Siempre que, respondiendo a alguna amable invitación, invierto tiempo en preparar una intervención pública me gusta rentabilizar ese tiempo ampliando el tamaño de la audiencia a la que aburro. Sí, es pura maldad.
Por ello, suelo publicar en el blog los contenidos de la disertación. El jueves estuve en Sitges, invitado al XI Congreso de la Associació d'Infermeria Familiar i Comunitària de Catalunya-AIFICC y dispuse de 45 minutos -escrupulosamente respetados- para reflexionar sobre el futuro de la enfermería y de la especialidad y otros 15 para un breve coloquio con los asistentes.
Y aquí os traigo los contenidos. En esta ocasión, haciendo caso a alguna sugerencia de mayor comodidad para los improbables lectores, en vez de copiar y pegar el texto en sucesivas entradas, he preferido generar un pdf y enlazarlo para que quien lo desee pueda descargarlo y leerlo mucho más cómodamente.
He incluido los hipervínculos a la documentación que se va citando para que puedan ser consultados en caso de que puedan interesarle a alguien.
Para mí, estas conferencias, por su formato y su duración, constituyen un buen vehículo para ir incorporando muchas de las cosas que voy aprendiendo, por eso en todas ellas aparecen (partiendo lógicamente de unos posicionamientos comunes y conocidos por quienes siguen el blog y mis publicaciones) nuevos hilos argumentales, nuevas referencias, nuevos contenidos, nuevas propuestas.
Espero que os resulte útil, con esa finalidad he invertido tiempo y neuronas (estas últimas, aún más escasas que el primero). Podéis descargar el texto pinchando aquí.
Finalmente, tengo que decir que el trato y la atención que me dispensaron Paco Cegri y su equipo fueron fantásticos por su cercanía y afecto. Y la organización del evento, impecable. Gracias.
lunes, 29 de octubre de 2012
martes, 23 de octubre de 2012
¿Reformas estratégicas, ahorro de costes (o un poco de cada)?
Tengo muy abandonado el blog y es algo que me duele, pero sucede que tengo algunos compromisos que cumplir y cumplir, para mí, no sólo es acudir a donde te invitan y repetir el-discurso-de-siempre-que-tan-bien-queda, sino también incorporar lo que uno va aprendiendo y no defraudar a un montón de gente que te presta una hora de su valioso tiempo. Y eso representa bastantes horas de trabajo que robar al tiempo libre, sacando huecos de donde se puede..
Pasado mañana, jueves 25 de octubre, tengo un compromiso en el XI Congreso de la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña, en Sitges, donde me han pedido que me ocupe de la conferencia inaugural. Es la tercera vez desde mayo que me invitan a Barcelona y es para mí una satisfacción y un honor.
Unas dos semanas después, el día 7 de noviembre, me corresponderá el mismo honor en el XVI Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados, que organiza Investén-isciii en Cartagena. Es la primera vez que colaboro con Investén, pero espero que no la última, así que tendré que esmerarme...
Aun así, ha habido algo que me ha llamado mucho la atención y que me ha incitado a sacar algo de tiempo extra para esta entrada: hace sólo unos pocos días (el 18 de octubre, para ser más exactos), la Consejería de Salud y Bienestar Social de la Junta de Andalucía anunciaba un cambio en los organigramas de gestión del Servicio Andaluz de Salud. La parte más destacable de esta reforma, justificada exclusivamente como una medida "de ahorro", consiste en fusionar órganos de gestión: dos hospitales (en áreas urbanas), dos o más distritos de atención primaria y, en cinco casos, un hospital y uno o más distritos de atención primaria en gerencia compartida. Es esta última medida la que llamó mi atención.
¿Por qué me llama la atención? Porque, al margen del relativo impacto financiero, se trata de una medida que debería haberse adoptado hace ya tiempo ya que debería resultar absolutamente innegociable para cualquier servicio de salud que entienda que debe prepararse para lidiar con unos dramáticos cambios en las demandas asistenciales que, o los fuerzan a una verdadera revolución organizativa o se los llevan por delante.
El futuro de los servicios públicos de salud pasa necesariamente por una atención primaria renovada, plurifuncional, potente y políticamente apoyada, un verdadero eje central del sistema sanitario.
En algunos sitios ya se habla de 'atención primaria de alta intensidad', pero se han acuñado infinidad de nombres que esconden básicamente la misma idea: patient-centered medical home (me resulta imposible traducir lo de "medical home" y que quede medianamente inteligible), hospital virtual, etc. La idea que subyace es que la epidemia de ingresos por urgencias de pacientes pluripatológicos con necesidades de cuidados complejas está colapsando asistencial y financieramente a los hospitales (y por ende a sus financiadores) y que para intentar evitar que revienten todas las costuras del sistema es necesario enfrentar el reto de tratar en la comunidad (hogares y dispositivos sociosanitarios) muchos problemas que hasta ahora vienen siendo abordados exclusivamente en carísimos dispositivos hospitalarios.
Se trata de revertir el obsoleto modelo hospital-céntrico por otro donde los servicios y centros de atención primaria estén al mando del sistema y coordinen todas las necesidades asistenciales de sus pacientes. Los especialistas serían meros consultores y durante los episodios -que deberían dismunuir sustancialmente- de hospitalización, el gestor de cuidados de AP nunca abandonaría el seguimiento del paciente hasta que pueda regresar a su hogar/residencia.
Esto es lo que se ha intentado hacer en Inglaterra, convirtiendo a los GP (médicos de familia) en comisionados que compran el resto de los servicios (especialistas ambulatorios, centros de salud mental, atención hospitalaria...) que precisan sus pacientes. Pero esta 'tercera vía' británica tienen un grave handicap, que es el modelo de GP como llanero solitario sin que se integre todavía en grupos de práctica asistencial. Se ha tratado de paliar el problema proponiendo ir creando consorcios de GPs, pero el concepto de grupo de práctica multidisciplinar no existe como forma organizativa básica, cada cual va por su lado. Aquí, probablemente, todo sería más sencillo porque sí existen dispositivos integrados relativamente fáciles de reformar (sobre el papel, quiero decir).
Ahora, al gerente del SAS le queda una tarea más complicada: terminar el mapa y, sobre todo,no limitarse a lo sencillo, a reconvertir a los gerentes hospitalarios en gerentes de área sanitaria integrada, y buscar perfiles gestores más moldeables y abiertos a nuevas formas de organizar el trabajo y de coordinar la primaria y la especializada, con una orientación de proximidad asistencial. De momento, si no he contado mal, de cinco nombramientos como gerentes de área integrada tres provienen del hospital y dos de los distritos de AP.
En el País Vasco también se están unificando las gerencias hospitalarias y de áreas de atención primaria en las OSI, Organizaciones Sanitarias Integradas, enmarcado todo ello en la Estrategia de Cronicidad, no en un plan de ahorro de costes (o que así se vende). En todo caso, todo estará bien si bien acaba.
Pasado mañana, jueves 25 de octubre, tengo un compromiso en el XI Congreso de la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña, en Sitges, donde me han pedido que me ocupe de la conferencia inaugural. Es la tercera vez desde mayo que me invitan a Barcelona y es para mí una satisfacción y un honor.
Unas dos semanas después, el día 7 de noviembre, me corresponderá el mismo honor en el XVI Encuentro Internacional de Investigación en Cuidados, que organiza Investén-isciii en Cartagena. Es la primera vez que colaboro con Investén, pero espero que no la última, así que tendré que esmerarme...
Aun así, ha habido algo que me ha llamado mucho la atención y que me ha incitado a sacar algo de tiempo extra para esta entrada: hace sólo unos pocos días (el 18 de octubre, para ser más exactos), la Consejería de Salud y Bienestar Social de la Junta de Andalucía anunciaba un cambio en los organigramas de gestión del Servicio Andaluz de Salud. La parte más destacable de esta reforma, justificada exclusivamente como una medida "de ahorro", consiste en fusionar órganos de gestión: dos hospitales (en áreas urbanas), dos o más distritos de atención primaria y, en cinco casos, un hospital y uno o más distritos de atención primaria en gerencia compartida. Es esta última medida la que llamó mi atención.
¿Por qué me llama la atención? Porque, al margen del relativo impacto financiero, se trata de una medida que debería haberse adoptado hace ya tiempo ya que debería resultar absolutamente innegociable para cualquier servicio de salud que entienda que debe prepararse para lidiar con unos dramáticos cambios en las demandas asistenciales que, o los fuerzan a una verdadera revolución organizativa o se los llevan por delante.
El futuro de los servicios públicos de salud pasa necesariamente por una atención primaria renovada, plurifuncional, potente y políticamente apoyada, un verdadero eje central del sistema sanitario.
En algunos sitios ya se habla de 'atención primaria de alta intensidad', pero se han acuñado infinidad de nombres que esconden básicamente la misma idea: patient-centered medical home (me resulta imposible traducir lo de "medical home" y que quede medianamente inteligible), hospital virtual, etc. La idea que subyace es que la epidemia de ingresos por urgencias de pacientes pluripatológicos con necesidades de cuidados complejas está colapsando asistencial y financieramente a los hospitales (y por ende a sus financiadores) y que para intentar evitar que revienten todas las costuras del sistema es necesario enfrentar el reto de tratar en la comunidad (hogares y dispositivos sociosanitarios) muchos problemas que hasta ahora vienen siendo abordados exclusivamente en carísimos dispositivos hospitalarios.
Se trata de revertir el obsoleto modelo hospital-céntrico por otro donde los servicios y centros de atención primaria estén al mando del sistema y coordinen todas las necesidades asistenciales de sus pacientes. Los especialistas serían meros consultores y durante los episodios -que deberían dismunuir sustancialmente- de hospitalización, el gestor de cuidados de AP nunca abandonaría el seguimiento del paciente hasta que pueda regresar a su hogar/residencia.
Esto es lo que se ha intentado hacer en Inglaterra, convirtiendo a los GP (médicos de familia) en comisionados que compran el resto de los servicios (especialistas ambulatorios, centros de salud mental, atención hospitalaria...) que precisan sus pacientes. Pero esta 'tercera vía' británica tienen un grave handicap, que es el modelo de GP como llanero solitario sin que se integre todavía en grupos de práctica asistencial. Se ha tratado de paliar el problema proponiendo ir creando consorcios de GPs, pero el concepto de grupo de práctica multidisciplinar no existe como forma organizativa básica, cada cual va por su lado. Aquí, probablemente, todo sería más sencillo porque sí existen dispositivos integrados relativamente fáciles de reformar (sobre el papel, quiero decir).
Ahora, al gerente del SAS le queda una tarea más complicada: terminar el mapa y, sobre todo,no limitarse a lo sencillo, a reconvertir a los gerentes hospitalarios en gerentes de área sanitaria integrada, y buscar perfiles gestores más moldeables y abiertos a nuevas formas de organizar el trabajo y de coordinar la primaria y la especializada, con una orientación de proximidad asistencial. De momento, si no he contado mal, de cinco nombramientos como gerentes de área integrada tres provienen del hospital y dos de los distritos de AP.
En el País Vasco también se están unificando las gerencias hospitalarias y de áreas de atención primaria en las OSI, Organizaciones Sanitarias Integradas, enmarcado todo ello en la Estrategia de Cronicidad, no en un plan de ahorro de costes (o que así se vende). En todo caso, todo estará bien si bien acaba.
viernes, 12 de octubre de 2012
Teletipo urgente desde las Islas Baleares
Interrumpimos nuestro merecido descanso de la Fiesta Nacional para dar paso a nuestro corresponsal en las Islas Baleares. Esta es su crónica:
Pues sí, Juan F., te cuento: a la insensata presidenta del Col.legi Oficial d'Infermeria de les Illes Balears [COIBA], Rosa María Hernández Serra, no se le ha ocurrido mejor idea que publicar anteayer, día 10 de octubre, un editorial en la revista online del colegio criticando de manera bastante rotunda la inmoralidad que supone que el Consejo General de Enfermería [CGE] y su presidente podólogo [PP] haya gastado fondos -detraídos de las cuotas colegiales, naturalmente, no de su propio peculio- en encargar una encuesta a medida para reforzar las decisiones políticas del Gobierno de la Nación. En realidad no es un gasto, sino una inversión que permitirá al PP del CGE cambiar cromos con el Gobierno del PP, en concreto el más valioso y rentable, el de la colegiación universal y obligatoria para todas las enfermeras del país.
Esta conducta, de dudosa deontología, no constituye una novedad, Juan F.; ya comentaste en su momento la carta que envió a los presidentes de (¿todos?) los colegios pidiéndoles que se lo pensasen dos veces antes de criticar las medidas (para muchos como la presidenta de Baleares anti-deontológicas) del gobierno de Mariano Rajoy y Ana Mato. Entre ellas, la más impactante y de dudosa constitucionalidad, la de quitar la cobertura sanitaria pública a los inmigrantes irregulares. La encuesta del PP del CGE decía que al 72% de nosotros, los regularizados, nos parecía bien, ¡viva la madre superiora!
Así que el PP del CGE se ha mosqueado con la presidenta del COIBA por no cohibirse (perdona el juego de palabras fácil, Juan F.) y atreverse a opinar desde la tribuna colegial que "desde el punto de vista moral, es lamentable una expresión social, en apariencia, tan mayoritariamente insolidaria, pero resulta más que lamentable, inadmisible, que el Presidente del Consejo General de Enfermería de España, invierta en esta encuesta y utilice sus resultados no para abogar en la defensa de los Derechos Humanos y los principios de equidad, justicia y solidaridad de los que habla nuestro Código Deontológico, sino más bien lo contrario".
Como sabes, el Colegio Oficial de Enfermería de las Islas Baleares, como los otros 51 del Estado, está amparado por el artículo 36 de la Constitución Española como entidad privada de derecho público.
Pero el Consejo General de Enfermería, no: simplemente porque no es un colegio profesional, sino un órgano del que se dotan los colegios para representar al conjunto de la profesión (colegiada), coordinar sus políticas y desarrollar programas comunes que mejoren la eficacia de la acción colegial. El CGE no tiene colegiados, aunque hable en su nombre y trate de disciplinarlos; quienes tienen colegiados son los colegios provinciales.
El CGE, por tanto, es o debería ser un órgano al servicio de los colegios provinciales: de todos, no sólo de los afectos al régimen. Pero el PP del CGE piensa otra cosa: poner a los colegios a su disposición y utilizarlos como cuerpo de ventas de sus líneas de inversión. Tú este fenómeno sociológico ya lo has comentado, Juan F.: la mayoría de las juntas directivas de los colegios están entre sorprendidos y encantados de que gente tan mediocre como ellos sea mantenida en el poder local, aunque sea a cambio del tributo de un papel tan servil.
Pero parece que hay algunos que se niegan a jugar este indigno papel; no sólo Baleares por lo que se ve, sino también los colegios de la Comunidad Valenciana unidos en CECOVA, Pontevedra, Murcia, hasta hace unos meses Badajoz... y seguro que me dejo alguno en el tintero, tampoco conozco tan a fondo el entramado colegial como tú.
Pues bien, la respuesta ayer mismo, día 11, del PP del CGE, de claro corte maoista-estalinista, es sencilla: leña al disidente hasta que calle (o le quite de enmedio). Por eso, en una carta a la que este corresponsal ha tenido acceso, se dirige a la presidenta del COIBA en los siguientes términos: "al amparo de Ia Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de rectificación, solicito de ud. como Presidenta del Colegio que edita la 'Revista electrónica mensual del Col'legi Oficial d'Infermeria de les Illes Balears' la publicación integra, dentro del plazo legalmente previsto, de la siguiente rectificación, en iguales condiciones de publicación, es decir, en la primera página 'Editorial', mismo maquetado y tipografía para que tenga una relevancia semejante, sin apostilla ni comentario alguno, respecto del editorial publicado bajo el titulo "De Presidente a Presidente" en el n° 5 de esa revista (octubre de 2012), con forme al texto que a continuación se transcribe (...)".
El texto, que a continuación se transcribe, en realidad, es una chorrrada, si me permites la expresión: desde la premisa pueril de que la mejor defensa es un buen ataque, y dado que nuestro querido amigo el PP del CGE no puede negar el único hecho que denuncia la presidenta del COIBA, la acusa de antidemócrata (por denunciar que se permita a los ciudadanos que expresen lo que piensan) y de insolidaria (por no haberse implicado nunca con la ONG Enfermeras por el Mundo y "no haber instalado en su sede de forma libre, voluntaria, generosa, y, por 1o tanto, solidaria una consulta de enfermería en la que poder prestar cuidados a estas personas").
Sobre la Ley Organica 2/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de rectificación, en la que se ampara el PP del CGE, no sabía nada en términos jurídicos; como no tenía fondos para encargar un informe técnico, le pregunté al hijo de un buen amigo que estudia tercero de derecho. Cuando le pregunté me dijo: "ah sí, eso lo estudié en segundo. Esa ley dice en su artículo primero que toda persona, natural o jurídica, tiene derecho a rectificar la información difundida, por cualquier medio de comunicación social, de hechos que le aludan, que considere inexactos y cuya divulgación pueda causarle perjuicio".
Me dice este futuro abogado: "Es decir, la ley ampara a los afectados por la publicación de hechos inexactos, no de opiniones, las cuales, en su caso, sólo podrían denunciarse ante los tribunales como presunto delito de injurias. Y la presidenta del COIBA, por lo que veo, sólo relata un hecho objetivo que no es negado por el presunto afectado". Sobre todo porque se presentó con toda su parafernalia mediática en rueda de prensa, añado yo.
Así que, Juan F., el escrito es eso, una chorrada que termina, cómo no, con algo que nunca puede faltar en este tipo de escritos maoista-estalinistas: las amenazas "Afectando todo lo publicado en los espacios indicados de forma grave y falsaria al buen nombre y reputación de este Consejo General y de su Presidente, y con el fin de evitar los perjuicios que ello le pueda ocasionar...".
Pero lo que más grave resulta, lo que ya raya con una conducta de tipo mafioso, es que el PP del CGE aprueba una circular (a la que también ha tenido acceso este correponsal), difundida a (¿todos?) los colegios provinciales, en la que describe los hechos y a la que adjunta la carta de las amenazas para que a buen entendedor... o para que cuando las barbas de tu vecino... Bueno, ese tipo de mensajes, ya sabes.
Esto es todo, Juan F.
Gracias, X.
Pues ya ven, que esto es todo, suma y sigue y hasta el próximo desbarre.
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martes, 9 de octubre de 2012
#TheCofiaDay
Como ya me hice eco hace un par de semanas, el Tribunal Superior de Justicia de Valencia ha refrendado una sentencia paranormal que resucita el ectoplasma del Estatuto de Personal Sanitario No Facultativode la Seguridad Social de 1973, que fue ajusticiado (derogado) nada menos que en 2003 (ver los detalles jurídico-oníricos en la citada entrada). Y todo para ratificar que las enfermeras están a las órdenes y servicio del médico y punto. Como además también entra de por medio el tema de la prescripción enfermera con algún argumento más que ofensivo, la sentencia ha tenido un gran valor simbólico. Algunos profesionales, hartos de tanto ninguneo, se lo han tomado a mal y han convocado para mañana miércoles 10 de octubre el Día de la Cofia (TheCofiaDay) llamando a lo que suele denominarse 'trabajo a reglamento', es decir, volver a los años setenta, ponerse una cofia para evidenciarlo y negarse a realizar tareas que no estén explícitamente reconocidas como propias en los reglamentos vigentes. Veremos qué pasa con enfermeras de 1973 trabajando en organizaciones y atendiendo a pacientes de 2012. Porque, como dice el tango, veinte años no es nada, pero cuarenta...
A mí, por biografía y temperamento, pero también por reflexividad, me parecen mucho más movilizadoras -y creativas- este tipo de acciones que otras con las que no conecto tanto, me parecen más 'blandas' o formalistas. Por eso, si fuera enfermera me pondría una gran cofia mañana (no me la pongo porque trabajo en casa y se descojonaría de mí hasta la gata...). Así que por si alguien no sabe de qué va esto, aquí está la convocatoria y el decálogo de acciones a seguir en TheCofiaDay según los convocantes. Suerte, valor y al toro.
A mí, por biografía y temperamento, pero también por reflexividad, me parecen mucho más movilizadoras -y creativas- este tipo de acciones que otras con las que no conecto tanto, me parecen más 'blandas' o formalistas. Por eso, si fuera enfermera me pondría una gran cofia mañana (no me la pongo porque trabajo en casa y se descojonaría de mí hasta la gata...). Así que por si alguien no sabe de qué va esto, aquí está la convocatoria y el decálogo de acciones a seguir en TheCofiaDay según los convocantes. Suerte, valor y al toro.
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martes, 2 de octubre de 2012
Camino de Arabia
El Consejo General de Enfermería [CGE] convocó la semana pasada una rueda de prensa multi-temática. Entre otros temas, presentó unos datos sobre desempleo enfermero, más o menos correctos, correspondientes al último mes 'ordinario' (mayo), cifrando en 16.375 (16.575 en realidad, ya que no tomaron en cuenta a las enfermeras especialistas) las enfermeras inscritas como demandantes de empleo, es decir, un 6.8% si se estima, como hace el CGE, que la población activa de enfermeras aciende a 240.000. En realidad un porcentaje muy pequeño comparado con el de la población activa general (24%), pero sin duda un serio problema para la profesión.
Para completar el panorama y poder calibrar más realistamente las perspectivas de evolución (muy especialmente por parte de los profesionales que están actualmente en situación de desempleo o de extrema precariedad), es preciso disponer de algunas cifras concretas (que requieren un poco más de esfuerzo que limitarse a descargar y mirar los informes mensuales del Servicio Público de Empleo Estatal, todo hay que decirlo):
De hecho, es la primera vez en los últimos cuatro años que la tasa interanual de variación (lo que varía el dato de un mes en comparación con los datos del mismo mes del año anterior) es más baja en agosto (88%), que en julio (95%); y la primera vez que se reduce en los ocho meses que van de año (hasta agosto, último mes disponible).
Es relativamente fácil predecir que en agosto se ha comenzado una dinámica positiva en términos de reducción del desempleo enfermero que se confirmará previsiblemente con los datos de septiembre (que se publicarán en torno al día 15 de octubre) si no hay nuevas catástrofes políticas. No puedo afinar más los datos porque me faltan los de enfermeras que se jubilan, que no se encuentran disponibles en ningún organismo, ni público ni colegial (no creo siquiera que existan).
Pero si además tenemos en cuenta que en 2013 se graduarán (ya no habrá diplomados) únicamente unas 6.000 enfermeras, me temo que la idea de llenar los vagones de venta de ganado enfermero a Europa, a la que el CGE pretende exportar 13.000 cabezas, se va a quedar en una quimera (es lo que tiene no hacer estudios de mercado rigurosos antes de embarcarte en un negocio y dejarte guiar por las ocurrencias).
Si yo fuera una enfermera en paro pensaría que las cosas están mejor hoy que ayer y que mañana lo estarán mejor que hoy. Cosa de agradecer en estos momentos en los que para el conjunto de la población no parecen existir todavía brotes verdes.
Pero no, es más solemne, viste mejor, tratar de acojonar al personal en momentos ya de por sí difíciles (y, naturalmente, tratar así de hacer caja con nuevos productos como el flamante EURONURSING getting employed).
En cualquier caso, para quienes les interese, esta es la evolución del desempleo enfermero en los últimos cuatro años (clickar para agrandar):
Pero, finalmente, la rueda de prensa también tuvo su momento Club de la Comedia cuando el presidente del CGE anunció la oferta de importación de ¡¡ 100.000 !! enfermeras españolas realizada por Arabia Saudí, noticia que tuvo una amplia repercusión en los medios de comunicación serios. Por eso, por serios, ninguno, que yo sepa, se ha descojonado con la chistosa ocurrencia del CGE. Dice la prensa que "el Consejo General de Enfermería, que ha recibido ahora la masiva oferta del país asiático, rechazó el ofrecimiento por «la condición de la mujer» por esos lares. Lo reveló ayer el presidente del Consejo, Máximo González Jurado. Y la negativa se produjo pese a la promesa de las autoridades saudíes de «relajar un poco la situación»".
Vamos, que si hubiera sido el Reino Unido, Australia, Canadá u otro país más civilizado en cuanto a la situación de las mujeres -y en los que existe un severo problema de falta de enfermeras-, en vez de la teocracia alauita quien hubiera realizado la solicitud, ya estábais 100.000 haciendo las maletas. Sí o sí. Aquí hay alguien que ha perdido la cabeza -y el sentido del ridículo- y me temo que está más cerca de la Mezquita de Córdoba que de La Meca.
Para completar el panorama y poder calibrar más realistamente las perspectivas de evolución (muy especialmente por parte de los profesionales que están actualmente en situación de desempleo o de extrema precariedad), es preciso disponer de algunas cifras concretas (que requieren un poco más de esfuerzo que limitarse a descargar y mirar los informes mensuales del Servicio Público de Empleo Estatal, todo hay que decirlo):
- El año pasado (2011) se diplomaron 10.046 enfermeras.
- Este año (2012) se graduarán unas 840 enfermeras de tres universidades (Zaragoza, Católica de Murcia y Europea de Madrid) que comenzaron a impartir el Grado en el curso 2008-2009.
- También se diplomarán unas 4.250 enfermeras de las 21 universidades que siguieron impartiendo la diplomatura hasta el curso 2009-2010 y no implantaron el grado hasta el curso siguiente.
- En total y redondeando, se incorporará al mercado laboral un stock de 5.100 profesionales, prácticamente la mitad que el curso anterior.
De hecho, es la primera vez en los últimos cuatro años que la tasa interanual de variación (lo que varía el dato de un mes en comparación con los datos del mismo mes del año anterior) es más baja en agosto (88%), que en julio (95%); y la primera vez que se reduce en los ocho meses que van de año (hasta agosto, último mes disponible).
- Enero: 51%
- Febrero: 52%
- Marzo: 57%
- Abril: 79%
- Mayo: 85%
- Junio: 88%
- Julio: 95%
- Agosto: 88%
Es relativamente fácil predecir que en agosto se ha comenzado una dinámica positiva en términos de reducción del desempleo enfermero que se confirmará previsiblemente con los datos de septiembre (que se publicarán en torno al día 15 de octubre) si no hay nuevas catástrofes políticas. No puedo afinar más los datos porque me faltan los de enfermeras que se jubilan, que no se encuentran disponibles en ningún organismo, ni público ni colegial (no creo siquiera que existan).
Pero si además tenemos en cuenta que en 2013 se graduarán (ya no habrá diplomados) únicamente unas 6.000 enfermeras, me temo que la idea de llenar los vagones de venta de ganado enfermero a Europa, a la que el CGE pretende exportar 13.000 cabezas, se va a quedar en una quimera (es lo que tiene no hacer estudios de mercado rigurosos antes de embarcarte en un negocio y dejarte guiar por las ocurrencias).
Si yo fuera una enfermera en paro pensaría que las cosas están mejor hoy que ayer y que mañana lo estarán mejor que hoy. Cosa de agradecer en estos momentos en los que para el conjunto de la población no parecen existir todavía brotes verdes.
Pero no, es más solemne, viste mejor, tratar de acojonar al personal en momentos ya de por sí difíciles (y, naturalmente, tratar así de hacer caja con nuevos productos como el flamante EURONURSING getting employed).
En cualquier caso, para quienes les interese, esta es la evolución del desempleo enfermero en los últimos cuatro años (clickar para agrandar):
Pero, finalmente, la rueda de prensa también tuvo su momento Club de la Comedia cuando el presidente del CGE anunció la oferta de importación de ¡¡ 100.000 !! enfermeras españolas realizada por Arabia Saudí, noticia que tuvo una amplia repercusión en los medios de comunicación serios. Por eso, por serios, ninguno, que yo sepa, se ha descojonado con la chistosa ocurrencia del CGE. Dice la prensa que "el Consejo General de Enfermería, que ha recibido ahora la masiva oferta del país asiático, rechazó el ofrecimiento por «la condición de la mujer» por esos lares. Lo reveló ayer el presidente del Consejo, Máximo González Jurado. Y la negativa se produjo pese a la promesa de las autoridades saudíes de «relajar un poco la situación»".
Vamos, que si hubiera sido el Reino Unido, Australia, Canadá u otro país más civilizado en cuanto a la situación de las mujeres -y en los que existe un severo problema de falta de enfermeras-, en vez de la teocracia alauita quien hubiera realizado la solicitud, ya estábais 100.000 haciendo las maletas. Sí o sí. Aquí hay alguien que ha perdido la cabeza -y el sentido del ridículo- y me temo que está más cerca de la Mezquita de Córdoba que de La Meca.
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jueves, 27 de septiembre de 2012
Una historia de vacas
Recomendaba el otro día un artículo de J.R.Repullo que, en lo relativo a la sostenibilidad interna de los servicios de salud podría sintetizarse en hacer bien lo que hay que hacer. No seguir haciendo, por tanto, cosas que no aportan valor (y a veces causan dolor) que sólo se justifican por la costumbre, la inercia o el interés particular.
Quiero enlazar hoy el contenido de esa entrada con el de otra algo más antigua, en la que -una vez más, algunos me lo habéis escuchado en directo en el Congreso de la AEC y otros foros- hablaba sobre tres vectores de gasto relacionados con la atención médica hospitalaria que constituyen hoy las principales amenazas a la sostenibilidad del SNS, máxime cuando se potencian y refuerzan mutuamente, en una sinergia mortal de necesidad. Me refería a:
Y, finalmente, enlazo todo esto con una entrada algo posterior sobre lo que denominé encarnizamiento terapéutico, en la que me centraba en compartir algunas evidencias estadísticas que confirman la existencia de esos tres vectores y que tiene importantes consecuencias, no sólo ni principalmente económicas (que también), sino sobre todo asistenciales, ya que finalmente repercuten, muchas veces gravemente, sobre los propios pacientes.
Un comentario a esa entrada criticaba que me limitara a la estadística: "el título es muy llamativo para después pasar la pelota sobre el análisis". En aquel momento trataba de aportar datos, no análisis, pero prometí volver al asunto y una interesante entrada de hace apenas unos días en el conocido blog médico KevinMD.com, titulada "Los médicos están practicando una medicina irracional en la atención al final de la vida", me lo pone, como suele decirse, a huevo.
Debo empezar diciendo que me consta que son muchos los médicos que comparten el punto de vista crítico de la entrada, por lo que no debe interpretarse este comentario como una descalificación de nadie, menos aún de la profesión médica: creo que el fondo de lo que se comenta (las vacas) puede generalizarzse a amplios sectores, aunque creo y espero que menguantes, de profesionales de la salud. Además, no trato nunca de calificar personas sino conductas (que además en muchos casos son completamente inadvertidas).
Empieza Mónica Williams-Murphy, uno de los médicos (de urgencias) que más está reflexionando sobre la atención sanitaria al final de la vida en Estados Unidos, de la siguiente manera:
Lo más probable es que alguien haya introducido esa instrucción de manera rutinaria, sin consultar, haciendo "lo de siempre", lo habitual.
Y culmina la autora:
Quiero enlazar hoy el contenido de esa entrada con el de otra algo más antigua, en la que -una vez más, algunos me lo habéis escuchado en directo en el Congreso de la AEC y otros foros- hablaba sobre tres vectores de gasto relacionados con la atención médica hospitalaria que constituyen hoy las principales amenazas a la sostenibilidad del SNS, máxime cuando se potencian y refuerzan mutuamente, en una sinergia mortal de necesidad. Me refería a:
- El incremento de procesos asistenciales potencialmente evitables.
- La creciente intensidad de los tratamientos médicos.
- La atención a las personas en sus últimos meses de vida.
Y, finalmente, enlazo todo esto con una entrada algo posterior sobre lo que denominé encarnizamiento terapéutico, en la que me centraba en compartir algunas evidencias estadísticas que confirman la existencia de esos tres vectores y que tiene importantes consecuencias, no sólo ni principalmente económicas (que también), sino sobre todo asistenciales, ya que finalmente repercuten, muchas veces gravemente, sobre los propios pacientes.
Un comentario a esa entrada criticaba que me limitara a la estadística: "el título es muy llamativo para después pasar la pelota sobre el análisis". En aquel momento trataba de aportar datos, no análisis, pero prometí volver al asunto y una interesante entrada de hace apenas unos días en el conocido blog médico KevinMD.com, titulada "Los médicos están practicando una medicina irracional en la atención al final de la vida", me lo pone, como suele decirse, a huevo.
Debo empezar diciendo que me consta que son muchos los médicos que comparten el punto de vista crítico de la entrada, por lo que no debe interpretarse este comentario como una descalificación de nadie, menos aún de la profesión médica: creo que el fondo de lo que se comenta (las vacas) puede generalizarzse a amplios sectores, aunque creo y espero que menguantes, de profesionales de la salud. Además, no trato nunca de calificar personas sino conductas (que además en muchos casos son completamente inadvertidas).
Empieza Mónica Williams-Murphy, uno de los médicos (de urgencias) que más está reflexionando sobre la atención sanitaria al final de la vida en Estados Unidos, de la siguiente manera:
"Tuve que asistir a una encantadora anciana, que me recordó que a veces los médicos están practicando una medicina irracional en la atención en el final de la vida de sus pacientes. Somos como vacas recorriendo mecánicamente siempre las mismas sendas; sin que exista otra razón que haber venido haciendo siempre las cosas de la misma manera, nunca nos cuestionamos lo que hacemos. Lo que quiero decir es que estamos con frecuencia demasiado ocupados en prescribir rutinariamente pastillas y ordenar tratamientos para corregir parámetros analíticos o funciones orgánicas anormales como para poder percibir correctamente lo que sería mejor para la persona, como un todo, o incluso saber lo que podría haber dejado de ser ya necesario".La anciana (precious little lady) estaba ingresada en un centro de pacientes terminales o cuidados paliativos (hospice) donde sólo se admite a pacientes con padecimientos incurables y expectativa de vida inferior a seis meses. Aun así, comenta sorprendida la autora, a la paciente se le estaban administrando hasta 20 tratamientos farmacológicos distintos, de los cuales sólo la mitad parecían razonables:
"Si se espera que alguien va a morir de cáncer en menos de seis meses (que es la razón por la que estaba ingresada en el centro), ¿qué sentido tiene que tome una pastilla diaria contra el colesterol? ¿Va a cambiar sus resultados? No. ¿Proporciona mayor confort?No. Podría causar un daño adicional? Sí. Entonces, ¿por qué está entre su medicación? No se me ocurre otra razón que porque forma parte de un hábito de su médico: ¿ves un valor anormal en una analítica (por ejemplo, colesterol alto)? = dale una pastilla para corregirlo. Este tipo de práctica clínica al final de la vida sin sentido está contribuyendo a un derroche de fondos sanitarios públicos. Nosotras las vacas (médicos) necesitamos alejarnos de ese tipo de sendas. Si la pastilla, tratamiento o procedimiento rutinarios no tienen ningún beneficio para la persona que va a morir, si el tratamiento habitual no proporciona más confort e incluso puede dañar a esa persona, entonces NO LO HAGAS. ¡Sal de esa senda!"La segunda parte del artículo también tiene su enjundia, ya que habla de cómo en la historia clínica de la Sra. King aparece un código de "rescate completo", refiriéndose a la RCP, lo cual es absurdo, de entrada, en un paciente que es plenamente consciente de que va a morir en un breve plazo porque ha aceptado ingresar en un centro al cual sólo van pacientes terminales para que le ayuden tener una muerte natural con los menores sufrimientos posibles. Preguntado el representante legal (su hijo) y la propia paciente expresan su sorpresa porque ellos nunca han sido preguntados al respecto, que recuerden. Lo cual significa que nadie les ha preguntado sobre el tema o que quien les ha hablado lo ha hecho de manera que no han entendido nada. Y expresan su rechazo a cualquier cosa que no sea dejarla ir cuando llegue su momento..
Lo más probable es que alguien haya introducido esa instrucción de manera rutinaria, sin consultar, haciendo "lo de siempre", lo habitual.
Y culmina la autora:
"Ser menos como vacas y tomar conciencia de que cambiar esas sendas de práctica sin fundamento no sólo pondrá a salvo a nuestros pacientes y sus familiares de intervenciones médicas innecesarias y de sufrimiento al final de sus vidas, sino que también puede ayudar a salvar la propia vida del sistema público de salud... y eso es algo sobre lo que 'rumiar'"
lunes, 24 de septiembre de 2012
Sobre la sentencia de Valencia
Como a estas alturas ya conocen la mayor parte de los seguidores de este blog, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha fallado en contra del recurso de apelación de una enfermera contra una sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Alicante que confirmaba como ajustada a derecho la sanción disciplinaria por falta muy grave que le había impuesto la Generalitat Valenciana. Esta es la sentencia.
Poco puedo añadir a lo que se ha dicho, por activa y por pasiva, en los blogs y redes sociales, en cuanto al fondo del asunto. Es imposible conocer con el necesario detalle lo que realmente sucedió, ya que sólo han trascendido los fundamentos de derecho, no los de hecho, es decir, la sentencia del TSJ, pero no la que se recurrió, en la cual se supone que se relatarían los hechos denunciados por la Generalitat Valenciana y también los argumentos en contra de la enfermera sancionada. No conviene olvidarse, en todo caso, de que fue la Generalitat Valenciana el órgano que inició toda esta tangana y que es, por tanto, al que deberían dirigirse todas las miradas y todas las preguntas.
Lo lacerante es que no se trata de un juicio por mala praxis profesional, de tipo penal o civil, en cuyo caso tendríamos que tener mucha más cautela, poniendo siempre por delante al paciente, sino de tipo administrativo. Alguien, desde la organización en la que trabajaba, decidió que esta enfermera debía ser expedientada.
Ojalá algún día pudiéramos conocer con detalle cómo se produjeron todos los hechos: quién presentó la primera denuncia, ante quién lo hizo, cómo se instruyó el expediente disciplinario y quién fue su instructor, qué tipo de falta propuso el instructor y porqué "alguien" decidió -al parecer- calificarlo como falta "muy grave", en lugar de "grave" a secas, permitiendo o alentando la dura ejemplaridad que parece subyacer a la resolución del expediente.
Para mí, ésta debería ser la primera batalla a librar, antes de empezar otras. No creo que resultara tan difícil obtener una versión de primera mano de los hechos, copia de la primera sentencia o declaraciones de la protagonista de esta historia y de su entorno en la que pudiéramos conocer qué pasó realmente.
El Consejo General de Enfermería, informe de sus servicios jurídicos mediante, ha afirmado que la sentencia, "desde el punto de vista jurídico es correcta". Y esa afirmación es la que sí es una (otra más en realidad) barbaridad. Y es raro que Carlos Tardío, afamado jurista además de enfermero, en otro tiempo -aunque hoy aparentemente retirado o en stand-by, vaya usted a saber- notable fustigador del Consejo General de Enfermería, no lo haya hecho notar.
La sentencia recurrida, que es ratificada por el TSJ, incurre en lo que cualquier abogado con dos dedos de frente calificaría como cuasi-prevaricación. El juez primero se pregunta si la presunta falta casa bien con lo que el artículo 72.2.f de la vigente Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, califica como falta muy grave. Este artículo determina que será falta muy grave "el notorio incumplimiento de sus funciones o de las normas reguladoras del funcionamiento de los servicios". Demasiado ambiguo, vaya...
Naturalmente, resulta muy difícil encajar en un enunciado tan vago el suministro de un antipirético y de un suero fisiológico, productos no sometidos a receta médica, por lo cual las enfermeras pueden dispensarlos desde la entrada en vigor de la Ley 28/2009, de 30 de diciembre, de modificación de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, que dice así: "Los enfermeros, de forma autónoma, podrán indicar, usar y autorizar la dispensación de todos aquellos medicamentos no sujetos a prescripción médica y los productos sanitarios, mediante la correspondiente orden de dispensación".
Por eso, al juez de primera instancia, asombrosamente refrendado por el del TSJ, se le ocurre una temeridad jurídica para negar la razón a la recurrente: aplicar lo dispuesto en una Orden Ministerial derogada, la famosa Orden de 26 de abrí! de 1973, por la que se aprueba el Estatuto del Personal Auxiliar Sanitario Titulado y Auxiliar de Cliníca de la Seguridad Social, en la que sí encuentra acomodo jurídico su evidente empeño de fallar en contra de quien ha osado tomar iniciativa propia sin contar con su superior, el médico.
Dice el brillante jurista:
¡Ajá! ¡Te pillé!, debió pensar su señoría...
...salvo por un pequeño detalle: este Estatuto fue derogado por la Disposición Derogatoria Única de la ya citada Ley 55/2003, del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, como puede verse aquí:
¡Y fue derogado sólo siete años antes de que el juzgado de lo contencioso-admnistrativo número 2 de Alicante y nueve años antes de que el TSJ de la Comunidad Valenciana dictaran sus respectivas sentencias. ¿Meigas? ¡Haberlas, haylas!
Addendum.- Lo anterior no quita para que, sin conocer al detalle y de manera fehaciente los hechos, uno (yo, al menos) no deba presuponer si la profesional sancionada actuó o no de manera correcta desde los numerosos puntos de vista que deberían ser tenidos en cuenta en este caso, que no son únicamente administrativos. Es cierto que el caso me recuerda al tan difundido en su momento de Amanda Trujillo, en Arizona (EEUU), que comenté en su momento en el blog, pero yo me sentiría mucho más cómodo, a la hora de apoyar acciones como la que los amigos de La Comisión Gestora han promovido y que está teniendo un notable apoyo en la blogosfera y las redes sociales, si dicha acción se dirigiera hacia las personas concretas (denunciante, instructor, etc.) que evidentemente se han conjurado para tratar de dar un escarmiento a una profesión subordinada a la que, según parecen pensar, se le han subido los humos demasiado en los últimos tiempos.
PS.- ¡Ah! De paso (y aprovechando para hacer amigos; es lo que tiene la independencia) ¿qué pinta esta entrada en el por otra parte reputado blog SobreviviRRHHé y al que las enfermeras que comentan la entrada -menos una, menos mal- parecen pedirle perdón? ¿Qué es eso de "esta guerra médico-enfermera en el que quién más tiene que perder son los pacientes"? ¿Se trata en realidad de esto? No, hombre, no.
Poco puedo añadir a lo que se ha dicho, por activa y por pasiva, en los blogs y redes sociales, en cuanto al fondo del asunto. Es imposible conocer con el necesario detalle lo que realmente sucedió, ya que sólo han trascendido los fundamentos de derecho, no los de hecho, es decir, la sentencia del TSJ, pero no la que se recurrió, en la cual se supone que se relatarían los hechos denunciados por la Generalitat Valenciana y también los argumentos en contra de la enfermera sancionada. No conviene olvidarse, en todo caso, de que fue la Generalitat Valenciana el órgano que inició toda esta tangana y que es, por tanto, al que deberían dirigirse todas las miradas y todas las preguntas.
Lo lacerante es que no se trata de un juicio por mala praxis profesional, de tipo penal o civil, en cuyo caso tendríamos que tener mucha más cautela, poniendo siempre por delante al paciente, sino de tipo administrativo. Alguien, desde la organización en la que trabajaba, decidió que esta enfermera debía ser expedientada.
Ojalá algún día pudiéramos conocer con detalle cómo se produjeron todos los hechos: quién presentó la primera denuncia, ante quién lo hizo, cómo se instruyó el expediente disciplinario y quién fue su instructor, qué tipo de falta propuso el instructor y porqué "alguien" decidió -al parecer- calificarlo como falta "muy grave", en lugar de "grave" a secas, permitiendo o alentando la dura ejemplaridad que parece subyacer a la resolución del expediente.
Para mí, ésta debería ser la primera batalla a librar, antes de empezar otras. No creo que resultara tan difícil obtener una versión de primera mano de los hechos, copia de la primera sentencia o declaraciones de la protagonista de esta historia y de su entorno en la que pudiéramos conocer qué pasó realmente.
El Consejo General de Enfermería, informe de sus servicios jurídicos mediante, ha afirmado que la sentencia, "desde el punto de vista jurídico es correcta". Y esa afirmación es la que sí es una (otra más en realidad) barbaridad. Y es raro que Carlos Tardío, afamado jurista además de enfermero, en otro tiempo -aunque hoy aparentemente retirado o en stand-by, vaya usted a saber- notable fustigador del Consejo General de Enfermería, no lo haya hecho notar.
La sentencia recurrida, que es ratificada por el TSJ, incurre en lo que cualquier abogado con dos dedos de frente calificaría como cuasi-prevaricación. El juez primero se pregunta si la presunta falta casa bien con lo que el artículo 72.2.f de la vigente Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, califica como falta muy grave. Este artículo determina que será falta muy grave "el notorio incumplimiento de sus funciones o de las normas reguladoras del funcionamiento de los servicios". Demasiado ambiguo, vaya...
Naturalmente, resulta muy difícil encajar en un enunciado tan vago el suministro de un antipirético y de un suero fisiológico, productos no sometidos a receta médica, por lo cual las enfermeras pueden dispensarlos desde la entrada en vigor de la Ley 28/2009, de 30 de diciembre, de modificación de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, que dice así: "Los enfermeros, de forma autónoma, podrán indicar, usar y autorizar la dispensación de todos aquellos medicamentos no sujetos a prescripción médica y los productos sanitarios, mediante la correspondiente orden de dispensación".
Por eso, al juez de primera instancia, asombrosamente refrendado por el del TSJ, se le ocurre una temeridad jurídica para negar la razón a la recurrente: aplicar lo dispuesto en una Orden Ministerial derogada, la famosa Orden de 26 de abrí! de 1973, por la que se aprueba el Estatuto del Personal Auxiliar Sanitario Titulado y Auxiliar de Cliníca de la Seguridad Social, en la que sí encuentra acomodo jurídico su evidente empeño de fallar en contra de quien ha osado tomar iniciativa propia sin contar con su superior, el médico.
Dice el brillante jurista:
Sentado lo anterior, no queda más que valorar si la conducta de la recurrente constituyó un NOTORIO INCUMPLIMIENTO [mayúsculas mayestáticas en el original] de las funciones de su cargo. El artículo 59 del Estatuto del Personal Sanitario no facultativo de las Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social, Orden de 26 de abril de 1973, al referirse a las funciones del personal de enfermería, contempla, en la parte que nos interesa, las siguientes: 1.- Ejercer las funciones del auxiliar del Médico, cumplimentando las instrucciones que por escrito o verbalmente reciban de aquél; 2.- Cumplimentar la terapéutica prescrita por los facultativos encargados de la asistencia, así como aplicar la medicación correspondiente.
¡Ajá! ¡Te pillé!, debió pensar su señoría...
...salvo por un pequeño detalle: este Estatuto fue derogado por la Disposición Derogatoria Única de la ya citada Ley 55/2003, del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, como puede verse aquí:
¡Y fue derogado sólo siete años antes de que el juzgado de lo contencioso-admnistrativo número 2 de Alicante y nueve años antes de que el TSJ de la Comunidad Valenciana dictaran sus respectivas sentencias. ¿Meigas? ¡Haberlas, haylas!
Addendum.- Lo anterior no quita para que, sin conocer al detalle y de manera fehaciente los hechos, uno (yo, al menos) no deba presuponer si la profesional sancionada actuó o no de manera correcta desde los numerosos puntos de vista que deberían ser tenidos en cuenta en este caso, que no son únicamente administrativos. Es cierto que el caso me recuerda al tan difundido en su momento de Amanda Trujillo, en Arizona (EEUU), que comenté en su momento en el blog, pero yo me sentiría mucho más cómodo, a la hora de apoyar acciones como la que los amigos de La Comisión Gestora han promovido y que está teniendo un notable apoyo en la blogosfera y las redes sociales, si dicha acción se dirigiera hacia las personas concretas (denunciante, instructor, etc.) que evidentemente se han conjurado para tratar de dar un escarmiento a una profesión subordinada a la que, según parecen pensar, se le han subido los humos demasiado en los últimos tiempos.
PS.- ¡Ah! De paso (y aprovechando para hacer amigos; es lo que tiene la independencia) ¿qué pinta esta entrada en el por otra parte reputado blog SobreviviRRHHé y al que las enfermeras que comentan la entrada -menos una, menos mal- parecen pedirle perdón? ¿Qué es eso de "esta guerra médico-enfermera en el que quién más tiene que perder son los pacientes"? ¿Se trata en realidad de esto? No, hombre, no.
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