Analizaba hace un par de días The New York Times, una tendencia que al parecer se está intensificando en los últimos años a lo largo y ancho de Estados Unidos. Y es que los centros sanitarios, muy especialmente los hospitales, están priorizando la contratación de enfermeras formadas en la universidad durante cuatro años (bachelor's degree, BD), frente a las formadas generalmente en community colleges -a veces también en universidades- durante normalmente tres años (associate’s degree, AD). Según los últimos datos (2008) estos últimos serían aún una mayoría (58%), frente a un 39% de BD.
De hecho, decenas de miles de enfermeras certificadas (registered nurses, RN) están volviendo a estudiar, generalmente en programas parcial o totalmente online, para convalidar su AD por el BD y garantizar mejor así sus oportunidades laborales. Vamos, algo así como el famoso Gradua2, del Consejo General de Enfermería, sólo que, en el caso de EEUU con todas las bendiciones académicas, legales y formales.
No es el objetivo de esta entrada añadir angustia a la angustia de algunos diplomados en enfermería que puedan sentirse amenazados por la irrupción de las próximas promociones del grado en enfermería: alguna muestra de que se percibe esa amenaza (convenientemente alentada por los del chiringuito) ya la he tenido en debates públicos con enfermeras. No es ese el sentido de esta entrada ni existe la menor similitud entre los servicios sanitarios y educativos de Estados Unidos y España, así que nada indica que la situación de allí pueda ser asimilable a la de aquí.
Pero, ¡ojalá que con el tiempo fuese así!
Lo digo porque esta exigente opción que están adoptando cada vez más directivos sanitarios en Estados Unidos significa sin ninguna duda que se reconoce la necesidad de contar con enfermeras cada vez más cualificadas para responder a tareas cada vez más complejas y con nuevas funciones y competencias. No estamos hablando de enfermeras de práctica avanzada, como las nurse practitioner de las que hemos hablado numerosas veces, sino de exigir una mayor cualificación académica para entrar laboralmente en el sector sanitario como enfermeras de cuidados generales. Y en ese sentido, el impulso que en medio de grandes dificultades se ha venido dando en los últimos años, especialmente a partir de 2006, para que sólo existan planes de estudio de BD para formar enfermeras y desaparezcacan los estudios de associate's degree, parece que partían, no de necesidades o intereses de las élites enfermeras, como con frecuencia ocurre (es decir, conveniencias), sino de un análisis riguroso de las necesidades formativas básicas de las enfermeras generalistas que exigen las modernas organizaciones sanitarias (es decir, convicciones).
Un aspecto (colateral en el artículo) que explica las dificultades para eliminar los estudios de associate's degree es que, al parecer, la opción de estudiar enfermería la adoptan cada vez más personas actualmente en el mercado laboral, sea como ocupados o como desempleados, que ya habían finalizado anteriormente otros estudios (en el caso que comenta el artículo, realizadora de radio y TV). Y eso se explica por la magnífica empleabilidad de las enfermeras en un país con escasez crónica, algo que atrae cada vez a más profesionales de otras profesiones o sectores productivos con peores oportunidades laborales. El problema es que una de las principales expectativas de estas personas es obtener su licencia en el plazo de tiempo más corto posible y, dada la necesidad de formar un número importante de enfermeras cada curso, las autoridades sanitarias y educativas no se pueden permitir el lujo europeo de actuar de un plumazo como ha ocurrido con el famoso Proceso de Bolonia.
Ahora bien: si en España los planes de estudio del grado realmente marcan una diferencia cualitativa con respecto a la diplomatura, algo que en principio parece improbable, las organizaciones sanitarias -empezando por las del sector privado- empezarán a exigirlo. Si no es así, pasarán olímipcamente del tema. El mercado es siempre mucho más perspicaz que los expertos de despacho. Y yo apuesto: pasarán olímpicamente al menos durante unos años.
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martes, 26 de junio de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
¿Cuanto más sé de ti, menos te quiero? (III)
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Esta es la tercera entrega de la entrada '¿Cuanto más sé de ti, menos te quiero?'. Si no has leído las anteriores, creo que es mejor que lo hagas antes de enfrascarte en esta. En la primera entrega puedes encontrar, además, los documentos a los que se alude a lo largo de la entrada. Y en la segunda entrega se describe la situación actual de la enfermería en el Reino Unido que da lugar a esta explicación de las causas que la justifican.
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Para Christina Patterson, el deterioro de los valores y prácticas enfermeras, percibido y criticado por pacientes, organizaciones y medios de comunicación, hunde sus raíces en las reformas de los años noventa del siglo pasado, encarnadas en un programa diseñado entre 1986 y 1990 y desarrollado hasta entrado el nuevo siglo, titulado Project 2000. Podéis encontrar una buena descripción (en inglés) del proyecto en este documento y un resumen histórico del sistema educativo de la enfermería británica en este otro documento (no he encontrado nada útil al respecto en español).
Como principal objetivo, el Proyecto 2000 propuso un cambio radical en la formación básica de las enfermeras británicas. Las escuelas de enfermería ubicadas -como aquí en aquella misma época- exclusivamente en los hospitales y absolutamente orientadas hacia la enseñanza práctica en las salas de enfermería, fueron cerrándose a lo largo de los años noventa siendo sustituidas por facultades de enfermería en los campus universitarios, centros en los que se estudiaba bien un diploma (unos tres años), bien un grado (cuatro o cinco años). Los hospitales pasaron a contratar con las universidades el envío de alumnos en prácticas, si bien estos ya no se integraban en los equipos bajo estricta supervisión por parte de las enfermeras tituladas, sino que se incorporaban como 'supernumerarios' que dedicaban sólo una parte de sus jornadas a observar el trabajo de las enfermeras y, si acaso, ayudarlas -siempre en presencia de ellas- en tareas muy básicas sin atención directa a los pacientes. Y, en lugar de tener como referente a la supervisora (figura asistencial), pasaron a depender de un tutor (figura docente), el cual debía procurar un número determinado (normalmente la mitad) de las horas de presencia en el hospital para el aprendizaje teórico.
Los planes de estudio buscaron una mayor profundización en el estudio de las Ciencias de la Enfermería, incluir muchos más contenidos teóricos y conceptuales, exigir conocimiento extensivo de los modelos y herramientas enfermeros, estimular una mayor orientación hacia la investigación y, como contrapartida, posibilitar un contacto mucho menor con los cuidados enfermeros y los pacientes atendidos por las enfermeras en el 'mundo real'. Y aunque la voluntad política era que se fuera incrementando aceleradamente el porcentaje de enfermeras graduadas, lo cierto es que no fue así, entre otros motivos porque mientras los estudiantes de diplomatura eran becados al 100% (incluyendo alojamiento y manutención) independientemente de su situación económica, los del grado sólo lo eran parcialmente, en función de la renta, y ellos o sus familias debían por tanto costear lo no cubierto por las becas, que podía llegar a ser la totalidad. Y además, estudiar uno o dos años más, así que la gran mayoría de las futuras enfermeras optaban por obtener una diplomatura.
Esta reforma educativa de los noventa, sugiere Patterson, está en el origen del declive del primer decenio del siglo XXI y de la actual crisis, ya evidente. Y lo ilustra con intervenciones de todos los agentes implicados: pacientes, enfermeras, docentes y médicos.
Por ejemplo, una veterana enfermera con una hija estudiando medicina y otra, enfermería, describe así su (radical) modo de ver las cosas:
Uno de los grandes problemas es que las enfermeras tratan ahora de ser mini-médicos. Lo siguiente es que ya no vas a poder trabajar en una planta si no te sacas un Master's Degree. ¿Por qué? La enfermería no es una ingeniería espacial... En algunas áreas sí necesitas tener cerebro y saber razonar cabalmente, pero, la verdad, no entiendo porqué tienen que convertir algo que no es sino un instinto primario en algunas personas, cuidar a la gente, en una presuntuosa actividad que va a descartar a personas que serían enfermeras puñeteramente buenas."Es una visión que comparte buena parte de los médicos", afirma Patterson, quien cita a varios médicos que por lo general se quejan de que "unas enfermeras, formadas dentro de un aula por 'educadores' que no ejercen la enfermería desde hace muchos años, que no están preparadas para pasar consulta con los médicos y carecen de conocimientos sobre los pacientes y lo que les pasa, se muestran ahora reticentes a seguir ayudando a los médicos".
No sólo se quejan los médicos: "A los estudiantes", concluye un profesor de enfermería recientemente retirado, "se les enseña ahora menos enfermería y también menos sobre los elementos fundamentales de los cuidados enfermeros. Por eso, a medida que las universidades van produciendo cohortes de profesionales que están en algún sentido peor preparados, el buen saber hacer profesional se deteriora.
En resumen, cuanto más ciencia, teorías, modelos, conceptos, metodología e instrumentos enfermeros aprenden los alumnos durante su formación (por tanto, cuanto más saben sobre los cuidados a los pacientes) más tienden a alejarse de ellos y a ignorar el núcleo esencial de la profesión, que es cuidar con dedicación, empatía y compasión (y ciencia, claro) a los pacientes. Es decir:
Cuanto más sé de ti, menos te quiero...
Las cosas -y de alguna manera lo reconoce la autora de los artículos- no son tan simples. Lo cierto, ahora ya desde mi propio punto de vista, es que el Proyecto 2000 surge como una más de las acciones adoptadas ante un gravísimo problema de 'desabastecimiento' de enfermeras, el ya tópico nursing shortage que, a pesar de todo, seguiría sin estar superado quince años después. Las autoridades sanitarias reconocieron que ni las condiciones laborales, ni los exigentes sistemas de organización del trabajo (turnos, guardias, trabajo en festivos, rotaciones de turnos y servicios...), ni el (mal)trato de los médicos, ni la imagen pública y profesional, ni las retribuciones, etc., eran, ni mucho menos, las idóneas para retener al personal y conseguir que hubiera muchos más jóvenes decididos a estudiar enfermería. Ello provoca, además, que miles de enfermeras con posibilidades de hacerlo, cuando deciden tener hijos, abandonan la profesión durante los años de crianza; y muchas de ellas, si los trabajos de sus parejas se lo permiten, la abandonan definitivamente.
Por eso las autoridades sanitarias deciden que, para enfrentar la escasez de enfermeras, es preciso realizar una oferta laboral mucho más atractiva. Investir a la enfermería y las enfermeras del prestigio que tienen las carreras universitarias, bien diferentes de unos estudios en escuelas hospitalarias con una contaminación de apprenticeship, por ejemplo. Aumentar (más que doblar) las retribuciones, por ejemplo. Establecer planes de carrera estimulantes; potenciar puestos de trabajo que pueden desempeñarse a tiempo parcial; aumentar la independencia de las enfermeras con respecto a los médicos en los centros sanitarios mediante la introducción de estructuras directivas propias; situar al Nurse and Midwifery Council al mismo nivel que el General Medical Council como órganos reguladores independientes y, dentro ya de la administración sanitaria, al Chief Nursing Officer al mismo nivel que el Chief Medical Officer, etc. Estas y otras medidas trataban de aplicar un conjunto de incentivos suficientemente poderosos para reclutar nuevos efectivos, retener a los que seguían en activo y recuperar a los que estaban tan quemados que optaron por desertar del, en otros tiempos amado, National Health Service.
A este cóctel le añadiremos dos ingredientes más:
- La creación y potenciación de la figura del healthcare assistant (una figura laboral a medio camino entre auxiliar de enfermería y celador, sin formación reglada, sólo un simple apprenticeship o formación en el trabajo) como una ocupación cuantitativamente importante destinada a evitar que las enfermeras registradas tuvieran que ocuparse de las tareas de cuidados más básicas (alimentación, limpieza e higiene, movilización...).
- La adaptación de los horarios de trabajo para hacerlos más conciliables con la vida personal, pasando de los tradicionales turnos de ocho horas, cinco días a la semana, a tres turnos semanales de 12 horas.
Además, el éxito del programa de re-captación de enfermeras excedentes hace que bastantes de las que se reincorporan atraídas por las nuevas condiciones de trabajo, a quienes en realidad no les gusta ser enfermeras ni les gustan los pacientes, acaben por retirarse prematuramente en cuanto pueden cobrar sus pensiones, dejando detrás de ellas muchas de las historias de maltrato a los pacientes que veíamos en la anterior entrega.
Como sucede a menudo con los medicamentos, las acciones descritas provocan un grave caso de interacciones incentivadoras: siendo aisladamente cada uno de los incentivos correcto en su propósito, las interacciones dentro del sistema global de incentivos provocan su colapso, de manera que hay quien opina -como la propia Patterson- que no sólo tenemos unos cuidados enfermeros mucho peores, sino que además también son mucho más caros.
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¿Realmente todo se puede resumir en 'cuanto más sé de ti, menos te quiero'? Sin negar que sea uno de sus elementos, la realidad es mucho más compleja, en este caso afortunadamente, ya que en la próxima entrega escribiré sobre las soluciones que algunos centros 'enfermos' han ido adoptando para recuperar unos estándares de cuidados enfermeros acreditados por los evaluadores, apreciados por los pacientes y estimulantes para los propios profesionales. Y como suele suceder, la microgestión tiene mucho que ver.
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miércoles, 19 de octubre de 2011
Nos vamos a Jaén
El Departamento de Enfermería de la Universidad de Jaén organiza de nuevo este año, del 20 al 22 de octubre, las Jornadas Giennenses de Enfermería de Cuidados Críticos, Urgencias y Emergencias, que este año hacen ya las terceras. Y han tenido la cortesía de invitarme a dar la conferencia inaugural, un verdadero honor para mí.
Así que mañana, jueves, y pasado mañana, viernes, no habrá entrada en el blog. Os dejo descansar un poco. Saludos y hasta la vuelta
Así que mañana, jueves, y pasado mañana, viernes, no habrá entrada en el blog. Os dejo descansar un poco. Saludos y hasta la vuelta
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lunes, 22 de agosto de 2011
Lecturas de verano: (3) ¿Se están adaptando las revistas técnicas a los nuevos tiempos?
Una de las noticias más impactantes de este verano fue la debacle y cierre del tabloide británico News of the World, propiedad del magnate ultraconservador Rupert Murdoch (a quien incluí en una entrada del blog del día 20 de julio que tenía el elocuente título de 'los putos amos del mundo'). Durante mis vacaciones cayó en mis manos un curioso editorial de The Journal of the Royal Society of Medicine con el elocuente título de "¿Cuándo les llegará el momento 'News of the World' a las revistas médicas?". En realidad, el título era puro marketing, pero el contenido plantea alguna cuestión que me pasó por la cabeza más de una vez.
Dice el editorialista que, mientras que "los tabloides dan a sus lectores lo que estos desean", las revistas médicas (quizás podría extenderse a otros ámbitos de las ciencias de la salud, como la enfermería) "han seguido una agenda diametralmente opuesta, ignorando los deseos de sus lectores (...) Han preferido complacer los caprichos de sus editores y seguir un código no escrito de la publicacion científica que valora lo inescrutable y lo oscuro. El número de revistas que se proponen prioritariamente satisfacer las necesidades de sus lectores es pequeño (...) El reto para las revistas médicas es más complejo, dado que tienden a predominar las necesidades de los autores"-
En un momento de gran competitividad e inflación de títulos (más de 16.000 revistas científicas), en un mercado dominado por cuatro o cinco grandes editoras/plataformas (SAGE, Blackwell-Wiley, Elsevier, Science Direct...) que han acabado con la independencia editora de la inmensa mayoría de las sociedades científicas que crearon y ampararon las publicaciones y en el que la inmensa mayoría de los suscriptores son institucionales (cautivos, por tanto, en buena medida), la colisión entre los dos principales indicadores cuantitativos, el número de suscripciones (los lectores) y el factor de impacto (los editores y autores), es evidente y por lo que podemos ver la orientación estratégica actual consiste en optimizar el factor de impacto, es decir, orientar los contenidos hacia los autores y no hacia los lectores. Probablemente por eso, por la cautividad de los suscriptores institucionales.
Personalmente, como lector sin acceso a estas suscripciones institucionales y suscriptor particular muy selectivo -a la fuerza ahorcan-, añadiría como agravante las políticas comerciales, que van desde las ediciones copyleft o open access, con contenidos plenamente accesibles, hasta el extremo contrario, todos los contenidos restringidos a suscriptores o en pay per download, que es lo más generalizado. Dentro del más selectivo top de las revistas médico-sanitarias, existen algunas que van liberando progresivamente contenidos (editoriales, cartas, algunas secciones...), como The New England Journal of Medicine, JAMA o Health Affairs, y otras absolutamente antipáticas como Britsh Medical Journal o International Journal of Nursing Studies (en realidad podríamos decir que todas las revistas de enfermería más relevantes forman parte de este grupo de los más codiciosos), que no permiten leer ni las cartas al director sin cobrar por ello. Por otro lado, la compra online de artículos sueltos en formato pdf que permiten las nuevas tecnologías, llega a situarse entre 10 y 45 dólares, sin criterios lógicos de índole científica: suele costar lo mismo un revisión de libros de dos páginas o una carta al director de media, que un artículo de fondo de 20, así como hay revistas de segundo orden que cobran tres veces más que otras mucho más importantes.
En fin, finaliza el editorial: "Aquellas revistas, e incluso editoriales, que no sepan adaptarse a los retos del mundo moderno y encontrar un equilibrio entre las necesidades de autores y lectores podrían prestar un mejor servicio público siguiendo el camino hacia la inexistencia de News of the World".
viernes, 22 de julio de 2011
Un timo con enjundia
Había oído hablar de timos relacionados con la enseñanza (casi) de todo tipo, pero éste que narra el New York Times me parece increíble. Resulta que una red de falsas escuelas de enfermería en Nueva York, en connivencia con una escuela oficial de enfermería jamaicana, estafaron seis millones de dólares (4,2 millones de euros), fundamentalmente a personas de origen caribeño, ofreciendo cursos para la obtención del diploma en enfermería necesario para poder registrarse como enfermeras.
No, no se trata (sólo) de falsificación de títulos, que de esos sí conocemos multitud de casos: es que las escuelas impartían realmente los programas formativos, incluidas las prácticas clínicas, en sus instalaciones y centros sanitarios concertados a cambio de unas "tasas" de entre 7.000 (4.900) y 20.000 (14.000) dólares (euros). Las ecuelas llevaban funcionando cinco años, pero las autoridades afirman que no estaban autorizadas para impartir estudios oficiales y el fiscal general ha ordenado el cierre de cuatro de las cinco escuelas (está en trámites para cerrar la quinta). Seis personas han sido arrestadas hasta el momento.
La noticia no avanza más información, pero a mí me encantaría saber si los programas formativos eran los oficiales, si el profesorado estaba autorizada para la docencia, etc. Es decir, si las personas que se formaron han egresado con una formación y competencias equivalentes a las de las escuelas autorizadas u oficiales. Entonces, el timo es mucho más cruel. En fin, es posible que se trate sólo de irregularidades administrativas... Ojalá.
Fraudes para conceder falsos títulos hay muchos, especialmente en eso que se ha dado en llamar "formación continuada", claramente enfocada, no a obtener nuevas competencias o técnicas, sino a puntuar en las bolsas de empleo y los concursos de méritos; recordaréis que hace apenas unos meses se destapaba un fraude masivo, una trama entre un sindicato y un centro oficial de formación dependiente de una Consejería de Salud. No digo ahora timos, sino fraudes, porque en estos casos es imprescindible la colaboración fraudulenta de los supuestos alumnos, ya que los cursos no se realizaban y los "timados" eran los demás aspirantes y las administraciones públicas.
También se producen a diario timos porque se engaña a la gente ofreciendo cursos homologados que no lo son, porque se afirma que se trata de cursos indispensables para obtener el grado o para acceder al máster, incluso para poder prescribir medicamentos. Todo esto son timos, presuntos o confirmados, pero es la primera vez que oigo de un timo que se refiera a la obtención de titulaciones oficiales profesionales oficiales. Y espero no haber dado ninguna idea...
No, no se trata (sólo) de falsificación de títulos, que de esos sí conocemos multitud de casos: es que las escuelas impartían realmente los programas formativos, incluidas las prácticas clínicas, en sus instalaciones y centros sanitarios concertados a cambio de unas "tasas" de entre 7.000 (4.900) y 20.000 (14.000) dólares (euros). Las ecuelas llevaban funcionando cinco años, pero las autoridades afirman que no estaban autorizadas para impartir estudios oficiales y el fiscal general ha ordenado el cierre de cuatro de las cinco escuelas (está en trámites para cerrar la quinta). Seis personas han sido arrestadas hasta el momento.
La noticia no avanza más información, pero a mí me encantaría saber si los programas formativos eran los oficiales, si el profesorado estaba autorizada para la docencia, etc. Es decir, si las personas que se formaron han egresado con una formación y competencias equivalentes a las de las escuelas autorizadas u oficiales. Entonces, el timo es mucho más cruel. En fin, es posible que se trate sólo de irregularidades administrativas... Ojalá.
Fraudes para conceder falsos títulos hay muchos, especialmente en eso que se ha dado en llamar "formación continuada", claramente enfocada, no a obtener nuevas competencias o técnicas, sino a puntuar en las bolsas de empleo y los concursos de méritos; recordaréis que hace apenas unos meses se destapaba un fraude masivo, una trama entre un sindicato y un centro oficial de formación dependiente de una Consejería de Salud. No digo ahora timos, sino fraudes, porque en estos casos es imprescindible la colaboración fraudulenta de los supuestos alumnos, ya que los cursos no se realizaban y los "timados" eran los demás aspirantes y las administraciones públicas.
También se producen a diario timos porque se engaña a la gente ofreciendo cursos homologados que no lo son, porque se afirma que se trata de cursos indispensables para obtener el grado o para acceder al máster, incluso para poder prescribir medicamentos. Todo esto son timos, presuntos o confirmados, pero es la primera vez que oigo de un timo que se refiera a la obtención de titulaciones oficiales profesionales oficiales. Y espero no haber dado ninguna idea...
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viernes, 18 de marzo de 2011
¿Quién copia a quién?
El CGE (17/3/11) y la OMC (18/3/11) han emitido sendos comunicados acerca del alcance de la sentencia del Tribunal Constitucional de la que hablábamos ayer. Lo que más choca de ambos son los plagios:
CGE: Quien pierde las competencias en formación continuada es el Estado central, y no el Consejo General de Enfermería. Por el contrario, este Consejo General de Enfermería podrá mantener su labor acreditadora a través de acuerdos con las diferentes Comunidades Autónomas, que son quienes tienen dichas competencias.
OMC: Quien pierde las competencias es el Estado, no el Consejo General de Colegios de Médicos, que podrá a partir de ahora actuar en el ámbito público a través de los acuerdos que alcance con las diferentes Comunidades Autónomas, que son las que tienen ahora dichas competencias.
CGE: Debemos señalar que esta sentencia no afecta a la potestad del Consejo General de Enfermería para la evaluación de la competencia profesional, la validación periódica de la colegiación, el registro de profesionales, o la formación, etc., entre otros aspectos.
OMC: Esta sentencia no afecta a la potestad del Consejo General de Colegios de Médicos para la evaluación de la competencia profesional, la validación periódica de la colegiación, el registro de profesionales, la formación, etc.
CGE: Ahora que la acreditación de la formación continuada en el ámbito público ha pasado a ser competencia de las Comunidades Autónomas, éstas encontrarán en el Consejo General de Enfermería el interlocutor profesional adecuado para la realización de la misma.
OMC: La acreditación en el ámbito público, será a partir de ahora competencia de las Comunidades Autónomas, las cuales tienen en el Consejo General de Colegios de Médicos el interlocutor profesional adecuado para la realización de la misma.
Lo cierto es que la única diferencia de fondo entre ambos comunicados es el "qué hay de lo mío" de la OMC que aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para pedir al alto tribunal que resuelva ya sus recursos de inconstitucionalidad contra las normativas autonómicas que reconocen la libre colegiación de los profesionales sanitarios públicos. ¿Por qué el CGE no recoge esta reivindicación? Cosas raras...
CGE: Quien pierde las competencias en formación continuada es el Estado central, y no el Consejo General de Enfermería. Por el contrario, este Consejo General de Enfermería podrá mantener su labor acreditadora a través de acuerdos con las diferentes Comunidades Autónomas, que son quienes tienen dichas competencias.
OMC: Quien pierde las competencias es el Estado, no el Consejo General de Colegios de Médicos, que podrá a partir de ahora actuar en el ámbito público a través de los acuerdos que alcance con las diferentes Comunidades Autónomas, que son las que tienen ahora dichas competencias.
OMC: Esta sentencia no afecta a la potestad del Consejo General de Colegios de Médicos para la evaluación de la competencia profesional, la validación periódica de la colegiación, el registro de profesionales, la formación, etc.
CGE: Ahora que la acreditación de la formación continuada en el ámbito público ha pasado a ser competencia de las Comunidades Autónomas, éstas encontrarán en el Consejo General de Enfermería el interlocutor profesional adecuado para la realización de la misma.
OMC: La acreditación en el ámbito público, será a partir de ahora competencia de las Comunidades Autónomas, las cuales tienen en el Consejo General de Colegios de Médicos el interlocutor profesional adecuado para la realización de la misma.
Como puede verse, los comunicados, o han sido redactados coordinadamente o alguien copia a alguien. Ya que, dadas las similitudes, ¿por qué no un comunicado conjunto?
Lo cierto es que la única diferencia de fondo entre ambos comunicados es el "qué hay de lo mío" de la OMC que aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para pedir al alto tribunal que resuelva ya sus recursos de inconstitucionalidad contra las normativas autonómicas que reconocen la libre colegiación de los profesionales sanitarios públicos. ¿Por qué el CGE no recoge esta reivindicación? Cosas raras...
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jueves, 17 de marzo de 2011
Éramos pocos... y parió el Constitucional
No, no me refiero al lío del Guadalquivir y el Estatuto de Andalucía, sino a la sentencia del Tribunal Constitucional 1/2011, publicada el martes en el BOE que:
- Anula los convenios firmados en 1998 para el desarrollo y gestión de la Formación Continuada de cinco profesiones de la salud, entre ellas la enfermería y la medicina.
- Declara inconstitucionales algunos aspectos de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias [LOPS].
Un par de años después se aprueba la LOPS, que en su artículo 35 contempla la capacidad para acreditar las actividades y centros de FC como una competencia compartida entre la Administración Central y las CCAA. La Diputación General de Aragón presenta, adicionalmente, un recurso de inconstitucionalidad contra parte de este artículo, el cual es estimado parcialmente por el TC. Para ser muy gráficos, lo que el TC cambia de la LOPS es esto:
Lo que más me interesa de la sentencia son dos aspectos, creo que importantes:
- Niega validez al argumento del abogado del estado de que la ley se refiere a aquellos programas formativos y centros impartidores que excedan del límite de una CA o que afectan a toda la nación y que, por tanto, debe ser la administración central quien los gestione. Dice el TC que "la unidad política, jurídica económica y social de España impide su división en compartimentos estancos y, en consecuencia, la privación a las Comunidades Autónomas de la posibilidad de actuar cuando sus actos pudieran originar consecuencias más allá de sus límites territoriales equivaldría necesariamente a privarlas, pura y simplemente de toda capacidad de actuación ". En definitiva, cualquier programa formativo y cualquier centro impartidor que sean acreditados por una sola CA quedarán automáticamente acreditados en el resto del Estado.
- Reconoce que la formación continuada de los profesionales sanitarios está estrechamente relacionada con el derecho constitucional a la protección de la salud que establece el art. 43 de la Constitución, pero que la competencia del Estado para establecer la normativa básica y la coordinación general en materia de sanidad (art. 149.1.16 CE) no alcanza a la formación continuada del personal sanitario, dado que se trata de competencias de ejecución y que, en este sentido, Aragón posee competencias exclusivas en materia de sanidad. En definitiva, "la normativa básica estatal puede establecer los requisitos que deben cumplir tales actividades, programas y centros y, tras ello, las Comunidades Autónomas otorgarán las acreditaciones correspondientes con sujeción a dicha normativa básica".
Pero hay que recordar, si no estoy equivocado (cito prácticamente de memoria) que, como consecuencia de la encomienda de gestión que recibió la OMC mediante los convenios ahora anulados, se creó el Sistema Español de Acreditación de la Formación Médica Continuada [SEAFORMEC], un modelo siempre bien valorado y considerado un pilar básico del profesionalismo médico. La OMC desarrolla el SEAFORMEC con la Federación de Asociaciones Cientifico-Médicas de España, la Conferencia de Decanos y el Consejo Nacional de Especialidades Médicas. A diferencia de la OMC, el CGE optó por no compartir la encomienda de gestión, fundando el Instituto Superior de Investigación para la Calidad Sanitaria y, dentro de él, su División de Acreditación.
Aunque no soy jurista, diríase ser que la sentencia del TC supone la desaparición de facto de ambos organismos.
Una consideración final, la que más me preocupa: siendo ya difícil, como es, abordar el tema de la interlocución entre poder político y profesiones sanitarias, tan necesaria para muchos de nosotros, esta fragmentación política que establecen de hecho las argumentaciones puramente jurídicas del TC hace virtualmente imposible esa interlocución estratégica en aquellos aspectos en los que cada CA, como muchas de ellas ya reconocen, no pueda ni deba caminar sola porque se trate de problemas que afecten al conjunto de las administraciones y al conjunto de las profesiones sanitarias.
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