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jueves, 29 de marzo de 2012

Por el forro...

La conocida en su momento como Ley Ómnibus (en realidad, Ley 25/2009, de 22 de diciembre, de modificación de diversas leyes para su adaptación a la Ley sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio) modificó en su Capítulo III, artículo 5, la predemocrática Ley de Colegios Profesionales de 1974 para adaptarla a la Directiva 2006/123/CE, relativa a los servicios en el mercado interior. No fue una modificación ligera, bien al contrario, trataba de introducir reformas de calado que intentaban avanzar, no sólo en la defensa de la competencia, sino también en una cierta menor opacidad (no he dicho 'mayor transparencia', sino 'menor opacidad'...) de las organizaciones colegiales.

Entre ellas, yo destacaría lo relativo a la Memoria Anual. Es un poco largo, pero relevante:

«Artículo 11. Memoria Anual.
1. Las organizaciones colegiales estarán sujetas al principio de transparencia en su gestión. Para ello, cada una de ellas deberá elaborar una Memoria Anual que contenga al menos la información siguiente:
a) Informe anual de gestión económica, incluyendo los gastos de personal suficientemente desglosados y especificando las retribuciones de los miembros de la Junta de Gobierno en razón de su cargo.
b) Importe de las cuotas aplicables desglosadas por concepto y por el tipo de servicios prestados, así como las normas para su cálculo y aplicación.
c) Información agregada y estadística relativa a los procedimientos informativos y sancionadores en fase de instrucción o que hayan alcanzado firmeza, con indicación de la infracción a la que se refieren, de su tramitación y de la sanción impuesta en su caso, de acuerdo, en todo caso, con la legislación en materia de protección de datos de carácter personal.
d) Información agregada y estadística relativa a quejas y reclamaciones presentadas por los consumidores o usuarios o sus organizaciones representativas, así como sobre su tramitación y, en su caso, de los motivos de estimación o desestimación de la queja o reclamación, de acuerdo, en todo caso, con la legislación en materia de protección de datos de carácter personal.
e) Los cambios en el contenido de sus códigos deontológicos, en caso de disponer de ellos.
f) Las normas sobre incompatibilidades y las situaciones de conflicto de intereses en que se encuentren los miembros de las Juntas de Gobierno.
g) Información estadística sobre la actividad de visado.
Cuando proceda, los datos se presentarán desagregados territorialmente por corporaciones.
2. La Memoria Anual deberá hacerse pública a través de la página web en el primer semestre de cada año.
3. El Consejo General hará pública, junto a su Memoria, la información estadística a la que hace referencia el apartado uno de este artículo de forma agregada para el conjunto de la organización colegial.
4. A los efectos de cumplimentar la previsión del apartado anterior, los Consejos Autonómicos y los Colegios Territoriales facilitarán a sus Consejos Generales o Superiores la información necesaria para elaborar la Memoria Anual.»
Y, por si acaso alguien trata de hacerse el loco, aclara:
Dieciséis. Se añade una nueva Disposición adicional tercera, con la siguiente redacción:
«Disposición adicional tercera. La organización colegial.
1. Se entiende por organización colegial el conjunto de corporaciones colegiales de una determinada profesión.
2. Son corporaciones colegiales el Consejo General o Superior de Colegios, los Colegios de ámbito estatal, los Consejos Autonómicos de Colegios y los Colegios Profesionales
Pues vale, pues bueno, pues me alegro. ¿Dónde está todo esto? Si uno entra en la web del Consejo General y teclea en el buscador "memoria anual", aparece esto (clicar para agrandar):


O sea, nada. Es decir, que no se ha hecho pública a través de la página web, como ordena una ley que ya tiene más de dos años de vigencia. Simplemente, se han pasado (una vez más) la Ley por el forro...

Si uno teclea "memoria anual" en el portal de la Organización Médica Colegial, aparece esto, bien distinto:


Bien es cierto que los datos económicos no están demasiado desglosados y que un apunte que debería ser residual, como es 'Otros gastos', representa el 60% de los gastos totales, pero cumplen con lo que exige la Ley y permiten una visión general, por ejemplo, de los 342.746,19 euros que se han embolsado los miembros de la Junta de Gobierno:


Yo siempre he sido crítico con la Organización Médica Colegial, aunque cada vez menos, debido a sus propias méritos pero sobre todo porque voy conociendo más y mejor el Consejo General de Enfermería. Y, si fuera enfermera, envidiaría la organización colegial de los médicos que ha sido capaz, entre otras cosas, de integrar a los otros agentes corporativos en un foro, de acudir con estos socios a las reuniones y negociaciones con las administraciones públicas y privadas o de mantener una actividad pública que no se diseña sólo para saciar el ego de su presidente. Incluso de cumplir las leyes.

En cambio, el Consejo General de Enfermería tiene como norma pasarse las leyes por el forro y ya está bien.

¿Por qué saco esto a colación ahora? Muy sencillo: debido a que el Proyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno que ha sacado la semana pasada a debate público el gobierno de España, dice en su Artículo 2 que será de aplicación, además de a las organizaciones públicas, a "los organismos autónomos, entidades públicas empresariales y las entidades de Derecho Público que, con independencia funcional o con una especial autonomía reconocida por la Ley, tengan atribuidas funciones de regulación o control de carácter externo sobre un determinado sector o actividad". Y las organizaciones colegiales responden, según los define la ley de colegios profesionales en su artículo primero ("los Colegios Profesionales son Corporaciones de derecho público, amparadas por la Ley y reconocidas por el Estado, con personalidad jurídica propia y plena capacidad para el cumplimiento de sus fines"), a la calificación de 'entidades de Derecho Público que con independencia funcional (...) tienen atribuidas funciones de regulación o control de carácter externo sobre un determinado sector o actividad' y, por tanto, les afectará  -al menos en teoría-  esta ley, cuyo borrador dice en su art.6 que:
Los sujetos incluidos en el ámbito de aplicación de este Título deberán hacer pública la información relativa a los actos de gestión administrativa con repercusión económica o presupuestaria que se indican a continuación:
  • Los contratos adjudicados, con indicación del objeto, el importe de licitación y de adjudicación, el procedimiento utilizado para su celebración y la identidad del adjudicatario, así como las modificaciones, prórrogas y variaciones de plazo o de precio del contrato.
    Asimismo, se publicarán datos estadísticos sobre el porcentaje en volumen presupuestario de contratos adjudicados a través de cada uno de los procedimientos previstos en la legislación de contratos del sector público.
  • La relación de los convenios suscritos, con mención de las partes firmantes, su objeto y, en su caso, las obligaciones económicas convenidas.
  • Las subvenciones y ayudas públicas concedidas con indicación de su importe, objetivo o finalidad y beneficiarios. Se entienden incluidas las subvenciones y ayudas reguladas en la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones.
  • Los presupuestos, con descripción de las principales partidas presupuestarias e información actualizada sobre su estado de ejecución.
  • Las retribuciones percibidas por los órganos superiores o directivos, y, en el caso de sociedades mercantiles sujetas a la presente Ley,  del Presidente, Consejero Delegado o máximo responsable a los que se refiere el Real Decreto 451/2012, de 5 de marzo, por el que se regula el régimen retributivo de los máximos responsables y directivos en el sector público empresarial y otras entidades. Igualmente se harán públicas las indemnizaciones percibidas, en su caso, con ocasión del  abandono del cargo.
El borrador de ley está en estos momentos sometido a debate público, a través del Ministerio de Presidencia. Igual no estaría de más sugerir una mención más explícita a las corporaciones profesionales (todas, claro). Yo ya lo he hecho.

miércoles, 28 de marzo de 2012

No sólo más amplio, también más profundo

Me ha gustado mucho esta expresión que he encontrado en un artículo del prestigioso periódico progresista The Huffington Post: It's not just that nursing is becoming a broader field; it's becoming deeper, too. Me parece que esta forma de definir el campo de conocimiento y actuación de la enfermería, como algo no sólo más amplio, sino también más profundo, es magnífica y la pienso adoptar (mejor dicho, la acabo de adoptar) como síntesis de mi visión sobre la profesión enfermera y sobre las coordenadas en torno a las cuales debería sustentarse un mejor futuro para las enfermeras y sus pacientes.

No es frecuente encontrar en la prensa generalista (sí de vez en cuando en alguno de sus blogs, normalmente por parte de alguna enfermera invitada) artículos de fondo donde, sin venir al hilo de ninguna historia, suceso o hito, se reflexione sobre los cambios en los roles de la enfermería. Y eso sólo puede deberse a que, más allá de la retórica, están teniendo un impacto cierto en la configuración de algo tan vital y esencial como los sistemas sanitarios y, por tanto, en la sociedad:

Es más que saber cómo realizar tareas y procedimientos; se trata de convertirse en un miembro más eficaz del equipo sanitario y de saber manejarse dentro de los sistemas clínicos (...) La enfermería se ha vuelto más compleja de lo que nadie pudiera haber imaginado hace una generación. Ahora es fundamental no conformarse con ser un gran cuidador, sino también un gran innovador. Las demandas de asistencia sanitaria piden a gritos una nueva generación de pensadores que quieran convertirse en agentes de la innovación en los cuidados. Es una profesión para gente intelectualmente curiosa que hace de toda su vida un aprendizaje.
Sin embargo, a pesar de que la enfermería sigue evolucionando a través de nuevas estructuras hospitalarias, 'gadgets' increíbles y retos políticos, el corazón de la profesión continúa siendo el mismo. Sean cuales sean las herramiemtas y tecnologías, el trabajo de la enfermera continuará siendo el de cuidadora y defensora de las personas más enfermas y vulnerables de nuestras comunidades.
Estoy totalmente de acuerdo: esta capacidad, que debe ser estimulada porque hoy existen debilidades importantes, para conciliar sin problemas ni complejos el alma y el cerebro enfermero, la ciencia y la humanidad, la tradición y la innovación, debe ser el reto fundamental de la próxima generación de enfermeras y las de hoy deberéis asumir que aunque los cambios trascendentales que están por llegar quizás no los vayáis a vivir en activo, si no dedicáis parte de vuestro esfuerzo a poner los cimientos esos cambios no llegarán nunca jamás.

Nota.- El autor del artículo, Charles Tiffin, es profesor, periodista y escritor especializado en políticas públicas y profesionales (no específicamente sanitarias) y, a pesar de ser de un país tan diferente al nuestro como es Estados Unidos, también conoce con una cierta profundidad las políticas europeas. Desconozco  -anticipándome a los maliciosos de turno, que siempre acaban incidiendo en lo mismo-  si tiene relaciones estrechas con alguna enfermera (o enfermero) y quiere ganar puntos. Y, en realidad, el artículo está escrito con el objetivo de defender e incentivar un mejor recorrido formativo básico de las nuevas generaciones de enfermeras, concretado en la obtención generalizada de un BNS (Bachelor in Nursing Sciences), algo así como nuestro paso de diplomatura a grado (pero más en serio).

martes, 27 de marzo de 2012

El médico de AP (y III): Ni piloto ni director de orquesta

Sigo con la tercera y última entrega de esta entrada. Para quienes no las hayáis leído, la primera está aquí y la segunda aquí. Y éste es el artículo que ha originado esta laaaaarga reflexión: The Myth of the Lone Physician: Toward a Collaborative Alternative. Acabamos:


No es ni mucho menos la primera vez que veo, hablando de este tipo de temas, la comparación entre pilotos de avión y médicos, dos colectivos en los cuales los profesionales tienden a veces que adoptar en segundos decisiones que pueden salvar o perder vidas. La evolución de la figura del piloto como llanero solitario (las  únicas personas en el avión que tienen un rol activo y toman decisiones) hacia otra más realista de toma de decisiones conjunta, no sólo con otros miembros del staff (tripulantes de cabina-enfermeras), sino también con el personal de las torres de control (controladores-gestores sanitarios) y con los propios pasajeros-pacientes no se hizo para lacerar a nadie, sino simplemente para mejorar la seguridad aérea.

Sin embargo, hay quien no lo entiende así y no sólo le parece insuficiente reivindicar al médico como el director de la orquesta, sino que lo hace como ese tipo de piloto que está en vías de extinción definitiva: "La visión del médico como director de orquesta ignora la práctica clínica y la necesidad de autoridad y de jerarquías que protegen al paciente y dan seguridad al acto clínico. El médico es el piloto, no el director." No sé cuál es la evidencia científica en la que se basa esta afirmación estrambótica (bueno, sí lo sé: no existe, es un invento) pero si algo sabemos ya hoy es que ni la autoridad ni la jerarquía ni mucho menos la combinación de ambas son lo que protege y da seguridad al paciente: lo que protege al paciente son los equipos profesionales cooperativos e interdependientes en los que cada componente sabe lo que debe hacer, sabe cómo hacerlo y lo hace bien y just in time. Y, lo que es más importante, también sabe lo que no debe hacer. Por tanto, la defensa de la autoridad por la autoridad, así como la jerarquía no basada en el liderazgo, sino en un pretendido derecho natural (como el de los papas y ayatolás), son hoy en día la marca de fábrica del reaccionario, aunque se vista de moderno políticamente incorrecto, como la mona del refrán.

El principal problema del cambio de paradigma hacia un esquema colaborativo y de excelencia que sin duda permitirá mejores sinergias profesionales en los servicios de AP es este tipo de actitudes, la de bastantes médicos añorantes  -y algunos, como es el caso, con influencia interna ganada a pulso, para qué negarlo-  que necesitan seguir creyendo que son el Llanero Solitario y a los que les falta un hervor en el caldero de la poción mágica más necesaria en estos tiempos: una mezcla de hierbas desconocidas, claro que sí, pero sazonada con ciertas  virtudes, éstas sí bien conocidas, como la generosidad, la sensibilidad y una profesionalidad bien entendida como preocupación esencial con respecto al paciente y que no tiene nada que ver, ni de lejos, con el narcisismo o con los desafíos de sietemachos pasados de rosca.

Autoridad, jerarquía... ¡Ah, qué cosa más moderna! Debe ser que, como decían en La Verbena de La Palomahoy las ciencias (sociales) adelantan que es una barbaridad...



PS.- Me contaban el otro día una anécdota, un tanto antigua pero muy ilustrativa: Como consecuencia de la realización de una laparoscopia, la herida de la incisión umbilical no cierra y se infecta. La paciente acude a Don Nicolás, su médico de cabecera, le enseña la parte infectada y éste hace la cura, le da las pautas de tratamiento doméstico y le receta una amplia parafernalia de apósitos, linitules y cremas cicatrizantes. La infección, de todas formas, va a más a pesar de las curas de Don Nicolás, así que a la tercera visita, la enfermera que organizaba las consultas pregunta quién es el siguiente y qué quiere. Nuestra paciente le dice que viene a hacerse una cura con Don Nicolás y la enfermera, extrañada, le pide que le enseñe la herida infectada y que le cuente en qué consisten curas tan sofisticadas que tiene hacerlas el médico personalmente. Pone cara de horror al ver la infección, cada vez más extensa, quita todos los apósitos y potingues, limpia con suero y betadine y dice a la paciente que eso es todo lo que tiene que hacer: limpiar bien, poner betadine y que le de aire. Y añade, más para sí que para la paciente: "¡De verdad que no entiendo porqué se meten los médicos a hacer lo que no saben!".


Como dibuja Gary Larson, si somos suficientemente suspicaces y desprejuiciados podemos vislumbrar algunas pistas importantes de lo que el futuro está a punto de traernos. Y si no lo somos... pues mal asunto.


lunes, 26 de marzo de 2012

El médico de AP: Llanero solitario vs tribu organizada (II)

En la primera entrega de esta entrada evoqué desde las propias vivencias la figura mítica del médico de cabecera como profesional solitario y me preguntaba, al hilo del artículo enlazado en la entrada, si está cambiando este arquetipo.

Lo cierto es que el escenario ha cambiado mucho. Aunque en algunos países  -básicamente los del 'modelo Bismarck', como Francia o Alemania-  sigue habiendo resistencias, es cierto que incluso en países como Estados Unidos o el Reino Unido, donde esta figura del 'médico de AP-Llanero Solitario' estaba fuertemente instalada, la figura del médico aislado en su consulta, si acaso con una enfermera como secretaria para todo, está desapareciendo.

Los médicos de AP se integran en dispositivos multiprofesionales, como nuestros centros de salud, donde comparten entorno asistencial con otros médicos y con enfermeras, administrativos, trabajadores sociales..., todos ellos sometidos a un mismo régimen organizativo y bajo la dependencia de un director o coordinador (generalmente otro médico). ¿Quiero ello decir que el médico de AP ha abandonado su estilo individualista, solitario, como clínico? No estoy muy seguro, la verdad, o al menos no completamente.

Hay muchos estudios  -incluido el que nos está sirviendo de guía para estas entradas-  que ponen de manifiesto que, a pesar de existir una creciente integración organizativa, siguen existiendo barreras de carácter cultural que sirven de freno a una verdadera integración profesional. La principal de estas barreras culturales son probablemente las desfasadas mitologías en que se sigue socializando a las nuevas promociones, en torno a una visión del médico como alguien que posee un control casi absoluto sobre su propio trabajo, sobre los pacientes y sobre el resto de profesionales. Y, sin embargo, ningún profesional sanitario integrado en una organización  establece ya su propia agenda al margen de las normas y controles administrativo-profesionales; además, los pacientes están dejando de ser objetos para pasar a ser sujetos y otros profesionales no médicos tienen acceso ya a algunos de los mandos de control dentro de la tribu organizada que son los centros sanitarios, que ya no funcionan en base a un orden impuesto, sino como un 'orden negociado'.

El choque entre unas expectativas un tanto mitológicas en las que los médicos han venido siendo socializados y unas realidades absolutamente diferentes ha postrado en la melancolía a muchos médicos que se consideran algo así como "héroes derrotados en un paraíso perdido" y que, en sus tribulaciones melancólicas, continúan tratando de aparentar que, al contrario de lo que afirmaba Bob Dylan hace más de medio siglo (sí, más de medio siglo), los tiempos no están cambiando. Es probable que se trate de un factor cultural residual fruto de un aprendizaje social por imitación y que las nuevas generaciones de médicos estén siendo socializadas en visiones menos obsoletas que contemplen la medicina como una dedicación que hoy en día sólo puede desarrollarse, salvo contadas excepciones, dentro de equipos multiprofesionales de alto  rendimiento, en las que las necesidades del paciente, y no la tradición, sean el eje en torno al cual se organiza el trabajo y se establecen las aportaciones de cada ocupación.


Ya que la entrada está resultando más larga de lo que esperaba, mañana o pasado publicaré una tercera y última entrega.

martes, 20 de marzo de 2012

Proyecto RN4CAST, primeros resultados globales

A mediados de enero dediqué dos entradas (esta primera y esta posterior) a reseñar y analizar los resultados  españoles del proyecto RN4CAST, un estudio realizado por un consorcio de instituciones (la mayor parte, universidades) de 12 países europeos, más Estados Unidos.

Hoy se publica en el British Medical Journal un resumen de los resultados nacionales (Patient safety, satisfaction, and quality of hospital care: cross sectional surveys of nurses and patients in 12 countries in Europe and the United States; podéis descargarlo aquí), permitiendo un pequeño análisis comparativo transversal. Revisarlo a fondo requerirá el acceso a los datos generales, como ya pudimos hacer con respecto a los resultados españoles (de momento, el sitio web del consorcio RN4CAST parece haberse caído), pero un primer vistazo me permite llegar a cuatro conclusiones:
  • La primera, que el número medio de pacientes atendidos por enfermera (pacientes/enfermera = 12.6) es el más alto después de Alemania; pero que si utilizamos el ratio pacientes/personal de enfermería (6.8), la situación se modera un poco (nos superan, además de Alemania, Bélgica y Polonia), algo que se explica por la elevadísima proporción, en términos comparativos, del personal auxiliar dentro de las plantillas de enfermería (en La enfermería frente al espejo: Mitos y realidades, pp. 49-51, analizo esta situación con algo más de detalle).
  • La segunda, que la situación laboral de las enfermeras en España, al menos atendiendo a aspectos como satisfacción  laboral, burnout e intención de abandono de la profesión, no es comparativamente tan mala como a menudo solemos lamentar: si bien es cierto que las enfermeras españolas se sitúan en el 9º puesto (de los 12 países europeos analizados) en satisfacción laboral, ascienden a la mitad de la tabla (6º) en cuanto a burnout y se sitúan entre las mejores posiciones (3º) en cuanto a deseo de abandonar la profesión.
  • La tercera, que, a pesar de que los pacientes españoles encuestados son los menos satisfechos con los hospitales en que han estado ingresados, la valoración del trato y la información recibida de las enfermeras es comparativamente mucho mejor, bastante en la línea del resto de países analizados.
  • Y, finalmente, la investigación encuentra una clara correlación negativa entre la ratio pacientes/enfermera y la satisfacción del paciente con el hospital, así como una correlación positiva de este último indicador con los de satisfacción laboral de las enfermeras.
Cuando consiga los resultados detallados trataré de hacer una revisión más completa. Para quienes les interesen más detalles técnicos del proyecto los pueden encontrar en esta publicación.

jueves, 15 de marzo de 2012

El médico de AP: llanero solitario vs tribu organizada (I)

Me ha interesado mucho un artículo publicado en la revista Annals of Family Practice, titulado The Myth of the Lone Physician: Toward a Collaborative Alternative, en el que los autores cuestionan la vigencia actual de la imagen tradicional ('mitológica') del médico de familia como el 'profesional solitario' por excelencia: "Competente, apreciado por sus colegas y pacientes por su buena disposición al autosacrificio, a aceptar toda la responsabilidad sobre los cuidados, garantizar la continuidad y accesibilidad y asumir el rol de decisor solitario en la asistencia clínica". Esta figura del 'llanero solitario' me ha suscitado dos cosas: recuerdos personales y profesionales, por un lado, y reflexiones por el otro. En esta primera parte hablaré de los recuerdos y dejaré las reflexiones para la segunda.

En mi familia se hablaba mucho de un tío mío médico, creo que se llamaba Manolo, a quien no conocí porque murió de cáncer antes de nacer yo, pero que siendo yo niño su viuda, mi tía Adela, me lo retrataba (en los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado) como un ser altruista y comprometido que acudía a la cabecera de sus pacientes cuando éstos lo reclamaban (nadie que no estuviera lo suficientemente enfermo como para no estar encamado llamaba al médico o iba a consulta), de día o de noche, hiciera calor o frío, con nieve o lluvia (y esto sucedía en Lugo, donde 'chove meudiño' al menos 200 días al año). Cobraba una modesta 'iguala' (para los más jóvenes: ver la acepción 4ª del DRAE) a unas decenas de familias y, seguía relatando mi tía, cuando se encontraba con familias cuyo principal problema de salud era el hambre deslizaba unas monedas debajo de la almohada del paciente, hasta el punto de que muchas familias fingían tener algún enfermo para ver si don Manuel podía sufragar un poco de comida para todos; naturalmente, don Manuel, médico avezado, conocía de sobra el montaje, pero aun así colaboraba: y es que era la única figura, junto con el párroco, que podía echar una mano en tan difícil situación económica y social. Como consecuencia, su nivel de vida y el de su familia era modesto, pero al menos gozaba de buenos alimentos, procedentes como pago de las granjas o huertos familiares, de una gran consideración social y del afecto de sus paisanos.

Evidentemente, los tiempos del médico de cabecera  -y del pediatra y del practicante, por supuesto-  que los más mayores conocimos en nuestra infancia desaparecieron hace decenios. Incluso, ya dentro de la incipiente sanidad pública, esta imagen del 'médico solitario' murió cuando  lo hizo la figura del médico de pueblo, los médicos de asistencia pública domiciliaria (APD), que terminaron integrados funcional u orgánicamente en los centros de salud, desplazándose ya entonces a los consultorios locales o auxiliares uno o dos días a la semana, apenas unas horas y de manera programada. Algún amigo mío, más o menos de mi quinta, fue en los años setenta y creo que hasta mitad de los ochenta médico de pueblo, pero también esta figura mítica del 'médico de pueblo', que vivía en la 'casa del medico' sufragada por el ayuntamiento y cuando quería coger vacaciones tenía que encontrar a algún colega amigo que se quedara unas semanas en su lugar, abonándole el sueldo de su propio bolsillo (o si no no había vacaciones), también pasó a la historia hace ya mucho tiempo.

Se trataba de 'llaneros solitarios', pero el Viejo Oeste ya no existe, así que ya no debería haber 'llaneros solitarios'. ¿O es que sigue habiéndolos, al menos en el sentido que refiere nuestro artículo? Veremos en una segunda parte si es así.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Enfermeras del mundo en lucha

Durante las últimas semanas vienen siendo noticia en países tan distantes como Australia, Kenia o India las huelgas masivas que están realizando las enfermeras, con notable repercusión social y mediática.

En la provincia de Victoria, en Australia, las enfermeras llevan semanas en huelga reivindicando mejores dotaciones de staff en los hospitales y mejoras salariales, a pesar de que los sindicatos  -excepto el de enfermeras-  les han retirado su inicial apoyo, de que el gobierno ha intentado  -pero no podido hasta el momento-  obligar a aplicar la ley de Fair Work, una especie de mediación vinculante, y de que la patronal las ha demandado en los tribunales. Es decir, lo que aquí denominamos 'huelga salvaje' (esta huelga parece que podría contagiarse a otras regiones de Oceanía, como Nueva Zelanda). Miles de enfermeras de Victoria han amenazado con presentar su renuncia en masa

Justo lo contrario pasa en Kenia: después de dos semanas de huelga de enfermera, el gobierno ha despedido a todas las huelguistas, 25.000. La medida parece haber sido efectiva, ya que hoy mismo ha sido desconvocada la huelga, dejando el gobierno sin efecto los despidos y retomándose las negociaciones salariales. Previamente a ambas decisiones, la prensa comenzó a informar sobre fallecimientos de pacientes por la negativa de las enfermeras a atenderlos. El efecto contagio parece sentirse en la provincia Sudafricana de Easter Cape, tanto entre las enfermeras (huelga) como entre su gobierno (amenaza de despidos masivos).

Finalmente, en India, las enfermeras de los hospitales privados (la inmensa mayoría del país) también están en huelga desde hace más de un mes, convocadas por su sindicato, también por motivos básicamente salariales. De este conflicto la principal noticia es que continúa extendiéndose a nuevos centros.