Un reciente artículo en Journal of Clinical Nursing presenta los resultados de un estudio sobre manejo de la diabetes tipo 2 en atención primaria por parte de médicos y enfermeras: Can diabetes management be safely transferred to practice nurses in a primary care setting? A randomised controlled trial
Aunque: a) el volumen de las muestras es muy reducido y por ello no puede considerarse algo definitivo ni mucho menos; y b) se publica en una revista enfermera, probablemente con estas muestras no se hubiera publicado en otras revistas sanitarias no de enfermería, sus conclusiones son congruentes con las de otros estudios relativos a tareas sanitarias en atención primaria tradicionalmente responsabilidad de los médicos y que son traspasadas a la enfermería (ver la famosa revisión Cochrane de Laurant et al): no hay pérdida de calidad asistencial y sí ganancia en la satisfacción del paciente.
martes, 15 de marzo de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011
Informe del Consejo Económico y Social
Esta mañana he estado en la presentación del informe Desarrollo autonómico, competitividad y cohesión social en el sistema sanitario, elaborado por el Consejo Económico y Social. Aunque aún sólo he podido hojearlo, la presentación que se ha hecho me permite apostar por su interés. Me lo he traído, además de en papel, en pdf y lo he subido a "la nube". Podéis descargarlo aquí. En cuanto consiga el pdf de la presentación que del mismo ha hecho Luis A. Oteo (ya se la he pedido) la cuelgo también, porque ha sido uno de los discursos más afinados que he escuchado en los últimos tiempos. Su mantra ha sido "de esta nadie va a salir sin perder algo". Más vale empezar a pensar qué puede aportar cada cual en vez de seguir disfrazados de florero a ver si nadie se acuerda de uno, añado yo...
jueves, 10 de marzo de 2011
Garantizar la calidad del SNS en tiempos de crisis (por J.R.Repullo)
Mi buen amigo José Ramón Repullo nos regala uno de los análisis más lúcidos que, en estos tiempos tan desequilibrantes, podemos disfrutar para aprender: Garantizar la calidad del Sistema Nacional de Salud en tiempos de crisis: sólo si nos comprometemos todos.
Su análisis parte de tres premisas:
- Ser conscientes de que habitamos en la parte ‘‘plana’’ de la curva de rendimientos marginales (más dinero no da más salud; menos dinero, tampoco la empeora).
- La sanidad pública ha crecido a un ritmo muy superior al de la economía.
- En la atención sanitaria ‘‘normal’’ que estamos prestando en el SNS existe un amplio margen de mejora de resultados sin merma de la calidad
- Es posible aumentar la productividad de centros, servicios y profesionales.
- Se puede mejorar la movilidad intrasectorial de los recursos para mejorar la efectividad, la eficiencia y la calidad.
- Hay que avanzar en una redistribución de cargas y ajuste correspondiente de recursos...
- Priorizar lo que añade más valor...
- Y fomentar y desplegar motivaciones intrínsecas y trascendentes.
Pero lo que yo más destacaría, con una visión más amplia de la realidad, es su reflexión final:
Atravesar esta década de desierto requiere mucho reformismo (acometer cambios en la forma de trabajar), pero también buenas dosis de regeneracionismo de la vida pública (...) Porque la década de crecimiento económico ha alentado no sólo una crisis económica, sino también una crisis moral, que ha erosionado los valores de solidaridad y de reciprocidad, y nos ha vuelto más tolerantes con la indecencia.
No vale decir que hay que hacer cambios estructurales y ajustes en todos los lugares menos en nuestra propia esquina (...) Necesitamos un vigoroso movimiento social, ciudadano y profesional. El pesimismo es el arma de los que quieren hacer negocios con la salud, pero el optimismo autocomplaciente y acrítico ha abonado, precisamente, la situación actual; por otra parte, nada más ajeno al mundo de la calidad que la incapacidad de hacer un escrutinio realista y autocrítico de nuestros problemas y condicionantes. Necesitamos, pues, alejarnos de estos dos modelos deletéreos de comprensión de la realidad; en otros términos, abandonar el ‘‘confortable estado del malestar’’ (todos felices echando las culpas a otro de nuestros males) e invertir la senda actual de desorden, abandono y entropía.
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domingo, 6 de marzo de 2011
Controversia en Público
El gabinete de comuncación del Consejo General de Enfermería está muy activo, de cara al día mundial de la enfermería. Ver el diario PÚBLICO de hoy. Y ver también algunas respuestas (¿médicas, todas?) que cuestionan la reafirmación de la profesión. ¿Opiniones?
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jueves, 3 de marzo de 2011
Comentario urgente: Les das la mano y te piden el brazo...
Revisando la prensa de la mañana, me desayuno con una auto-entrevista del presidente de la Organización Médica Colegial en la que afirma no comprender "que no tengamos las ayudas necesarias por parte de las Administraciones Sanitarias para un programa, como es el PAIME, tan específico, efectivo y transcendente para la seguridad del paciente mediante el mejor control y regulación del ejercicio medico" [PAIME = Programa de Atención Integral al Médico Enfermo].
Vamos a ver: En primer lugar, ¿cómo que no reciben ayuda de las administraciones públicas si son éstas quienes amparan su derecho -en la mayor parte del país, de momento- a exigir y recaudar las "donaciones" obligatorias de los médicos, no menos obligatoriamente colegiados, con las que, por ejemplo, se financia el PAIME?
Y en segundo lugar, escudarse en "la seguridad del paciente" para este gorroneo es simplemente impresentable (por no utilizar un calificativo más grueso). Se supone, así lo afirman siempre que pueden, que los colegios ejercen permanentemente ese "mejor control y regulación del ejercicio" profesional, no sólo en el caso del PAIME. ¿Por qué habría de considerarse aparte, éste?
Y que conste, como ya he escrito en algún lado (pág. 77), que el PAIME es uno de los pocos servicios tangibles y de beneficio general que la OMC presta realmente. Pero no para los pacientes, sino para sus colegiados con problemas, naturalmente.
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miércoles, 2 de marzo de 2011
Enfermeras, antirretrovirales, "economicismo" y moralidad
Una comunicación en la 18ª Conferencia sobre retrovirus y enfermedades oportunistas, actualmente desarrollándose en Boston (Shifting Management of Stable ART Patients from Doctors to Nurses in South Africa: Excellent Outcomes and Lower Costs), ofrece los resultados de una comparativa sobre gestión de antirretrovirales en población con VIH estable en Sudáfrica por parte de médicos en hospitales urbanos y enfermeras en zonas rurales (en las que no hay médicos).
Aunque evidentemente existen factores distorsionantes, ya que los escenarios geográficos, sociales y económicos no son comparables (de la gran urbe a la pequeña comunidad) y los resultados no son extrapolables a otras latitudes, estos resultados anticipan que: a) no hay diferencia en los indicadores de seguimiento utilizados (carga viral, enfermedades oportunistas, peso corporal...); b) que las enfermeras obtuvieron una tasa de adherencia al tratamiento algo mayor que los médicos; y c) que los costes fueron, en el caso de las enfermeras, un 9% inferiores.
No es que la reducción en costes sea espectacular en sí, pero lo cierto es que esos ahorros hubieran permitido a Sudáfrica financiar el tratamiento con antirretrovirales de otras 20.000 - 40.000 personas más. ¿No es éste un planteamiento economicista? Sin duda, pero con moralidad.
Por cierto, en sudáfrica las enfermeras pueden prescribir, con condiciones, ciertos medicamentos desde los años sesenta; a la fuerza ahorcan, ya que los -escasos- médicos que permanecen en el país tras su graduación tienden a concentrarse en las zonas urbanas y el peso de la atención primaria en las zonas rurales recae sobre las enfermeras y matronas.
Aquí tenéis un análisis en mayor profundidad de la comunicación.
martes, 1 de marzo de 2011
La 'multidimensionalidad' de los procesos de cambio
La profesión enfermera se está enfrentando a una importante crisis, una etapa de su crecimiento en la que debe adoptar decisiones complicadas con consecuencias potencialmente peligrosas para su identidad y cohesión. En el contexto en que su complicado entorno profesional y social la sitúa, es evidente que debería abandonar cualquier atisbo de complacencia por ciertos logros, posiblemente pírricos, así como cualquier tipo de fundamentalismo ideológico que la paralice.
El principal conflicto que deberían encarar las élites intelectuales y las organizaciones profesionales, de cara a un futuro sin duda complicado, es decidir de una vez si les importa más la Enfermería que las enfermeras y decidir cómo conciliar y en qué proporciones combinar las exigencias que se derivan de al menos cinco dimensiones:
§ Dimensión intraprofesional: mantenimiento de una auto-identidad profesional muy marcada que, si hasta ahora se ha desarrollado con una centralidad absoluta del concepto cuidado, podría tener que evolucionar hacia posiciones más pragmáticas y menos ideologizadas.
§ Dimensión interprofesional: reconocimiento por parte de las demás profesiones sanitarias, muy especialmente de la medicina, de un nicho profesional propio, diferenciado y autónomo, basado fundamentalmente en el reconocimiento de capacidades y competencias –no sólo funciones– distintivas. Es un proceso de toma y daca en el cual habrá que ofrecer para obtener.
§ Dimensión política: incremento de la capacidad de la profesión para influir sobre los procesos de toma de decisiones en materia de política sanitaria, que sólo podría sustentarse en el siguiente esquema (y no existen atajos, aunque haya quien así lo crea): liderazgo intelectual/moral → liderazgo profesional → cohesión interna → capacidad de movilización → lobby enfermero.
§ Dimensión laboral: reducción de las incongruencias entre lo que queremos ser (ideología/identidad profesional) y lo que creemos ser (fundamentos/modelos enfermeros), con lo que realmente somos (el desempeño laboral asistencial, la vida real para el 95% de las enfermeras), una tensión de roles que genera: a) expectativas irreales sobre el trabajo; b) carencia de algunas habilidades y conocimientos realmente útiles para el desempeño en condiciones de estrés; c) falta de preparación emocional para estar a la altura de las exigencias laborales; d) una ausencia total de apoyo corporativo que facilitara las demandas adaptativas derivadas de todo lo anterior.
§ Dimensión social: potenciación de la capacidad de interlocución con la sociedad para reducir los déficit percibidos de imagen pública y su invisibilidad social. Crear un discurso social enfermero que permita a la enfermería (y a las enfermeras) hacerse realmente visibles en la sociedad, compartiendo foco con la profesión que siempre ha sabido rentabilizar unilateralmente, y no sólo en términos de imagen, las aportaciones de todas las demás profesiones sanitarias.
Dar respuesta a las necesidades que se derivan de esta multidimensionalidad, en ocasiones contradictorias entre sí, requeriría un liderazgo potente, con solidez intelectual y moral, capaz de estimular un debate para establecer un horizonte estratégico y una 'hoja de ruta' de la profesión para los próximos 15 ó 20 años y con verdadera capacidad de movilización.
Pero cuando uno mira hacia los "liderazgos realmente existentes" (colegiales, sindicales, científicos) y constata su incapacidad para crear algo tan básico como un foro profesional a imagen y semejanza del Foro de la Profesión Médica en el que -con todas sus limitaciones y su exceso de marketing, ya lo sé- cooperan todos los ámbitos profesionales, la deducción más elemental es que la enfermería está condenada a ir a remolque de otras profesiones, a que sus posicionamientos sean reactivos y no proactivos y a que sólo pueda confiar en la inteligencia ajena: la de algunas administraciones sanitarias, más convencidas que las propias organizaciones enfermeras del tremendo potencial de las aportaciones de la profesión al SNS.
¿Para cuándo un relevo generacional? Porque dado el envejecimiento de estas estructuras, a la mayoría de los madarines locales les quedan cuatro días para jubilarse...
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