miércoles, 11 de mayo de 2011
¿Where have all the nurses gone?
Sí es un remake de la vieja canción folk antibelicista de los años sesenta, creada por Pete Seeger pero popularizada especialmente por Peter, Paul & Mary, Where have all the flowers gone (¿a dónde se fueron todas las flores?). Y sí, la pregunta es ¿a dónde se fueron todas las enfermeras?
Gaceta Sanitaria publica un más que interesante artículo titulado Identificación y priorización de actuaciones de mejora de la eficiencia en el Sistema Nacional de Salud. Son las conclusiones de un panel de expertos que ha sintetizado en 101 las medidas que podrían adoptarse para mejorar la eficiencia del SNS. El panel, de 13 expertos, está compuesto por profesores, gestores, clínicos y directivos, que son médicos (9), economistas (3) y farmacéuticos (1) ¿Falta alguien?
Parece que sí, ya que los propios autores reconocen que "en todo caso, hay que considerar que la marcada falta de expertos en algunas áreas, sobre todo en enfermería, hace previsible que hayan quedado sin identificar otras posibles propuestas" (p. 101) ¡Genial!
Podemos quedarnos en una crítica a los autores, que por muy cualificados y reconocidos que sean creo que han metido la gamba, pero es bueno ir más allá: ¿cómo puede nadie pensar que las enfermeras, personal cualificado que conoce y vive el sistema día a día, que lo sostiene, dirige y gestiona, no tienen nada que opinar y aportar sobre la eficiencia del SNS? ¿No han encontrado una sola enfermera que tenga cualificación académica, profesional e intelectual para opinar en pie de igualdad? ¿No entienden que ellos, los visibles, los imprescindibles, no son más que la punta del iceberg, toda la masa crítica que queda invisible, por debajo de la línea de flotación?
El problema no es de ellos, son sólo un síntoma: es de la enfermería y sólo empezará a solucionarse cuando existan asociaciones serias (como existieron durante la "transición sanitaria"), prestigiosas y prestigiadas, con afiliación masiva y recursos, profesional e intelectualmente representativas y con capacidad de pensamiento crítico, capaces por tanto de tener la suficiente visibilidad como para que nadie pueda mirar a la escena sanitaria sin que la enfermería aparezca como una presencia gigante (es decir, conviritiendo en activos su potencial).
Esta entrada no es para deprimir, ni para cabrear, sino al contrario, para espolear.
martes, 10 de mayo de 2011
Jornada del 19 de mayo: Presente y futuro de la enfermería
Las amigas y amigos del Observatorio Crítico para una Enfermería del Siglo XXI organizan una jornada, el próximo día 19 de mayo, en el Centro Cultural Sanchinarro de Madrid, con el lema "Grado, prescripción y especialidades. Presente y futuro de la Enfermería". Han tenido la amabilidad de invitarme y allí estaré junto a Antonio J. Valenzuela Rodríguez, Carlos Tardío Cordón, Jerónimo Romero Nieva-Lozano y Carlos Álvarez Nebreda.
Quien desee asistir puede inscribirse por correo electrónico jornadateb@gmail.com o a través del foro Tablón en Blanco. Como podéis ver, no se trata de una iniciativa institucional, sino de base, con el formidable equipo "de agitación y propaganda" de las amigas del tablonenblanco.com como protagonistas indiscutibles por su increíble capacidad de trabajo. Es esta la razón por la que han tenido que establecer una pequeña colaboración monetaria para pagar el alquiler del local: 6 euros, que para la mayoría de nosotros no van a ningún lado.
Me encantará intercambiar opiniones con quienes podáis y queráis asistir. Y quienes no podáis, igual podrías plantearos realizar la modesta aportación económica de todas formas (yo ya lo he hecho). Estos movimientos asociativos de base son muy importantes, ya que las organizaciones corporativas se han apropiado de toda la escena en beneficio propio y tratan de invisibilizar cualquier movimiento crítico que puede suponer una amenaza para su particular "estado del bienestar". Por eso es tan importante sostener estas iniciativas: asistiendo masivamente o, en todo caso, colaborando para que este tipo de actos donde nadie adoctrina a nadie, pero todos aprendemos de todos, puedan ser una realidad alternativa. Nos vemos allí.
lunes, 9 de mayo de 2011
La guerra de la sal
La publicación en el último número de JAMA de un artículo con los resultados de una investigación (Fatal and Nonfatal Outcomes, Incidence of Hypertension, and Blood Pressure Changes in Relation to Urinary Sodium Excretion) sobre la relación entre la ingesta de sal, la hipertensión y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, en el que se cuestiona la aparentemente incuestionable ecuación [más ingesta de sodio = tensión arterial más elevada = mayor riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares], ha desatado una gran polémica, ya que el estudio desafía una de las convicciones más asentadas, menos cuestionadas, no sólo entre los profesionales sanitarios, sino también entre la población general.
El estudio es de carácter prospectivo y se basa en el seguimiento, durante cerca de ocho años, de 3.681 individuos europeos seleccionados de forma aleatoria (aunque se trata de personas extraídas de la población participante en otros dos estudios no directamente relacionados). Sus conclusiones son éstas:
Es decir, que al contrario de lo esperado, menores niveles de sodio no se asocian a presión diastólica más elevada (sí, la sistólica) ni a mayor mortalidad por enfermedades cardiovasculares, justo al contrario. El hecho de que el artículo lo haya publicado la revista de la poderosa Asociación Médica Americana es lo que ha dado alas al debate (ver estos artículos del New York Times y The Wall Street Journal, por ejemplo), de otra forma sin duda hubiera sido absolutamente despreciado o silenciado.
Más allá de lo puramente descriptivo y de los sesgos metodológicos que sin duda existen (población muy joven, en torno a los 40 años de promedio; medición indirecta de la ingesta de sal, ya que directa es imposible; tomas de orina muy escasas; tratamiento estadístico dudoso...), los autores cuestionan las políticas sistemáticas y universales de reducción drástica de la ingesta de sal; como dice uno de sus autores: "Si reduces mucho la ingesta de sal, entonces activas algunos de los sistemas de retención del sodio y es bien sabido que estos tienen una influencia negativa en los resultados cardiovasculares".
Lo más chocante es que el estudio llega en pleno debate en los EUA acerca de la limitación legal de la cantidad de sal permitida en los productos alimentarios manufacturados. ¿Casualidad?
En todo caso, el debate está servido (con poca sal, de momento).
[Nota.- Dado que el artículo de JAMA es por suscripción o pay-per-view ($30), podéis encontrar un resumen algo más amplio aquí].
viernes, 6 de mayo de 2011
El rincón del demagogo (II)
Estrenó la sección el presidente de la Federación Española de Sociedades Científico-Médicas y hoy metemos en el rincón del demagogo al presidente o lo que sea del Consejo General de Enfermería. Con motivo de la entrega de un "galardón" sin nombre, que no aparece reseñado por ningún otro lado y del que no se informa más que en términos genéricos (reconocimiento, galardón) y dado que el Pisuerga pasaba por Valladolid, afirma el Sr. González Jurado que "La Asamblea General del CIE ha mostrado su oposición unánime al proyecto de Ley de Servicios Profesionales [española] que introduciría la colegiación voluntaria para médicos y enfermeras que trabajen para la sanidad pública". Nada menos que 123 países debatiendo sobre la Ley de Servicios Profesionales española en un foro cuyo lema es Las enfermeras impulsan el acceso, la calidad y la salud... ¡Anda ya!
Como esto sería más propio del rincón del fantasma, pasamos al nuestro, al del demagogo. El caso es que la nota de prensa concluye así:
Basta apelar al sentido común para determinar que resulta del todo ilógico y contraproducente para el paciente permitir que el empleador y responsable logístico y organizacional del trabajo, sea, a su vez, quien decida también qué son y qué no son buenas prácticas, porque se convierte en juez y parte frente a sus empleados. Si esto es así, y el actual proyecto de ley de este modo lo contempla, los profesionales sanitarios españoles que trabajen no sólo para la sanidad pública, sino también para centros concertados con la seguridad social (aunque tengan titularidad 100% privada), no podrían negarse a realizar una práctica clínica o asistencial que consideren que implique riesgo para sus pacientes, porque el criterio deontológico sería el impuesto por su gestor, que podría perfectamente optar por priorizar el ahorro, la rentabilidad y/o la cuenta de resultados, frente a la propia seguridad de los ciudadanos.
O sea, exactamente lo mismo que ahora con colegiación obligatoria (perdón, universal). Los colegios carecen de competencias (y probablemente también de verdadera voluntad) para ser los responsables de este tipo de control "deontológico".
Señor González Jurado, igual tiene razón en sus propuestas, pero, por favor, busque otros argumentos que no sean demagógicos...
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Colegiación,
El rincón del demagogo
jueves, 5 de mayo de 2011
¿Cuánto habrá costado esta vez?
En la web del CIE no hay ni rastro de este galardón, aunque sí de la concesión del premio Colaboradores para el Desarrollo... a una potente multinacional de tecnología médica, lo cual ilustra perfectamente los procederes del CIE, que probablemente ha aprendido mucho del CGE en esto de sacar perras.
Igual por eso, el Consejo Internacional de Enfermería concedió, en 2009, el premio Christiane Reimann a Máximo González Jurado ("por su desarrollo de la enfermería en España y el impacto en la reglamentación profesional así como por el fortalecimiento de la enfermería en Sudamérica y en África", válgame dios...), pasando así a pertenecer a un selecto grupo conformado por siete enfermeras, entre ellas nada menos que Virginia Henderson e Hildegard Peplau. Podría parecer una broma de mal gusto, si no fuera porque aquel premio os costó 10.000 dólares a "todas las enfermeras y enfermeros que trabajáis diariamente en la sanidrad española", como honestamente reconoce el CGE.
Así que no, no es una broma, es algo peor.Y la pregunta es: este supuesto premio (vamos a ver si se confirma algo además de la foto), ¿cuánto os ha costado?
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CGE
miércoles, 4 de mayo de 2011
Sensibilidad, creatividad, proporcionalidad
Esta entrada ha venido motivada por un comentario que dejó ayer en el blog Rosa M. Nieto, en el que se refería a la permanente tensión entre innovación y perfeccionamiento (es un resumen bastante burdo, pero bueno...). Lo complicado del mundo, respondí, es que todo está en permanente equilibrio inestable y a menudo más afectado por la casualidad, que por la causalidad.
Hace -¡uf!- una pila de años, Luis Ángel Oteo y yo, en un libro titulado La imaginación política. La izquierda europea y la crisis del estado social (Fundación Asturias, 1996; descatalogado) acuñamos nuestro personal cóctel para afrontar algunos de los principales problemas relacionados con la acción social en sus más diversos niveles (sociedad, organizaciones, grupos sociales, profesiones...). La receta es (aparentemente) sencilla: mezclar a partes iguales estos tres ingredientes:
- Sensibilidad, para reconocer y aceptar la multidimensionalidad de la vida social, su estado permanente de tensión y de búsqueda incesante de nuevos equilibrios. Para huir de los corporativismos y reconocer que son los ciudadanos (y no las organizaciones o profesiones) quienes deben estar en el centro de las propuestas y que sólo se legitiman éstas hasta el punto en que den respuesta a sus necesidades y problemas.
- Creatividad, para asumir que la materia prima de la política son las ideas, no las estadísticas y que, a partir del uso honesto y sin complejos de la inteligencia y de la sensibilidad, es posible huir tanto de las viejas ideas anquilosadas, como de la importación acrítica y poco inteligente de ideas positivistas, utilitarias y pesimistas que sólo pueden aportar al sistema un mayor nivel de incertidumbre e inseguridad.
- Proporcionalidad, para no perder el sentido de la realidad y para poder entender que, a menudo, el empecinamiento en injertar pequeñas medidas disgregadas de la lógica común, que apenas aportan valor al sistema, se traduce en un deterioro aún mayor de la situación existente, mientras que al mismo tiempo enfrentamos los grandes problemas y retos con poco más que discursos y palabras cargadas de buenas intenciones.
Sensibilidad, creatividad y proporcionalidad, en definitiva, para encontrar los puntos de equilibrio que optimicen las funciones sociales y personales para dar respuesta a las dicotomías fundamentales a las que debe hacer frente la sociedad: público-privado, eficiencia-equidad, mercado-regulación, competencia-cooperación, pragmatismo-humanismo...
Sensibilidad, creatividad y proporcionalidad, en definitiva, para encontrar los puntos de equilibrio que optimicen las funciones sociales y personales para dar respuesta a las dicotomías fundamentales a las que debe hacer frente la sociedad: público-privado, eficiencia-equidad, mercado-regulación, competencia-cooperación, pragmatismo-humanismo...
Hoy añadiría, en el ámbito de la enfermería, enfoque biomédico-enfoque holístico. ¿Dónde estaría/n el/los punto/s de equilibrio?
martes, 3 de mayo de 2011
El conocimiento "de libro de cocina" y las preguntas de la certeza
"Es evidente que hay un tipo de pensamiento a base de hábitos, reglas y principios que por lo general aplicamos con éxito. Pero el origen de nuestros hábitos está prácticamente fuera de nuestro control. Las reglas que aplicamos son reglas empíricas, pero jamás verificamos su validez. Los principios de los que partimos los hemos tomado en parte de padres y maestros de un modo acrítico, y en parte han sido decantados al azar a partir de situaciones específicas de la vida personal o de la vida de los demás, sin la menor investigación de nuestra parte acerca de su solidez. Pero, por otro lado, estas experiencias y reglas nos bastan para regirnos la vida.
Este tipo de conocimiento y la forma en que está organizado podría muy bien ser bautizado como "conocimiento de libro de cocina". El libro de cocina tiene recetas, listas de ingredientes, fórmulas para mezclar éstos e instrucciones para ponerlas en práctica. Esto es todo lo que necesitamos para hacer una tarta de manzana y todo lo que necesitamos para resolver las cuestiones rudimentarias de la vida diaria.
Como, por lo común, para satisfacer las necesidades del momento, que es en lo que consiste nuestra tarea, no necesitamos reflexionar, sino actuar, no nos interesa "la pregunta de la certeza". Nos contentamos con tener una oportunidad para llevar a cabo nuestros fines y esta oportunidad, nos gusta pensar, sólo la tenemos si ponemos en movimiento el mismo mecanismo de hábitos, reglas y principios que ya fueron eficaces y que volverán a serlo." (A. Schutz)
Este tipo de conocimiento y la forma en que está organizado podría muy bien ser bautizado como "conocimiento de libro de cocina". El libro de cocina tiene recetas, listas de ingredientes, fórmulas para mezclar éstos e instrucciones para ponerlas en práctica. Esto es todo lo que necesitamos para hacer una tarta de manzana y todo lo que necesitamos para resolver las cuestiones rudimentarias de la vida diaria.
Como, por lo común, para satisfacer las necesidades del momento, que es en lo que consiste nuestra tarea, no necesitamos reflexionar, sino actuar, no nos interesa "la pregunta de la certeza". Nos contentamos con tener una oportunidad para llevar a cabo nuestros fines y esta oportunidad, nos gusta pensar, sólo la tenemos si ponemos en movimiento el mismo mecanismo de hábitos, reglas y principios que ya fueron eficaces y que volverán a serlo." (A. Schutz)
Etiquetas:
culturas organizacionales,
filosofía,
pensamiento crítico
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