores de los centros universitarios de enfermería y la asociación de alumnos de enfermería. Todo lo que no sea su insaciable ego.

¿Qué sucede? Encontramos dos alternativas:

          O el presidente en funciones del Consejo no se habla con el resto de la profesión...
          ... o el resto de la profesión no se habla con el presidente en funciones del Consejo.

En este caso, me temo, suceden las dos cosas. Y, entonces (también suceden las dos cosas):

       El presidente en funciones del Consejo tiene un serio problema de relación con la profesión a la que se supone que representa.
      La profesión enfermera tiene un serio problema con el presidente en funciones de su Consejo General de Enfermería. Y, entonces, quien se supone que representa, exclusivamente por imperativo legal, a la profesión enfermera, está aislado y sólo se representa a él mismo.

Esta re-conocida limitación merma la capacidad de influencia del impostado Consejo General. Y cuando no se tiene capacidad de influencia sólo le buscan a uno para hacerse la foto firmando acuerdos fútiles, pero nunca para redactar los reglamentos, como le pasa a nuestro Consejo General de Enfermería.

Y, como decía socarronamente el Conde de Romanones al presidente del Congreso de los Diputados, cuando ya era presidente del Consejo de Ministros bajo el reinado de Alfonso XIII, “hacedvosotros las leyes y dejadme a mí los reglamentos”. Y él lo sabía bien, no en vano había sido, antes que primer ministro, presidente del Senado y después del Congreso de los Diputados...

jueves, 13 de octubre de 2011

Rompiendo barreras (pasito a pasito)

Un ejemplo más de hasta qué punto la defensa de viejos privilegios trata siempre de poner frenos a la innovación en la atención sanitaria: en los EEUU es muy típico que el médico de un paciente lo visite cuando está hospitalizado. Como sabéis, en ese país hay muchos pacientes que no optan por consultar con un médico de cabecera, sino con una enfermera de práctica avanzada [EPA], una Nurse practitioner por lo general. Sin embargo, las leyes federales y estatales, así como muchas regulaciones internas de las cadenas hospitalarias, impiden por lo general que los pacientes sean visitados en el hospital por el profesional que han elegido cuando éste es una enfermera.

Ya me he referido en alguna ocasión al informe del Institute of  Medicine [IoM] titulado The future of nursing. Leading change, advancing health, que supuso un revulsivo para el establishment médico y un disparo de salida en la carrera por convertir en firmes y consolidadas políticas estratégicas lo que hasta ahora han venido siendo dispersas iniciativas locales o experiencias aisladas de algunas organizaciones (aseguradoras, cadenas hospitalarias, HMO...) en relación con la Enfermería de Práctica Avanzada. A partir de las conclusiones  de ese informe, el AARP Public Policy Institute ha eleborado un breve informe titulado Removing Barriers to Advanced Practice Registered Nurse Care: Hospital Privileges, en el que aboga por la eliminación de esas barreras, claramente reaccionarias y sin sentido alguno salvo para los intereses profesionales creados.

Por cierto, el informe del IoM dio nombre a uno de los más activos lobbies enfermeros de Estados Unidos, The Future of Nursing.