jueves, 31 de marzo de 2011
Seguir caminando
Hoy voy a poner un enlace a un video de mi querida amiga Olga Román en el que canta en directo (sala Galileo Galilei, hace un mes) "Canción para Lucas", una canción preciosa sobre esa gente "especial" con alguna discapacidad. Lucas es un tipo fantástico, su padre (Juan Uría) hizo la letra, Olga la música y la canción... Bueno, para mí que es una canción muy apropiada para este blog.
Y el título del disco, "seguir caminando", muy apropiado para estos momentos. Que os guste.
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miércoles, 30 de marzo de 2011
Aunque llegué tarde, también... Mi vida sin ti
Mi mujer y yo dejamos de fumar el 1 de enero de 2009 (fumando más o menos desde los 15 y tenemos ambos más de 50), así que llevamos sin fumar 2 años y 3 meses, es decir 27 meses; redondeando, algo más de 800 días sin fumar. Lo dejamos los dos juntos, el mismo día. Y aunque costó un poco dejarlo, somos mucho, mucho más felices al respecto que cuando fumábamos. Y conste que cuando lo hicimos fue mucho antes de la última ley antitabaco, lo hicimos porque quisimos: ya estábamos hartos de depender de una costumbre malsana, de respirar mal, de las toses mañaneras, del mal olor de la casa y de la ropa, de los ceniceros usados...
Nuestros amigos fumadores -algún hijo incluido- siguen fumando en casa, no nos importa, sobre todo porque es ocasional (normalmente, sólo los domingos). Pero, aunque no fuera así, habrá que tener tolerancia en casa, digo yo...
Pero, a lo que voy, echemos cuentas:
En nuestro caso, fumábamos 'puritos', no cigarrillos (igual el no tener papel es mejor, no lo sé; pero también son más grandes que los cigarrillos). Fumábamos, en total, unos 30 puritos cada día entre los dos. Para echar cuentas mejor, estos puritos vienen de 20 en 20, o sea que consumíamos 1,5 estuches cada día. Por tanto, cada mes, eso sería unos 45 estuches. Y esto, multiplicado por 27 meses, nos da, nada más y nada menos, que 1.215 estuches, es decir, ¡casi 25.000 puritos hemos dejado de fumar en apenas 25 meses, 500 puritos cada uno al mes! Se dice pronto, 12.500 puritos, cada uno, menos para nuestros pulmones...
Y, aunque es totalmente secundario, cada estuche, en promedio, viene a costar 2,60 euros, lo cual significa que los 1.215 estuches ahorrados nos han supuesto más de 3.150 euros (ya digo, en sólo dos años y un trimestre, no es tanto), lo cual nos da más que de sobra para ir una vez (más al año) a ver a la familia de mi mujer, que vive en Las Palmas de Gran Canaria, a mi hijo mayor, que vive en Berlín, y a cualquier otro sitio modesto donde queramos ir a escaparnos los dos solos. ¿Que no es mejor que fumar? Claro que sí...
Nuestro método, que valdrá o no a otros: a) dejarlo los dos juntos; si no es posible hay un punto menos a favor, para qué nos vamos a engañar; b) ponerse un objetivo a varios meses, no hay que hacer eso de "mañana mismo lo dejo", y con una fecha significativa; en nuestro caso fue Año Nuevo, pero puede ser un cumpleaños, un aniversario...; c) anunciar a todas nuestras relaciones personales nuestra intención -arriesgando quedar muy mal, ¡listillos!- si no lo conseguimos; d) hacer, cuando llegue el día, un tratamiento con parches de nicotina: en nuestro caso fue muy corto, una tercera parte del plan estándar; pero eso va en cada uno: hay que tener en cuenta que los parches ayudan a quitar solamente el mono físico (que lo hay), no ayudan ni un carajo en cuanto a la la fuerza de voluntad: esa es sólo nuestra.
En nuestra experiencia, no hay que acojonarse en eso de cambiar estilos de vida, dejar el café, el alcohol, no salir de marcha, no salir con amigos fumadores... Es cierto que si se hace dentro de la pareja es mucho más seguro, pero si nuestra pareja no es fumadora, ¿qué regalo más maravilloso pare él /ella que pasar a ser exfumador? Y si no hay pareja ninguna, bueno, es más complicado, para qué engañarnos... pero hay que quererse a uno mismo y regalarse también un entorno más sano y limpio.
El único truco: hay que QUERER DE VERDAD dejarlo y, sobre todo, hay que ESTAR SEGUROS DE QUE PODEMOS dejarlo. Sin ambas cosas no hay manera a medio y largo plazo, en mi experiencia.
PD.- Ahora, bien, dicho lo anterior desde el corazón y la experiencia:
Igual que la SGAE es quien peor trabaja a favor de los derechos de autor, por su extremada codicia, que muestra a la sociedad su cara más interesada, Rodrigo Córdoba y sus sectarios colegas del Comité para la Prevención del Tabaquismo han sido, a mi juicio, los peores representantes de la ética antitabaquista (no, no me parece ética). Y, lo que es peor, Trinidad Jiménez, la exministra de sanidad, fue abducida por esta secta y cometió sus principales excesos en la aprobación de la ley. ¿Por qué, además de aprobar una ley excelente, tuvieron que 'tocar las narices' a los fumadores con sus medidas adicionales, totalmente innecesarias, que lo único que aportan es dar munición a los fumadores?
Vamos a ver, como ejemplo: Yo soy una execrable fumadora. A mi marido de le da un infarto de miocardio, estoy acojonada, lo llevamos en ambulancia a un hospital y lo ingresan en la unidad coronaria. Espero noticias, no sé si dentro de unos minutos o de unas horas ¡Estoy más que nerviosa, necesito un pitillo, por dios! Pero no puedo. Es muy cruel... Me tengo que ir donde no puedo escuchar mi nombre si me llaman, así que no me puedo ir, pero... ¡Necesito un pitiillo!
No me dejan, porque estoy en un "recinto hospitalario"... ¡Qué poca sensibilidad!
Final.- De todas formas, quedaros con el se puede dejar de fumar y ser así mucho más felices. ¡5.000 pitillos al año menos para cada uno de vuestros pulmones!
Mi vida sin ti.
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martes, 29 de marzo de 2011
Actualización de la demografía sanitaria
En la monografía que da título a este blog (publicada en octubre de 2010) incluí un apartado demográfico, como no podía ser menos. Los datos entonces disponibles finalizaban en 2008. Con la publicación de la estadística del sistema educativo 2011 tenemos datos ya hasta 2009. Como se explica en el propio documento, los cálculos no son fáciles, especialmente por los datos de colegiació, ya que a) hay cuatro CCAA, si no recuerdo mal, que no exigen la colegiación obligatoria a los empleados públicos; b) los datos de muchos de los colegios no son en absoluto fiables y hay que extrapolarlos en algunos casos. Aun así, es lo que hay mientras no tengamos el famoso registro de profesionales que tan diligentemente están gestionando nuestras autoridades sanitarias y colegiales...
Los cálculos vegetativos, por tanto, deben ser abordados con mucha cautela, si bien uno prefiere pensar en los márgenes de error colegiales bajo el principio de ceteris paribus, que diría un matemático, es decir que no deben ser demasiado variables. El método del cálculo está explicado en las páginas 44 a 47 del documento. Estos son los resultados actualizados, en los que puede apreciarse un saldo vegetativo (altas menos bajas) en descenso, que se verá agudizado a partir del año que viene por la 'generación perdida' de la instauración del grado (clickar para ampliar):
Por si a alguien le interesa y por el mismo precio, aquí están los datos correspondientes a los galenos:
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viernes, 25 de marzo de 2011
¿Es realmente ahora el momento para la enfermería de práctica avanzada en España?
Hace apenas un par de años, Roberto Galao Malo titulaba un artículo -tan excelente como breve, así que dos veces bueno- Enfermería de Práctica Avanzada en España: Ahora es el momento. Con un cierto 'optimismo realista' afirmaba que “con pasos cortos también se pueden conseguir grandes resultados a medio plazo". Esta es la parte realista.
Su planteamiento puede resumirse en el siguiente texto: "El desarrollo de la EPA en España debería estar precedido de un adecuado análisis de la situación, y una planificación para la enfermería de cara a las próximas décadas, así como de un adecuado marco legislativo. Un amplio consenso entre las diferentes partes es imprescindible. Por último, el aprovechar la experiencia de otros países y solicitar ayuda a expertos internacionales podría contribuir positivamente al desarrollo de una política basada en la evidencia”. Esta es la parte, creo yo, optimista.
Con los recientes desarrollos y aunque sea a regañadientes, las instituciones públicas han movido ficha expresando su confianza en la profesión enfermera; este voto de confianza abre sin ninguna duda nuevas posibilidades de carrera profesional para miles de enfermeras y supone una oportunidad histórica para que las élites enfermeras decidan de una vez si se van a limitar a tratar de aprovechar de manera oportunista los nuevos desarrollos, simplemente porque creen –o les gusta creer; o necesitan creer– que se lo deben, o están dispuesta a dejar de pensar de una vez en qué más puede hacer el SNS por la enfermería y empezar a pensar en que más puede hacer la enfermería por el SNS (JFK).
La pregunta, desde el punto de vista de la sociedad civil, sería ¿más formación y competencias para las enfermeras? Sin duda sí, pero ello tiene que implicar más y mejores capacidades enfermeras al servicio de la sociedad en colaboración con las otras profesiones sanitarias. ¿Están respondiendo a ello los planes docentes del grado que básicamente se limitan a aumentar la duración del practicum? ¿Y los programas y unidades docentes de todas las especialidades? ¿Son los cursillos del CGE lo que la sociedad necesita para confiar plenamente en las enfermeras cuando prescriben? ¿Son los desarrollos de carrera profesional que el sindicato de enfermería ha pactado con las CCAA lo que yo, ciudadano, paciente, necesito para encontrarme con enfermeras motivadas y competentes a lo largo y ancho del sistema de salud?
Yo no tengo respuesta a estas preguntas, pero sí creo -y lo tengo escrito anteriormente- que la distinción entre Enfermería, élites enfermeras y enfermeras es algo fundamental a la hora de determinar a quién están destinadas a favorecer primordialmente las propuestas que se realicen. Satisfechas muchas de las expectativas de la Enfermería y sobre todo de las élites enfermeras, probablemente es el momento de realizar propuestas que piensen sobre todo en las enfermeras, que son quienes nos van a cuidar de verdad cuando lo necesitemos (para que nos cuiden mejor).
Es muy posible que el SNS esté cada vez más preparado para una enfermería de práctica avanzada. Lo que no sé yo muy bien es si lo está la propia enfermería como colectivo y, menos aún, sus pretendidas e improbables élites.
Buen fin de semana.
jueves, 24 de marzo de 2011
El futuro de los centros de AP (King's Fund)
El King's Fund (un think-tank sanitario independiente inglés) ha difundido hoy las conclusiones de una investigación independiente titulada Improving the quality of general practice (más o menos: "mejorando la calidad de los centros de AP"). En sus conclusiones apunta muy directamente a algo que ya comentamos en una entrada anterior sobre las innovaciones disruptivas: el futuro del servicio nacional de salud, especialmente a causa del extraordinario incremento de pacientes crónicos complejos con comorbilidades y necesidades asistenciales a largo plazo, pasa en buena medida por una reorganización de los servicios sanitarios y de los mapas competenciales.
Muchos de los pacientes que hoy son tratados en centros hospitalarios por médicos especialistas deberán pasar a ser atendidos ordinariamente en los centros de AP por los médicos de familia. Correlativamente, muchos de los pacientes que hoy son atendidos por médicos de familia deberán pasar a serlo por enfermeras especializadas. El foco debe ser puesto en algo hoy aún secundario, como es la continuidad de los cuidados a través de los cuatro niveles asistenciales: hospital, centro de AP, recursos sociosanitarios y familia. La enfermería puede jugar un papel muy importante como garante de la continuidad, aquí debería encontrar uno de sus más poderosos 'nichos' profesionales y laborales.
Aunque las reformas que está proponiendo el ministro social-liberal Andrew Lansley pueden hacer que todas estas reflexiones se queden en nada, puesto que, de aplicarse finalmente, hay quien duda de que siga existiendo en Inglaterra algo que pueda seguir llamándose Servicio Nacional de Salud, quizás sí podrían servirnos a nosotros para analizar algunas de las reformas que precisa con urgencia nuestro querido SNS.
PS (25/3).- Para quienes andan mal de tiempo: en su edición online de hoy, el British Medical Journal incluye un editorial en el que resume bastante bien el informe del King's Fund.
miércoles, 23 de marzo de 2011
La historia reciente: La OMC frente al resto del mundo (profesional sanitario)
La posición de la OMC ha sido siempre de abierta cerrazón frente a cualquier posible desarrollo, aunque fuera muy descafeinado, del reconocimiento de la capacidad legal de cualquier otra profesión sanitaria que pudiera invadir sus competencias tradicionales, que anacrónicamente entiende como exclusivas, sin matices, ni graduaciones, ni fecha de caducidad; ello no sólo incluye a los titulados medios (enfermería, podología o fisioterapia), sino también a otros titulados superiores (farmacéuticos -la llamada atención farmacéutica- o psicólogos clínicos).
En ocasiones, su retórica llega bastante más allá de la mera defensa legítima de los monopolios profesionales que tiene legalmente reconocidos y produce verdaderos dislates, consecuencia del predominio ocasional de la componente menos racional y más pasional del conflicto interprofesional, un clasismo trasnochado con una clara base de soberbia y desprecio frente a la enfermería: “Que nadie otorgue ayudas al médico que ni ha pedido ni debe pedir (...) El Ministerio de Sanidad quiere otorgar a la enfermería actividades propias del médico, cuando las mismas son éticamente rechazables en tanto pueden ser perjudiciales para la salud y la seguridad del paciente, lo que en determinados casos y con la suficiente dimensión puede devenir en un problema de salud pública. Sería paradójico que el médico dedique su tiempo a limpiar el instrumental y que la enfermería u otros profesionales sanitarios prescriban por él” (Escrito de alegaciones al proyecto de orden ministerial de desarrollo de la disposición adicional duodécima de la ley del medicamento, página 23). Efectivamente, el sueño de la razón produce monstruos.
Por cierto, el inevitable rifirrafe entre la OMC y el CGE con respecto al asunto de la prescripción enfermera agudizó las ya entonces pésimas relaciones entre sus consejos generales (y sus presidentes), que quedan perfectamente retratadas en una carta que un despechado Máximo González envía el 23 de enero de 2008 a Isacio Siguero, a la sazón presidente de la OMC, y que tiene un componente emocional más propio de lo personal, que de lo institucional, con un puntito culebrón: “Ha llegado el momento, querido Presidente, de terminar con esta situación y poner las cartas boca arriba. No podemos permitir ni un insulto más, ni un menosprecio más”. La gota que colmó el vaso y provocó esta iracunda reacción fue la hostil ofensiva abierta por la OMC contra la orden de desarrollo de la disposición adicional duodécima de la ley del medicamento y que puede consultarse mirando las notas de prensa de la OMC de aquellas fechas.
He defendido públicamente, aunque no sirva esto precisamente para ganar amigos ni en una orilla, ni en la otra del río, que la prescripción enfermera nunca fue una reivindicación importante de las élites enfermeras, más allá de la reivindicación del reconocimiento de lo que ya venían haciendo las enfermeras, pero que fue cuando la OMC y otros foros médicos salieron en tromba con posiciones tan ofensivas como ésta -y aún mucho más lejos, pero no es cuestión de reabrir heridas más allá de lo que ya estoy yendo- y llegaron a menospreciar y despreciar a la profesión enfermera globalmente, como lo hicieron sin duda, cuando las enfermeras vivieron como un triunfo personal la aprobación de la más que modesta ley de "prescripción enfermera"). En todo caso, hay que reconocer que la actual dirección de la OMC no es tan facha, ni mucho menos, como sus antecesores; aunque a veces, como al escorpión de la fábula, les salga su "naturaleza".
En fin, la conflictividad, que se concreta habitualmente no sólo en agrias declaraciones y comunicados sino también en la intensa litigación judicial mantenida, no se limitó a los aspectos relacionados con la prescripción enfermera, ya que la OMC tiene por costumbre recurrir cualquier norma que defina funciones de otros colectivos donde aparezcan ciertos términos tradicionalmente médicos, como, por ejemplo, ‘diagnóstico’; siempre son desestimadas, pero sirve para que sus notas de prensa lo presenten como un reconocimiento de sus demandas monopolistas, como puede verse en este titular de la web de la OMC del 12 de marzo de 2010: “La Audiencia Nacional sienta doctrina al reconocer que la competencia de ‘diagnosticar enfermedades’ corresponde al médico”. Pues bien: a) la Audiencia Nacional no sienta doctrina porque sólo el Tribunal Supremo tiene esa capacidad dentro del poder judicial; y b) lo que la sentencia del recurso 847/2008 reconoce es que sólo el médico tiene capacidad para realizar diagnósticos médicos y, dado que “ni en el número 2 ni en el 8 del apartado 3 del Anexo de la Orden se está fijando como objetivo de la formación en enfermería el adquirir competencias para el diagnóstico médico [los subrayados son míos]”, el recurso se desestima con lo cual avala que la enfermera deba adquirir competencias durante su formación relativas a “los procesos por los cuales se diagnostica, trata o cuida un problema de salud”. Vaya, unos mentirosillos...
Ya había sucedido lo mismo cuando la OMC recurrió contra una orden equivalente referida a la formación de los fisioterapeutas y asimismo fue desestimado el recurso porque “cuando el anexo de la Orden fija como objetivo el adquirir competencias para la ‘valoración diagnóstica de cuidados de fisioterapia’, no está incluyendo el diagnóstico médico, ni, por tanto, posibilitando la adquisición por los estudiantes de fisioterapia de competencias expresamente reservadas a otros profesionales sanitarios”.
Por otro lado, la OMC ha recurrido los programas formativos de todas las especialidades enfermeras, la más reciente la de Enfermería Geriátrica, recurso que una vez más perdió.
También hay que decir que el mantenimiento de esta cultura litigadora que sólo mira hacia el pasado, en lugar de una mentalidad proactiva de negociación y acuerdos que miren hacia el futuro para ir acometiendo la inevitable adaptación de los mapas competenciales interprofesionales a las nuevas necesidades sociales y sanitarias, no es exclusiva de la OMC, sino de todas las organizaciones colegiales sanitarias, incluido por supuesto el CGE. Ya trataremos de ello más en extenso.
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martes, 22 de marzo de 2011
'Nurse practitioners' y pichigüilis.
El blog sanitario de The Wall Street Journal se hace eco de un estudio, originalmente publicado en The American Journal of Managed Care, según el cual la industria farmacéutica de los EUA ha puesto bajo su foco de atención a las 'nurse practitioner' [NP, enfermeras de práctica avanzada] y ello ha supuesto, al parecer, que muchos de los 'visitadores médicos' hayan tenido que convertirse en 'visitadores enfermeros'. El título del artículo es elocuente: "Nurse Practitioners Get Free Meals From Pharma, Too" (las nurse practitioner también consiguen comidas gratis de la industria farmacéutica).
El artículo en cuestión viene a señalar que las NP se comportan igual que los médicos en sus relaciones con la industria (y viceversa, la industria se comporta con las NP como con los médicos), dado que pueden prescribir de manera bastante libre -dependiendo del estado en que estén registradas- un gran número de medicamentos; así, reciben a los visitadores en sus consultas (96%), asisten a actividades de formación continuada patrocinadas por la industria (96%), asisten a presentaciones de productos en formato comida o cena (49%-64%; ganan las cenas), reciben muestras de medicamentos y obsequios (66%), etc O sea, como los médicos, según había destacado el propio blog tres años antes. Sarcásticamente, las 263 NP que quisieron participar en la encuesta, de 3.000 a quienes se solicitó su colaboración, fueron compensadas por ello con 50 dólares.
Lo extraño es que The Wall Street Journal se sorprenda de este hecho con la intensidad periodística necesaria como para hacerse eco de un estudio sobre apenas 263 profesionales; pero no lo es menos que cuando se hace eco el prestigioso blog Pharmalot bajo un encabezado similar (nurse practitioners likes Pharma lunches and dinners) el debate suscite tanto interés como para recibir 44 comentarios, algunos de ellos enjundiosos.
Si saco este tema a colación no es por la noticia en sí, sino porque la noticia sea... eso, noticia. Creo que incluso en un país donde existe enfermería de práctica avanzada desde hace medio siglo debe existir un gran paternalismo cándido en esta sorpresa ante una actividad de marketing de la industria absolutamente esperable, con lógica inapelable de negocio, y ante la respuesta de los profesionales. Y probablemente subyace también un cierto clasismo.
Desgraciadamente, no es el único caso de igualdad (negativa) con los médicos: The New York Times informó el pasado 17 de febrero sobre una vasta red de fraude al sistema público Medicare, por más de 225 millones de dólares, en la que estaban implicados médicos, enfermeras y otros técnicos sanitarios (fisioterapeutas, podólogos). Todos ellos facturaban consultas, intervenciones o pruebas complementarias que nunca se habían realizado.
Por lo que se ve, no son sólo los pichigüilis lo que les gusta a algunas de las NP norteamericanas. Como a muchos otros profesionales en todos los sectores: es la condición humana, no la titulación.
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